Las mariposas vuelan libres

Un acercamiento innovador y radical a la evolución espiritual

 

~ por Stephen Davis ~

 

 

Traducido por Pedro Ruiz de Luna

 

from the original book in English

Butterflies Are Free To Fly:

A New and Radical Approach to Spiritual Evolution

 

 

 

NOTA DEL AUTOR: Deseo expresar mi reconocimiento y profunda gratitud

a Pedro Ruiz de Luna por su arduo trabajo y dedicación a esta traducción al Español,

y a Toni Garcia Mahón por su ayuda en la edición. 

Lista de contenidos

Capítulo 0  Introducción

 

PRIMERA  PARTE – La metáfora de la sala de cine

 

Prefacio a la primera parte

Capítulo 1 – La Caverna de Platón

Capítulo 2 – Reunirse

Capítulo 3 – ¿Qué falla aquí?

Capítulo 4 – La biblioteca

Capítulo 5 – El Campo

Capítulo 6 – El Holograma

Capítulo 7 – No existe un “ahí fuera” ahí fuera

Capítulo 8 – La evasión

 

SEGUNDA  PARTE – Dentro de la crisálida

 

Prefacio a la segunda parte

Capítulo 9 – El modelo de la consciencia

Capítulo 10 – El modelo del Jugador

Capítulo 11 – El modelo del Juego Humano

Capítulo 12 – El modelo de las dos partes

Capítulo 13 – El Proceso

Capítulo 14 – La Autolisis Espiritual

Capítulo 15 – El desapego y la “carencia de deseos”

Capítulo 16 – Juicios

Capítulo 17 – Creencias y opiniones

Capítulo 18 – Resistencia

Capítulo 19 – Miedo

Capítulo 20 – ¿Quién soy yo?

Capítulo 21 – Sobre convertirse en mariposa

 

TERCERA  PARTE – Preguntas y respuestas

 

Prefacio a la tercera parte

Capítulo 22 – ¿Un único gran holograma?

Capítulo 23 – Otra gente

Capítulo 24 – La plantilla “Entorno Tierra”

Capítulo 25 – ¿Somos todos uno?

Capítulo 26 – ¿Un Jugador por cada Yo Infinito?

Capítulo 27 – ¿Vidas pasadas?

Capítulo 28 – Karma, causa y efecto

Capítulo 29 – Confianza

Capítulo 30 – Dinero

Capítulo 31 – El ego

Capítulo 32 – Compasión

Capítulo 33 – Robert Scheinfeld

Capítulo 34 – Jed McKenna

Capítulo 35 – U.G. Krishnamurti

Capítulo 36 – El futuro


 

 

CAPÍTULO 0

INTRODUCCIÓN

 

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Sweet freedom whispered in my ear

You’re a butterfly

And butterflies are free to fly

Fly away, high away, bye bye

 

(La generosa libertad susurró en mis oídos:

eres una mariposa,

y las mariposas vuelan libres,

vuelan lejos, arriba y lejos, adiós, adiós.)

 

De Alguien me ha salvado la vida esta noche,

música de Elton John, letra de Bernie Taupin

 

~

 

Jorge tenía un problema.

A pesar de que le iba bastante bien, Jorge estaba esencialmente descontento. Se sentía vacío, su vida se había vuelto insípida y aburrida, odiaba su trabajo, probablemente sería despedido pronto debido a la recesión económica, la relación con su esposa se había deteriorado, ya no podía comunicarse con sus hijos; no hacía otra cosa en la vida más que trabajar, comer, ver la televisión y dormir; podía contar sus amigos verdaderos con un solo dedo de la mano, y no veía forma de cambiar o mejorar nada.

Pero eso no era el mayor problema de Jorge en aquel momento. Su preocupación más acuciante era que había empezado a caminar dormido.

Una noche, cuando Jorge andaba por ahí sonámbulo, se cayó en un hoyo profundo. Al despertar descubrió que estaba tendido en el fondo, vestido sólo con su pijama, y que no había nada más en el hoyo. Miró hacia arriba y vio el cielo de la mañana, con unas pocas ramas desnudas que se asomaban sobre él desde el círculo perfecto de luz del Sol. Era el principio de la primavera y el aire estaba bastante fresco. No veía a nadie, pero oía un débil sonido de voces. Sabía que tenía que intentar salir de allí, pero las paredes del agujero eran verticales, resbaladizas, muy altas y no tenía nada con qué escalarlas. Cada vez que lo intentaba caía de nuevo al fondo, frustrado. Empezó a gritar pidiendo ayuda.

De repente, apareció la cara de un hombre mirándole desde lo alto del hoyo.

“¿Qué le pasa,” preguntó el hombre.

“Oh, gracias a Dios,” exclamó Jorge, “estoy atascado aquí abajo y no puedo salir”.

“Bueno, entonces deje que le ayude,” dijo el hombre, “¿cómo se llama?”

“Jorge.”

“¿Apellido?”

“Ilarraza.”

“¿Con “H,” o sin?”

“Sin.”

“Enseguida vuelvo.”

Cuando la cara desapareció, Jorge se preguntaba por qué era tan importante cómo se deletrease su apellido. Entonces el hombre volvió.

“¡Este es tu día de suerte, Jorge! Soy multimillonario y me siento generoso esta mañana.”

El hombre dejó caer un papelito que tenía en la mano. El papelito descendió flotando suavemente hasta el fondo del hoyo. Jorge lo recogió y miró otra vez hacia arriba, pero el hombre ya no estaba.

Jorge miró al papelito. Era un cheque de mil dólares, extendido a su nombre.

“Pero, ¡qué demonios!, ¿dónde voy a gastarlo aquí abajo?,” pensó. Lo dobló y se lo metió en el bolsillo del pijama.

Entonces oyó que venía otra voz.

“Por favor, ayúdeme,” gritó Jorge al espacio vacío de arriba. Apareció una segunda cara de hombre, un rostro amable y compasivo.

“¿Qué puedo hacer por ti, hijo mío?”

Jorge vio el alzacuello del hombre cuando éste se inclinaba sobre el borde.

“Padre, ayúdeme a salir de este agujero, por favor…”

“Hijo mío…,” la voz era suave y amorosa, “tengo que decir misa en la iglesia dentro de cinco minutos, no puedo detenerme ahora, pero hoy diremos una oración especial por ti” Entonces buscó algo en su bolsillo. “Toma, esto te ayudará,” y dejó caer un libro en el hoyo antes de marcharse.

Jorge cogió la Biblia, la estudió y trató de imaginarse todas las formas posibles de utilizarla para salir del agujero. Al final se cansó y echó el libro a un lado.

El siguiente transeúnte era una mujer. Cuando comprendió el aprieto de Jorge le lanzó algunos vegetales orgánicos, unas vitaminas y unos suplementos de hierbas.

“Come sólo de eso,” dijo.

Jorge los puso a un lado, encima de la Biblia.

Un médico se detuvo y le regaló unas cuantas botellitas de muestras de medicamentos que le pagaban por repartir aquella semana.

Un abogado pasó por allá y habló un rato sobre ponerle un pleito al Ayuntamiento por no haber puesto una valla alrededor del agujero. Le dejó su tarjeta.

Un político le prometió que crearía una ley para proteger a los sonámbulos si Jorge votaba por él en las elecciones del día siguiente, suponiendo que pudiera salir del hoyo.

A estas alturas Jorge se había sentado en el fondo del agujero, tiritando un poco por el fresco y empezando a abandonar la esperanza de que alguien le ayudase a salir. Se sentía solo, desamparado y un poco asustado. Puso las medicinas a un lado, cogió una banana, la peló y le dio un mordisco.

“Yo puedo ayudarte a salir.”

Oyó la voz fuerte, convincente y poderosa de una mujer. No estaba seguro… ¿le sonaba esa voz?, ¿no la había visto en la tele, o algo?

“Tú sólo tienes que abandonar todos los pensamientos negativos, aprender a visualizar y entonces usar la ‘Ley de Atracción’.”

“Pero eso es exactamente lo que hago…Trato de atraer a alguien para que me ayude a salir de este agujero,” protestó Jorge.

“Será que no lo haces bien,” dijo como respuesta.

La mujer lanzó un objeto fino y cuadrado que aterrizó a los pies de Jorge.

Jorge le gritó, “pero… ¡espera!”. Ya no había nadie que respondiera.

Cogió el DVD, que aún estaba envuelto en papel celofán, y miró la cubierta: Las enseñanzas de Abraham, programa del curso máster en DVD.

“Por lo menos podrías haberme echado un lector DVD portátil,” musitó en voz baja a nadie en concreto.

Poco después, un budista Zen se sentó en la posición del loto en el borde del agujero, con la idea de enseñar a Jorge a meditar. “Aunque sólo fuera eso,” dijo el Maestro, “si practicas el tiempo suficiente te sentirás mejor por hallarte en el agujero. Y, ¿quién sabe?, podrías ser capaz de levitar para salir de ahí en unas cuantas vidas”.

Jorge estaba a punto de resignarse a estar en el agujero para siempre, cuando oyó la voz.

“¿Puedes moverte a un lado y quitarte de en medio?”

Jorge miró hacia arriba. “¿Qué?”

“Que si puedes alejarte del centro del agujero”.

Jorge se levantó y dio unos pasos hacia un lado. Iba a preguntar “¿por qué?,” cuando el hombre saltó al agujero y aterrizó a los pies de Jorge.

“¿Estás loco?,” exclamó Jorge cuando el hombre se levantaba y se sacudía el polvo, “ahora estamos los dos juntos en este agujero. ¿No podrías haberme echado una cuerda, o una escalera, o algo así?”

El hombre le miró con gentileza: “eso no funciona.”

“¿Cómo lo sabes,” le preguntó Jorge, extrañado.

“Porque yo ya he estado aquí antes y conozco el camino de salida.”

 

* * *

 

Presupongo que buscas ayuda, o no estarías leyendo este libro. Hay algo que no va bien en tu vida y quieres cambiarlo.

De modo que estoy a punto de saltar a tu agujero, pero no porque yo sienta ningún deseo u obligación de ayudar a nadie. Ayudar a alguien es una de las mayores trampas en las que uno puede quedar atrapado.

Tampoco tengo intención alguna de convertirme en un profesor (ni tuyo, ni de nadie), o un gurú, o un instructor, o alguien que pretende tener algunas respuestas o todas ellas.

Si te parece puedes pensar en mí como un reconocedor del terreno, un explorador de esos que iban con los trenes del Viejo Oeste y cuyo trabajo consistía en cabalgar por delante del tren y buscar un paso sobre las Montañas Rocosas para alcanzar el Océano Pacífico, en encontrar un camino para que otros pudieran seguirlo con relativa seguridad y a salvo de los elementos y los indios.

No soy el único explorador que anda por ahí, y no afirmo que haya alcanzado el océano todavía, pero soy el único que ha tomado esta ruta en concreto, ruta que ha resultado ser eficaz y lo bastante segura para que yo vuelva y hable de ella.

En mi viaje he explorado territorios muy extremos y recolectado un montón de información sobre los caminos que funcionan y los que no para beneficio de otros. Esta es la razón principal por la que escribo este libro: transmitir esa información, sabiendo que hay otros (no muchos, pero algunos hay) que quieren ir donde yo voy y estar donde yo he estado. Quizá tú seas uno de ellos.

Tú, tanto consciente como inconscientemente, me has contratado para que sea tu explorador, pero debes saber que no me importa lo que pienses de esta información o lo que haces con ella. Puedes tomarlo o dejarlo. Mi único trabajo (y mi total alegría) es informar de lo que he encontrado.

De modo que doy el salto a tu agujero porque me parece divertido y lo veo alineado con lo que el universo tiene preparado para mí en este momento.

Sin embargo, es posible que no quieras que yo esté en tu agujero. Debes tomarte esto en serio. Si sigues leyendo llegarás a un punto en el que no habrá vuelta atrás. En cierto modo, por cambiar de metáfora, es un poco como escalar el Everest: el camino puede ser muy difícil tanto física como emocionalmente, y lleva un cierto tiempo.

Como he dicho antes, yo todavía no he alcanzado la cumbre, pero la tengo a la vista. He ascendido a un punto lo bastante alto durante este camino como para que el agradecimiento, la alegría y la serenidad de ser estén ya más allá de lo que uno pudiera esperar. Lo que sé con certeza (y ha sido confirmado en su mayor parte por informes de otros exploradores como testigos presenciales) es que, definitivamente, vale la pena el esfuerzo de llegar hasta la cumbre.

Puede que quieras ir hasta el final, o puede que no. Te avisaré cuando lleguemos al punto a partir del cual sólo puedes seguir adelante y ya no puedes volverte atrás.

Por otra parte, puede ser que decidas que no quieres salir de tu agujero en absoluto. Si es así deberías dejar de leer ahora mismo. No hay nada “malo” en que te quedes ahí, tendrás el dinero suficiente, y buena comida orgánica, y libros para leer, y DVD que mirar, y drogas para mantenerte ocupado y entretenido.

Es tu propia elección.


 

 

PRIMERA PARTE:

LA METÁFORA DE LA SALA DE CINE

 

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Este es el único pensamiento radical que tienes que hacer.

Pero es muy radical, es muy difícil

porque nuestra tendencia es a creer que el mundo está ya “ahí fuera,”

como algo independiente de nuestra experiencia. No es así.

La Física Cuántica ha sido muy clara respecto a ello.

 

~ Doctor Amit Goswami

 

 

PREFACIO A LA PRIMERA PARTE

 

Hay tres cosas que debes saber antes de que empecemos nuestra jornada a través de las Montañas Rocosas…

UNA: aunque este libro tiene un copyright, por el presente documento tienes permiso para imprimirlo, copiarlo, compartirlo, dárselo a alguien, citarlo, hacer lo que quieras con él. Lo que no puedes hacer es vender ninguna parte de él o su totalidad, o ganar dinero con él en forma alguna, o ayudar a nadie a que gane dinero con él de ninguna manera. Creo firmemente que la información contenida en este libro debe estar disponible gratis para quien quiera leerlo, siempre.

DOS: parece que muchos exploradores encuentran cosas que son difíciles de explicar cuando vuelven al grupo. No es fácil tratar que la gente entienda cosas que nunca han experimentado directamente, así que de cuando en cuando usaré citas de otras fuentes. Estas citas no están aquí para probar que estoy “en lo cierto” sólo porque alguien a quien tú reconozcas dijo lo mismo. Se incluyen principalmente para tratar de explicar más a fondo un concepto que puede ser difícil de comprender, a base de ofrecer otros puntos de vista que emplean palabras diferentes de las mías con las que puedas identificarte más fácilmente. Con muy pocas excepciones, todas esas citas tienen notas al final de cada capítulo para que tengas la oportunidad de comprobar mis fuentes por ti mismo. Sólo tienes que pinchar el numerito y te llevará a la nota a pie de capítulo que contendrá un enlace activo de Internet.

Si lo deseas puedes pinchar en enlace de Internet para ir directamente a la fuente del material a través de tu navegador. Entonces pincha la palabra “lectura” para volver al punto que estabas leyendo y continuar.

Pruébalo aquí pinchando en el número 1

Metidos en el texto hay también enlaces a varios vídeos para ver a medida que vayas leyendo. Como siempre, pincha en los enlaces. De cuando en cuando he incluido también algunas sugerencias de películas de Hollywood al final de algunos capítulos. No se supone que esas películas se vean como ejemplos perfectos de la información que acabas de leer, pero están lo bastante cerca del tema como para ser interesantes y pertinentes, y son muy entretenidas.

TRES: Aparentemente, la gente aprende más fácilmente cuando pueden comparar algo nuevo con algo que ya comprenden. Algunos llaman a esto “dato de magnitud comparable.”2

Por ejemplo: si intentara contarte algo sobre un juego nuevo que he visto mientras estaba explorando, un juego llamado “Blat-Blop,” y te digo que te gustaría jugarlo, probablemente me harías muchas preguntas antes de querer meterte en ello, me pedirías más explicaciones.

Pero el Blat-Blop no se puede explicar directamente, es diferente a cualquier otro juego conocido. Entonces, ¿qué es lo que hago?

Te digo que el Blat-Blop es como el Fútbol Americano, pero que no tiene pelota ni porterías. Ahora al menos tienes una ligera idea de lo que hablo, por loco e incomprensible que parezca. En tu mente te imaginas un conjunto de hombres corriendo en un campo y vestidos con pesadas almohadillas y cascos, lo que es verdad en el Blat-Blop, pero aún no tienes idea de lo que hacen ni por qué.

Cuando dije que “el Blat-Blop es como el Fútbol Americano” estaba usando un  mil, o sea, estaba comparando dos cosas diferentes para crear un significado nuevo.

Hay algo diferente llamado metáfora.  Una metáfora es una figura del lenguaje que usa una cosa para decir otra y realiza una comparación entre las dos. Por ejemplo, la frase de Shakespeare “el mundo entero es un escenario” es una metáfora que compara al mundo entero con el escenario de un teatro (N. del T.: La obra El gran teatro del mundo, de Pedro Calderón de la Barca, es otro ejemplo de esa metáfora). Una metáfora se parece mucho a un símil, pero sin el comparativo directo. Podríamos transformar la metáfora de Shakespeare en un símil añadiendo la palabra “como”: el mundo entero es como un escenario.

Por otra parte, una analogía muestra similitudes entre cosas que pueden parecer diferentes, como si fuera una metáfora o un símil ampliados. Pero la analogía no es sólo una figura del lenguaje. También puede ser un argumento lógico: si dos cosas son semejantes de una manera, también lo son de otra. La analogía se usa a menudo para ayudar al entendimiento por medio de comparar un sujeto desconocido con otro que es más conocido.

Y también hay algo llamado alegoría, que consiste en una comparación o sustitución “uno a uno” de algo figurativo por algo literal. Aunque son muy parecidas a las metáforas, las alegorías son generalmente más sutiles y más enredadas. A veces son libros enteros, u obras de arte.

Digo todo esto por dos razones:

La primera es porque me veo forzado a utilizar un montón de símiles, metáforas y analogías en este libro (he empezado el libro con una analogía) para intentar explicar lo que he visto como explorador, lo que a veces es difícil de explicar ya que es muy nuevo en muchos casos. Desearía que hubiera palabras y formas de decir exactamente lo que he encontrado sin tener que hacer estas comparaciones, pero no las hay. Así de simple.

En segundo lugar, parece que tengo algún problemilla cerebral (a lo mejor es lo de las vacas locas), porque a pesar de todos los esfuerzos previos, de un estudio diligente y todas las definiciones y diferenciaciones que he escrito entre metáfora y analogía, aún no sé la diferencia. De manera que te aviso ahora mismo (a ti y a cualquier profesor de Lengua que pueda estar leyendo) que pudiera confundirme entre esas dos palabras. Si lo deseas, cualquier error de ese tipo puede adjudicarse sencillamente a mi debilidad personal en ese campo.

Así que prepárate para un montón de metáforas y analogías, sean las que sean.

Como…

 

 

NOTAS

 

1. Ahora pincha la palabra “lectura” en – Vuelta a la lectura

2. Dato de magnitud comparable o Dato de magnitud comparable Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 1

LA CAVERNA DE PLATÓN

 

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Imagina que te has pasado la vida entera sentado en el asiento de una sala de cine. El lugar es oscuro, como todas las salas de cine, pero sientes que…

¡No, espera!, antes de que nos metamos en eso…

Hay una alegoría famosa llamada “La Caverna de Platón,” escrita por Platón, naturalmente. Es una conversación ficticia entre Sócrates, el maestro de Platón, y el hermano de éste, Glauco. Esencialmente, la primera parte de la alegoría dice así:

Sócrates le pide a Glauco que imagine una caverna habitada por prisioneros que han sido encadenados y mantenidos inmóviles desde la infancia. No sólo tienen sujetos sus brazos y piernas, sino que además sus cabezas están fijas de manera que lo único que pueden ver es un muro situado directamente frente a ellos. Tras los prisioneros hay una gran hoguera y un pasadizo elevado entre la hoguera y sus espaldas.

Según pasan las gentes y los animales por ese pasadizo elevado entre la hoguera y las espaldas de los prisioneros, la luz del fuego proyecta sus sombras en el muro frente a ellos. Los prisioneros sólo pueden ver las sombras, pero no saben que son sombras.

Del muro también vienen los ecos de los ruidos que se producen en el pasadizo. Los prisioneros sólo oyen los ecos, pero no saben que son ecos.

Sócrates le pregunta a Glauco si no parece razonable que los prisioneros piensen que las sombras fuesen cosas reales y que los ecos fuesen sonidos reales, no simplemente reflejos de la realidad, ya que son todo lo que los prisioneros han visto y oído jamás.

Sócrates introduce un elemento nuevo en este escenario. Supón, conjetura Sócrates, que un prisionero es liberado y se le permite levantarse y moverse libremente. Si alguien le mostrase las cosas reales que han proyectado las sombras y causado los ecos (el fuego y los seres sobre el pasadizo) el prisionero no sabría lo que eran y no los reconocería como la causa de las sombras y los ecos, seguiría creyendo que las sombras sobre el muro eran más reales que aquello que ve.1

La alegoría prosigue, pero quiero detenerme aquí. (Si te interesa, pincha aquí para ver un vídeo animado de tres minutos.)

Ahora…

Imagínate que te has pasado la vida entera sentado en el asiento de una sala de cine. El lugar es oscuro, como todas las salas de cine, pero sientes que tienes limitaciones (grilletes) en tus muñecas y en tus tobillos que te dificultan mover brazos y piernas. El respaldo de tu asiento es alto, se eleva por encima de tu cabeza de manera que te es imposible mirar tras de ti. Todo lo que puedes ver es la pantalla frente a ti y la gente que está sentada a tu lado en las mismas condiciones que tú.

Frente a ti, extendiéndose por todos lados de la sala hasta donde puedes ver, tienes una pantalla gigante IMAX en 3 dimensiones (3D). Estás sentado ahí y ves película tras película. Te parece que tú fueras parte de cada película, totalmente sumergido en ellas. (Pincha aquí para ver el ejemplo de Woody Allen de una película de inmersión total: “La Rosa púrpura de El Cairo.”)

Como las sombras y los ecos en la Caverna de Platón, esas películas son todo lo que has conocido jamás. Son, de hecho, tu única realidad, tu vida.

Los actores son buenos, los guiones están bien escritos y tú te involucras emocionalmente en esas películas sintiendo rabia, dolor, tristeza, remordimiento, alegría, entusiasmo, hostilidad, miedo y un amplio abanico de emociones, dependiendo del guión. Tú tienes tus personajes favoritos (familia y amigos, por ejemplo) que intervienen a menudo, y otros a los que desprecias y que desearías que no aparecieran nunca.

Alguna de esas películas son placenteras de ver, incluso bellas algunas veces: felices, conmovedoras, amables. Otras son oscuras, de mal agüero, perturbadoras y dolorosas, que producen en tu interior reacciones nada agradables. Te resistes a verlas y desearías no sentir lo que sientes. A veces cierras los ojos y deseas que cambie el guión.

Pero estás conforme con estar aquí y mirar, porque te han dicho (y has llegado a creerlo por tu experiencia) que esta es la única realidad que existe y que tienes que aceptarla.

La inmensa mayoría de la gente (el 95% de la población terrestre, puestos a suponer, quizá más aún) morirán sentados en ese asiento del cine.

A los demás les ocurrirá algo interesante algún día.

En una película especialmente desagradable, pudiera ser que gritases  “¡no!,” que retorcieras enérgicamente tu cuerpo en el asiento. De repente, te das cuenta de que ya no sientes los grilletes en las muñecas y los tobillos y que puedes mover brazos y piernas. Con tus manos vas palpando alrededor y descubres que los grilletes no tenían cerraduras (nunca las han tenido) y que tus aterrados movimientos los han abierto.

Todo este tiempo has supuesto (creído) que eras un prisionero, como esos perros que se mantienen alejados de una valla invisible. Te preguntas qué harás después. Te das cuenta de que ya no tienes por qué estar sentado y ver las películas si no quieres hacerlo. Puedes levantarte pero no lo haces, no enseguida. Puede que te inclines hacia la persona a tu lado y empieces a decirle que no hay cerraduras en los grilletes, pero todo lo que recibes como respuesta es un “ssshhh”.

El miedo a levantarse es enorme; el pensamiento de marcharse de allí va contra todo lo que te han enseñado. Finalmente (quizá por curiosidad, o quizá rabia, o quizá es que ya no puedes soportar más sentir lo que sientes), decides “mandar al diablo al miedo” y te levantas. No pasa nada, no hay sirenas que aúllen, nadie viene a hacer que te sientes. Comienzas a pensar que acaso no había nada que temer.

Así que decides andar. Según te desplazas por la fila de asientos hacia el pasillo, diciendo “perdone, discúlpeme,” la gente te mira con asombro, sorpresa y consternación. Incluso algunos te dicen que vuelvas a sentarte, que te quites de en medio, que te comportes. Está claro que todos creen que estás loco.

Hay algo dentro de ti que se siente intrigado a pesar del miedo y que te urge a seguir. Al final llegas al pasillo, te giras y ves que asciende entre los asientos, pero aún no puedes ver la parte trasera de la sala. Lo que ahora se ve claro es que la pantalla sigue y sigue por todo alrededor del edificio, en 360 grados, y que colgando del techo en el centro de la sala hay una gran bola negra. De todas partes de esa bola surge una luz muy brillante hacia la pantalla. No tienes ni idea de lo que es ni lo que significa. A medida que vas hacia arriba por el pasillo, te tropiezas con un par de personas que van en tu misma dirección y con algunos otros que vuelven a sus asientos. Los que regresan a sus asientos te miran mal, casi con odio, más que nada aterrorizados. Alguien te previene de que no sigas adelante. Pero piensas que ya que has llegado hasta allí quieres averiguar lo que hay al final del pasillo.

Cuando por fin llegas a la parte trasera, divisas el diseño completo de la sala circular. En una parte están los asientos de donde has venido, orientados todos en una misma dirección, llenos de gente que mira directamente a la pantalla. Tras los asientos hay un gran espacio donde gente como tú va caminando. También ves una puerta en medio del lejano muro, con una señal encima que dice: “no entrar, extremadamente peligroso”.

Como la pantalla IMAX 3D continúa por toda la estructura, no hay forma de escapar de las películas que se están proyectando. En otras palabras: tu realidad, tu vida, te sigue a todas partes. Pero hay algo diferente, aunque por el momento no sepas qué. Las películas no han cambiado, aunque tú sí lo has hecho de alguna forma que ya notas, pero que aún no comprendes.

Parece que hubiera pequeños grupos de gente reunidos aquí y allá (otros como tú que se han levantado de sus asientos y han llegado a la parte trasera) que hablan de algo que parece importante. Todo es tan nuevo, tan extraño, tan difícil de comprender, tan aterrador, tan…”irreal”. Por un segundo piensas en volver a tu asiento, en volver a la realidad que tan bien conoces. Entonces decides que no, que vas a quedarte ahí un rato más, al menos por ahora.

Te detienes por un momento en un grupo y preguntas “¿qué pasa?”

“Intentamos cambiar las cosas,” te responden.

“¿Qué quieres decir?,” preguntas.

“No nos gustan las películas que ponen, queremos otras diferentes,” aclara la voz.

Mientras estabas sentado en la sala de cine nunca has considerado la idea de cambiar las películas, no sabías que fuera posible, pero ahora resulta una idea interesante. Tienes que admitir que hubo películas de las que desearías no haber tenido que tomar parte, aspectos de tu vida que hubieras preferido no ver ni experimentar.

Llegas a otro grupo a tiempo de escuchar disimuladamente a un hombre que dice: “sí, esto es la realidad, pero hay un lugar mejor al que todos iremos cuando muramos, si tenéis fe y seguís unas pocas reglas sencillas….”

En el grupo siguiente hay un gurú que exhorta a sus seguidores: “sí, podemos abandonar esta realidad, pero tenemos que ir todos juntos. Tened compasión de aquellos que se quedan viendo las películas….”

Continúas tu camino por la trasera de la sala de cine y vas cogiendo fragmentos de otros comentarios, del estilo “esto no tiene por qué ser tu realidad, tú tienes el poder de cambiarla y yo puedo mostrarte cómo hacerlo,” “el Amor lo es todo,” “silencia tu mente”. En toda esta confusión se te ocurre por fin que por primera vez puedes elegir qué hacer después. Lo sientes como algo que intriga y que también te asusta, porque acabas de dar el primer paso hacia la autorresponsabilidad y la autorrealización.

 

* * *

 

Aquí vamos a detenernos otra vez un momento.

En los libros dos y tres de su Trilogía de la Iluminación, Jed McKenna diferencia entre un “Humano-Niño” y un “Humano-Adulto”. Esta idea se merece que juguemos un poco con ella, especialmente a la luz de nuestra metáfora de la Sala de Cine.

Lo primero de todo es que ser un Humano-Niño o un Humano-Adulto no tiene nada que ver con la edad física. La inmensa mayor parte de la población mundial son Humanos-Niños, muchísimos de ellos mayores de veinte años.

 

“La mayoría de los seres humanos cesan de desarrollarse a la edad de diez o veinte años. La persona media de setenta años es frecuentemente una de diez con sesenta años de repeticiones… Debemos aprender a ver la diferencia entre un Humano-Adulto y un Humano-Niño con la misma facilidad y fiabilidad como distinguimos una persona de sesenta años de una de seis… Nuestras sociedades están constituidas de, por y para Humanos-Niños, lo que explica la naturaleza auto perpetuadora de esta enfermedad morbosa, así como de la mayoría de las estupideces que vemos en el mundo.”2

 

Los Humanos-Niños son aquellos que están sentados en sus asientos en la sala de cine. Puede que se quejen mucho de las películas que ven, pero siguen mirando sin hacer nada al respecto. Están convencidos de que se mantienen en sus asientos por medio de alguna fuerza externa y poderosa, y de que están indefensos para cambiar nada. De hecho, creen que lo que necesita cambiarse está “ahí fuera,” que es algo o alguien sobre lo que no tienen control. Incluso votar es un acto de Humano- Niño, una declaración de que el cambio sólo es posible cambiándoles a “ellos”. Están convencidos de que las películas que ven son la “realidad,” de que son la vida como tiene que ser y así no se responsabilizan de su propio estado.

Algunos de esos Humanos Niños pueden haber descubierto que sus grilletes no tenían cerraduras y que eran libres para ponerse en pie y caminar cuando quisieran. Quizá unos pocos se hayan levantado, y aún menos dieron algunos pasos hacia el pasillo. Pero el miedo se hace enseguida abrumador y vuelven a sus asientos a ponerse sus grilletes otra vez, confortados por el hecho de que están en una compañía tan buena, y tan numerosa.

 

“La Humana-Niñez es el estado del ego. En los verdaderos niños humanos es un estado natural y saludable. Sin embargo, en los adultos humanos es un sufrimiento horroroso. La única manera de que tal sufrimiento pase desapercibido y sin cura es que todo el mundo esté igualmente afectado, lo que es exactamente el caso. No se reconoce problema alguno y no se conoce alternativa alguna, y así no se busca solución alguna y no existe esperanza de cambio”3

 

Mucha gente pasa felizmente toda su vida como Humanos-Niños, establecidos en sus asientos, inmersos en sus películas. No trato de decir que haya nada “malo” en ello, porque no es así. Debe ser exactamente así para ellos, y no hay razón en absoluto para intentar cambiar su forma de pensar o transformarlos en Humanos-Adultos, como diremos más tarde.

Pero supongo que tú no eres uno de ellos o no estarías leyendo este libro. Te has levantado, has llegado a la parte trasera de la sala de cine y has empezado a comportarte como un Humano- Adulto. Este libro es para ti. Es sobre ti, no sobre ellos.

 

* * *

 

En la Caverna de Platón, el Humano-Adulto es el prisionero liberado que se alza ahora tras los demás, el que ve el fuego y a los hombres que caminan y proyectan las sombras sobre el muro. Pero, como señala Sócrates, las sombras aún representan la “realidad,” y el fuego, los hombres y los animales en el pasadizo siguen siendo alguna clase de enigma inexplicable.

Como mínimo, un Humano-Adulto se ha hecho consciente de que hay algo “equivocado” en la vida que ha venido experimentando a través de las películas de inmersión total, y ya no desea aceptar más esa “realidad” como valor real. En la película clásica de 1976 Network  (Un mundo implacable), de Sidney Lumet, el presentador de los noticiarios Howard Beale expresa lo que siente un buen número de Humanos-Adultos cuando vocifera: “¡Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo!”

Un Humano-Niño vive en la ignorancia, creyendo estar despierto y con los ojos abiertos, cuando en realidad está profundamente dormido y con los ojos cerrados. Un Humano-Adulto nuevo ha dado el primer paso al abrir los ojos, aunque todavía está dormido y no comprende lo que ahora ve.

Para que nadie se llame a engaño: la Humana-Adultez no es el estado de la así llamada “iluminación espiritual,” aunque es lo que más “buscadores” persiguen actualmente y lo que la mayoría de los “gurús” venden estos días (también hablaremos más sobre esto después).

 

“La diferencia entre Adultez e Iluminación es que la primera es el despertar dentro del estado de sueño y la última es el despertar desde él… La Adultez poco profunda de los primeros estadios se confunde a menudo (y se vende como) Iluminación Espiritual, pero no lo es. Eso sólo es el primer vistazo verdadero a la vida.”4

 

¿Has tenido alguna vez el sueño de que te despiertas y te das cuenta de que era sólo un sueño pero que realmente sigues soñando y no te despertaste?, ¿que el despertar en el sueño era parte del sueño mismo? Eso es de lo que habla Jed. Un Humano-Niño está dormido, pero cree que está despierto y que los sueños son reales. Un Humano-Adulto está dormido y sueña, y se despierta como parte del sueño pero no llega a despertarse del sueño mismo. Cree, como el Humano-Niño, que está despierto, pero realmente no lo está.

El paso siguiente, despertarse del sueño realmente, es de lo que trata este libro.

Ser un Humano-Adulto no es una “mala” manera de emplear tu vida, especialmente si lo comparas con la Humana-Niñez, pero tiene sus límites.

Como Humano-Adulto eres capaz de saber cómo enfrentarte mejor a las películas que vienen a ti y que definen tu vida. Hay toda clase de grupos en la parte trasera de la sala de cine que proclaman ser capaces de enseñarte varios métodos de filtrar, o mejorar, o evitar, o negar, o procesar, o negociar, con las emociones que surgen como resultado de tu inmersión en tu realidad. En el próximo capítulo vamos a mirar de cerca a alguno de esos grupos.

Pero convertirse en un Humano-Adulto no es el final, es sólo el principio.

 

* * *

 

No sé si ayuda que recuerdes cuando hiciste la transición de un Humano-Niño a un Humano-Adulto, levantándote de tu asiento en la sala de cine. Abundan las historias de cambios radicales de vida como resultado de accidentes de coche, divorcios súbitos y por sorpresa, la pérdida de un ser querido, una experiencia cercana a la muerte, ojeadas inducidas por drogas a otro mundo, y cosas semejantes.

Para mí fue muy claro.

Yo estaba en el segundo semestre (N. del T. la segunda mitad del primer curso) en una Universidad pequeña del Sur. Decía que quería ser médico, pero realmente estaba más interesado en la filosofía y la religión. Dos años antes, un amigo del Instituto me recomendó un libro llamado El río de mi vida: la historia de Edgar Cayce, escrito por Thomas Sugrue5. Un día, de vacaciones de la Universidad, mientras ojeaba libros en una librería de Nueva York, lo recordé de repente.

De vuelta a la Universidad dejé de acudir a las clases durante una semana para leer y releer ese libro. Me quedé maravillado. Hasta entonces yo había estado dormido, profundamente dormido. Me pasé la niñez y la adolescencia intentando ser “normal,” como todo el mundo.  Bueno, a lo mejor mi familia era ligeramente más deficiente que la mayoría, pero no obstante yo estaba sentado en mi asiento, viendo las películas, experimentando todo el malestar, deseando que las cosas “ahí fuera” cambiaran, e intentando encontrar tanto placer como pudiera para compensar el dolor.

El río de mi vida terminaba con unas 30 páginas de filosofía extraída de lo que se llaman “lecturas vitales” de Cayce. Hablaban del origen y destino de la humanidad (“Todas las almas fueron creadas en el origen, y van encontrando su camino de vuelta al lugar de donde vinieron”); de reencarnación y astrología; de leyes universales (“como juzgues a otros, así serás juzgado”); de meditación y percepción extrasensorial; de el cuerpo, la mente y el espíritu (“el Espíritu es la vida, la Mente es el constructor, lo Físico es el resultado”); de la Atlántida y los cambios en la Tierra; y sobre la vida desconocida de Jesucristo, a quien Cayce llamaba nuestro “hermano mayor”.

Mi vida cambió de la noche a la mañana, de la misma manera que Cayce predijo que algún día el norte de Europa cambiaría “en un abrir y cerrar de ojos”. Mis compañeros de residencia no sabían qué hacer conmigo. De entrada dejé de comer cerdo, que había sido mi comida favorita. Yo, que literalmente vivía para los miércoles, cuando en la cafetería ponían chuletas de cerdo a la hora del almuerzo. Asimismo, me pasé el verano siguiente trabajando para el hijo de Cayce, Hugh Lynn, en la Asociación para la Investigación e Iluminación, en Virginia Beach.

Seguí en la Facultad otro curso después de leer el libro, aunque dejé de ir a las clases. Como me dijo una vez una señora de la limpieza: “¡no te preocupes de nada de eso!, de todas formas lo que te enseñan aquí tampoco es verdad” Yo era ahora un Humano-Adulto, aunque iba a necesitar algún tiempo para adaptarme a mi nuevo entorno.

Las consecuencias de levantarme y caminar a la parte trasera de la sala de cine me parecían apabullantes. Mi madre, cómo no, estaba en contra de todo ello, lo mismo que mi novia. Yo iba a desperdiciar un montón de dinero ya gastado en educación y quizá no iba a tener nunca un diploma. Casi con toda seguridad nunca me haría médico. No tenía ni idea de lo que haría después, sin expectativas en el horizonte. Iba a abandonar a todos mis amigos y una vida que contenía algunos momentos de alegría y placer por… ¿qué?

Y, tal vez lo más importante en ese momento, perdería mi prórroga por estudios y sería sujeto de la leva para acabar muy probablemente como soldado en Vietnam, una guerra a la que me opuse desde el principio.

Al final, sin embargo, mi descontento y el malestar de quedarme en el asiento de la sala de cine vencieron al miedo a abandonarlo.

 

 

NOTAS

 

1. Wikipedia, Alegoría de la Caverna – Vuelta a la lectura

2. Jed McKenna, Trilogía de la Iluminación   Vuelta a la lectura

3. Ibid. –  Vuelta a la lectura

4. Ibid. – Vuelta a la lectura

5. Thomas Sugrue, El río de mi vida: la historia de Edgar Cayce   Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 2

REUNIRSE

 

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Los Humanos-Adultos nuevos que han llegado al final de la sala de cine muestran generalmente algunos rasgos comunes de personalidad.

Primeramente, empiezan a comprender que hay posibilidades que eran inconcebibles para ellos como Humanos-Niños. Incluso su libertad de andar por donde quieran es una sensación nueva a la que lleva cierto tiempo acostumbrarse. Alzarse y alejarse de sus asientos les ha dado nuevas esperanzas y energías.

No necesariamente comprenden qué pasa, pero les incita a averiguar, a ejercitar esa libertad y explorar sus posibilidades.

En segundo lugar, es posible que surjan cierta rabia y animadversión hacia aquellos que les pusieron y les mantuvieron allí durante todo el tiempo que han estado en sus asientos como Humanos-Niños.

No importa que los grilletes nunca tuvieran cerraduras, es posible que aún se sientan víctimas de fuerzas exteriores, ya que es demasiado pronto para que un Humano-Adulto nuevo se responsabilice plenamente de su condición como Humano-Niño.

Lo siguiente puede ser un desafío, una resolución de no volver nunca más a su asiento. Podrían si quisieran, nunca es demasiado tarde, pero, como el prisionero en la Caverna de Platón, a un Humano-Adulto nuevo le parece inimaginable considerar el volver voluntariamente a sus grilletes, encadenarse a su asiento y volver otra vez a no ver nada más que las películas que se ponen ante ellos.

“Que me maten si vuelvo allí”. Aunque a veces algunos vuelven.

Y en cuarto lugar, han tomado la decisión de cambiar las cosas. Lo que decidan cambiar, en sí mismos o en lo que se halla “ahí fuera,” depende de un montón de factores, pero la actitud derrotista del “no puedo cambiar las cosas” de los Humanos-Niños se convierte en la acuciante obsesión del “debo cambiar las cosas” de los Humanos-Adultos. Las películas que constituían su vida siguen mostrándose a su alrededor, esas películas en 3D que los envuelven, que los sumergen, que vienen a ellos desde todos los ángulos. Ellos siguen viendo esas películas como la única “realidad” que existe, como las sombras en el muro de la Caverna. También tienen prácticamente las mismas reacciones emocionales que siempre han tenido ante las películas, lo que refuerza su necesidad de reescribir los guiones.

Como un Humano-Adulto nuevo, es muy posible que tú hayas experimentado al menos uno o dos de esos sentimientos, o todos ellos.

Un ejemplo aceptable de ello fue el Movimiento Hippie. La película de la guerra de Vietnam que se proyectaba en la pantalla del cine fue el catalizador que llevó a un montón de Humanos-Niños a alzarse y gritar “¡no!”. Según andaban a la parte trasera de la sala (a eso lo llamaban “dejarlo”), descubrieron enseguida que había otras posibilidades de vivir y empezaron a experimentar con su libertad recién encontrada. Había indignación contra la guerra y contra la gente que controlaba y hacía las películas. Existía el desafío de no querer formar parte ya de esa película, como existía la decisión de hacer que las cosas cambiaran. “We Can Make It Better, We Can Change the World Now, We Can Save the Children, We Can Make It Happen,” (“Nosotros podemos hacerlo mejor, podemos cambiar el mundo, podemos salvar a los niños, podemos hacerlo posible.”), cantaba el grupo Chicago en 1972.1

Por lo que puedo decir, la Guerra de Vietnam/Movimiento Hippie de finales de los 60 y principios de los 70 proporcionó más incentivos para los Humanos-Adultos que cualquier otro suceso en la historia reciente. Miles de jóvenes se alzaron de sus asientos y comenzaron a caminar hacia fuera.

El Movimiento murió bastante rápidamente, pero muchos se alzaron jurando que no volverían jamás a sus asientos y dejaron un gran legado en la parte trasera de la sala de cine.

El Movimiento Hippie es también un buen ejemplo de otro rasgo común de los Humanos-Adultos nuevos: el ansia de ser parte de un grupo. En muchos casos, más que un ansia es una necesidad. Después de todo, uno había pasado toda su vida rodeado de otros Humanos-Niños y se consolaba al ser parte del grupo. Ante toda la novedad y extrañeza de la parte de atrás del cine, ahora uno busca desahogo y apoyo como Humano-Adulto, uno busca a otros que quieran cambiar las mismas cosas, uno mira alrededor  en busca de un grupo nuevo al que unirse.

Afortunadamente, la parte de atrás del cine está llena de grupos de Humanos-Adultos que han encontrado otros de mentalidad pareja y que se han reunido para una causa común. Es posible que al principio uno esté dando vueltas por un rato, permaneciendo en las afueras de varias agrupaciones, escuchando, considerando si uno está de acuerdo con lo que dice el líder, buscando el que mejor le va a uno. Pero muy pronto uno se une a alguno de esos grupos. Uno tiene que hacerlo. Uno se siente demasiado solitario y necesita camaradería, necesita tener a otra gente alrededor que le haga saber que no está loco por haber abandonado el asiento, necesita amigos nuevos que ayuden a cambiar las cosas.

 

* * *

 

El año que seguí en la facultad tras leer El río de mi vida, pasé mi tiempo jugando al golf y al bridge, y acudiendo a fiestas. En otras palabras, me pasé el año vagabundeando por la trasera del cine intentando escaparme de las películas de alguna manera.

Poco después de cumplir veinte años me uní a mi primer grupo y participé en la creación de una locura musical que llegó a ser conocida como Up With People (Viva la Gente)2. La idea era cambiar el mundo a través de la música y de una ideología denominada Moral Re-armament3 (Rearme Moral).

El Rearme Moral se basaba en un cierto nivel de responsabilidad propia. Se creía que las películas (el mundo, la vida, la realidad) podrían cambiar si todo el mundo se adhería al código moral estricto de amor absoluto, pureza absoluta, honestidad absoluta y entrega absoluta a los demás. Era nuestro deber el vivir de esa manera, y después salir por ahí y conseguir que todos los demás vivieran también así. Decidimos presentar nuestra causa por medio de un musical altamente profesional y entretenido. Formulábamos nuestra moralidad en canciones pegadizas con letras ingeniosas, tales como “Freedom Isn’t Free” (“La Libertad no es gratis”) y “What Color Is God’s Skin?” (“¿De qué color es la piel de Dios?”)4

Durante casi dos años lo di todo, 24 horas al día, 7 días a la semana, 52 semanas al año. Me lo pasé estupendamente, hice cosas extraordinarias, vi lugares y tuve experiencias maravillosas. Aún conservo muchos amigos de aquella época. Algunas de las letras y músicas que creó el grupo Viva la Gente eran muy poderosas. Es muy probable que “Coming home” (“De vuelta a casa”), “Where the Roads Come Together” (“Donde se unen los caminos”) y “Moon Rider” (“Jinete de la Luna”)5 me emocionen siempre hasta las lágrimas por la alegría y el agradecimiento que siento por esa época de mi vida y ese grupo.

Era tan divertido que yo era capaz de pasar por alto las patentes contradicciones y errores del pensamiento grupal.6 Por ejemplo, en 1966, incluso bajo la luz del “amor absoluto,” entre los cientos que participaban directamente en el programa yo era el único que estaba contra la guerra. Pero, como aquellos días era inevitable, fui reclutado y se me ofreció un tour de un año con todos los gastos pagados por el bello centro de Vietnam como sanitario del Ejército en 1969, lo que significa que me perdí el festival de Woodstock, como me perdí también toda la atmósfera de las drogas. De hecho me pasé de uniforme la mayor parte del Movimiento Hippie, que hubiera sido un grupo muy interesante al que unirse si hubiera podido.

Considerando mi oposición a la guerra, yo tenía tres opciones cuando fui reclutado. Una, huir del país a Canadá o Suecia, permaneciendo como Humano-Adulto y uniéndome al grupo de otros jóvenes que hacían lo mismo. Pero me temía que así no podría volver jamás a los E.E.U.U., un país que amaba y del que no quería tener que salir para siempre.

Mi segunda opción era ir a la cárcel como opositor a la guerra, de nuevo permaneciendo como Humano-Adulto y uniéndome al grupo de otros jóvenes que también escogían la cárcel antes que ser soldados. Pero tenía miedo que en este caso yo perdería el apoyo de mi novia y de mi madre y de otros amigos que simplemente no podían o no querían comprenderme. Esta opción también planteaba muchas preguntas importantes sobre cómo podría afectar a mi futuro ese tiempo en la cárcel.

Así que al final, basándome en mis miedos, abandoné voluntariamente ser un Humano-Adulto, dejé el grupo Viva la Gente, volví a mi asiento en el cine, me convertí en Humano-Niño otra vez, y me pasé los tres años siguientes inmerso en una película de guerra. En el mismo momento en que me licenciaron salté de mi asiento otra vez y me eché a correr a la trasera del cine.

Acostado en mi litera en Vietnam tomé la decisión de no volver a Viva la Gente cuando saliera del ejército, y en su lugar decidí ser elegido presidente de los Estados Unidos. Me figuraba que, como presidente, verdaderamente podía realizar algunos cambios, de manera que me uní a un grupo político y empecé mi carrera cuando salí elegido al Senado del estado de Arizona a la edad de veintiocho años. Sin embargo un solo mandato como senador era todo lo que necesité para darme cuenta de que este grupo no sólo no tenía oportunidad de cambiar nada, sino que el gobierno, tal como se lleva a cabo hoy, es en primer lugar la causa de la mayor parte de los problemas y lo que más cambios necesita.

De todas formas me presenté a la reelección, sin saber qué otra cosa hacer, pero me aseguré de que perdería por medio de algunas decisiones premeditadas que no darían otro resultado que ése; como abandonar mi afiliación a cualquier partido mayoritario y presentarme como independiente, no hacer campaña, y llevarme a una mujer que no era mi esposa al Gran Cañón a la vista de todo el mundo.

A pesar de todo, casi gané. La noche de las elecciones, ya muy tarde, cuando se veía claro que perdería, mis amigos empezaron a desfilar de la habitación del hotel en la que estábamos mirando los resultados expresándome sus condolencias e incluso llorando por mi pérdida. Me esforcé mucho en parecer decepcionado, pero por dentro me sentía aliviado y no podía estar más contento.

Entonces me di cuenta de que había algo erróneo en mi a lo que probablemente debería enfrentarme antes de continuar el intento de cambiar el mundo. Acababa de echar por tierra una brillante carrera política como el nuevo “delfín” del Partido Republicano de Arizona, y sin embargo estaba completamente entusiasmado con el resultado. Eso me parecía totalmente ilógico e inexplicable.

De modo que empecé a buscar una explicación y exploré la trasera del cine para encontrar un grupo que pudiera ayudarme a comprender. Acabé uniéndome a uno de los grupos más radicales y controvertidos que pude hallar, la Iglesia de la Cienciología. No me costó mucho llegar a la cima, como un OT6 y Comodoro de Personal Ayudante de L. Ron Hubbard. Hablaré de esta experiencia en un contexto diferente un poco más adelante. Por ahora todo lo que quiero decir es que mi período en esa Iglesia duró menos de dos años.

 

* * *

 

Eso de ir de un grupo a otro y permanecer en ellos sólo un tiempo limitado puede ser muy común entre los Humanos-Adultos. En los últimos cuarenta años, desde el Movimiento Hippie y el largo flujo de nuevos Humanos-Adultos resultante, han surgido cada vez más grupos con una gran variedad de accesos y técnicas para cambiar las cosas, de tal manera que cuando por alguna razón un grupo acaba por ser insatisfactorio, siempre hay otro esperándole a uno. Hoy la trasera del cine está rebosante de ellos. Quiero echar un vistazo más profundo a alguno de esos grupos y sus características.

Podemos decir en general que la diferencia básica entre un Humano-Niño y un Humano-Adulto es la exigencia de cambio, aparejada con la propia decisión de actuar por parte del Humano-Adulto. Los Humanos-Niños pueden quejarse de las películas y sus dilemas, pero nunca hacen nada con ello y, en lugar de actuar, se quedan paralizados de miedo.

Por consiguiente, para que un grupo perdure un tiempo en la trasera del cine debe proveer y satisfacer la necesidad del Humano-Adulto de ser parte de un grupo y de su obsesión por cambiar las cosas. De modo que todos ellos prometen a sus seguidores ciertas cosas específicas:

 

1. Proclaman que pueden enseñar a los Humanos-Adultos a cambiar el contenido de las películas que se ven (cómo cambiar la vida, la realidad), o

2. Proclaman que pueden enseñar a los Humanos-Adultos a cambiar sus reacciones emotivas a las películas que ven, incluso si no pueden cambiar las películas mismas, y

3. Proclaman que sus seguidores serán más felices, más prósperos, más amorosos, más pacíficos, más sabios, más poderosos, más de todo lo que es “bueno,” si siguen las instrucciones del grupo.

 

No es posible hablar de cada uno de los grupos individuales (hay demasiados), pero merece la pena echar un vistazo a unos pocos de las categorías generales de entre las que se puede elegir.

En primer lugar están los “activistas”. Estos son los grupos cuya intención es cambiar las películas haciendo algo: activistas de los animales, activistas del medio ambiente, activistas políticos, sociales, por la paz, por los derechos humanos, por los derechos de los consumidores, de las mujeres, de los negros, Salvad las Ballenas, Salvad al Planeta, Salvad a los Niños, etcétera. Por ejemplo, sólo en los Estados Unidos  ha habido más de ochenta grupos antinucleares trabajando en los últimos cincuenta años.7

Hay también una categoría a la que llamo “de estados alterados de consciencia”. En este grupo puedes encontrar meditación, hipnoterapia, técnicas de respiración, yoga, oración, los programas de 12 pasos, toda clase de drogas tanto legales como ilegales, biofeedback, control del estrés, terapia de la risa, sexo tántrico y muchos más. El objetivo de todos esos grupos es cambiar la forma en que se ven las películas (la realidad, la vida) por medio de cambios en la consciencia, o, en algunos casos, de escapar completamente de las películas por medio de una inconsciencia mayor.

La tercera categoría más importante es la New Age, que incluye un buen montón de yoguis, chamanes, swamis y gurús, junto con meditación, Abraham, El Secreto, la “Ley de Atracción,” “El Curso en Milagros,” HeartMath, terapia con delfines, terapia con luz y color, Reiki, Técnica de Liberación Emocional, Equilibrio del Campo Electromagnético (EMF), terapia del campo magnético, Terapia del Campo del Pensamiento, Psich-K, canalizadores, enseñanzas de los Nativos Americanos, y la lista sigue infinitamente, al parecer. Estos grupos intentan dar alguna clase de control sobre la vida ofreciendo técnicas, ceremonias y rituales diseñados para producir una realidad alternativa, si se usan correctamente, o para cambiar la percepción de la realidad.

Y luego están los “Buscadores de la Dicha Eterna,” a los que también se les puede llamar “El Acceso Geocéntrico,” charlataneando meditación, pensamiento positivo, compasión, salvación, amor, felicidad, abundancia, prosperidad, bondad, belleza, atención, tranquilidad interior, paz en la Tierra y buena voluntad hacia los hombres. La idea básica de estos grupos es que “la negatividad es un mal programa informático,”8 que puede ser eliminado a través de “un poderoso viaje del corazón, en el que llegamos a comprender el papel que jugamos cada uno en la creación de la vida (y el mundo) en la que deseamos vivir, el viaje que está perfectamente diseñado para ayudarnos a vivir en felicidad, plenitud y dicha.”9

(Te habrás dado cuenta de que la “meditación” aparece en cada uno de los tres últimos grupos. Es la técnica favorita de muchos Humanos-Adultos -antigua, pero muy popular hoy día- y se ofrece como parte de los planes de numerosos grupos diferentes con objetivos diferentes, como una especie de “curalotodo”)

 

* * *

 

Para ser completamente claro tengo que mencionar también algunos grupos que no vas a encontrar en la trasera del cine. Por ejemplo, no encontrarás grupos que representan a las religiones más importantes del mundo: Cristianismo, Islamismo, Hinduismo, Budismo y Judaísmo (que, en total, abarcan unas tres cuartas partes de la población mundial). Estas religiones son más bien parte de las películas que se exhiben en la pantalla. Mientras que estas religiones hablan de boquilla de mayor felicidad en el “aquí y ahora,” su mensaje definitivo y subyacente es que sus seguidores no deben esperar ninguna mejora en sus vidas (ningún cambio verdadero en su realidad) mientras estén vivos, sino que deben concentrarse en adherirse a varias reglas y normas de creencias y comportamientos con la esperanza de ser recompensados después, generalmente tras su muerte. Esa clase de mensaje es perfecta para los Humanos-Niños que están sentados pegados a sus asientos, pero no son aceptables en absoluto para los Humanos-Adultos que quieren cambios ¡AHORA!

Eso no quiere decir que no haya Humanos-Adultos involucrados en esas religiones mayores. Hay algunos. A menudo son generosos, amables, considerados y bienintencionados, y han elegido volver a la zona de los asientos del cine para asistir a los Humanos-Niños.

Lo que uno encuentra más a menudo en la trasera del cine son grupos escindidos de esas religiones, agrupaciones mucho menores de Humanos-Adultos que proclaman haber encontrado nuevas formas de aminorar el dolor y el sufrimiento en el momento, mientras se aferran a los principios básicos de su fe, como los Budistas Zen, los Baha’i, los Advaita Vedanta y los Científicos Cristianos, por nombrar sólo algunos. Hay también una lista muy larga10 de otros grupos escindidos, comúnmente llamados “sectas” (dependiendo de quién hable), que atraen a los Humanos-Adultos que han abandonado la religión convencional, pero que necesitan aún de alguna clase de sistema de moralidad organizada. La Cienciología y el Rearme Moral, que yo elegí en el pasado, caen dentro de esa categoría.

Lo mismo ocurre en la política. En los Estados Unidos, los partidos mayoritarios como el Republicano y el Demócrata están en las películas que ves. Pero en la trasera del cine encontrarás a los Libertarios, el Partido de los Verdes, el Partido Constitucional, el Tea Party, el Partido Independiente de América y demás, que permiten a un Humano-Adulto la oportunidad de unirse a un grupo político como su método de intentar cambiar las cosas, contra todo pronóstico. Saben muy bien que están en contra de un sistema bipartidista muy afianzado, cuyo objetivo real es no cambiar nada (por eso son los preferidos de los Humanos-Niños, que los mantienen con sus votos).

La Medicina convencional forma parte también de las películas en 3D, ya que su enfoque principal está en suprimir farmacológicamente los síntomas en vez de cambiar las causas de la enfermedad. Sin embargo, en la trasera del cine encontrarás más de un centenar de grupos de terapia alternativa como la Acupuntura, la técnica de Alexander, AK, aromaterapia, Ayurveda, remedios de las flores de Bach, trabajo corporal, medicina china, quiropraxis, terapia craneosacra, curación por cristales, y eso son sólo las primeras de la lista.11

La heterosexualidad, el matrimonio y la familia tradicional también son parte de las películas, y ésas no han cambiado en toda la historia humana. Pero en la trasera hay grupos que practican la homosexualidad, el intercambio de parejas, la poligamia, la poliandria, el amor libre, el BDSM (sado-masoquismo), el voyeurismo, el exhibicionismo y el celibato, por ejemplo.

Fundamentalmente, si enciendes la televisión cualquier día de la semana y miras las series que ponen, verás qué es lo que hay en las películas que mantiene entretenidos y apaciguados a los Humanos-Niños: religiones convencionales, políticas convencionales, medicina convencional y sexualidad convencional. Lo que no verás en las series son los grupos disponibles a  los Humanos-Adultos en la trasera del cine, con la excepción de algunas referencias fugaces en alguna película en tono de parodia para asegurarse de que los Humanos-Niños no crean en ninguno de los rumores prometedores que podrían colarse en la sala.

No quiero insinuar que tú no puedas ser un Humano-Adulto si eres un monógamo de derechas que aún acude a la iglesia y va a que los médicos le vean. La religión convencional, la política convencional, la medicina convencional y la sexualidad convencional son las cuatro piedras angulares de las películas (la vida, la realidad) en las que todos los Humanos-Niños y los Humanos-Adultos están sumergidos en cada momento de cada día, sin que importe si están sentados o levantados en la sala de cine. Lo “convencional” es todo lo que han conocido jamás y, como no se lo han cuestionado nunca, les es difícil salir de ello. Esto es especialmente cierto para los nuevos Humanos-Adultos que necesitan pertenecer a un grupo y aún no han encontrado los recambios suficientes en la trasera de la sala.

Lo que digo es que esto cambiará con el tiempo. Según se van sintiendo más cómodos los Humanos-Adultos en sus nuevos entornos y encuentran grupos nuevos a los que unirse, la religión convencional, la política convencional y la medicina convencional serán reemplazadas por los grupos de la trasera de la sala, mientras la sexualidad convencional luchará por su vida.

 

* * *

 

Obviamente, hay muchísimos más grupos de los que he mencionado a los que pueden unirse los Humanos-Adultos. Literalmente cientos de ellos, probablemente más de mil ahora. Algunos de ellos tampoco caben en ninguna de las categorías principales que he mencionado. Por ejemplo, según la lista de Wikipedia12 hay más de dos docenas de “religiones OVNI” que se pueden encontrar en la trasera del cine. Esto no tenía la intención de ser una lista completa de grupos o categorías, más bien intentaba dar una idea somera del tipo de oportunidades disponibles al Humano-Adulto nuevo. Yo no conozco ningún Humano-Adulto nuevo que no se haya unido a al menos uno de esos grupos poco después de dejar su asiento.

Tras la Cienciología me uní a un grupo de Quiropraxis, que de una manera muy clara declara que su objetivo es cambiar el mundo corrigiendo las subluxaciones vertebrales, persona a persona. Me mantuve conectado a ese grupo más de veinte años.

Lo mejor es que puedes unirte a más de un grupo a la vez, si sendos grupos lo permiten. Mientras era miembro del grupo de Quiropraxis pertenecía también a AmarMás, Metapsicología Aplicada, el grupo de canalización Royal Priest, Alcohólicos Anónimos y el Grupo para la Revaloración Científica de la Hipótesis HIV/AIDS.

Sin estar oficialmente unido, también fui “oyente” en grupos conectados con los libros de “Seth”; con Las conversaciones con Dios, de Walch, y Las Crónicas Terrestres; con El Curso en Milagros, Urantia, meditación, numerología, astrología, Tai Chi, Enfoque y Rosicrucianismo. Acudí a numerosos cursos de autoayuda, escuché a Abraham, miré ¡¿Qué coj…?!-  En la madriguera del conejo, y leí todo lo que pude de Peter Marshall, John Bradshaw, Sai Baba, Ayn Rand, J. Krishnamurti, U.G. Krishnamurti, Deepak Chopra, Eckart Tolle, Mahatma Gandhi y otros.

En 1993 me uní a uno de los grupos más radicales y prometedores que me he encontrado nunca en la trasera de la sala. Era una comunidad deliberada llamada ZEGG, que tenía ya una trayectoria de diez años antes de que yo me uniera a ellos, y que por entonces estaba situada en Alemania, a una hora de Berlín. Fui atraído a ese grupo por sus Doce tesis para una sociedad no violenta13, escrito por Dieter Duhm, y su práctica del amor libre. ZEGG ya no promociona los escritos del Doctor Duhm, ni practica tampoco el amor libre. La mayoría de la gente que conocí durante los 90 se marchó y creó otra comunidad deliberada llamada Tamera, en el sur de Portugal, de la que hablaré después. Pero durante más de una década creí que este grupo iba realmente a cambiar las cosas y me encantaba ser parte de él.

¿A qué grupo(s) te uniste ?

 

 

NOTAS

 

1. Chicago V, Dialogue, Part Two (Diálogo, segunda parte), 1972, remasterizado y relanzado en 2002 por Rhino Records – Vuelta a la lectura

2. Viva la Gente – Vuelta a la lectura

3. Wikipedia, Rearme Moral (en Inglés) – Vuelta a la lectura

4. Letras de las canciones de Viva la Gente Vuelta a la lectura

5. Ibid. – Vuelta a la lectura

6. Wikipedia, Pensamiento Grupal – Vuelta a la lectura

7. Wikipedia, Listado de grupos antinucleares en los Estados Unidos (en Inglés) – Vuelta a la lectura

8. Reseña en el Publisher’s Weekly del libro de Terry Cole-Whittaker, Live your Bliss (Vive tu dicha) – Vuelta a la lectura

9. John E. Welshons, autor de Un alma, un amor, un corazón, en su reseña del libro de Terry Cole-Whittaker  Live your Bliss (Vive tu dicha) – Vuelta a la lectura

10. Listado de sectas (en Inglés) Vuelta a la lectura

11. Listado de grupos de terapia alternativa Vuelta a la lectura

12. Wikipedia, Listado de religiones OVNI (en Inglés) – Vuelta a la lectura

13. Doce tesis para una sociedad no violenta (en Inglés) Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 3

¿QUÉ FALLA AQUÍ?

 

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Prácticamente todos los Humanos-Adultos se han agrupado en grupos diversos en la trasera del cine. Cada grupo trata de descubrir cómo cambiar su realidad, normalmente con un líder que provee de guías a los seguidores, a menudo a base de textos, instrucciones o reglas por escrito. Cada uno de los Humanos-Adultos ha conseguido al menos una pizca de responsabilidad de sí mismo en este momento, incluso alguno de los grupos llegan a hablar de boquilla sobre el “cambio individual”. Aunque el enfoque principal sigue estando en “ellos” y “ahí fuera,” lo que continúa involucrando a gente como nosotros en películas llenas de dolor y sufrimiento.

Pero, como he dicho antes, ser un Humano-Adulto no es una forma “mala” de emplear la propia vida. Hay algunos resultados asombrosos que pueden obtenerse al pertenecer a uno o varios de estos grupos.

Por ejemplo, es posible que tras aplicar algo de lo que has aprendido en un grupo pueda parecer que cambia ligeramente el contenido de las películas en 3D en las que aún estás inmerso. Unos Humanos-Adultos pueden ver más cambios que otros.

También es posible que el contenido de las películas no cambie, pero que encuentres ciertas técnicas para llevar mejor el dolor y el sufrimiento infligidos por las películas. Unos Humanos-Adultos pueden aprender a conllevar eso mejor que otros. Incluso puedes tener toda clase de experiencias místicas o extrasensoriales, o momentos de “unión con Dios,” o de “unidad con Todo lo que Es,” también llamado “iluminación”. Puedes aprender a controlar los latidos de tu corazón, a tumbarte en una cama de clavos, a  mover objetos y doblar cucharas, a hacer que aparezcan plazas de aparcamiento donde las necesitas, a hacer cirugía psíquica, a tener experiencias de fuera del cuerpo, a convertirte en telépata o clarividente, o incluso a levitar.

Si esos son tus objetivos puedes llegar a cumplirlos como Humano-Adulto en la trasera del cine, suponiendo que encuentres el grupo adecuado y te apliques diligentemente a la tarea.

Pero hay un problema. Uno muy grande, o varios muy grandes, de hecho.

Cuando llega a la trasera del cine, la mayoría de los Humanos-Adultos cree en última instancia que la vida no debería incluir ningún dolor o sufrimiento en absoluto, que tu realidad podría ser, de hecho, una vida de alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos. El Cielo en la Tierra, si quieres. Pero todavía no has llegado allá a pesar de todo el trabajo que has desarrollado, y todas las técnicas que has aprendido, y todas las meditaciones por las que has pasado.

¿Por qué no?

Por dos razones. Una de ellas es que la creencia en una vida sin dolor ni sufrimiento es justamente eso, una creencia, y no existe evidencia alguna de que esa creencia sea verdad.  ¿Te has encontrado alguna vez con alguien (no hablo de haber oído o leído historias de segunda mano del pasado), te has encontrado alguna vez con alguien que en la actualidad viva en alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos? (“Constantes, verdaderos y duraderos” elimina a esos que emplean su vida en fingir la dicha eterna). Si eso fuera posible, ¿no crees que le habría pasado al menos una vez a algún Humano-Adulto en la trasera del cine, a alguien que tú conoces, o que un amigo tuyo conoce, o que conoce algún amigo de tus amigos? Después de todo, muchos de esos grupos proclaman que eso es algo que todos podemos conseguir.

La segunda razón es que la vida dentro del cine no está diseñada para que incluya alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos, como veremos en el capítulo siguiente. Eso ahí no ocurrirá nunca.

Cierto es que, por ejemplo, puedes ser capaz de obtener más éxito financiero como resultado de unirte a algún grupo, pero que entonces tu vida amorosa se va al diablo. O puede ser que encuentras a tu “compañero del alma” y que tienes años de dicha marital, pero que por alguna razón no puedes ganar el suficiente dinero para conseguir las cosas que quieres. O que parece que muchas circunstancias a tu alrededor van bien, pero que entonces tú, o algún miembro de la familia, o algún ser querido, sufre un accidente o enfermedad inesperados y todo vuelve a cambiar. O puede ser que desarrollas algún poder místico y tienes momentos de “unidad,” sólo para ver que ese momento de altura se desgasta y al final descubres que no eres feliz con tu vida la mayor parte del tiempo.

La verdad es que, como miembro de un grupo en la trasera del cine, no cambiarás nunca el guión básico de las películas, al menos no en una forma significativa y duradera, o en la forma que crees que quieres. Muchos lo han intentado, pero prácticamente ninguno ha tenido éxito, así que no estás solo en tus deseos ni en tu frustración.

Para ponerlo en una forma muy simple, un Humano-Adulto en la trasera del cine jamás podrá tener “todos sus cosas bien alineadas” al mismo tiempo, haga lo que haga, crea lo que crea, finja lo que finja. Simplemente, no es posible.

¿Por qué?

El primer gran problema es que ninguno de esos grupos funciona verdaderamente, ninguno de ellos produce los resultados que proclama.

Antes de que cierres de golpe este libro e intentes defender tu elección personal de algún grupo en particular, tómate un momento objetivo y honesto y considera que…

 

~ cuando miras al mundo de hoy, ¿crees que la especie humana es en su conjunto más pacífica, más amorosa, más tolerante, más realizada, más feliz, más segura, mejor alimentada y con mejores casas de lo que era hace diez años?, ¿o hace cincuenta, o cien años? ¿Cuándo ves las noticias de la tarde, no parece que la verdad fuese justo lo opuesto? ¿No parece como si el mundo, tal como se retrata en las películas en 3D a tu alrededor, se dirigiera al camino “erróneo,” alejándose de la alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos para adentrarse en profundidades mayores de dolor y sufrimiento, a despecho de todos los esfuerzos de todos los grupos diferentes que han venido creciendo exponencialmente durante el mismo período de tiempo?

 

~ tras cientos y cientos de años, tras horas y horas de meditación llevadas a cabo por millones de personas, no se ha conseguido mucho, aparte quizá de algunos casos muy aislados. Después de tanta meditación, ¿dónde están los llamados “iluminados” y por qué no forman un porcentaje mayor de nuestra población?

 

~ si El Secreto o la “Ley de Atracción” funcionasen verdaderamente, veríamos un gran número de sus seguidores manifestando cosas maravillosas de una forma regular en sus vidas. Yo no requeriría siquiera una tasa del 100% de éxito para considerar eficaces estas técnicas. Si El Secreto, o la “Ley de Atracción” funcionasen un 50%  de las veces para el 50% de la gente que lo intenta, los consideraría dignos de atención y elogio. Pero cuando sólo poquísima gente obtiene resultados, y sólo poquísimas veces de las muchas que usan esas técnicas…

 

~ después de todos los pensamientos positivos, las compasiones, los peregrinajes, las oraciones, los altares, las “cabañas de sudor,” los círculos de piedras, las ceremonias, los rituales, las sentadas de protesta, las manifestaciones y las interminables reuniones del Curso en Milagros, aún no estamos más cerca de la paz en este planeta de lo que hemos estado jamás. Incluso el Movimiento Hippie tuvo poco o nada que ver con acabar la guerra de Vietnam, y en este momento estamos metidos en dos guerras más como ésa.

 

~ todos los cambios profundos en la historia humana han provenido de una sola persona, no de un grupo; ya sean esos cambios “buenos” (Jesucristo, Buda, Mahoma, Moisés, Confucio, Martín Lutero, Copérnico, Einstein, Edison, Alexander Graham Bell y Cai Lun, que inventó el papel en China en el 105 antes de Cristo), ya sean “malos” (Ghengis Khan, Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, etc.)

 

Repito, ninguno de los grupos en la trasera del cine produce nada ni remotamente cercano a lo que proclaman para un número aplastante de sus seguidores. No digo nada de esto como un juicio, ni los culpo, ni los critico, ni digo que estén “equivocados” por su falta de éxito (de hecho, sé que su falta de éxito es perfecta para la forma en que la sala de cine está diseñada) Meramente expongo hechos, apunto al “elefante en la habitación,” señalo que el emperador está desnudo.

Ni tampoco digo que no funciona ninguno de esos grupos porque no funcionaron para mí. Como has leído, yo estuve involucrado con muchos de los así llamados grupos espirituales y de autoayuda durante más de cuarenta años, grupos que incluían a cientos, si no miles, de personas. Nunca me he encontrado ni una sola persona entre esos miles de la que pueda decir que ha conseguido lo que el grupo prometía. ¿Tú sí?

Quiero recordarte también que rehúso ser gurú, maestro, entrenador, guía o líder de grupo alguno, con lo que no tengo interés particular en presentarlos a todos como “equivocados” y a mí mismo como “verdadero” para que me sigas a mí en su lugar. No estoy interesado en “seguidores,” de manera que soy completamente libre de decirte la verdad tal como la veo y como cualquier otro puede verla si mira atenta, cuidadosa y honestamente.

 

* * *

 

Muy oportunamente, algunos de esos grupos explican por qué son tan ineficaces al ofrecer razones como “si no duele, no hay mejora” (“no pain, no gain”), o “se necesitan años y años, incluso varias vidas, para que nuestra técnica funcione,” o “será que haces algo mal,” o “tu deseo no es lo bastante puro y sincero,” o “no eres lo bastante espiritual para hacer que resulte,” o “recuerda que hay que pasar por sesenta y cuatro niveles para llegar a la iluminación”.

La excusa más común que ponen los grupos para su ineficacia es que “no tenemos la gente suficiente en el grupo para hacer que funcione”. De manera que, de cuando en cuando, uno o más  de esos grupos vuelven a la sala principal e intentan levantar de sus asientos a algunos Humanos-Niños para que se unan a ellos, con algún éxito algunas veces, basándose en la teoría de que más miembros en el grupo lo harán más eficaz. A veces unos pocos Humanos-Adultos nuevos logran llegar a la trasera del cine como resultado, pero no los bastantes como para hacer cambios.

Mi mayor oposición a cosas como El Secreto y la “Ley de Atracción,” por ejemplo, es que cuando no funcionan creemos que es culpa nuestra, que hay algo que no va bien en nosotros. A fin de cuentas se supone que hay toda esa gente que los usa con éxito, así que debo ser yo, no soy lo bastante bueno para hacer que funcione. No valgo nada, soy un fracaso. El problema es que “toda esa gente que los usa con éxito” tampoco existe. Seguramente hay casos en los que alguien usó El Secreto y “manifestó” un coche nuevo (ya veremos más adelante si eso era verdaderamente cierto) y, por supuesto, Rhonda Byrne “manifestó” probablemente un montón de dinero para ella misma cuando se inventó El Secreto.

La verdad es que no hay nada malo en ti, y nunca lo ha habido; el error reside en el grupo y su filosofía, sus técnicas, sus ceremonias o sus rituales. Simplemente: no funcionan de una manera continuada, ni siquiera para una pequeña parte de sus seguidores.

Si alguno de esos grupos en la trasera del cine lograse producir verdaderamente alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos, ¿no crees que la noticia se difundiría rápidamente y todos dejarían sus grupos y se unirían a ése? Si alguno de esos grupos tuviera éxito, aunque fuera moderado, al cambiar las películas o las reacciones de la gente hacia ellas y proveer por lo tanto un alivio real al dolor y el sufrimiento (más que ser simplemente una novedad temporal y bien promocionada), ¿no crees tú que habría más Humanos-Adultos llamando a su puerta para unirse a él? En lugar de eso lo que vemos en nuestra sala de cine son nuevos grupos que crecen como setas. ¿Qué otra prueba se necesita para ver que los grupos actuales no funcionan?

Cuando los Humanos-Adultos se retiran del pensamiento grupal y son honestos consigo mismos, saben que su grupo no funciona. El problema está en que no queremos admitirlo, porque uno de esos grupos tiene que funcionar. Nosotros queremos profundamente que funcionen, necesitamos que lo hagan. Nosotros tenemos que creer que el grupo al que nos hemos unido nos ofrece el alivio que buscamos al dolor y al sufrimiento. Si no funciona ninguno de los grupos, nos sentiremos inútiles (no nos iría mejor que a los Humanos-Niños que aún están sentados en sus asientos) y ése es el peor sentimiento del mundo, sentimiento que hay que evitar sea como sea.

Para muchos Humanos-Adultos llega un momento en el que ya no pueden escapar ni negar lo obvio y deciden que el grupo concreto al que pertenecen en ese momento no funciona, que no logra crear el cambio que quieren. En ese momento se cambiarán sencillamente de grupo a otro diferente, convencidos aún de que algún grupo tiene que funcionar, que todo lo que tienen que hacer es seguir buscando el “correcto”. En el transcurso de la vida de un Humano-Adulto se puede llegar a pertenecer a unos cuantos de esos grupos, si no a docenas, intentando encontrar desesperada y fútilmente el que funciona, el que hace lo que dice que puede hacer, el que ofrece alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos.

 

* * *

 

Jed McKenna no tiene cosas agradables que decir de los yoguis, swamis, chamanes, gurús y líderes de todos esos grupos ineficaces, los llama “charlatanes de feria,” como si estuvieran haciendo algo “equivocado”.

 

“Los gurús, la meditación y las enseñanzas espirituales son engaños amables destinados a confortar al cobarde interior y no a forjar al héroe interior… Los gurús son los peores egoístas que el mundo ha conocido jamás. Todos los gurús son organizaciones de bienestar que proporcionan experiencias insignificantes a sus seguidores. El juego del gurú es una industria muy provechosa: intenta ganar dos millones de dólares al año haciendo cualquier otra cosa”1

 

Aunque, según los hechos,  todo esto puede ser acertado, no comparto los juicios de Jed que lo acompañan. Sí, es posible que haya algunos líderes de esos grupos que van por ahí para ganarse un nombre, fama y fortuna para ellos mismos y son conscientes de que liderar un grupo de Humanos-Adultos en la trasera del cine puede proporcionarles a ellos exactamente eso, incluso si el grupo no produce resultado alguno para sus seguidores. Pero hasta eso no está “equivocado”. En su conjunto, me gusta pensar que muchos de esos líderes intentan encontrar respuestas sinceramente. Al final alguien tiene que ser capaz de descubrirlo, ¿no?, ¿verdad?

Pero todos los líderes de todos los grupos acaban por encontrarse en un callejón sin salida, fundamentalmente porque su filosofía, o su técnica, o su práctica, contiene incoherencias importantes e irreparables.

Existe una teoría en psicología social llamada “disonancia cognitiva”2, que consiste en “un sentimiento incómodo causado por mantener simultáneamente dos ideas contradictorias entre sí”. La teoría de la disonancia cognoscitiva propone que la gente “tiene el impulso motivacional a reducir esa disonancia por medio del cambio de actitudes, creencias y comportamientos, o por medio de la justificación o racionalización de los mismos.”3

Por ejemplo: como Humano-Adulto puede ser que te opongas a la crueldad con los animales, pero que te siga gustando la carne. Esto te crea un problema que de alguna manera tienes que resolver en tu mente.

 

“Una versión temprana de la teoría de la disonancia cognitiva apareció en el libro de Leon Festinger ‘Cuando falla la profecía’. Este libro brindó una descripción desde dentro de la persistencia en la creencia entre los miembros de una secta apocalíptica de OVNIs, y documentó el adoctrinamiento creciente que mostraba dicha secta después de que la profecía de su líder sobre el ‘fin del mundo’ no se realizara. La predicción de la destrucción de la Tierra (supuestamente esta predicción fue enviada al líder del grupo por los extraterrestres) se transformó en una ‘expectativa no confirmada’ que provocó una disonancia entre las cogniciones ‘el mundo va a terminar’ y ‘el mundo no se ha acabado’. Aunque algunos miembros abandonaron el grupo cuando la profecía falló, la mayoría de los miembros disminuyeron la disonancia aceptando la nueva creencia de que el planeta se salvó por la fe del grupo.”4

 

Jed McKenna sugiere que un Humano-Adulto experimentará algo similar a esto, que él llama “Disonancia Espiritual”…

 

“Un ejemplo corriente de Disonancia Espiritual sería: si Dios nos ama, ¿por qué permite tanto sufrimiento? La certeza del amor de Dios es la creencia interna, la evidencia del sufrimiento humano es la realidad externa. ¿Es que Dios es incapaz de terminar con el sufrimiento? No, debemos responder, porque Él puede hacer lo que quiera. Por lo tanto, Él debe permitir (o incluso ser la causa de) el sufrimiento. Pero, ¿cómo puede ser eso si Él nos ama? Algo tiene que ceder por alguna parte, o, preferentemente, evitaremos preguntarnos eso en primer lugar5

 

Grupos diferentes ofrecen soluciones distintas para esta Disonancia Espiritual. Una técnica común es crear una creencia nueva que tienda un puente entre las dos creencias conflictivas:

 

Creencia interna: “Dios nos ama.”

Realidad externa: “Hay sufrimiento en el mundo.”

Creencia puente: “Sufrimos porque no somos merecedores del amor de Dios.”

 

O…

 

Creencia interna: “Fuimos hechos a imagen de Dios, que es perfecto en todos los sentidos.”

Realidad externa: “Hacemos cosas malas como seres humanos.”

Creencia puente: “La vida es una escuela, un centro de entrenamiento en el que debemos aprender y madurar hasta ser almas perfectas.”

 

Mi ejemplo favorito proviene de una de mis experiencias recientes en la comunidad deliberada de Tamera, en el sur de Portugal. Una de las líderes espirituales sabe, en el fondo de su corazón, que “los juicios son erróneos” (su primera contradicción, porque decir que los “juicios son erróneos” ya es en sí un juicio). Pero ella, debido a su compasión por los demás, quiere cambiar el mundo y hacer de él un lugar mejor para vivir. Es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que querer cambiar el mundo ya es un juicio de que las cosas están mal y necesitan cambiarse, así que sale con esta solución: “debemos aceptar las cosas tal como son, sin enjuiciarlas, y entonces podremos cambiarlas.”

¡¿Qué?! La lógica simple dice que si tú no juzgas algo como “bueno” o “malo,” “correcto” o “erróneo,” verás que ese “algo” es perfecto de la manera que es; cualquier acto que hagas no estará motivado en absoluto por la necesidad o el deseo de cambiar ese algo (hablaremos mucho más de este concepto en partes posteriores del libro).

Pero no hay grupo alguno en la trasera del cine que sea completamente lógico. Contradicciones flagrantes se manifiestan muy rápidamente en todos los grupos cuando una mente honesta y objetiva proyecta la luz de la razón y del discernimiento sobre ellos.

Algunos de esos grupos trasladan sencillamente sus incoherencias a una autoridad mayor: “el Señor actúa de manera misteriosa,” o “tratar de resolver esos problemas imponderables es trabajo de los clérigos”. O bien les dicen a sus seguidores que pasen totalmente por alto las preguntas difíciles, o que las nieguen, o simplemente que permanezcan ocupados y distraídos de esa clase de preguntas, e incontables otras como ésas, para que no puedan afianzarse nunca en nuestra consciencia.

Sin embargo, el objetivo principal es detener el malestar…

 

“Los buscadores más sinceros…no buscan la verdad o las respuestas, lo que buscan es alivio de la Disonancia Espiritual. La savia del mercado religioso o espiritual es proveer ese alivio. No tiene nada que ver con la verdad o con el despertar, de hecho es justo lo contrario. En el análisis final, despojado de todas sus pretensiones espirituales, el mercado espiritual en su conjunto no es nada más que un taller de engrase rápido existencial. Aún si existe una variedad inacabable de envolturas, realmente sólo hay un producto. Lo que todos los buscadores espirituales buscan es la Consonancia Espiritual, un punto final al malestar… Pero la consonancia que buscan sólo puede encontrarse en una inconsciencia más profunda… Por lo que yo sé, la gente inclinada hacia lo espiritual, de toda clase de formas y disciplinas, en todos los estadios, no hacen realmente más que mantener o profundizar su atrincheramiento, y quizá hacerse pis encima con estados moderadamente alterados.”6

 

Yo todavía tengo muchísimos amigos en todos los grupos a los que he pertenecido, amigos que son inteligentes y bienintencionados Humanos-Adultos a quienes les preocupa mucho este mundo, probablemente tanto como a ti mismo. De alguna forma se hace fácil pasar por alto estas contradicciones de cara a no agitar la barca en la que navega el grupo. La verdad es que no queremos que nuestro grupo tenga incoherencias ni contradicciones, así que, en lo que a nosotros respecta, no las tiene ni incluso cuando están escritas notoriamente sobre ese elefante en mitad del salón.

Recientemente, uno de los líderes de un grupo al que pertenecí declaró que sus miembros judíos ya no deberían guardar la festividad del Sabbat, supuestamente con el fin de ayudarles a romper con los viejos patrones de la tradición religiosa en el camino a la creación de una cultura nueva. Sin embargo, el grupo principal (fundamentalmente cristiano) continuó celebrando los servicios de los domingos por la mañana, que incluía el himno Amazing Grace, e incluso llamaba a una de sus reuniones diarias “la hora del Evangelio”. Nadie habló, ni hizo pregunta alguna, ni sacó tarjeta amarilla por esta hipocresía.

Cuando uno está fuera de estos grupos y observa sus creencias objetivamente es relativamente fácil localizar las incoherencias y contradicciones. Pero cuando uno está dentro del grupo es muy difícil no sucumbir al pensamiento grupal. Después de todo, tiene que haber algún grupo que pueda producir lo que proclama, ¿verdad?  Uno ha mirado por todas partes y ha decidido que el grupo en el que está es el mejor que va a encontrar, de modo que ¿quién es uno para poner en cuestión la sabiduría y autoridad del líder del grupo, incluso ante la faltas evidentes de lógica? Además todavía tiene uno la necesidad aplastante de pertenecer a un grupo y no quedarse “fuera” completamente solo, así que uno se traga casi cualquier cosa que suene a medias plausible de cara a justificar y explicar las falacias del pensamiento del grupo.

Una de las técnicas mejores que puede tener un grupo para cubrir sus incoherencias y contradicciones se llama “Detencrimen,” como lo define George Orwell en su novela 1984:

 

Detencrimen” significa la facultad de frenarse en seco, como si fuera por instinto, en el umbral de cualquier pensamiento peligroso. Incluye el poder de no captar analogías, de no percibir errores de lógica, de comprender equivocadamente los argumentos más sencillos en cuanto sean adversos al Ingsoc, y de sentirse aburridos o asqueados por cualquier encadenamiento de pensamientos que sea capaz de llevar a una dirección herética. Detencrimen, en pocas palabras, significa estupidez protectora.”7

 

* * *

 

¿Es posible que todos esos grupos estén “equivocados” siempre? De entrada eso suena bastante escandaloso e imposible. Pero piénsalo un momento. Imagínate que estás intentando resolver un problema largo que tiene que ver con las matemáticas, y que la primera ecuación es “2+2=?”. Si te equivocas en la respuesta, todos los demás cálculos que hagas después estarán equivocados también.

Vamos a ver, supongo que eso no es técnicamente cierto. Puede haber otras ecuaciones en el problema que no dependan de tu primera respuesta y podría ser que las tuvieses bien. También podría ser que cometieses otros errores matemáticos en el proceso y ocurriera, por casualidad, que llegases a la respuesta correcta por el camino.

Pero tu respuesta final siempre estará mal. No se puede evitar. En otras palabras, si tu premisa básica es defectuosa, todos los resultados subsiguientes que dependan de esa premisa básica también serán defectuosos.

 

“En la vida no existen las contradicciones. Cuando creas que te enfrentas a una contradicción, revisa tus hipótesis. Verás que una de ellas es errónea.”8

 

“Eso quiere decir que no hay millones de cosas erróneas, hay simplemente una, en el origen, y todo lo demás que parece erróneo dimana de ese solo error nuclear.”9

 

Esto no sólo es verdad para los problemas de matemáticas, sino también lo es para cada religión, filosofía, práctica espiritual, técnica de auto mejora, sistema de creencias, ceremonia y ritual.

Todos los grupos de la trasera del cine son “erróneos” y no pueden ni podrán producir los resultados que proclaman, por la sencilla razón de que todos parten de la misma premisa incorrecta. En los próximos capítulos encontraremos cuál es esa premisa incorrecta.

 

* * *

 

Todo el mundo busca soluciones para aminorar el dolor y el sufrimiento de la vida, para cambiar la realidad a la que se sienten sometidos en las películas en 3D que les rodean. El problema es que las respuestas no se pueden hallar en la sala del cine. A veces algunos se han acercado mucho, pero nadie lo ha conseguido completamente porque eso no se puede conseguir completamente. Ningún Humano-Adulto va a encontrar alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos mientras estén en la trasera del cine. No funciona así.

Estoy seguro de que ahora ya sabes cuál es la razón principal de que eso sea así: todos los Humanos-Adultos y todos los grupos a los que perteneces están todavía dentro de la sala de cine. Ninguno de los prisioneros liberados ha abandonado la Caverna de Platón. En este punto de la metáfora, todos, con muy pocas excepciones, consideran como “reales” las sombras en el muro, las películas en 3D que ven.

De cuando en cuando alguien mirará a la esfera negra que pende del centro de la sala de cine y verá esas luces brillantes que se disparan hacia las pantallas envolventes, y se preguntará de qué demonios va todo eso. Pero parece que casi nadie lo sabe.

Y la señal sobre la puerta del muro trasero dice: “No entrar, extremadamente peligroso.”

 

 

NOTAS

 

1. Jed McKenna, Trilogia de la Iluminación (en Inglés) – Vuelta a la lectura

2. Wikipedia, Disonancia cognitiva – Vuelta a la lectura

3. L. Festinger, Teoría de la disonancia cognitiva (en Inglés) – Vuelta a la lectura

4. L. Festinger, H.W. Riecken y S. Schachter, Cuando falla la profecía (en Inglés) – Vuelta a la lectura

5. Jed McKenna. Id.   Vuelta a la lectura

6. Ibid. – Vuelta a la lectura

7. George Orwell, 1984   Vuelta a la lectura

8. Ayn Rand, La rebelión de Atlas – Vuelta a la lectura

9. Jed McKenna, Id. – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 4

LA BIBLIOTECA

 

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En la trasera de la sala de cine hay otras tres puertas que no he mencionado. Una tiene una señal que dice “Caballeros,” la otra dice “Señoras,” y sobre la tercera puerta hay una señal que dice “Biblioteca”. Esa puerta no está cerrada nunca.

Cuando yo andaba entre un grupo y otro, o cuando comenzaba a darme cuenta de que un grupo en concreto al que pertenecía en ese momento no iba a producir lo que ofrecía y mi carnet de miembro estaba a punto de caducar, iba a la biblioteca y leía, buscando nueva esperanza e inspiración.

He mencionado de pasada algunos de los autores y títulos a los que he dedicado algún tiempo. He tenido la oportunidad de estudiar muchos de los textos escritos por los fundadores y líderes de varios grupos, ahorrándome así el esfuerzo de tener que unirme a ellos y descubrir sus incoherencias y contradicciones.

La mayoría de los libros de la Biblioteca no merece siquiera mención alguna, al menos aquí, pero hay alguna información importantísima que descubrí al leer y de la que deberías saber, si es que no la conoces ya. Esta información es absolutamente decisiva para quien quiera cambiar su realidad.

De manera que voy a dar un gran salto ahora mismo desde la filosofía y la religión a la ciencia, desde las metáforas y las analogías a los experimentos científicos duros y fríos. La materia es la Física Cuántica y lo que ha llegado a ser conocido (y ampliamente mal entendido) como el “Universo Holográfico,” descubrimientos monumentales hechos en las últimas décadas que cambian literalmente todo lo que habíamos creído sobre nuestro universo físico.

No te preocupes, no voy a meterme en tecnicismos científicos ni diré nada que no pueda comprender ningún Humano-Adulto. Pero si sigues sin estar satisfecho con ninguno de los grupos a los que te has unido (si miras por todas partes tratando de encontrar por qué ninguno de esos grupos ha producido ni de cerca nada de lo que quieres y crees posible experimentar), entonces deberías quedarte los próximos capítulos en la biblioteca conmigo y traerte tu ordenador.

De entrada quiero decir que no soy experto en física cuántica, por eso he invitado a los auténticos expertos (doctores en Física y catedráticos de Física Cuántica en las universidades más importantes del mundo, autores de muchos libros) para que te hablen directamente, utilizando para ello muchas de sus citas y entrevistas en vídeo. Esencialmente, quiero asegurarte que lo que leerás no serán mis opiniones sino las de aquellos que verdaderamente saben de lo que hablan. He incluido un cierto número de enlaces a vídeos para ver y te sugiero encarecidamente que utilices esos enlaces y veas esos vídeos según vayas leyendo.

Bueno, pues allá vamos…

 

* * *

 

Hemos sabido por mucho tiempo (al menos eso era lo que aprendí en el colegio hace más de cincuenta años) que el mundo físico a nuestro alrededor no es tan “sólido” como se siente y parece. De hecho, el universo está hecho mayormente de espacio vacío.

Esto se ve muy claro cuando volamos en un cohete al espacio exterior y vemos cuánta “nada” hay entre las pocas partículas de materia llamadas estrellas y galaxias. Según ha ido mejorando la tecnología y hemos ido metiéndonos cada vez más profundamente también en el “espacio interior,” encontramos lo mismo en los mundos atómicos y subatómicos, mayormente “nada”. La forma mejor y más divertida de que experimentes eso por ti mismo es ver un vídeo de nueve minutos llamado Las potencias de diez, de la mano de Charles y Ray Eames, que produjeron para IBM en 1977. Puedes verlo aquí.

Ha habido otros videos hechos en el mismo estilo: Viaje cósmico (1996, producido para IMAX y narrado por Morgan Freeman, en Inglés)) y Zoom cósmico (1968, producido por la Asociación Nacional del Cine de Canadá)

Lo más importante que hay que ver en estos vídeos es que el “espacio exterior” y el “espacio interior” son muy semejantes, no hay en ambos apenas nada más que espacio vacío. Por ejemplo: si tomásemos el núcleo de un átomo de hidrógeno y lo ampliásemos al tamaño de una pelota de baloncesto, el electrón que define el “límite” exterior de ese átomo estaría a treinta kilómetros del núcleo. ¿Y qué hay en medio? Nada, nothing, niente. Sólo espacio vacío.

 

“Dentro de todos los átomos y las moléculas (todo el espacio en su interior), las partículas sólo constituyen una cantidad insignificante del volumen del átomo”1

 

“De hecho, el Universo está prácticamente vacío”2

 

Así pues… lo primero que tenemos que comprender es que la materia no es “sólida,” aunque  así nos lo parezca y la sintamos.

 

“La materia no es lo que siempre hemos creído que era.”3

 

De hecho, la materia está llena de espacio vacío.

 

* * *

 

El video de las Potencias de diez termina en el límite de nuestra comprensión en aquel tiempo (1977), mirando a un protón simple en el núcleo de un átomo de carbono.

Pero según iba mejorando la tecnología con los años y los científicos iban siendo capaces de sumergirse cada vez más profundamente en el “espacio interior,” descubrieron que las partículas pequeñísimas que encontraron no se comportaban como se esperaba, al menos no lo hacían según todas las leyes de la física en las que hemos creído los últimos cientos de años.

El experimento más famoso, y que causó una verdadera conmoción, se llama la Doble Ranura. Para ser exactos, este experimento fue realizado por primera vez con luz, en 1801, por el científico inglés Thomas Young. Young demostró que la luz no era en realidad una partícula, como se creía antes, sino que en lugar de eso actuaba como una onda.

Luego, en 1961, este mismo experimento se realizó con electrones en vez de luz4, y finalmente en 1974 con sólo un electrón cada vez5. Desde entonces ha sido repetido y refinado y repetido de nuevo, una vez y otra, con el mismo resultado cada vez.

En septiembre de 2002 se votó a este experimento por los lectores de Physics World como el “experimento más bello”6, y el notable físico cuántico Richard Feynman ha dicho que “toda la mecánica cuántica puede deducirse pensando cuidadosamente en las implicaciones de este simple experimento”7 (N. del T.: la expresión ‘mecánica cuántica’ es equivalente a la expresión ‘física cuántica’)

Así de importante es el experimento, y así es como ha cambiado el pensamiento de la gente sobre cómo funciona el mundo.

Vamos entonces a echar una mirada a cómo se hace este experimento y por qué son tan sorprendentes sus resultados…


 

Comenzaremos por tomar unas piezas pequeñas de material, por ejemplo canicas, y con un cañón dispararemos un chorro de ellas contra una barrera que tiene una ranura.

 

 

Tras la barrera hay una pantalla sensible, de manera que cuando una canica la golpea deja una marca así…

 

 

La mayoría de las canicas se estrellan contra la barrera, pero las que pasan por la ranura golpean la pantalla y hacen un dibujo con la forma de la ranura.

 


Todo esto está perfectamente claro. Ahora le añadimos una segunda ranura a la barrera…

 

 

…y disparamos las canicas contra ella otra vez. Obtenemos lo que esperábamos obtener: el dibujo de dos ranuras en la pantalla.

 

 

Vale, de momento, bien. Ahora bien, ¿qué pasaría si enviásemos ondas de agua hacia la pantalla en lugar de dispararle canicas?

 


Con sólo una ranura en la barrera, parte de la onda la atraviesa por la ranura y forma un dibujo en la pantalla que se parece mucho al que antes hacían las canicas con sólo una ranura. En la pantalla, la intensidad mayor se crea donde choca la parte más alta de la onda, alineada directamente con la ranura.

 

 

Pero si ponemos una barrera con dos ranuras entre las ondas y la pantalla, ocurre una cosa completamente diferente.

 

 

Cuando el agua pasa a través de ambas ranuras, las nuevas ondas creadas por las ranuras en el otro lado de la barrera chocan unas con otras de camino a la pantalla.

 


Cuando la cresta de una onda golpea el valle de otra se cancelan mutuamente. Esto se llama “interferencia destructiva”. Puedes ver esto fácilmente cuando arrojas a un charco dos guijarros separados un poco entre sí y miras lo que pasa cuando se juntan las olitas. De modo que cuando enviamos ondas a través de una barrera con dos ranuras, obtenemos en la pantalla lo que se llama un “patrón de interferencia” así….

 

 

Las líneas brillantes en la pantalla son donde las crestas de las ondas se han unido entre sí (interferencia constructiva) y han llegado a la pantalla. Los espacios oscuros entre ellas son donde la cresta de una onda ha golpeado el valle de otra (interferencia destructiva) y se han cancelado las dos mutuamente, sin llegar nunca a la pantalla.

Así pues, cuando enviamos “partículas de materia,” como las canicas, a través de dos ranuras obtenemos dos patrones definidos en la pantalla, similares a las ranuras a través de las que han pasado. Cuando enviamos “ondas” a través de dos ranuras, obtenemos un patrón de interferencia en la pantalla.

Bastante sencillo. Ahora vamos a intentar este experimento con electrones en vez de canicas….

Siempre hemos creído que el electrón es como una canica pequeñísima que da vueltas alrededor del núcleo de un átomo. Una “partícula de materia” pequeñísima y sólida como una canica. Entonces esperaríamos ver el mismo patrón que obtuvimos en la pantalla cuando disparamos canicas y había sólo una ranura en la barrera…

 

…y cuando disparamos un haz de electrones a través de dos ranuras en la barrera, esperaríamos obtener el patrón  de dos ranuras en la pantalla, exactamente como con las canicas.


¡PERO NO ES ASÍ!

 

 

En lugar de eso obtenemos el mismo patrón de interferencia que obtuvimos cuando enviamos ondas a través de las dos ranuras…

 

ONDAS

 

ELECTRONES

 

Al principio los científicos pensaron que eso podría ser debido a que disparaban muchos electrones a la pantalla al mismo tiempo y quizá algunos de esos electrones chocaban unos con otros al otro lado de la barrera, cancelándose unos a otros sin llegar a la pantalla. Hacia 1974 fueron capaces finalmente de desarrollar un método de disparar un solo electrón cada vez hacia la pantalla, de forma que no era posible que interfiriesen entre ellos. Pero seguían obteniendo un patrón de interferencia.

(Para ver un video corto y bien hecho de este experimento de la Doble Ranura de ¡¿Qué coj….?! – En la madriguera del conejo, pinchar aquí.)

¿Cómo es eso posible?, ¿cómo es posible enviar una pequeña partícula de “materia” cada vez a través de dos ranuras y hacer que formen un patrón de interferencia de onda?

Solamente había una explicación que tuviese sentido: un electrón, más que una partícula, es una onda, ¡no es una pieza de materia sólida como siempre habíamos creído!

Los experimentos más recientes han descubierto que lo mismo es verdad para el núcleo de un átomo, no sólo para los electrones.

 

“La materia no es lo que creemos que es desde hace mucho tiempo. Los científicos siempre han creído que la materia es un tipo de fundamento en lo que tiene de estático y predecible…, nos gusta pensar en el espacio como algo vacío y en la materia como algo sólido. Pero, de hecho, esencialmente no hay nada en absoluto en la materia, es completamente insustancial. Echa una mirada al átomo. Creemos que es una especie de pelota dura, entonces decimos: ‘bueno, vale, no realmente… es este diminuto punto con materia muy densa justo en el centro… pero entonces resulta que ni siquiera eso es correcto. Incluso el núcleo, cuando pensamos en él como algo denso, entra y sale de la existencia tan fácilmente como lo hacen los electrones.”8

 

De modo que los ladrillos mismos de lo que llamamos nuestro “universo físico” (el núcleo y los electrones de los átomos) no son sólo partículas de materia, sino que de hecho existen como ondas. En física cuántica eso se llama “dualidad onda-partícula.”

Eso volvió loco a todo el mundo, pero no es el final de la historia….

 

 

NOTAS

 

1. William Tiller, Ph.D., Catedrático emérito de la Universidad de Stanford. ¿¡Qué coj…!? En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

2. Stuart Hameroff, Doctor en Medicina, Director asociado del Centro para la Consciencia, Universidad de Arizona. Id. – Vuelta a la lectura

3. Jeffrey Satinover, Doctor en Medicina, Profesor adjunto de física, Universidad de Yale. Id. – Vuelta a la lectura

4. C. Jönsson, Difracción de electrones en ranuras múltiples (en Inglés), Diario Americano de Física (1974) Volumen 42, número 1, pags. 4-115 – Vuelta a la lectura

5. El experimento Merli-Missiroli-Pozzi de interferencia de electrones en Doble Ranura (en Inglés) – Vuelta a la lectura

6. Physics WorldVuelta a la lectura

7. Brian Greene, El Universo elegante: supercuerdas, dimensiones ocultas y la busca de la teoría definitiva (en Inglés) – Vuelta a la lectura

8. Jeffrey Satinover. Id. – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 5

EL CAMPO

 

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¿Que los electrones son a la vez ondas y partículas?, ¿que actúan un rato como una partícula y al rato siguiente como una onda?

En aquel tiempo nadie podía creer realmente que nada de esto fuese cierto. Algo tenía que estar mal, pensaron…

Entonces los científicos modificaron el experimento para “vigilar” (con un aparato de medida) a un simple electrón cuando viajaba a través de la doble ranura y ver si realmente actuaba como onda en vez de partícula.

 

 

Sin embargo, en el momento mismo en que observaron al electrón, sucedió algo aún más extraño. Lo que obtuvieron en la pantalla fue un patrón estándar de “partícula,” que era exactamente como si hubieran disparado canicas a través de las dos ranuras.

 

 

El mero hecho de “vigilar” al electrón supuso hacerlo volver a actuar como partícula en lugar de onda, y por lo tanto el electrón sólo pasó a través de una de las ranuras, no las dos, y formó un patrón como el de las canicas.

Entonces… la conclusión final es esto: en su estado natural, un electrón es una onda, más que una partícula, hasta que se le observa. En ese momento se transforma en una partícula con una posición fija en el espacio y el tiempo.

 

“El electrón es muy extraño, en el sentido de que cuando uno no mira, el electrón puede estar aquí, o ahí, o allá… puede estar por todos lados en esta habitación, por así decirlo. Pero cuando quiera que miremos (esto es lo extraño del electrón) siempre le encontraremos en un contador Geiger concreto, aunque tengamos la habitación llena de contadores Geiger. Esto es el asunto de importancia fundamental sobre los electrones.”1

 

“Existe la evidencia convincente de que la única vez que los quanta* se manifiestan como partículas es cuando los miramos. Cuando no se mira a un electrón, siempre es una onda.”2

 

(* A principios del siglo XX, los científicos comenzaron a utilizar la palabra “quanta” para referirse a la energía asociada con un electrón ligado a un átomo (en descanso), lo que resulta en la estabilidad del átomo y de la materia en general. De ahí la expresión “mecánica cuántica,” ahora más comúnmente llamada “física cuántica,” que tiene que ver con el estudio de los electrones y su energía. “La palabra ‘quanto’ es sinónimo también de ‘onda/partícula’, término que se usa para referirse a algo que posee cualidades de onda y partícula simultáneamente.”)3

 

Ahora bien, esto era realmente drástico: ¡un electrón es una onda hasta que es observado y entonces se convierte en una partícula!

Las implicaciones son enormes. Significa que la realidad (el Universo físico al que siempre creímos “sólido y predecible”) no es “real,” no es “sólido y predecible” en absoluto, porque los ladrillos fundamentales de ese universo no son partículas de materia sino ondas de posibilidades (ondas de localizaciones potenciales donde puede aparecer un electrón cuando es observado).

Pero, ¿quién es ese “observador”?, y ¿cómo cambia al electrón de onda a partícula el observador?

La primera de las preguntas no es fácil de responder totalmente en este momento. El “observador” puede ser un ser humano que mira a algo, o puede ser una máquina o un aparato preparado para vigilar, registrar o medir algo; literalmente puede ser cualquier cosa que intente “ver” algo “ahí fuera” en el universo físico. Pero hay otro nivel en la respuesta para el que se necesita más información antes de que pueda tener sentido, de modo que tendremos que esperar.

Ahora mismo merece la pena repetir las inevitables conclusiones del experimento de la Doble Ranura: según la física cuántica, los átomos (los núcleos y los electrones) que forman el universo físico que consideramos tan sólido y tan real, sólo parecen tan sólidos y tan reales cuando son observados. Cuando no se les observa vuelven al estado de onda de infinitas localizaciones posibles.

(Para ver un video animado corto y bien hecho de cómo afecta un “observador” al experimento de la Doble Ranura, en ¡¿Qué coj….!? – En la madriguera del conejo, pinchar aquí.)

Vamos a hablar ahora entonces de cómo cambia al electrón de onda a partícula el observador.…

¡Un momento!, nadie conoce realmente la respuesta a la pregunta de cómo (o por qué) cambia a un electrón de onda a partícula el observador. Los expertos sólo pueden especular.…

 

“Las partículas no son realmente lo que parecen ser. Son momentáneas manifestaciones, momentáneas ‘apariciones’ de esta función de onda cuántica en la que no hay partículas. Sólo existe  esta plenitud de ondas que puede manifestarse espontáneamente como partículas.”4

 

En otras palabras: cuando un electrón es visto por un observador, esas ondas de posibilidades “aparecen” y adoptan una localización específica en el espacio y el tiempo, que es lo que vemos como “realidad”. A esto se le llama “colapso de la función onda”.

El “colapso de la función onda” puede ser explicado y predicho muy bien matemáticamente, utilizando matemática cuántica compleja, pero es muy difícil describirlo en lenguaje simple. Esencialmente significa que un electrón vive normalmente en estado de onda (una función de onda) con muchas posibilidades de dónde puede terminar como partícula. Cuando el electrón es observado, esos estados de onda múltiples son “colapsados” en un estado, el estado de ser una partícula en una localización específica.

El físico Nick Herbert dice que a veces algo le hace imaginarse que el mundo a nuestras espaldas (donde no miramos y no podemos observar) siempre es una “sopa cuántica radicalmente ambigua e interminablemente fluida.”5 Pero cuando nos volvemos y tratamos de ver la sopa, nuestra mirada la congela instantáneamente y vuelve a ser “realidad”. Herbert cree que esto nos hace a todos un poco como Midas, el rey legendario que nunca pudo sentir el tacto de la seda o la caricia de una mano humana porque todo lo que tocaba se convertía en oro. “Igualmente, los humanos no podremos experimentar jamás la textura verdadera de la realidad porque todo lo que tocamos se vuelve materia.”6

Entonces, ¿dónde viven esos electrones como ondas de posibilidad cuando nadie les observa y colapsa la función onda en una partícula?

La respuesta a esa pregunta ha pasado por muchas revisiones con los años, y se la ha llamado un montón de cosas a medida que progresaba la investigación, cosas tales como:

 

~ la “Escala de Planck” (por el físico Max Planck)

~ el “orden implícito” (por el físico David Bohm)

~ el “estado del vacío”

~ la “función quantum onda”

~ el “campo del punto cero”

~ el “campo de la supercuerda”

~ el “campo M”

~ el “campo unificado”

 

Hoy se le llama principalmente “El Campo”. En su libro El Campo, Lynne McTaggert lo define simplemente como “campo de todas las posibilidades”7

Todo aquello que puedas pensar, y todo aquello que no puedas pensar, y todo lo que nadie pueda pensar, existe ya en ese Campo como ondas de posibilidades.

Explica el doctor John Hagelin que…

 

“Durante el pasado cuarto de siglo, el progreso en nuestra comprensión del Universo a través de la física ha consistido en explorar niveles más profundos de la ley natural, desde lo macroscópico a lo microscópico; desde los niveles moleculares a los atómicos, los nucleares, los subnucleares del funcionamiento de la Naturaleza… y lo que hemos descubierto en el núcleo básico del Universo, en las bases del Universo, es un simple y universal campo de inteligencia… de manera que todas las fuerzas de la Naturaleza, y las llamadas ‘partículas’ de la misma… se comprende ahora que son… simplemente ondulaciones diferentes en un único océano de existencia… al que se le llama ‘campo unificado’, o ‘campo de las supercuerdas’, en la base de todo, de  la mente y de la materia… Ese campo es inmaterial. Los planetas, los árboles, la gente, los animales, todo, son simplemente ondas de vibración de este campo unificado de supercuerdas subyacente … Es el manantial de todas la leyes de la Naturaleza. Todas las fuerzas fundamentales, todas las partículas fundamentales, todas las leyes que gobiernan la vida en cada nivel del Universo tienen su fuente unificada en el campo unificado… Es potencial puro y abstracto, que se alza en ondas de vibración para dar elevación a las partículas, a la gente, a todo lo que vemos en el vasto Universo… Este no es un mundo de electrones, es un mundo de electrones potenciales… y eso es de lo que estamos hechos.”8

 

…y el doctor Fred Alan Wolf lo pone de esta manera…

 

“Los físicos le dan un nombre, lo llaman ‘función cuántica de onda’ porque parece ‘ondulante’. Sin embargo, esta función de onda no es sólo una onda de materia, como una ola en el océano, o una onda de sonido, o cualquier clase de onda de materia: es una onda de posibilidad, una especie de onda de ‘pensamiento’. Y puesto que es una onda de pensamiento, o posibilidad, o ‘no-materia’, es invisible para nosotros. Pero no podemos explicar lo que vemos como materia… a menos que nos imaginemos que esas partículas de materia vienen o emergen de alguna manera desde esos patrones de pensamiento-onda.”9

 

(Puede verse una entrevista en vídeo sobre El Campo con los doctores Hagelin y Wolf en ¡¿Qué coj…?! – En la guarida del conejo pulsando aquí.)

El problema es que nadie puede probar que El Campo exista. No se puede ver, no se puede fotografiar, no se puede medir, no se puede tener en las manos; pero cuando los físicos cuánticos suponen El Campo, ahí está; pueden hacer predicciones matemáticas increíblemente precisas acerca del Universo físico y de cómo se comporta, lo que no pueden hacer sin tomar en cuenta El Campo. Como dijo el doctor Fred Alan Wolf: “No podemos explicar lo que vemos como materia… a menos que nos imaginemos que las partículas de esa materia surjan o emerjan de alguna manera de esos patrones de pensamiento-onda.”

Piénsalo como si fuera la electricidad. No puedes ver a la electricidad misma, sólo puedes ver lo que la electricidad produce. Un cómico americano hizo el chiste de que no pagaría el recibo eléctrico hasta que la compañía le mostrase la electricidad que le cobraba.

Pero podemos ver la luz que crea la electricidad, y la fuerza, y los otros efectos con los que contamos cada día y que ahora damos tanto por sentado. Cuando vemos esos efectos sabemos que la electricidad debe existir.

Lo mismo vale para El Campo. Incluso sin poder probar científicamente que exista, nada tiene sentido sin él a la luz de los resultados de los experimentos más recientes.

Otro ejemplo puede ayudar a poner esto en claro:

Si tú fueras un Aborigen que vive en los desiertos de Australia sin contacto con el mundo exterior y alguien te trajera una radio, cuando oigas la música que brota de la caja podrías preguntarte cómo funciona. Podría ser que hasta llegases a desmontarla, buscando dentro una orquesta de gente diminuta que toca la música que oyes. Pero tras un tiempo te darías cuenta de que la única forma de explicar esa música es suponer que hay unas ondas de radio invisibles en el aire, y que esa caja simplemente capta las ondas y las traduce en sonido, aunque no pudieses probarlo.

Hemos alcanzado finalmente el punto de la comprensión humana (apoyado ahora por la evidencia científica) de que hay ondas por todo nuestro alrededor. Pero esta vez no son ondas de radio, no son olas del océano, son ondas de El Campo. Son ondas de potencialidad y cuando se las “observa” se transforman en el universo físico que vemos.

Hablaré mucho más sobre este concepto en capítulos posteriores. Por ahora baste con saber que el Campo debe existir, que está fuera del espacio y del tiempo, y que incluye un número infinito de posibilidades, pero sólo en forma de onda. Este Campo no contiene partículas, no está hecho de materia, no es parte del Universo físico. En lugar de eso, El Campo es esas ondas de posibilidad de lo que está hecho todo el Universo.

Pero, ¿cómo llegó a existir El Campo?, ¿quién lo hizo?, ¿de dónde viene?

La Ciencia no tiene respuestas a estas preguntas. Sólo sabe que El Campo debe existir, de modo que no voy a especular sobre cómo se creó El Campo, o quién debe haberlo creado, o cómo es que ya contiene todas las posibilidades, porque… bien, simplemente porque no hay ninguna forma en absoluto de que un Humano-Adulto pueda comprender o tener la experiencia directa de nada de lo que ocurre en el otro lado de El Campo. Esto también se hará más claro en capítulos posteriores.

Pero lo siguiente que podemos preguntar es: ¿cómo se crea la “realidad física” desde este Campo?


 

 

NOTAS

 

1. Amit Goswami, Ph.D., físico teórico nuclear. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

2. Michael Talbot, El Universo holográfico, pag. 34 – Vuelta a la lectura

3. Ibid. – Vuelta a la lectura

4. Fred Alan Wolf, Ph.D., físico teórico. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

5. Nick Herbert, “Cómo es de grande la luz de las estrellas: una mirada breve a la realidad cuántica,” Revisión 10, no. 1 (verano de 1987), págs. 31-35 – Vuelta a la lectura

6. Ibid. – Vuelta a la lectura

7. Lynne McTaggert, El Campo, la busca de la fuerza secreta del Universo, pág. xxi. – Vuelta a la lectura

8. John Hagelin, Ph.D., Catedrático de Física, Universidad Maharishi. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

9. Fred Alan Wolf, Id. – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 6

EL HOLOGRAMA

 

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¿Cómo se crea la “realidad” desde El Campo?

La mayoría de los físicos cuánticos están de acuerdo en que es un proceso muy semejante a la creación de un holograma. En otras palabras, el Universo que vemos es un “universo holográfico”

 

“Cuando contemplamos algunos de los puntos de vista científicos de la ‘realidad’ que han llegado al quid de la cuestión, vemos que en el nivel definitivo… la realidad no es sólida, que es mayoritariamente espacio vacío, y que cualquier solidez que parezca tener se asemeja más a una imagen holográfica que a la realidad material, rigurosa y sólida.”1

 

“El físico David Bohm, de la Universidad de Londres, por ejemplo, cree que… a pesar de su solidez aparente, en el fondo el Universo es un fantasma, un holograma gigante y espléndidamente detallado.”2

 

Vamos a volver atrás un momento…

La Física Cuántica es en realidad una ciencia matemática, la ciencia matemática más acertada hasta la fecha para explicar lo que vemos en nuestra “realidad”.

 

“La Matemática Cuántica (que es, según creemos, la matemática más fundamental, la descripción matemática de la naturaleza más acertada que hemos descubierto), nos muestra claramente que los movimientos de los objetos se pueden describir sólo en términos de posibilidades, y no de sucesos reales que ocurren en nuestra experiencia.”3

 

Las matemáticas que se usan en la física cuántica para “describir la naturaleza” y explicar el comportamiento que vemos en nuestra “realidad” son las mismas que se usan para crear un holograma. Por esta razón dicen los físicos cuánticos que el Universo parece ser más un holograma que una realidad sólida.

Así pues, para comprender el “universo holográfico” tenemos que comprender cómo se crea un holograma. Pero primero un breve historial…

La Holografía la inventó el físico húngaro Dennis Gabor, por lo que recibió el Premio Nobel de Física en 1971, pero sólo tras la invención del láser en 1960 se hizo la holografía algo factible y practicable. Hoy se usa para muchas cosas, incluyendo tarjetas de crédito y embalaje de productos.

Hay actualmente tres tipos de hologramas, unos usan láser y otros luz blanca. Pero hablemos en forma simplificada del proceso básico para crear un holograma con láser.

Lo primero que hay que comprender sobre la creación de un holograma es que es un proceso en dos etapas.


En la primera etapa se dispara un rayo con un cañón láser y se divide este rayo inmediatamente en dos. Una mitad del rayo original (llamada “rayo de referencia”) es dirigida hacia una película holográfica especial (o placa), la otra mitad del rayo original choca contra un objeto y se refleja sobre la misma pieza de película holográfica:

 

 

En este punto lo que tienes es una imagen holográfica (un patrón) en la película holográfica, pero no puedes ver la imagen del objeto. Si miras a la película todo lo que puedes ver es un montón de nada, un montón de ondas indiscernibles.

Es posible que recuerdes algo muy popular en la década de los 1990 llamado “fotos en 3D,” en las que, si las mirabas como siempre, todo lo que se podía ver era… realmente nada, sólo un montón de líneas ondulantes:

 

 

(N. del T.: para ver esas fotos es necesario ajustar la mirada de manera que los patrones de las imágenes se superpongan exactamente y, tras un rato para acostumbrar los ojos a ese nuevo ajuste, salta entonces la imagen 3D “escondida”)

Mirar a la imagen original en un trozo de película holográfica tras la primera etapa es muy parecido. No puede verse realmente nada.


Pero ahora hagamos la segunda etapa. Si tomas el rayo de referencia de la primera etapa y lo haces brillar otra vez en la película holográfica....

 

 

… ahí salta el objeto de la etapa 1. Esto sería el equivalente de cuando cambiabas el foco visual para que las fotos en 3D salieran como una imagen discernible.

Ahora bien, lo más interesante que tiene esta imagen holográfica que salta en la etapa 2 es que parece muy real y muy sólida, tan real que se te hace la boca agua y quieres coger la manzana y darle un mordisco. Pero si intentas cogerla, tu mano la atravesará puesto que allí no hay nada.

 

“La naturaleza esencial del holograma es crear la ilusión de que las cosas están situadas donde NO están.... Si miras un holograma parece que ocupa espacio, pero si pasas la mano a su través verás que allí no hay nada.... A pesar de lo que te digan tus sentidos, ningún instrumento detectará energía o substancia alguna donde el holograma aparenta flotar. Esto ocurre porque el holograma es una imagen virtual, una imagen que aparenta estar donde no está.”4

 

Entonces, ¿cómo puede decir la física cuántica que vivimos en un universo holográfico? Eso no tiene sentido. Lo que vemos y tocamos se ve y se siente como algo muy real y muy sólido. Podemos alcanzar y coger la manzana que vemos frente a nosotros, entonces ¿cómo puede ser un holograma? Tampoco nos caemos a través del suelo, ni atravesamos las paredes (bueno… la gran mayoría de nosotros no podemos).

La primera respuesta es decir que muchos físicos cuánticos no dicen realmente que nuestra realidad física sea un holograma, lo que dicen es que actúa como un holograma, ya que las matemáticas que se usan para explicar ambas cosas son las mismas.

Pero hoy hay cada vez mas científicos que van más allá y sugieren que nosotros vivimos de hecho en un holograma, basándose en los experimentos más recientes. Por ejemplo, Craig Hogan, director del Centro para las Partículas Astrofísicas del Fermilab, dijo en 2008: “si los resultados del GEO600 son lo que sospechamos que son, entonces todos nosotros vivimos en un holograma cósmico gigante.”5

 

“La idea de que vivamos en un holograma parece probablemente absurda, pero es la ampliación natural de nuestra mejor comprensión de los agujeros negros y es algo que tiene un apoyo teórico muy firme. También ha sido sorprendentemente útil para los físicos, que luchan con las teorías de cómo funciona el Universo en su nivel más fundamental.”6

 

Según el doctor Jacob Bekenstein, catedrático de Física Teórica de la Universidad Hebrea de Jerusalén, “Una extraordinaria teoría llamada ‘principio holográfico’ mantiene que el Universo es como un holograma.... La física de los agujeros negros (concentraciones de masa inmensamente densas) muestra indicios de que este principio puede ser cierto.”7

 

En este momento voy a pedirte que suspendas todo juicio y consideres la posibilidad de que vivimos en un universo holográfico, como insinúan los resultados científicos de la física cuántica. No hace falta que “creas” esto para siempre, sólo inténtalo como un experimento. Reconozco que es una forma de pensar radical, pero después de todo por lo que hemos pasado para intentar encontrar “la verdad”  (sin que funcionase muy bien la mayor parte de las veces), a lo mejor es hora de ponerse un poco más radicales.

 

“Es relativamente fácil entender esta idea del holismo(*) en algo que sea externo a nosotros, como una manzana en un holograma. Lo que lo hace difícil es que no estamos mirando al holograma, es que somos parte de él.”8

 

(*) Holismo = doctrina según la cual un sistema dado puede poseer propiedades que están por encima de las de sus partes y su organización (N. del T.)

 

* * *

 

Si miramos alrededor cuidadosa y atentamente, hay “pistas” e “indicios” que se nos han venido dando todo el rato sobre cómo funciona realmente el Universo. Mencionaré unas pocas de esas pistas en el transcurso de este libro, y sugeriré algunas películas de Hollywood para que las veas. Pero entonces podrías decir: “eso no es nada más que ficción, sólo son películas,” y estarías en lo cierto. Pero también la ficción y las películas pueden darnos pistas de lo que realmente sucede.

Especialmente la ciencia ficción. Cuando yo era joven había un cómic llamado Dick Tracy. Ese Dick tenía un increíble reloj de pulsera que era una radio receptora-emisora. Digo “increíble” porque en los años de la década de 1950 eso era pura ciencia ficción. Hoy es una realidad.9 Yo podría hacer (y tú también) una lista con cientos de cosas en el campo de la tecnología, por ejemplo, que han sido mencionadas primero en algún medio artístico y que se han convertido en realidad en las últimas décadas (no siendo las menores de ellas 1984, de George Orwell, o La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, desgraciadamente)

Hay dos vídeos cortos en YouTube que quiero que veas para que tengas una idea mejor de lo que es este concepto holográfico, y cómo de real puede parecer un holograma.

Una es una escena de la película Nivel trece (The Thirteenth Floor). En esta película, un científico alemán ha logrado crear un holograma a tamaño real del que uno puede formar parte, como una película de inmersión total. Pero el científico es asesinado y su amigo y compañero (Douglas Hall) quiere averiguar quién lo ha hecho. Douglas se mete en la “máquina del holograma” y entra en el holograma de la ciudad de Los Ángeles en 1937, donde el científico le ha dejado una pista sobre su asesinato.

La escena que verás es la primera vez de Douglas en la máquina del holograma. Por favor, date buena cuenta de cómo reacciona al estar en un holograma y de su asombro ante lo real que le parece y lo siente.

Pincha aquí para ver el vídeo.

El segundo fragmento de vídeo es de Star Trek: The Next Generation (Star Trek: la nueva generación) Episodio 16, 11001001. Ya que la nave interestelar Enterprise viajaba por el Universo constantemente, tuvieron que figurarse una manera de hacer posible que la tripulación se tomase unas vacaciones. De manera que crearon el Holodeck, una habitación en la que la tripulación podía solicitar cualquier holograma y éste se crearía para su disfrute y relajación.

La escena que vas a ver va de que el Comandante Riker solicita pasar un rato en Nueva Orleans tocando algo de jazz, con un público muy interesante. De nuevo, date cuenta de cómo se sorprende de lo real de la apariencia, el tacto y el olor de la mujer.

Pincha aquí para ver el vídeo.

Pero si todo esto es posible, entonces surge la pregunta: ¿cómo se crea nuestro universo holográfico para que lo experimentemos como universo físico?


 

 

NOTAS

 

1. Micheál Ledwith, Ph.D., catedrático de Teología Sistemática, Facultad de Maynooth, Irlanda. ¡¿Qué coj…!? – En la madriguera del conejoVuelta a la lectura

2. Michael Talbot. Un ensayo titulado El Universo holográfico: ¿Existe la realidad objetiva? – Vuelta a la lectura

3. Amit Goswami, ¡¿Qué coj…!? – En la madriguera del conejo Vuelta a la lectura

4. Michael Talbot, El Universo holográfico, pág. 25 – Vuelta a la lectura

5. Marcus Chown, Nuestro mundo puede ser un holograma gigante, New Scientist, 15 de enero de 2009 – Vuelta a la lectura

6. Ibid. – Vuelta a la lectura

7. Jacob D. Bekenstein, Ph.D., Catedrático de Física Teórica de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La información en el universo holográfico, Scientific American, agosto 2003 – Vuelta a la lectura

8. Michael Talbot, Id., pág. 46 – Vuelta a la lectura

9. John Sutter, El desarrollo por HP de un reloj de pulsera 'Dick Tracy', CNN, 3 de junio de 2003 – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 7

NO HAY UN “AHÍ FUERA” AHÍ FUERA

 

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El doctor Karl Pribram ha tenido una larga e ilustre carrera. Nacido en Austria en 1919, Pribram es a la vez neurocirujano y neurofisiólogo, y ha dedicado muchos años a intentar localizar dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro.

El problema es que en la década de 1920 un científico del cerebro, de nombre Karl Lashley, averiguó que “le quitase la porción que le quitase a un cerebro de rata, era incapaz de erradicar de la rata la memoria de cómo realizar tareas complejas que el animal había aprendido antes de la cirugía.”1

Pribram se puso entonces a la tarea de resolver el enigma del almacenamiento de la memoria, que parecía independiente de las células cerebrales (neuronas).

Pero Pribram sólo pudo encontrar la respuesta cuando conoció a David Bohm, uno de los pioneros de la física cuántica. “Bohm contribuyó a establecer las bases de la teoría de Pribram, según la cual el cerebro opera de manera semejante a un holograma, de acuerdo con los principios de la matemática cuántica y las características de los patrones de onda.”2

Técnicamente “Pribram cree que la memoria no está codificada en neuronas, o en pequeñas agrupaciones de neuronas, sino en patrones de impulsos nerviosos que entrecruzan completamente el cerebro de la misma forma que los patrones de interferencia de luz láser entrecruzan el área completa de un trozo de película que contiene una imagen holográfica. En otras palabras, Pribram cree que el cerebro mismo es un holograma.”3

El almacenamiento de la memoria no es la única cosa que se hace más comprensible a la luz de la teoría de Pribram.

 

“Otra de esas cosas es cómo es capaz de traducir el cerebro la avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, frecuencias de sonido, etc.) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Precisamente, lo mejor que hace un holograma es codificar y descodificar frecuencias. Así como un holograma funciona a la manera de una lente, un aparato traductor capaz de traducir unas frecuencias borrosas aparentemente sin sentido en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro contiene una lente y que usa principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe por los sentidos en el mundo interior de nuestras percepciones.”4

 

Por decirlo brevemente: Pribram cree que “nuestros cerebros construyen matemáticamente la ‘dura’ realidad dependiendo del aporte de un dominio de frecuencias.”5

Vale, vamos a poner esto en lenguaje llano. Según Pribram y los resultados de muchos experimentos científicos, el cerebro humano mismo es un holograma. Su función consiste en recibir frecuencias holográficas de onda y traducirlas en el universo físico que vemos “ahí fuera”.

Y ahora viene lo divertido....

Deseo hablar de dos experimentos científicos específicos (entre muchos otros) que no sólo parece que prueben la teoría de Pribram, sino que parece que vayan más allá, a una conclusión asombrosa.

El primero empezó en la década de 1970 con un investigador en el departamento de fisiología de la Universidad de California en San Francisco, el doctor Benjamin Libet. Para ponerlo muy sencillo, Libet experimentaría con pacientes de cirugía cerebral durante las operaciones. Los cerebros de los pacientes estarían al aire y los pacientes totalmente conscientes, ya que se les habría suministrado sólo anestesia local.

Libet, por ejemplo, estimularía el dedo meñique de una mano de los pacientes (pinchando con una aguja), y les pediría que le dijeran dónde lo sentían. Entonces estimularía el área del cerebro asociada con ese dedo meñique y le pediría a los pacientes que le dijeran cuándo lo sentían.

Antes de que te diga lo que descubrió Pribram, es necesario comprender cómo sentimos las cosas, como el pinchazo de una aguja. El estímulo (el pinchazo) se transmite desde el sitio del cuerpo donde ha sucedido al cerebro, y el cerebro nos hace saber entonces la sensación. Por decirlo técnicamente, nosotros no “sentimos” las cosas donde suceden, las “sentimos” en el cerebro.

De modo que tendría sentido que, si estimulases el dedo meñique de alguien, hiciera falta algo de tiempo (fracciones de segundo) para que los nervios transportasen esa sensación al cerebro, donde sería “sentida”; ya que el cuerpo físico está limitado por el tiempo y el espacio y no hay nada en el universo físico (según Einstein) que pueda viajar más rápido que la velocidad de la luz. Fundamentalmente, llevaría cierto tiempo para que el estímulo en el dedo meñique llegue al cerebro y para que la persona se haga “consciente” de ello.

Por otra parte, también tendría sentido que si estimulases directamente el cerebro en el lugar exacto donde el dedo meñique envía la sensación a que sea “sentida,” la persona sería “consciente” de ello inmediatamente. En otras palabras, no habría retraso puesto que el cerebro ya tendría la información del estímulo y sólo necesitaría alertar de la sensación a la persona.

Lo que Libet averiguó (y otros después de él) fue que lo cierto era exactamente lo opuesto. De hecho, probablemente leerás muchas veces en este libro que la información que nos llega de la investigación científica en física cuántica prueba que la verdad es lo opuesto a lo que siempre hemos creído.

Cuando estimulaba su dedo meñique, cada paciente de Libet se lo decía instantáneamente (sin retraso), sin embargo había un retraso cuando estimulaba directamente su cerebro. (Puedes ver un vídeo aquí.)

Libet estaba estupefacto. Intentó encontrar una explicación, como hicieron muchos otros científicos. La teoría que prevaleció fue la de que el tiempo puede viajar hacia atrás. Se le llama la “teoría de la inversión del tiempo,” o “referencia retrógrada subjetiva,” o “antecesión”. Sin embargo, tras haber probado y fracasado con esto, el mismo Libet dijo más tarde “parecía como si no hubiera mecanismo neuronal que pudiese ser visto como intermediador directo o responsable para las referencias subjetivas sensoriales retrógradas en el tiempo.”6 En otras palabras, no hay evidencia en el cerebro de la inversión del tiempo como explicación de este fenómeno.

Vamos a archivar esta información de momento y hablemos del otro experimento….

Este experimento comenzó en la década de los 1990, dirigido por el doctor Dean Radin y otros colegas.

Dean Radin es Científico Experto en el Instituto de Ciencias Noetic como profesor adjunto, en la Universidad Pública de Sonoma, y forma parte del Profesorado Consultivo Distinguido en la Escuela Graduada y Centro de Investigación Saybrook. Consiguió un título universitario en Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Massachussetts en Amherst, un máster en ingeniería eléctrica y un doctorado en psicología educacional en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Trabajó en los laboratorios AT&T Bell y GTE, fundamentalmente en los factores humanos de productos y servicios de comunicaciones avanzadas; con varios puestos en la universidades de Princeton, Edinburgo, Nevada, Las Vegas, SRI Internacional, Interval Research Corporation y el Instituto Boundary.

Digo todo esto porque lo cierto es que las investigaciones de Radin no se aceptan ampliamente por la corriente principal de la comunidad científica, por lo que es posible que nunca hayas oído hablar de él aunque sus credenciales están por encima de duda alguna. He aquí  por qué sus resultados son tan difíciles de admitir por algunos científicos:

Radin conectaba a una persona a varias máquinas para medir numerosas respuestas corporales, como pulso cardíaco, electrocardiograma, conductores dérmicos, flujo de sangre en la punta de los dedos y ritmo respiratorio.

La persona se sentaba entonces frente a una pantalla de ordenador con un botón en su mano. Se le decía que apretase el botón cuando estuviese listo, y cinco segundos después el ordenador seleccionaba al azar una imagen y la mostraba en la pantalla.

Había dos clases de imágenes entre las que el ordenador podía elegir. Un grupo de imágenes suscitaría una respuesta emocional en la gente normal, como imágenes de violencia, guerra, violaciones, fealdad, las Torres Gemelas cayendo el 11 de septiembre, etc. El otro grupo de imágenes estaban diseñadas para ser neutrales, para que normalmente no tuviesen ningún impacto emocional cuando se las viera, como una escena de calle en un pueblo normal.

Ya sabemos lo que ocurre en el cuerpo cuando la gente ve una imagen emocional, lo que le ocurre a su latido cardíaco, a su electrocardiograma, a sus conductores dérmicos, al flujo de sangre en la punta de los dedos y a su respiración: que “repuntan”.

Sabemos también lo que ocurre en el cuerpo cuando la gente ve una imagen neutra (no emocional): que sigue en “calma”.

Cuando la persona en este experimento apretaba el botón, el ordenador todavía no había elegido qué imagen mostrar, o de qué grupo, y no tomaría esa decisión hasta cinco segundos después, que era cuando ponía inmediatamente la imagen en la pantalla.

Y aquí viene lo asombroso: las respuestas corporales medidas en la persona ocurrían antes de que el ordenador escogiese la imagen y la exhibiese en la pantalla. En otras palabras, el pulso, el electrocardiograma, los conductores dérmicos, el flujo de sangre en la punta de los dedos y la respiración de la persona repuntaban antes de que se mostrase la imagen si ésta era emocional, y las respuestas corporales se mantenían en calma si la imagen a punto de aparecer era neutra.

Repito: todas esas respuestas corporales (o su carencia) ocurrían antes siquiera de que el ordenador hubiera escogido qué imagen mostrar en la pantalla. La única conclusión que tiene sentido es que el cerebro sabe qué imagen va a aparecer antes de que la persona sea consciente de ello (de hecho, antes de que el ordenador haya escogido qué imagen mostrar) ¡y el cuerpo responde en consecuencia!7 (Puedes ver un vídeo aquí.)

 

* * *

 

La evidencia más reciente (julio de 2010) proviene de un documental de la BBC llamado Nerurociencia y Libre Albedrío. Así es como se dispuso:

El sujeto estaba echado en un escáner de tomografía computerizada (TC) mientras sujetaba un botón en cada mano. Todo lo que tenía que hacer era decidir apretar el botón de su mano izquierda o derecha y hacerlo inmediatamente mientras el CT registraba su actividad cerebral.

El resultado es que el cerebro muestra claramente qué botón va a apretar la persona, si el izquierdo o el derecho, 6 segundos antes de que lo haga, o sea, 6 segundos antes de que el sujeto decida conscientemente qué botón apretar. La actividad cerebral es tan clara y constante al 100% que el técnico que vigilaba el escáner podía predecir fácilmente y con certeza absoluta qué botón iba a apretar el sujeto antes de que es sujeto mismo tomase su propia decisión consciente.

¡Tienes que ver el vídeo para creerlo!

Esto otorga pruebas adicionales a los experimentos de Radin y ratifica lo que dice el doctor Andrew Newberg:

 

“Hay otros estudios que muestran que, cuando la gente comienza a mover una mano o a decir algo, ciertamente existe actividad en ciertas células nerviosas del cerebro incluso antes de que sean conscientes de lo que intentan hacer.”8

 

* * *

 

¿Qué significa todo esto?

Antes de responder a esa pregunta tengo que presentar un último concepto científico llamado “Navaja de Ockham”9, un principio que anda por ahí desde hace casi setecientos años. A menudo se le cita de esta manera: “entre todas las posibilidades que son iguales, la mejor solución es la más sencilla,” a pesar de que técnicamente hablando eso no es la interpretación correcta de la Navaja de Ockham. También es conocido como “principio científico de la parsimonia,” que es una “preferencia por la menos compleja de las explicaciones para una observación”10 La norma general es que la mejor respuesta es aquella que requiere el menor número de hipótesis y la cantidad menor de proposiciones.

Ha habido muchos intentos diferentes de explicar los resultados de estos experimentos cerebrales, por otros tantos científicos. Pero la explicación más sencilla y más lógica (la que parece que satisface mejor la Navaja de Ockham) es que el cerebro sabe qué es lo que va a pasar antes de que suceda “ahí fuera” en el universo físico. Aparentemente, la secuencia es que el cerebro recibe información holográfica de onda y entonces la envía “ahí fuera,” creando el universo físico para que la persona lo perciba y lo experimente.

Por ejemplo, en los experimentos de Libet, el cerebro “supo” que el dedo meñique iba a ser estimulado antes de que la estimulación real tuviese lugar, por lo que no hubo retraso para que la persona fuese consciente de ello. Sin embargo, cuando el cerebro fue estimulado directamente (como si se descargase un holograma nuevo en él) llevó un tiempo para que el cerebro enviase la sensación al dedo meñique y la trajese de nuevo para que fuese percibida.

En los experimentos de Radin, lo único que tiene sentido es que el cerebro sabía qué imagen iba a aparecer porque él mismo creaba la realidad que estaba a punto de suceder, no simplemente respondiendo a una realidad después de que ocurriera.

Déjame que repita eso porque es fundamental para comprender cómo funciona el Universo Holográfico: “el cerebro sabía qué imagen iba a aparecer porque él mismo creaba la realidad que estaba a punto de suceder, no simplemente respondiendo a una realidad después de que ocurriera”.

Vamos a poner esto junto al modelo holográfico del cerebro de Pribram....

Pribram dice que el cerebro mismo es un holograma y que “construirá matemáticamente la ‘dura’ realidad al apoyarse en información de un dominio de frecuencia.”

¿Recuerdas El Campo? El Campo es el “dominio de frecuencia” de Pribram, un número infinito de posibilidades que existen como ondas de frecuencias.

Así pues, Pribram dice que el cerebro recibe frecuencias de onda desde el Campo, las cuales traduce entonces en la “dura” realidad (lo que normalmente llamamos el universo físico). De hecho, todos esos experimentos sugieren que tu cerebro recibe un holograma en frecuencias de onda desde El Campo, colapsa la función de onda convirtiéndola en partículas para crear la “realidad” física, y envía “ahí fuera” esa “realidad” para que la experimentes.

Esto se confirma por los experimentos del escáner CT en el documental de la BBC Neurociencia y Libre Albedrío. De hecho, si miras el vídeo, incluso puedes ver el área exacta del cerebro donde se convierten las frecuencias de onda descargadas en el holograma, que seis segundos después serán proyectadas “ahí fuera” para que seas consciente de ellas y las experimentes.

Esto significa, primeramente, que el cerebro humano es el “observador” que “colapsa la función de onda” de la que hablé en el capítulo cinco, ya que la física cuántica dice que es el “observador” el que cambia al electrón de onda a partícula.

Dicho de manera más simple, es el cerebro el que toma estas imágines ondulantes en 3D:

 


…y las convierte en algo que realmente podemos ver

 

(Escondido, en efecto, en la imagen 3-D de antes,

de MagicEye.com)

 

Eso significa también que nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto, etc.) no sienten realmente una “realidad” independiente “ahí fuera,” sino que, en efecto, proyectan esa realidad de manera que aparenta estar “ahí fuera”. Nuestros ojos, además de ser “receptores,” son también “proyectores,” puesto que tu cerebro sabe lo que estás a punto de experimentar antes de que lo percibas con tus sentidos.

Aparentemente, una vez que nuestro cerebro convierte las frecuencias de onda desde El Campo, las proyecta “ahí fuera” y lo hace aparecer como que estamos rodeados por una “película de inmersión total.” Entonces, y sólo entonces, nuestros sentidos “leen” lo que ha sido proyectado “ahí fuera” y traen esa información de vuelta al cerebro.

 

“David Bohm ha sugerido que si viésemos el cosmos sin las lentes que equipan nuestros telescopios, el Universo nos aparecería como un holograma. Pribram amplió este conocimiento apuntando que si nos viésemos privados de las lentes de nuestros ojos y de los procesos similares a lentes de los otros receptores sensoriales que tenemos, nos veríamos inmersos en experiencias holográficas.”11

 

No creo que nadie sepa ahora mismo cómo funciona esto exactamente, pero tengo confianza en que a medida que siga la investigación en física cuántica alguien descubrirá el proceso. Mientras tanto, se nos ha dado una gran pista (uno de esos indicios de los que hablaba en el último capítulo) en  forma  de ordenador moderno....

La mayoría de los ordenadores usan actualmente lo que se llama “código binario,” que no está hecho nada más que de ceros y unos.12  Si lo miras, los ceros y unos mismos parecen aleatorios y caóticos, como las imágenes en 3D.

Pero dentro de cada ordenador hay una UCP (Unidad Central de Proceso, o Procesador) que funciona como el “cerebro” del ordenador. Esta UCP recibe el código binario en secuencias de ceros y unos, traduce ese código binario, y proyecta los resultados en la pantalla del ordenador, donde podemos verlo en una forma que tiene sentido para nosotros.

Un ordenador también tiene sus propias percepciones sensoriales, cosas como ratón, pantalla táctil, micrófono, cámara de vídeo, etc. Cuando interactuamos con el ordenador a través de uno de sus sentidos (como pulsar el ratón) ese mensaje se envía a la UCP para procesos adicionales.

Por lo tanto, de la misma manera que la UCP del ordenador recibe su código binario, lo traduce, proyecta los resultados en la pantalla y entonces procesa la información que le vuelve del ratón y otras percepciones sensoriales, nuestro cerebro humano recibe frecuencias de onda desde El Campo, las traduce en partículas colapsando la función de onda, proyecta los resultados “ahí fuera” y entonces procesa la información que le vuelve a través de nuestros propias percepciones sensoriales.

Te invito a que intentes tú mismo un experimento. Sal fuera, o simplemente mira a tu alrededor donde quiera que estés, e imagina por un momento que no miras a ninguna realidad independiente u objetiva “ahí fuera,” sino que proyectas esa realidad “ahí fuera” muy de la misma manera que un proyector pone una película en la pantalla del cine.

 

“Si el modelo holográfico del cerebro se lleva a sus conclusiones lógicas, eso abre la puerta a la posibilidad de que la realidad objetiva (el mundo de tazas de café, panorámicas de montaña, árboles y mesitas de noche) pudiera no existir.... ¿Es posible que lo que hay “ahí fuera” sea realmente una vasta y resonante sinfonía de formas de onda, un ‘dominio de frecuencias’ que se transforma en el mundo tal como lo conocemos sólo después de que entre en nuestro cerebro?”13

 

David Bohm dijo: “la realidad tangible de nuestra vida diaria es realmente una especie de ilusión, como una imagen holográfica. Por debajo de ella hay un orden más profundo de existencia, un nivel vasto y más primario de realidad que genera todos los objetos y apariencias de nuestro mundo físico,  de la misma manera que una pieza de película holográfica genera un holograma.”14

 

“Si la especificidad del mundo no es más que una realidad secundaria y lo que hay “ahí fuera” es realmente un borrón holográfico de frecuencias, y si el cerebro es también  un holograma y sólo procesa algunas de las frecuencias de ese borrón, ¿qué pasa con la realidad objetiva? Dicho muy simplemente: cesa de existir. A pesar de que podemos creer que somos seres físicos moviéndonos en un mundo físico, eso es una ilusión. Nosotros somos realmente “receptores” flotando en un caleidoscópico mar de frecuencias.”15

 

En otras palabras, como dicen Fred Alan Wolf y Lynne McTaggert: “ahí fuera no hay un ‘ahí’ independiente de lo que pasa ‘aquí’”16 (Mira el vídeo de ellos en ¡¿Qué coj…!? - En la guarida del conejo pinchando aquí.) “Lo que hay ‘ahí fuera’,” dice Michael Talbot, “es un vasto océano de ondas y frecuencias, y la realidad nos parece concreta sólo porque nuestros cerebros son capaces de tomar este borrón holográfico y convertirlo en los palos y las piedras y los otros objetos conocidos que forman nuestro mundo.”17

 

“¿Qué es real?, ¿cómo defines lo ‘real’?. Si hablas de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo ‘real’ es simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.”

~ Morfeo, de Matrix

 

* * *

 

Es hora de resumir todo esto en un bonito párrafo final....

Lo que siempre hemos creído que era nuestra vida, nuestra realidad, no es real (según la física cuántica) sino verdaderamente una película holográfica en 3D en la que estamos inmersos, cuyas frecuencias de onda han sido descargadas desde El Campo en nuestro cerebro, donde se traducen en partículas situadas en el tiempo y el espacio y se proyectan “ahí fuera” para que las percibamos con nuestros sentidos.

Lo que significa que no hay una realidad independiente y objetiva “ahí fuera,” sino una realidad enteramente subjetiva, creada dependiendo totalmente de lo que hay “aquí”.

En breve: no hay un “fuera” ahí fuera.

 

“Hay evidencias que insinúan que nuestro mundo, con todo lo que contiene (de los copos de nieve a los arces, las estrellas fugaces y los electrones giratorios), es sólo imágenes espectrales, proyecciones de un nivel de realidad tan más allá del nuestro que está literalmente más allá del tiempo y del espacio.”18

 

Se cita que también Einstein dijo: “La realidad es meramente una ilusión, aunque muy persistente.”

 

“Este es el único pensamiento radical que tienes que hacer. Pero es muy radical y muy difícil porque nuestra tendencia es creer que el mundo ya está ‘ahí fuera’, independiente de nuestra experiencia. No lo está, la Física Cuántica ha sido muy clara respecto a ello.”19

 

* * *

 

SUGERENCIA DE PELÍCULA: Nivel trece, protagonizada por Craig Bierko (1999)

 

 

NOTAS

 

1. Michael Talbot, Un ensayo titulado El Universo holográfico: ¿Existe la realidad objetiva? – Vuelta a la lectura

2. Wikipedia, David Bohm – Vuelta a la lectura

3. Michael Talbot, Id. – Vuelta a la lectura

4. Ibid. – Vuelta a la lectura

5. Ibid. – Vuelta a la lectura

6. Benjamin Libet, El tiempo mental: el factor temporal en la consciencia – Vuelta a la lectura

7. Dean Radin, El Universo consciente: la verdad científica de los fenómenos psíquicos – Vuelta a la lectura

8. Andrew Newberg, Ph.D., Director del Centro para la Espiritualidad y las Neurociencias, Universidad de Pennsylvania, ¡¿Qué coj… !? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

9. Wikipedia, La Navaja de Ockham – Vuelta a la lectura

10. Wikipedia, Parsimonia – Vuelta a la lectura

11. Wikipedia, Karl Pribram – Vuelta a la lectura

12. Wikipedia, Código binario – Vuelta a la lectura

13. Michael Talbot, El Universo Holográfico, pág. 31 – Vuelta a la lectura

14. Ibid., pág. 54 – Vuelta a la lectura

15. Michael Talbot, Un ensayo titulado El Universo holográfico: ¿Existe la realidad objetiva? – Vuelta a la lectura

16. Fred Alan Wolf y Lynne McTaggert, ¡¿Qué coj… !? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

17. Michael Talbot, El Universo holográfico, pág. 54 – Vuelta a la lectura

18. Ibid., pág.1 – Vuelta a la lectura

19. Amit Goswami, ¡¿Qué coj…?! – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 8

LA EVASIÓN

 

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Cuando salí de la Biblioteca y volví a la trasera de la sala de cine, miré a la esfera negra que colgaba del centro del techo, con su torrente de brillantes luces dirigidas a las pantallas envolventes IMAX.

Por fin sabía con certeza lo que era la esfera. Era lo que proyectaba las imágenes de las películas en 3D en las pantallas, creando así los hologramas de los que formamos parte, sumergiéndonos en ellos, haciéndolos aparecer como nuestras vidas, nuestra realidad.

En efecto, Pribram dijo que la esfera negra era el cerebro humano (mi cerebro humano) y que las películas que genera no son reales en absoluto. Según la física cuántica, nada es “real” de la manera que siempre hemos comprendido esa palabra. No sólo las sombras en el muro de la Caverna de Platón, sino también el fuego, y los hombres en el pasadizo que producen las sombras, y la Caverna misma también. Todo es un holograma que entra y sale de la existencia según lo vamos observando, y, por definición, un holograma no es real.

Pero todo esto suscitaba muchas más preguntas de las que respondía:

 

~ ¿Quién o qué crea las películas holográficas que experimento como mi realidad?

~ Si las películas que he visto y creído que eran mi vida no son reales (junto con la sala de cine misma), ¿qué es real entonces?

~ ¿Por qué parece que las películas contengan tantos dramas, conflictos, dolores y sufrimientos tanto internos como externos?

~ ¿Qué significa todo esto en definitiva?

 

 Y, quizá incluso más importante, a la luz de los descubrimientos en física cuántica yo tenía que reconsiderar todas mis respuestas previas a las preguntas:

 

 ~ ¿Quién soy yo verdaderamente?

 ~ ¿De dónde he venido?

 ~ ¿Cómo he llegado aquí?

 ~ ¿Qué hago aquí?

 

Me quedé allí de pie, mirando a la esfera negra que colgaba del techo como si de repente, de una forma mágica, ésta fuera a hablar y darme las respuestas que necesitaba.

 

* * *

 

Yo estaba a punto de cumplir sesenta y dos años. Sentado en mi piso un día, me di cuenta de que:

 

~ No tenía trabajo. Me había apuntado a unas cuantas ofertas que hubieran sido perfectas para mí, pero nadie quería contratarme.

~ No tenía dinero y no sabía cómo iba a pagar el alquiler del mes siguiente.

~ No tenía relaciones o a nadie a quien amar, ninguna mujer quería ser parte de mi vida de una forma íntima.

~ Había estado casado dos veces, las cuales fallaron después de más de 15 años debido a mis propios problemas.

~ Aunque tenía unos pocos amigos íntimos, ninguno de ellos vivía a menos de mil quinientos kilómetros de mí en ese momento.

~ Tenía una familia maravillosa, con tres nietos fantásticos, pero, aparte de a mi hija y su marido, apenas los veía.

~ Había escrito dos libros sobre el SIDA y el HIV que nadie compraba y que al parecer nadie quería leer.

~ No tenía planes para el futuro, ni idea de cómo cambiar nada.

 

… y pensé: “mi vida no podría estar más....” La palabra que usé, si recuerdo bien, empezaba por una “J”.

Pero cuando estaba sentado en mi piso aquel día, haciendo recuento de mi vida y dándome cuenta de lo limitado que había llegado a estar, no me sentí deprimido ni arrepentido, no sentí tristeza o soledad alguna. Tampoco era apatía, ni resignación. La palabra con “J” era sólo una costumbre sin emociones añadidas. En lugar de eso, fue un momento desprovisto de todo juicio o resistencia a mi situación. Un momento en el que era como si estuviese suspendido en el tiempo y me mirase a mí mismo desde lejos, un momento en el que me rendí completamente al “lo que es” sin ningún deseo o necesidad de cambiarlo.

Si tenía alguna reacción, era más como “Ah, así es como están las cosas,” y lo que más sentí era gratitud por tener todavía un techo sobre mi cabeza y la comida suficiente.

 

* * *

 

Ya que la esfera no iba a hablarme, mis ojos la dejaron por fin y se fijaron en la puerta de la trasera de la sala, la que tenía la señal que decía “No entrar – Extremadamente peligroso.”

Yo sabía que las respuestas que quería (las que necesitaba) no se encontraban dentro de la sala de cine, ni en grupo alguno, ni en la Biblioteca.

Sabía que mi vida había alcanzado un punto de inflexión, tal vez como un alcohólico o un adicto a las drogas que toca fondo y le echa una mirada desapasionada y honesta a su propia vida.

Sabía que estaba harto de luchar, de unirme a este grupo y después a aquél, de intentar que las cosas ocurrieran, de trabajar mucho para enderezar las cosas…  sólo para acabar aquí. Yo había pasado por todo, lo había hecho todo y me había traído a casa los recuerdos de viaje que no me valían.

Podía sentir cómo algo dentro de mí me empujaba literalmente hacia esa puerta, casi como si no tuviera otra elección. Ya no quedaba nada en la sala de cine para mí, de modo que por qué debería quedarme cuando allá había un lugar distinto en el que nunca había estado y permanecer aquí no tenía sentido en absoluto.

Con miedo y excitación, caminé hacia la puerta, la abrí, y pasé al otro lado.

 

* * *

 

El resto de este libro consistirá en mi informe, escrito para ti como “explorador,” de lo que he encontrado al otro lado de la puerta.

En este punto quiero repetir y ampliar algo que he dicho en la introducción. No escribo este libro para intentar convencerte de nada. Simplemente transmito información de lo que he descubierto en mi propio viaje. Que tú creas esa información no es asunto mío y no me interesa convencerte de que tengo razón. Si alguna vez parece que estoy argumentando un punto para hacer que lo creas, te aseguro que no es el caso. Mi único trabajo, según yo lo veo, es intentar pasar esa información tan clara y completamente como sea posible, y a veces no es fácil. Me esforzaré a menudo para asegurarme de que he expresado la información de forma que al menos puedas comprender lo que digo, tanto si estás de acuerdo como si no.

También te prometí en la introducción que te diría cuándo llegamos al lugar del libro a partir del que ya sólo puedes ir hacia adelante, sin vuelta atrás.

Ya hemos llegado.

Por supuesto que puedes seguir leyendo el resto del libro por pura curiosidad, manteniendo alguna distancia, sin involucrarte demasiado, sin pasar por la puerta, leyendo como si el libro no tuviera que ver contigo y tu propia evolución espiritual. No hay peligro en ello. Haz lo que quieras, y recuerda que no puedes hacer nunca nada “equivocado”

Pero debo advertirte que, si sigues leyendo, la información se abrirá camino en tu mente y permanecerá en ella para siempre. Puedes hacer lo mejor que sepas para ignorarla y volver a tu vida como Humano-Adulto dentro de la sala de cine, pero en algún momento la información comenzará a ejercer un impacto, acaso un poquito cada vez. Y eso también está bien. Sin embargo, te sugiero que, si de veras no quieres que esto afecte tu vida en forma alguna dejes de leer ahora mismo, cierres el libro y te alejes. Este libro estará siempre en la Biblioteca de la sala de cine para cuando tú decidas volver a cogerlo.

Todos los Humanos-Adultos, menos unos pocos, se pasan el resto de sus vidas en la trasera del cine perteneciendo a algún grupo, y también mueren allá. La mayoría no tienen ni idea de que hay una alternativa, así que nadie puede culparles. Además, la señal de la puerta dice: “No entrar,” y los Humanos-Adultos tienden a respetar la Autoridad. La señal también dice “Extremadamente peligroso,” y la mayoría de los Humanos-Adultos todavía están controlados por sus miedos.

Pero quizá tú no eres uno de ellos, y ahora ya sabes que hay una alternativa.

 

* * *

 

Quiero darte tanta información como pueda para que tomes la decisión de cómo quieres continuar, y en este punto voy a introducir una metáfora nueva, una que parece muy conocida....

 

“La metamorfosis completa de una mariposa se ha usado como metáfora de la vida eterna, ya que el gusano ‘terrestre’ se transforma en la ‘mariposa etérea’,” como dice la enciclopedia New World.1

 

He dicho antes que el Universo muestra muchos indicios y pistas a plena luz para que los veamos y comprendamos cuando estemos preparados. La metamorfosis de la mariposa es uno de ellos, de modo que no me sorprende que varios escritores lo hayan escogido de cuando en cuando.

Sin embargo, su metáfora es incorrecta de nuevo porque se basa en una premisa defectuosa.

La metáfora de la metamorfosis no tiene nada que ver con la “vida eterna,” y lo tiene todo con convertirse en mariposa en el aquí y ahora.

Vamos a comprender primeramente que “metamorfosis” es en efecto una serie completa de cambios por las que atraviesa un insecto desde el huevo al adulto. La metamorfosis consta generalmente de cuatro etapas, que podemos comparar fácilmente con lo que hemos hablado sobre la sala de cine:

 

Primera etapa: el embrión o huevo; a saber, el Humano-Niño

Segunda etapa: la larva (u oruga); a saber, el Humano-Adulto

Tercera etapa: la pupa o crisálida; a saber, lo que viene tras “la puerta”

Cuarta etapa: el adulto o imago; a saber, los así llamados “iluminados espiritualmente”

 

Hablamos en este momento de la transición de la Segunda etapa, un Humano-Adulto, a la Tercera etapa, la pupa. Eso es precisamente lo que pasa cuando atraviesas la puerta en la trasera del cine.

En la metamorfosis de los insectos, en el estado de pupa la oruga se transforma en su forma adulta (la imago).

 

“Durante el tiempo de la pupación se forman las estructuras adultas del insecto, mientras que las estructuras de larva se diluyen. Las pupas están inactivas y generalmente sésiles (no son capaces de moverse al estar ligadas a un substrato). Tienen una dura cubierta protectora y frecuentemente utilizan camuflajes para escapar de predadores potenciales.”2

 

Esa “dura cubierta protectora” toma formas distintas en insectos diferentes, pero se la conoce  más comúnmente como “capullo”.

Para ser más preciso, la mayoría de las mariposas no tienen un “capullo,” en su lugar tienen una “crisálida”. Un “capullo” es un envoltorio sedoso segregado por una oruga. Este envoltorio encierra totalmente a la oruga durante su transformación en polilla, por ejemplo. Una “crisálida” se crea cuando una oruga que se transformará en mariposa se desprende de la capa exterior de su piel, lo que deja una carcasa dura que cuelga de una hoja o ramita en la que se encierra para la transformación.

Pero en mi metáfora de la metamorfosis de la mariposa  voy a tomarme una licencia literaria y en adelante utilizaré la palabra “capullo” en preferencia a “crisálida”. Después de todo es sólo una metáfora y “capullo” es mucho más fácil de escribir y de pronunciar, y mucho más conocido comúnmente. (N. del T. A pesar de lo que escribe el autor, en adelante se utilizará la palabra “crisálida” para evitar que el lector sea distraído por las connotaciones coloquiales negativas que tiene la palabra “capullo” en español.)

Así que, si decides atravesar la puerta de la trasera del cine, abandonarás la segunda etapa y entrarás en la tercera, penetrarás en una crisálida. Una de las razones por las que me gusta tanto esta metáfora es porque hay muchas similitudes entre la crisálida de una oruga y lo que hay al otro lado de la puerta. Si das ese paso, esto es lo que puedes esperarte…

Una crisálida es pequeña, recluida, desolada, solitaria y oscura, y significa la muerte de la oruga; allí es exactamente donde te encontrarás. Sabe que a partir de ahora no caminarás en la cegadora luz de la dicha eterna. En vez de eso, las cosas parecerán lo mismo de siempre durante los primeros días, según comienzas lo que es conocido (pero en última instancia mal comprendido) por varias religiones dentro de la sala de cine como “la noche oscura del alma”.

 

“La ‘Noche oscura del alma’ se usa para describir una fase de la vida espiritual de una persona, marcada por un sentimiento de soledad y desolación.... Tradiciones espirituales en todo el mundo se refieren a ello.... El término ‘noche oscura’ (del alma) se usa en la Cristiandad para una crisis espiritual en el camino hacia la unión con Dios.... A un creyente que pasa por esa noche oscura, habitualmente las disciplinas espirituales (como la oración y la devoción constante a Dios) le parece que pierden de repente todo su valor de experiencia; la oración tradicional se hace extremadamente difícil y sin gratificación por un amplio período de tiempo.... La persona puede sentir como si Dios le hubiese abandonado de repente, o que su vida de oración se ha desmoronado.... Sin embargo, más que un resultado devastador, la noche oscura se percibe por los místicos y otros como una bendición disfrazada por la que la persona es despojada del éxtasis espiritual asociado a los actos virtuosos. Aunque la persona parezca que decaiga por un tiempo en sus prácticas virtuosas, en realidad se ha hecho más virtuosa, puesto que es virtuosa más por un auténtico amor a Dios que por las gratificaciones espirituales obtenidas.”3

 

Digamos simplemente que, en tu crisálida al otro lado de la puerta, experimentarás situaciones que pondrán a prueba todas y cada una de las creencias, teorías, opiniones, juicios y actitudes que hayas tenido jamás y que hayas considerado sagradas; nada en tu entrenamiento anterior en cualquier filosofía espiritual o técnica de autoayuda te va a hacer el más mínimo bien.

Por ejemplo, las filosofías espirituales o prácticas de autoayuda que están diseñadas para alterar tu estado de consciencia, como la meditación, las técnicas respiratorias y el análisis de los sueños, son lo último que quieres hacer dentro de tu crisálida, porque necesitas estar en un control completo y consciente de todas las facultades de tu mente (no digo que puedas “pensar” tu camino hacia ser una mariposa, pero aprenderás rápidamente que cualquier técnica o práctica que hayas podido aprender en la trasera del cine que suponga cerrar los ojos te dirigía en realidad en la dirección opuesta a donde querías ir. Todo lo que necesitas para ser una mariposa aparecerá justo frente a ti: querrás estar muy despierto y totalmente centrado en el “aquí y ahora”.)

 

“Sólo hipotéticamente: ¿qué pasaría si vieras que para conseguir la iluminación de la que hablas tuvieras que rechazar todas las técnicas que hubieras recibido?, ¿podrías abandonar todo el conocimiento que has adquirido?4

 

¿Cómo de “oscura” será esa “noche oscura”?. Eso depende de ti. Todo lo que puedo decir por ahora es que la intensidad de la “oscuridad” dependerá de cuánto te resistas a abandonar y morir, de la misma manera que una oruga podría hacer un infierno de su transformación si luchara contra ella dentro de la crisálida.

¿Qué otra cosa puedes esperar si atraviesas la puerta? Estar completamente solo. Todas las orugas tienen su propia crisálida, tú también. Eso no quiere decir que tengas que desconectarte de la familia y los amigos y marcharte al bosque por ahí solo, aunque algunos lo han hecho; pero tu familia y amigos no serán capaces de ayudarte, ni comprenderán lo que haces ni por qué. Sólo aquellos que ha ido antes que tú (los exploradores) tendrán idea de por lo que estás pasando y el contacto con ellos ocurre raramente mientras estás en la crisálida. Lo que significa que no habrá un grupo para apoyarte o consolarte como había en la trasera del cine, tienes que arreglártelas solo.

¿Cambiarán las películas que veías en el cine? No realmente, no tanto al principio, pero definitivamente hay un cambio en su propósito: de conducirte a más limitación en el cine, a darte la oportunidad de romper tu crisálida como mariposa en algún momento. Tendrás que leer la parte siguiente de este libro para comprender bien ese concepto.

Quizá la expectativa más inquietante al atravesar la puerta hacia tu crisálida sea tu muerte cierta. Una oruga tiene que “morir” para convertirse en una mariposa. Tú también debes morir (o sea, el “tú” que crees “tú,” debe morir), sólo a través de esta muerte puedes descubrir quién eres realmente.

¿Cuánto tiempo vas a estar en la crisálida?

 

“El estado de pupa puede ser breve; por ejemplo, dos semanas para las mariposas monarca. O bien la pupa puede entrar en dormición o diapausa hasta que llegue la estación apropiada para el adulto.... El estado de pupa puede durar semanas, meses, incluso años.”5

 

Por informes de otros dos exploradores y por mi propia experiencia, puedo decir que probablemente estarás en el capullo unos dos o tres años. No es que todo ese tiempo vaya a ser la “noche oscura del alma,” la cosa se hace más fácil según te vas acercando al final. Pero deberías prepararte a no emerger como mariposa enseguida, digamos la semana próxima, o el año que viene.

Suena divertido, ¿verdad? De hecho lo es, o puede serlo una vez que te “cuelgas” de ello (no quiero hacer un juego de palabras… una crisálida cuelga de una hoja o… bueno, no importa).

Pero considera esto: si decides escalar el monte Everest, debes prepararte para mucho entrenamiento duro y condiciones difíciles de cara a alcanzar la cumbre. Si quieres ser un nadador olímpico, tienes por delante años de sacrificar tu vida “normal” y muchas horas al día en la piscina y con las pesas sólo para intentar clasificarte, y tampoco en ese caso hay garantía de medalla. Dudo que ningún buen entrenador te endulzara toda la preparación por la que debes pasar si quieres alcanzar objetivos tan elevados. Lo mismo ocurre en ese caso.

Por otra parte, nadie intenta escalar el Everest, o ganar un oro olímpico, o emprender cualquier reto, sin saber que el resultado merece la pena al final. Eso sería verdaderamente descabellado. En este caso, lo que te espera como mariposa es alegría, abundancia, poder y amor constantes, ciertos y duraderos. Bueno, quizá. Yo todavía estoy en la última parte de mi estado de crisálida, así que no puedo garantizar nada. Lo que puedo decir desde mi situación actual es que estoy experimentando todas las cosas que deseé y creí posibles cuando aún estaba en la sala de cine como Humano-Adulto: verdadera alegría, paz de espíritu, más abundancia de la que podría haber imaginado, descanso total del estrés y las preocupaciones, más diversión y entusiasmo del que podría soñar, prácticamente sin drama y conflicto, o dolor y sufrimiento, y mucho más amor y gratitud por mí  mismo, por todos los demás, y por todo el Universo en su conjunto.

Además tengo las respuestas que necesitaba para mis preguntas y, quizá más importante aún, ya no tengo más dudas.

Para mí, ya sólo eso hace que el viaje merezca la pena, y todavía no he llegado al final.

 

* * *

 

Me parece gracioso que Jed McKenna, en su Trilogía de la Iluminación, se pase todo el primer libro diciéndolo todo sobre cómo es estar “iluminado espiritualmente,” pintando para ello una imagen muy bella, acertada y atractiva. Luego, en el libro segundo, pone muy en claro qué difícil y exigente es llegar allá, utilizando ejemplos de la autolisis espiritual de Julie y de los trabajos del Capitán Ahab en Moby Dick. Pero en el libro tercero parece que Jed se esfuerce grandemente para intentar convencerte de que no vayas allá sino que te quedes en la sala de cine como Humano-Adulto.

 

“¿Quién quiere ser arrojado permanentemente a la deriva en un mar sin orillas? ¿Quién quiere pasar el resto de su vida rodando por el espacio infinito? Nadie, por supuesto. ¿Cuál es el propósito de no tener propósitos? ¿Cómo puedes no querer nada?”6

 

Es cierto. Lo que se llama “iluminación espiritual” no es en absoluto lo que la gente sueña que es, y, a pesar de lo que algunos maestros y gurús han dicho, no es algo que ocurra de un día para otro en un enceguecedor estallido de luz, o como resultado de una sesión especial de meditación en la que de repente estás en comunicación con Dios. Llegar allá es extremadamente difícil y exigente, pero también lo es llegar a la cumbre del Everest. Es verdad que podrías quedarte en el campamento base y disfrutar del panorama y agradecer la belleza y tener una vida bastante decente. O podrías ascender al pico.

¿Por qué querría nadie hacer eso? Porque está ahí, claro, y porque simplemente tú no puedes no hacerlo. Porque hay algo dentro de ti que te dice que tienes que pasar por esa puerta.

Para alguna gente la elección es fácil y clara. ¿Cuál es el objetivo de quedarse dentro de la sala de cine cuando sabes que no es real y que las respuestas que buscas no están allí?

Para otros la elección puede ser muy dura, especialmente para Humanos-Adultos jóvenes (de edad cronológica) que tienen toda su vida por delante de ellos. Me pregunto si requiere haber pasado un cierto tiempo en la sala de cine antes de que uno esté preparado para considerar otra opción. En definitiva, hay mucha diversión y disfrute y placer que encontrar como Humano-Adulto (aunque sea limitado y restringido) como para que alguien de veinte o treinta años pueda estar tan ansioso de perdérselo. Pensar en dejar tu grupo y acabar totalmente solo antes de experimentar todo lo que la Caverna tiene que ofrecer puede no ser tan atractivo.

Por supuesto que también es posible que los jóvenes no me crean cuando les digo que las respuestas que buscan no se pueden encontrar dentro del cine. A lo mejor es que no quieren creerme, ya que acaban de unirse al grupo que creen que puede ofrecerles la alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos que buscan y quieren darle una oportunidad. Estoy totalmente de acuerdo con eso: da todo lo que tengas y todo el tiempo que puedas. Nada de lo que hagas puede estar “equivocado,” la puerta en la trasera de la sala siempre estará allí.

Pero al escribir este libro he pensado a menudo si no podría estar dirigiéndome casi exclusivamente a la “Generación de la Explosión Demográfica,” los “Baby Boomers” (*), a los antiguos hippies que ahora tienen entre cuarenta y muchos y sesenta y muchos y que se han pasado el tiempo suficiente en la trasera del cine como para agradecer sus limitaciones y no tener prácticamente nada que perder  si atraviesan la puerta. Ya veremos.

(*) (N. del T.: Generación de los nacidos entre 1946 y 1964, fuente Wikipedia.)

 

* * *

 

Ahí queda eso. Eso es todo lo que puedo decir para ayudarte a tomar tu decisión.

La puerta está ahí, frente a ti, sin llave y lista para que pases por ella (de pasada, ¿te he dicho ya que cuando la atravieses se cerrará y se bloqueará tras de ti y que nunca podrás cambiar de opinión?)

Como dije al principio, es tu elección.

 

* * *

 

SUGERENCIA DE PELÍCULA: El show de Truman, protagonizada por Jim Carrey (1998)


 

 

NOTAS

 

1. Wikipedia, Metamorfosis – Vuelta a la lectura

2. Wikipedia, Pupa – Vuelta a la lectura

3. Wikipedia, Noche oscura del alma – Vuelta a la lectura

4. Jed McKenna, Trilogía de la Iluminación – Vuelta a la lectura

5. Wikipedia, Pupa – Vuelta a la lectura

6. Jed McKenna, Id. – Vuelta a la lectura


 

 

SEGUNDA PARTE:

DENTRO DE LA CRISÁLIDA

 

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Nada hay en la oruga que te diga que se convertirá en mariposa.

 

~ R. Buckminster Fuller

 

 

PREFACIO A LA SEGUNDA PARTE

 

¡Bienvenido a tu crisálida!

El ruido que acabas de oír era el de la puerta cerrándose y bloqueándose tras de ti, así que no perdamos el tiempo....

(Por cierto, lo que sucede a menudo al principio de entrar en tu crisálida es que recibes un regalo del “Universo,” una pequeña “recompensa” por haber dado tu primer paso hacia la auto realización. Eso será diferente para cada uno, de modo que querrás estar abierto y alerta como un centinela. Es bueno expresar alguna gratitud, a nadie en particular si así lo deseas, cuando llegue el regalo.)

 

* * *

 

Antes de empezar hay que hacer una distinción importante entre un “sistema de creencias” y un “modelo”.

Un modelo se define como “una descripción esquemática de un sistema, teoría o fenómeno que es la causa de sus propiedades conocidas o deducidas y que puede ser usada para un estudio posterior de sus características,”1 y también como “una descripción sistemática de un objeto o fenómeno que comparte características importantes con ese objeto o fenómeno. Los modelos científicos pueden ser materiales, visuales, matemáticos o computacionales y se usan a menudo en la elaboración de teorías científicas.”2

Hay una definición más sencilla en Answers.com que dice que “un modelo científico es una representación de un objeto o sistema. Un ejemplo de modelo científico sería el diagrama de una célula, o un mapa… ¡incluso la maqueta de un cohete!”3

En otras palabras, un modelo toma la evidencia que ya tenemos (en nuestro caso los resultados de los experimentos científicos en física cuántica e investigación cerebral) y desarrolla una teoría o representación de cómo puede ser aplicada esa evidencia si se lleva al nivel siguiente.

Un modelo se diseña para que sea examinado y puesto a prueba para ver cómo de bien funciona.4

Por otra parte, un “sistema de creencias” se forma a menudo en contradicción con las evidencias de las que se dispone y no puede soportar comprobaciones ni desafíos. De hecho, un sistema de creencias intenta evitar ser examinado o puesto a prueba cueste lo que cueste.

El resto de este libro hablará de modelos, no de sistemas de creencias. Estos modelos han sido examinados y se ve que funcionan.

No se te va a pedir que creas nada. En lugar de eso, se te invita a que compruebes estos modelos por ti mismo y se te anima a ello.

Todo lo que puedo decir como tu explorador es que los modelos que presentaré han funcionado para mí y me han traído donde estoy  hoy, aquí, mirando en pie al Océano Pacífico, un lugar verdaderamente asombroso en el que me encuentro feliz.

 

 

NOTAS

 

1. TheFreeDictionary.com, modelo – Vuelta a la lectura

2. Science.YourDictionary.com, modelo científico – Vuelta a la lectura

3. Answers.com, qué es un modelo científico – Vuelta a la lectura

4. Wikipedia, modelo científico – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 9

EL MODELO DE LA CONSCIENCIA

 

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Ramana Maharshi enseñaba que se puede conseguir el estado de mariposa simplemente así: “pregúntate a ti mismo una vez y otra ‘¿quién soy yo?’”1

 

“La pregunta ‘¿quién soy yo?’ destruirá todos los demás pensamientos y, como el palo que se usa para remover la hoguera ardiente, también la pregunta misma será destruida al final. Allí, entonces, surgirá la realización del Ser.”2

 

Eso es mucho más fácil de decir que de hacer. Como cualquier otra enseñanza en la trasera del cine, si funcionase hoy habría un montón de  mariposas poblando la Tierra.

De manera que vas a tomar un camino un poco diferente, que funciona. Durante aproximadamente los próximos dos años en tu capullo vas a enfocarte en responder la pregunta “¿quién no soy yo?,” junto a la pregunta “¿qué es verdad?”. Eso es lo que, como mínimo, ha funcionado para mí y para otros exploradores y nos ha llevado donde estamos hoy.

Esencialmente, antes de que puedas encontrar la verdadera respuesta a “¿quién soy yo?,” tienes que despojarte de todas las respuestas falsas que has ido recolectando durante toda tu vida,  especialmente aquellas que has recogido mientras pertenecías a varios grupos en la trasera del cine.

Recuerda que para que una oruga se transforme en mariposa, lo primero que debe darse cuenta es de que ya no es una oruga.

 

“Durante el estado de pupa se forman las estructuras adultas del insecto, mientras que las estructuras de la larva se deshacen.”3

 

Vamos entonces a echar una mirada más profunda a algunas de las creencias comúnmente mantenidas en el asunto de “¿quién soy yo”?, y si son ciertas o no. Una de las más comunes, que se ha hecho muy popular entre los grupos New Age, es: “tú creas tu propia realidad,” pero, ¿es eso cierto?

Primeramente, puesto que la New Age parece que no llegó a averiguar nunca que la “realidad” es verdaderamente una imagen holográfica y no “real” en absoluto, la frase no es cierta ya de entrada, pero eso es sólo un error menor. Me ofrezco voluntario a enmendar ligeramente ese eslogan para que se ajuste a las leyes de la física cuántica y que diga: “tú creas tu propio universo holográfico,” y así podremos enfocarnos en los asuntos importantes.

“Tú creas tu propio universo holográfico.”

¿Es eso cierto?

Si es así, entonces ¿quién es exactamente el “tú” que crea tu propio universo holográfico?

Vamos a verlo retomando nuestro estudio de la física cuántica desde donde lo dejamos en la última parte. Dijimos:

 

“Lo que hemos creído siempre que era nuestra vida, nuestra realidad, no es real (según la física cuántica) sino realmente una película holográfica en 3D en la que estamos inmersos, y cuyas frecuencias de onda se han descargado desde El Campo a nuestro cerebro, donde se traducen en partículas que se sitúan en el tiempo y el espacio y se proyectan ‘ahí fuera’ para que las percibamos mediante nuestros sentidos.”

 

…y la pregunta que hacíamos es: “¿quién o qué crea las películas holográficas que experimento como mi realidad?”

Recordarás que un holograma es un proceso en dos etapas, y que en la segunda etapa el rayo de referencia era dirigido a la placa (o película) holográfica que contenía el objeto de cara a hacer que el objeto saliera a la “realidad”.

 

 

De lo que no hemos hablado todavía es de que una sola pieza de película holográfica es capaz de almacenar muchísimos objetos, de hecho la holografía puede reemplazar pronto otras técnicas basadas en láser por su capacidad de contener tanta información. (“La ventaja de este tipo de almacenamiento de datos es que es el volumen del medio de grabación lo que se utiliza, en lugar de sólo su superficie.”)4

Cuál o cuáles objetos son los que salen cuando diriges un rayo de referencia a la película depende del ángulo de ese rayo. En otras palabras, tú puedes elegir qué imágenes holográficas crear, usando ángulos diferentes para que el rayo de referencia seleccione exactamente los que quieres de entre los patrones de onda almacenados en la película holográfica

Ahora vamos a aplicar eso a nuestro universo holográfico.…

Alguna clase de rayo de referencia (no sabemos qué aún) es dirigido al Campo, que es como una pieza gigante de película holográfica que ya contiene todas las frecuencias de onda requeridas para un número infinito de hologramas, y allá que salta la “realidad.”

 

 

Ahora podemos hacer nuestra pregunta más específicamente. ¿Quién o qué es el rayo de referencia que escoge ciertas frecuencias de onda del Campo para crear nuestra realidad holográfica?

La mejor respuesta que hasta ahora haya dado nadie es la consciencia. La Consciencia es lo que escoge las frecuencias de onda precisas en El Campo y las descarga al cerebro humano, que las convierte en partículas de espacio/tiempo y hace surgir nuestra “realidad.”

 

Por supuesto que este proceso no es bidimensional o lineal como se refleja en la imagen.

Una descripción más realista estaría formada por círculos concéntricos tridimensionales (esferas), con la “realidad” en el centro, El Campo a su alrededor, y la consciencia rodeando el Campo.

 

 

Podrías verlo como una manzana, cuyo corazón es la “realidad,” El Campo es la carne que te comes, y la consciencia es la piel. Sin embargo, estamos estancados en las imágenes bidimensionales ahora mismo, al menos hasta que podamos hacer este libro holográficamente.

 

* * *

 

La consciencia es lo que escoge las frecuencias de onda determinadas en El Campo y las descarga en el cerebro humano, el cual las convierte entonces en partículas de espacio/tiempo y hace surgir nuestra “realidad.”

Aquí es donde los físicos cuánticos se dividen en dos grupos principales. Un grupo (los científicos “puros”) no pueden aceptar esta propuesta, aunque es la más lógica y sencilla y por lo tanto satisface la Navaja de Ockham y el principio de parsimonia. Eso ocurre porque la consciencia no puede ser medida o tratada en la forma científica habitual. La consciencia no se presta bien a las ecuaciones matemáticas o a la investigación estadística.

Pero hay un número significativo de científicos cuánticos que comprenden que la consciencia no es sólo la mejor respuesta, sino también con la pueden trabajar mejor. Uno de ellos es el doctor Amit Goswami, a mi parecer uno de los mayores pensadores de nuestro tiempo. El doctor Goswami es Catedrático Emérito en Física Teórica de la Universidad de Oregón, Investigador Mayor Residente en el Instituto de Ciencias Noéticas, y autor de ocho libros sobre Física Cuántica, incluyendo El Universo autoconsciente y Ciencia y Espiritualidad: una integración cuántica. El doctor Goswami dice:

 

“La Física Cuántica nos permite ver directamente que sólo podemos darle un sentido al mundo si lo basamos en la consciencia. El mundo está hecho de consciencia, el mundo es consciencia.... La Física Cuántica lo pone tan claro como la luz del día.... La Consciencia debe estar implicada.... así que, por primera vez, la ciencia se encuentra con el ‘libre albedrío’.  La consciencia es libre porque no hay descripción matemática del objeto en nuestra ciencia; sólo los objetos pueden ser descritos matemáticamente, y sólo hasta el punto de que son posibilidades. La cuestión sigue siendo primordial: ¿quién es el que ‘escoge’? Y entonces vemos que… vemos que existe la libertad de elección, y que desde esa libertad de elección proviene nuestra experiencia real.”5

 

El doctor Jeffrey Satinover, Profesor de la Universidad de Yale, lo piensa así:

 

“Si propones que hay un mundo intangible que efectúa el mundo tangible de nuestra experiencia, y si dices entonces que ‘esto es lo que dice la mecánica cuántica’ (concedemos que esto es una manera imparcial de intentar poner en cualquier idioma algo que es dificilísimo de captar), ello nos lleva entonces, de forma bastante natural, a la conclusión de que la mecánica cuántica dice que hay un mundo espiritual que hace sus elecciones, que hay otro mundo que es intangible que efectúa el mundo físico y lo influye. Sin embargo, esta intangibilidad es el fundamento de la realidad física. Podrá ser intangible, pero es (bueno, no podemos decir realmente qué es y por qué está ahí) pero de hecho es la característica más fundamental de la materia.”6

 

Fred Alan Wolf, físico teórico, lo dice de esta manera:

 

“La Física Cuántica dice que la consciencia juega un papel en el Universo. Dice que hay un subterráneo secreto que parece que efectúa la realidad en la que vivimos, y que esta realidad en la que vivimos no es en absoluto lo que parece ser.”7

 

Y el doctor Andrew Newberg, director del Centro de Espiritualidad y Neurociencias de la Universidad de Pennsylvania, pregunta:

 

“Si vivimos o no simplemente en un gran ‘Holodeck’ es una cuestión para la que no tenemos necesariamente una buena respuesta.... Es concebible que toda esta realidad sea sólo una gran ilusión.... Entonces, ¿cuál es la relación entre consciencia y realidad material, si el mundo material puede realmente o no derivarse de una realidad de la consciencia, o si la consciencia misma puede ser o no la cosa fundamental del universo, por así decirlo, en lugar de la ‘fría y oscura materia’, u otros aspectos de la materia que los físicos han buscado?... Quizá eso tenga algo más  que ver con la consciencia. En ese aspecto, entonces, podemos pensar realmente que el universo es más un estado de consciencia… mucho más eso que la realidad material que contemplamos normalmente.”8

 

Así pues, una cantidad de científicos cuánticos altamente respetados y considerados han concluido que es la consciencia lo que escoge las frecuencias de onda exactas de El Campo, aquellas que quiere usar para crear nuestras experiencias holográficas.

Sin embargo, como ocurre con El Campo, nadie puede probar que la consciencia exista. Pero, también como con El Campo, cuando suponemos que “la consciencia debe estar involucrada,” como dice el doctor Goswami, entonces podemos construir con éxito un modelo de cómo funciona nuestro mundo y usar ese modelo para aplicaciones muy prácticas y competentes en el día a día.

De manera que la declaración “tú creas tu propio universo holográfico” no es cierta, ya que el “tú” que tú crees que eres, el que está en el lado “realidad” de El Campo, no crea esa realidad. Estaría más cerca de la verdad decir: “tu consciencia crea tu propio universo holográfico”

Pero, ¿qué es exactamente la consciencia?

Si quieres echarte unas buenas risas, pulsa aquí para ver un vídeo corto de ¡¿Qué coj…!? - En la madriguera del conejo, donde algunas de las personas más brillantes en el campo de la física cuántica intentan dar una respuesta.

Bueno, cuando hayas terminado de reírte, por favor, agradece la honradez y humildad con las que estas grandes mentes forcejean con la pregunta, porque no es nada fácil definir la consciencia.

El diccionario Merriam-Webster define consciencia como “la cualidad o estado de ser consciente, especialmente de algo dentro de uno mismo.”9

 

En la Filosofía: “en su nivel más básico, la consciencia puede decirse del proceso de un pensador enfocando el pensamiento en algún aspecto de la existencia.”10

 

“En los seres humanos, la consciencia se comprende que incluye el ‘meta conocimiento’, o conocimiento de que uno es consciente.”11

 

En muchas enseñanzas espirituales, la consciencia es sinónimo del alma humana o espíritu, la parte inmortal del ser humano; y “la alta consciencia, también llamada super consciencia (Yoga); consciencia objetiva (Gurdjieff); consciencia búdica (Teosofía); consciencia de Dios (Sufismo e Hinduismo); consciencia de Cristo (Pensamiento Nuevo); y consciencia cósmica. Son expresiones utilizadas para significar la consciencia de un ser humano que ha alcanzado un nivel más alto en el desarrollo evolutivo.”12

 

Pero, “podríamos vernos forzados a admitir que la consciencia, como los conceptos infinito y onda/partícula en mecánica cuántica, es una propiedad que no puede ser intuida directamente. La consciencia (como la gravedad, la masa y la carga) puede ser una de esas propiedades irreducibles del universo para las que no es posible una explicación más a fondo.”13

 

Si visitas Answers.com y Wikipedia.com y buscas consciencia, encontrarás ensayos y ensayos (docenas de ellos) de respetados investigadores que intentan explicar qué es la consciencia, todos bajo aspectos ligeramente diferentes de la palabra.

Para mí, la última de las citas es quizá la más significativa y la que más merece repetirse:

 

“La consciencia (como la gravedad, la masa y la carga) puede ser una de esas propiedades irreducibles del universo para las que no es posible una explicación más a fondo.”

 

Creo que está claro entonces que nadie sabe exactamente qué es la consciencia, o cómo definirla apropiadamente. La verdad es que no lo sabremos nunca, sólo sabemos que tiene que existir. De hecho, nosotros somos incapaces de saberlo y siempre seremos incapaces de saberlo, simplemente porque, respecto de la consciencia, estamos al otro lado de El Campo y nuestros  cerebros (al menos según Pribram) han sido diseñados como receptores y traductores holográficos, y  en el otro lado de El Campo no tenemos ni la capacidad ni la habilidad de acceder o procesar información alguna.

Lo que sí sabemos es que la consciencia no es el cuerpo, ni el cerebro, ni el intelecto, ni la mente, ni otra cosa alguna en el universo holográfico. No es una cosa, es la creadora de todas las cosas. ¿Acaso estoy diciendo que nosotros (el “yo” que escribe este libro y el “tú” que lo lee) no tenemos consciencia? No, lo que digo es que la palabra consciencia se ha destinado a significar muchísimas cosa en nuestro universo holográfico, y que entonces es muy confuso usarla para describir lo que existe en el otro lado de El Campo.

Sí, nosotros (“tú” y “yo”) tenemos una clase de consciencia, que es la auto consciencia. Somos conscientes de “nosotros mismos,” y somos conscientes de ser conscientes. Como dice el diccionario: “la cualidad o estado de ser consciente, especialmente de algo dentro de uno mismo.”

Eso está bien, pero esa no es la consciencia de la que hablamos, la que escoge las frecuencias de onda en El Campo.

Dijo René Descartes que: “pienso, luego existo”. Descartes vivía dentro del cine, como todo el mundo, y, como he dicho antes, en la física cuántica encontramos que lo opuesto a lo que siempre hemos creído es lo que realmente está más cerca de la verdad: Existo, luego pienso.”

La consciencia de la que hablamos ahora es el “Yo soy”. Tú, y yo, y nuestra auto consciencia, somos el “Yo pienso”.

 

* * *

 

He dudado hacer esto mucho tiempo, probablemente como reacción a los dos diccionarios completos de palabras y significados nuevos que L. Ron Hubbard creó para la Cienciología. Ni siquiera me gusta leer poesía, me gusta leer un lenguaje llano que tenga palabras y significados claros y muy aceptados.

Pero por causa de toda esta confusión sobre la palabra consciencia, y ya que este concepto es de comprensión tan esencial en tu camino a convertirte en mariposa, siento la necesidad de salir con una etiqueta nueva para describir apropiadamente la consciencia en el otro lado de El Campo (esa “propiedad irreducible del universo”) y diferenciarla de nosotros, que estamos en este lado de El Campo.

Ya muy al principio decidí  no utilizar términos como “yo superior,” “poder superior,” “consciencia superior” o “yo ampliado” puesto que también han sido demasiado utilizados e incomprendidos. Francamente, todos ellos llevan al Humano-Adulto en la dirección exactamente opuesta a la que debe ir si quiere convertirse en mariposa. Pronto veremos por qué.

Del mismo modo, no quise utilizar “alma,” o “espíritu,” o nada que tuviese connotación religiosa alguna. Esto no va de teología, ni de maestros ascendidos, ni de niveles superiores de espiritualidad.

Finalmente me decidí por el término “Yo Infinito,” que si bien es cierto que supone algunas conjeturas, se revela muy útil para nuestros propósitos al final.

Las conjeturas son que cualquier clase de consciencia que exista al otro lado de El Campo, tiene cualidades y atributos infinitos, tales como:

 

~ alegría infinita

~ abundancia infinita

~ sabiduría infinita

~ poder infinito

~ amor infinito sin condiciones

~ y un deseo infinito de jugar y expresarse a sí misma creativamente14

 

Esto puede resultar que es la “Verdad,” o no. Quizá lo sabemos cuando morimos, quizá no. Pero por ahora esto es lo más cerca de la verdad que podemos estar y, como ocurre con el concepto de El Campo, proporciona un modelo muy factible para continuar nuestra transformación en mariposa.

También cumple el objetivo de hacer una distinción clara entre el Yo Infinito a un lado de El Campo, y “tú” y “yo,” que caminamos por ahí en cuerpos holográficos sobre una Tierra holográfica, en el otro.  Por lo tanto, el Yo infinito no es el “yo” que escribe estas palabras, ni tampoco es el “tú” que las lee (en el próximo capítulo le daré un nombre diferente a esos “yo” y “tú”).

Quiero recalcar que cuando digo “Yo Infinito” hablo de una conciencia sola e individual y no de una consciencia en general (como se usa la palabra algunas veces), o de una “consciencia colectiva,” o “consciencia cósmica,” o “Dios”. Cada uno de nosotros tiene un Yo Infinito (dentro de la sala de cine quizá quien más se ha acercado a este concepto, me parece a mí, ha sido Jane Roberts en sus novelas La trilogía de Oversoul (superalma) Siete15 , basadas en “material Seth”).

Así pues, de ahora en adelante me referiré al Yo Infinito como el que escoge las frecuencias de onda precisas en el Campo y las descarga en un cerebro humano, que a su vez las convierte en partículas de espacio/tiempo y hace surgir nuestra “realidad”.

 

 

Antes de proseguir, quiero ser muy claro sobre ese Yo Infinito, porque no quiero confusión alguna con otros conceptos que puedas haber desarrollado en la sala de cine.

El Yo Infinito no es tu “yo superior,” ni tu “yo expandido”. Hay dos cosas erróneas en el término “yo superior”: una es la palabra “superior” y la otra es la palabra “yo”.

Primeramente, “superior” no es relevante aquí. Es una palabra para expresar un juicio, una comparación. Veremos pronto que el juicio es el pegamento que mantiene unidas las ilusiones en la sala de cine. La palabra “yo” implica que lo que pensamos como nuestro “yo” tiene una versión superior.  Pero lo que pensamos como nuestro “yo” no es cierto, nada de ello. De hecho, a lo que vamos con todo esto es al “no-yo,” así que lo último que queremos pensar en términos del Yo Infinito es que sea alguna clase de versión expandida de nosotros mismos, no lo es.

Tampoco es el Yo Infinito ninguna versión “avanzada,” o “espiritualizada,” o “ascendida,” o “purificada,” o “mejor” de tí mismo. Como tampoco es ninguna versión “iluminada,” o “evolucionada,” o “avatar,” o “sagrada” de ti. No es algo que llegarás a ser si creces. Tú nunca te “convertirás” en tu Yo Infinito, sin que importe lo que hagas, o cómo de “bueno” seas, o cuánto medites, o comas sólo comida orgánica, o reces, o lleves a cabo ciertas ceremonias o liturgias.

No es “Dios,” ni “Todo lo que Es,” ni Alá, ni Jehová, ni Yaveh, ni “El Origen,” tampoco.

Tampoco es tu super consciencia, consciencia objetiva, consciencia Búdica, consciencia de Dios, consciencia de Cristo, consciencia universal, o consciencia cósmica. Todo eso son versiones de la verdad en la sala de cine y, por lo tanto, sesgadas. Son consciencia, sí, tu consciencia, pero no la consciencia que experimentas como ser humano, que es el auto conocimiento.

Aunque estás en comunicación constante con tu Yo Infinito (tanto si te das cuenta como si no), tú y él existís en dos mundos enteramente distintos, en lados diferentes de El Campo. La mejor analogía que puedo pensar es en la de un astronauta en la Luna, que te representa a ti, y el Control de la Misión en Houston, que representa a tu Yo Infinito, con todo ese espacio (El Campo) entre los dos. Me gusta esta analogía porque, para empezar, no sólo tu Yo Infinito te ha mandado a la Luna, sino que es tu mejor amigo y compañero en esta aventura.

Pero entonces, ¿qué es el Yo Infinito?, me preguntas. Buena pregunta.

No lo sé. Por la experiencia de examinar y poner a prueba el modelo, sé que mi Yo Infinito existe, que me creó a mí y que tu Yo Infinito te creó a ti. Puedo decirte lo que no es, pero no puedo decirte aún lo que es. Como he dicho, no creo que sea posible que nadie te diga lo que es en realidad mientras estemos en este lado de El Campo. Lo único que puedo decir tras todas mis relaciones y contactos con mi propio Yo Infinito, es que es algo que estaría orgulloso de presentar a mis padres.

 

* * *

 

En resumen, he aquí el “Modelo de la Consciencia”:

Tu Yo Infinito elige una experiencia para ti en forma de frecuencias de onda entre un número infinito de posibilidades en El Campo y las descarga en tu cerebro. Tu cerebro recibe esas frecuencias de onda, las traduce en la “realidad” física, y las envía “ahí fuera” para que las perciban tus sentidos. Tú le concedes poder al universo holográfico que percibes para hacerlo “real,” lo mismo que a las personas, lugares y cosas que ves.

Pero esto indica que no hay nada que tú puedas ver, oír, saborear, sentir, oler o experimentar en cualquier forma, que tu Yo Infinito no haya escogido para que tú lo experimentes y que después haya enviado para que tu cerebro lo procese como “realidad”. Cada momento de cada experiencia que ahora tienes (o que has tenido, o que tendrás jamás) ha sido cuidadosamente elegido para ti por tu Yo Infinito, exactamente en la forma que es y en la forma exacta que tu Yo Infinito quiere que sea, hasta el más mínimo detalle. Recuerda:

 

¡NO HAY UN “AHÍ FUERA” AHÍ FUERA!

 

 

NOTAS

 

1. Blog de Robert Adams sobre Sri Ramana Maharshi – Vuelta a la lectura

2. T.M.P. Mahadevan, en la Introducción de – ¿Quién soy yo?: las enseñanzas de Bhagavan Sri Ramana Maharshi Vuelta a la lectura

3. Wikipedia, Pupa – Vuelta a la lectura

4. Wikipedia, Holografía – Vuelta a la lectura

5. Amit Goswami, ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

6. Jeffrey Satinover, ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

7. Fred Alan Wolf, ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

8. Andrew Newberg, ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

9. Diccionario Merriam-Webster, consciencia – Vuelta a la lectura

10. Wisegeek.com, consciencia – Vuelta a la lectura

11. Answers.com, consciencia – Vuelta a la lectura

12. Answers.com, consciencia superior – Vuelta a la lectura

13. V.S. Ramachandran, con Colin Blakemore, Answers.com, consciencia – Vuelta a la lectura

14. Adaptado de varios escritos y seminarios de Robert Scheinfeld – Vuelta a la lectura

15. Jane Roberts, La trilogía Oversoul Seven  – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 10

EL MODELO DEL JUGADOR

 

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Esta es tu primera oportunidad de saber “¿quién no soy yo?”

no eres tu Yo Infinito. Tú no eres quien escoge las frecuencias de onda desde El Campo y crea tus experiencias.

Tú ni siquiera eres infinito. Tu cuerpo, tu mente, tu intelecto y todo lo asociado con ellos son parte de tu universo holográfico. No son reales, y mucho menos infinitos.

Tu Yo Infinito es el “Yo soy,” y tú eres la parte “yo pienso” de la ecuación.

Si realmente puedes entender esto al principio de tu estado de crisálida, tu metamorfosis será mucho más divertida, fácil y placentera. Sin embargo, ahora mismo tu ego (la personalidad falsa que has ido construyendo con el tiempo) probablemente te está chillando al oído que todo esto es mentira, que cierres el libro inmediatamente y que dejes de escuchar a este lunático, porque tu ego quiere que creas que eres algo que no eres, algo “más,” algo “especial” que es inmortal, de hecho. De esa manera, mientras “tú” no mueras, el ego tampoco lo hará. Pero eso es exactamente lo que se requiere que ocurra en la crisálida: tú y tu ego debéis morir, como la oruga.

Sé bien que todas las religiones y todas las enseñanzas espirituales que conozco de la sala de cine, incluyendo la New Age, predican que tú eres realmente un ser espiritual (tu “alma”) que tiene una experiencia física (en tu cuerpo). Incluso Robert Scheinfeld, que fue mi guía y compañero explorador, dijo que tu Yo Infinito (al que llamaba tu “Yo Expandido”) es “el Sol que tú  realmente eres”1 y, si todo el mundo lo dice, ¿por qué no deberías creerlo?

Pues porque no es verdad…

… y acaso dentro de la sala de cine sea el mayor error, el que impide a todos los Humanos-Niños y Humanos-Adultos que se conviertan en mariposas.

Como astronauta en la Luna, ¿dirías que tú eres de veras el Control de la Misión, encargado de ella?

Si fueras el defensa derecho de un equipo de fútbol, ¿dirías que tú eres de veras el centrocampista que distribuye y organiza el juego?

Si fueras el trompetista de una orquesta, ¿dirías que eres de veras el director?

Estoy seguro de que te gustaría pensar que tu eres tu consciencia, que tú eres el “Yo soy,” pero el simple hecho de que te guste pensar que eres tu consciencia es la evidencia de en qué parte de la ecuación estás realmente.

Al final, todo lo que puede saberse y decirse como verdad es que tu Yo Infinito es el que está en el otro lado de El Campo y crea todas las experiencias holográficas para ti; que tú no eres tu Yo Infinito y que, ciertamente, eso es cuanto tienes que saber.

 

* * *

 

¿Por qué tanto jaleo, cuál es el problema si queremos pensar que somos nuestros Yo Infinito, el que crea nuestras experiencias holográficas?

Si el astronauta en la Luna creyese que él era el Control de la Misión, ¿qué crees que le ocurriría a la misión?

Si el defensa derecho del equipo de fútbol creyese que él era el centrocampista, ¿cuántos partidos crees que ganaría el equipo?

Si el trompetista creyese que él era el director, ¿cómo crees tú que sonaría la orquesta?

Y más importante aún: cada momento que emplees en intentar ser tu Yo Infinito es una distracción del trabajo real para el que fuiste creado. Ahora que ya estás en la crisálida, cuanto antes puedas dejar de intentar ser tu Yo Infinito, tanto más tiempo tendrás para saber quién eres realmente. Deja que utilice otra analogía para asegurarme de que digo todo esto claramente. Si un Yo Infinito viese el Océano Atlántico y decidiese nadar en él, podría ser que primero quisiese saber la temperatura del agua y entonces decidiera crear un dedo gordo en su pie derecho para comprobarla, antes de zambullirse en ella. La tarea de ese dedo gordo sería tener la experiencia de sumergirse en el agua del Atlántico y enviar sus sentimientos al Yo Infinito a través de la conexión de acople.

Ya ves lo que quiero decir. Tú eres ese dedo gordo. Tú no eres el cuerpo completo, ni el cerebro, ni la consciencia. Tú eres el dedo gordo.

Si fuera ese el caso, si tú fueras el dedo gordo, ¿irías por ahí diciéndole a todo el mundo que tú eres en realidad el Yo Infinito? Si comprendieras verdaderamente por qué fuiste creado y cuál es tu papel en relación con tu Yo Infinito, ¿no estarías satisfecho con hacer tu trabajo específico, con hacerlo bien y con no intentar ser más de lo que eres?

Pero mientras intentes reivindicar constantemente que tú ‘verdaderamente eres’ tu Yo Infinito, ¿te das cuenta de que te conviertes más en una gran molestia que en un dedo gordo?

Tu Yo Infinito ha mostrado una paciencia infinita mientras durante toda tu vida intentabas quitarle el trabajo, ignorando y denegando el propósito real de tu existencia en el proceso. Pero incluso eso no estaba “equivocado” y funcionó perfectamente para tus experiencias mientras estabas en la sala de cine. Sencillamente, no funciona bien en la crisálida.

Algo de esto tiene que ver con el ego, y algo también con el hecho de que todas las religiones y enseñanzas espirituales nos hayan dicho que no somos lo bastante buenos de la manera que somos, que somos más que “sólo” un dedo gordo.  Si no nos avergonzara tanto ser quienes somos no necesitaríamos ser o convertirnos en algo “mejor,” o “superior”. Cuando termines este proceso en la crisálida, sabrás quién eres realmente y estarás totalmente satisfecho con eso, sin necesitar nada distinto. Lo llamo “serenidad de ser.”

 

* * *

 

Es posible que no creas que sea algo distinto de ti mismo y de tu propia mente lo que crea todas tus experiencias; que no seas nada “superior,” no alma, ni espíritu, ni nada por el estilo. Quizá mientras estabas en la sala de cine rechazabas todo concepto que sugierese que un “poder superior” trabajaba en tu vida. Negar la existencia de tu Yo Infinito es un error tanto como pensar que tú eres tu Yo Infinito, lo que está en contradicción directa con la Física Cuántica y los estudios sobre el cerebro humano. Podrá haberte servido bien como oruga, pero ya no. Sin embargo, no te echo la culpa ni te juzgo, especialmente puesto que el “poder superior,” de cuya existencia todo el mundo trataba de convencerte, no tenía sentido de la manera en que lo retrataban.  Como dijo  Philip K. Dick en su novela Valis, “el Creador está loco.”

No hay duda de que algo (lo que llamo el Yo Infinito) está al otro lado de El Campo creándote a ti y a tus experiencias holográficas. Francamente, sólo es tu ego el que quisiera que creyeses algo diferente, que pensases, en este lado de El Campo, que tienes el poder de crear algo. Tendrás una experiencia directa de esta verdad en la crisálida, si te permites a ti mismo verla.

 

* * *

 

Si tú no eres tu Yo Infinito, entonces, ¿qué eres?, ¿y cuál es exactamente tu relación con tu Yo Infinito?

La mejor respuesta es que eres un “Jugador” (como también lo soy yo), un Jugador creado por tu Yo Infinito para jugar un juego que le encanta. (En el próximo capítulo empezaremos a hablar de manera específica del juego que estás jugando.)


 

Hace cuatrocientos años, Shakespeare nos dijo: “todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son simplemente actores.”2 (N. del T. La misma idea expresaron Pedro Calderón de la Barca en su obra “El gran teatro del mundo” y muchos otros autores) A lo mejor deberíamos haber hecho caso.

He insinuado, como haré a menudo, que hay “indicios” y “pistas” a nuestro alrededor, a plena luz, sobre cómo funciona este universo holográfico. Uno de esos indicios son los videojuegos de ordenador que se han hecho tan populares.

Si nunca has jugado a un videojuego, deberías hacerlo. Pueden proporcionar algunos conocimientos junto con una buena diversión. Recomiendo que vayas a Piratas del Caribe Online, que es un juego gratuito de Disney y un buen ejemplo de lo que hablo.

Los videojuegos más sofisticados, como Piratas, empiezan por crear un Jugador que te represente en el juego. En Piratas puedes crear un jugador nuevo desde cero, escogiendo el sexo; la estructura corporal; la altura; el color de la piel; toda clase de diseños de cara: la forma de la mandíbula, los labios y las mejillas; el color y forma de los ojos, las cejas; muchas posibilidades para la nariz y orejas; el peinado y el color del pelo, incluyendo barba y bigote; y además todas las combinaciones de vestimenta. Lo último que haces es escoger un nombre para tu Jugador.

¡Aún me maravillo de esta tecnología! Parece como si pudieras crear un número infinito de variaciones de Jugadores con todas estas posibilidades diferentes.

Vuelve ahora a Piratas y crea otro jugador (te dejan crear dos gratis). Sin embargo, imagina que esta vez eres un Yo Infinito que quiere jugar y expresarse creativamente, y que quieres diseñar un jugador que sea tu representante en esta aventura, ya que tú mismo no puedes meterte en el juego y jugarlo.

 

[Revisión del autor: desgraciadamente, el 19 de septiembre de 2013 Disney cerró Pirates of the Caribbean Online, y de momento no hay otro sitio web de juegos que pueda recomendar para esta experiencia.

 

La idea es que tú y yo fuimos creados a medida por nuestros Yo Infinito con el aspecto que querían que tuviéramos, hasta en detalles como el puente de nuestra nariz. Incluso nos dieron nuestros nombres. (Para aquellos que aún creen lo que nos enseñaron en el colegio de que nuestro aspecto es únicamente el resultado de nuestro ADN, heredado de nuestros padres, les recomiendo La Biología de la Creencia, del doctor Bruce Lipton.)

 

* * *

 

¿Estoy diciendo que tú estás totalmente “separado” de tu Yo Infinito? No, en absoluto, no más de lo que un dedo gordo está “separado” del resto del cuerpo.

Un dedo gordo tiene su función aparte, su trabajo específico que hacer, pero es parte del todo. Sin embargo, un dedo gordo no creería nunca que él fuese el cuerpo entero. Eso sería un engaño, que es de lo que padecen todos los Jugadores en la sala de cine.

En lugar de eso, un dedo gordo está conectado constantemente con su cuerpo y recibe feliz y voluntariamente las órdenes del cerebro. De la misma manera tú, como Jugador, estás constantemente conectado con tu Yo Infinito. Tan pronto come dejes de intentar ser algo que no eres, tu conexión con tu Yo Infinito será mucho más clara.

 

* * *

 

A estas alturas sabes que me gusta hacerte leer citas de otra gente, que dicen esencialmente lo mismo pero con palabras diferentes, para darte otra perspectiva. En este caso voy a rodear la física cuántica y en su lugar voy a ir a la metafísica.

Darryl Anka es un canalizador, y la entidad que supuestamente habla a través de él es llamada “Bashar”. He aquí lo que Bashar tiene que decir sobre este asunto. Lo que dice me gusta mucho, aunque utilice el término “yo superior”....

 

“La mayoría de vosotros estáis acostumbrados a la idea de que tenéis una consciencia física, una personalidad como ser físico, a la que os referís como ‘uno mismo’. Pero entonces aparece esa idea misteriosa del ‘yo superior’. Dicho sencillamente, la mayoría de vosotros comprendéis, o al menos intuís, que ese llamado ‘yo superior’ es... no físico. Aún más simplemente, podríais decir que hay una frecuencia vibratoria que está sobre la realidad física, más allá de la realidad física, en la cual reside aquello a lo que os podríais referir como ‘plantilla’ de la realidad física, o aquella en la que se construye vuestra realidad física.

“Podría sorprenderos saber que, como concepto de la personalidad (como mentes físicas), vosotros no concebís idea alguna. La personalidad no concibe los conceptos. Percibe conceptos, no los concibe… El ‘yo superior’ concibe, el cerebro físico recibe, la mente de la personalidad percibe. Eso es todo lo que hace. Cualquier idea, cualquier inspiración, cualquier imaginación que ‘vosotros’ hayáis tenido alguna vez no proviene de vuestra parte de mente física; proviene de vuestra parte ‘yo superior’ a través del receptor (el cerebro) y se traduce por el cerebro en una vibración que la mente física percibe entonces como una realidad reflejada.

“Esto podría parecer en principio un tanto limitador, pero de hecho es muy liberador, ¡porque todos podéis dejar de pensar! Todos vosotros podéis dejar de pensar que estáis al cargo. Todos podéis dejar de pensar que tenéis que pensar en todo. Todos vosotros podéis dejar de pensar que sois los que conducen la nave. No lo sois. Vosotros simplemente miráis la carretera, sólo experimentáis el camino…

“La razón de que os metáis en líos, la razón de que os sintáis varados como mentes físicas es que os han enseñado a creer que la mente física es la que se encarga de estas cosas, y no lo es. Así que cuando tratáis de manipularla no funciona, porque la mente física no ha sido diseñada  para crear esos conceptos. Se ha diseñado sólo para percibir el efecto de la creación de vuestro ‘yo superior’ a través del receptor, el cerebro físico.

“Eso os permite aligerar vuestra carga, os permite dejar de llevar tanta impedimenta, os permite dejar de intentar hacer el trabajo de vuestro ‘yo superior’ para hacer sólo el vuestro. Por eso tantos de vosotros estáis tan cansados, porque intentáis hacer un trabajo para el que no estáis diseñados. ¡Eso es agotador!, ¡deteneos! No se os ha contratado para hacer ese trabajo. Vuestro ‘yo superior’ tiene ya ese trabajo y os funciona perfectamente… Haced sólo el trabajo para el que fuisteis diseñados, que es percibir.”3

 

* * *

 

¡Aparentemente, Bashar, o Darryl, puede mezclar metáforas tanto como yo! Todos vosotros podéis dejar de pensar que sois los que conducen la nave. No lo sois. Vosotros simplemente miráis la carretera, sólo experimentáis el camino…” Nave, carretera, camino…

Dejadme que lo diga de esta forma: vosotros no sois quien conduce el autobús. Vuestro Yo Infinito os ha “contratado” (os ha creado) para que os sentéis atrás en el autobús y percibáis y reaccionéis ante los paisajes que van pasando, nada más.  Y tampoco habéis hecho el mejor trabajo posible, puesto que habéis empleado mucho tiempo al frente del autobús intentando quitarle el trabajo al conductor.

Vosotros no creáis el paisaje (vuestras experiencias holográficas), vosotros no elegís a qué paisajes mirar, vosotros no decidís en qué dirección viajará el autobús. Todos esos trabajos le tocan al conductor del autobús, a vuestro Yo Infinito.

¿Quién no soy yo? Tú no eres el conductor del autobús. Tú no eres quien crea tu realidad. Tú, que estás en el mismo lado de El Campo que la realidad misma, no tienes poder para crear nada, de hecho.

 

 

En realidad, cuando finalmente te entregas y aceptas este hecho, debería ser todo un descanso. Después de todo hemos trabajado mucho mientras estábamos en la sala de cine para crear nuestra realidad (la realidad que queríamos), pensando que de veras conducíamos el autobús y que éramos los responsables de decidir qué dirección tomar y qué panoramas ver. Por supuesto, no funcionó. O al menos no creamos la realidad que de veras queríamos.

Ahora podemos acomodarnos en nuestro asiento, relajarnos y disfrutar del viaje, permitiendo que nuestro Yo Infinito sea nuestro conductor y sabiendo que nuestro único trabajo es reaccionar y responder al panorama, a las experiencias que surgen frente a nosotros. “Adelante, autobús, y deja el volante a tu Yo Infinito.”

 

* * *

 

Hay algunas personas que, nada más oír esto, reaccionan airadamente, casi violentamente, ante la idea. Creen que lo que yo sugiero es que nosotros no somos más que marionetas o esclavos de nuestro Yo Infinito, que es quien mueve los hilos para que el Jugador baile según ese movimiento. Nada podría estar más lejos de la verdad. De hecho, eso eliminaría por completo el propósito del juego que el Yo Infinito ha creado para  que lo juegues, lo que llegará en el capítulo siguiente.

Para que el juego funcione para tu Yo Infinito, tú, como Jugador, debes ser siempre libre (debes disponer siempre de libre albedrío), no para crear o escoger qué experiencias holográficas tienes, sino cómo reaccionarás y responderás ante ellas. De hecho, para eso existes como Jugador: para que uses tu libre albedrío a la hora de escoger tus reacciones y respuestas y experimentes los sentimientos asociados con esas reacciones y respuestas. Son tus sentimientos lo que tu Yo Infinito quiere de ti, y si tú no tuvieses libre albedrío para escoger tus sentimientos la idea del juego sería ridícula.

De manera que estás muy lejos de ser una marioneta o un esclavo, manipulado por un Yo Infinito al que no puedes ver y que ni siquiera estás seguro de que exista. Tú eres un Jugador esencial en el juego, representando un servicio valioso y exclusivo a tu Yo Infinito. Piénsalo… si tu Yo Infinito tiene que concentrarse todo el rato en conducir el autobús, ¿no tendría sentido que crease una parte de sí mismo, un representante de sí mismo, para que se sentase detrás y fuese quien pudiera concentrarse únicamente en el panorama, y entonces enviase al Yo Infinito los sentimientos originados por las reacciones y respuestas ante el panorama, a través de una conexión fuerte y constante?

¿Crees que el astronauta en la Luna se considera a sí mismo una marioneta o un esclavo del Control de la Misión? ¿Crees que el defensa derecho del equipo de fútbol se considera a sí mismo una marioneta o un esclavo del centrocampista? ¿Crees que el trompetista de la orquesta se considera a sí mismo como una marioneta o un esclavo del director?

Evidentemente, no. Ellos saben su papel y lo llevan a cabo voluntariamente.

Acaba de ocurrírseme otra analogía. En DisneyWorld, Piratas del Caribe es un viaje de diversión auténtica si lo comparamos con la versión online de la que hablaba antes. Uno se sienta en una barquita y le llevan en un viaje a través de cierto número de escenas y experiencias diferentes, las cuales se han diseñado para proporcionarte una experiencia interior que puede variar de alegría y excitación a miedo y tensión. El camino y las escenas que se ven han sido creados por el diseñador del viaje, uno no escoge dónde va la barca ni qué experiencias va a encontrarse. Tu único trabajo es sentarte en la barca y disfrutar del viaje, reaccionando y respondiendo de la manera que quieras a lo que ves. Por supuesto, ninguna reacción o respuesta que puedas tener puede estar “equivocada”  nunca.

Todo lo que al diseñador del viaje le interesa y quiere son tus sentimientos ante las experiencias que ha creado para ti. Todavía no he encontrado a nadie que piense que es una marioneta o un esclavo del diseñador de Piratas del Caribe.

Es únicamente tu ego el que se resiste a la idea de ser un Jugador para tu Yo Infinito,  porque se siente amenazado y sale con el argumento ese de la “marioneta” y el “esclavo”. También tiene que ver con su reticencia a ceder el control. Aparentemente, todos queremos ser quien controle nuestra vida, ser el Amo de nuestra Tierra, aunque tengamos que admitir que no hemos hecho un buen trabajo con eso hasta ahora, ya que nadie parece muy contento con la realidad que tiene.

Y así es como tenía que ser mientras estuvieses en la sala de cine. Tú tenías que creer (como todas las religiones y las filosofías espirituales te han llevado a creer) que eras tú quien conducía el autobús. Era perfecto para ese propósito.

Ahora has salido del cine y quieres convertirte en una mariposa. Una parte muy importante, esencial, de ese proceso es abandonar la necesidad y el deseo de tener el control. Hay que soltar el volante, hay que estar dispuesto a hacer el trabajo para el que has sido creado y no intentar ser el conductor del autobús.

 

* * *

 

“Vale, vale, no soy una marioneta para mi Yo Infinito, pero al menos quiero aún ser el co-creador  de mis experiencias,” insiste mi amigo.

Quiero ser muy cuidadoso con esto, porque en cierto sentido nosotros somos co-creadores, aunque no en el sentido que le damos normalmente a esa palabra. Sin embargo, es posible que nuestras reacciones y respuestas a una experiencia puedan tener un impacto en la siguiente que tengamos.

Si mi Yo Infinito conduce el autobús y yo estoy sentado detrás reaccionando y respondiendo al panorama que pasa por mi ventana, podría ser que yo tuviese una reacción o respuesta concreta que a mi Yo Infinito le parezca especialmente interesante y quisiera explorarla más. De modo que podría dar la vuelta y pasar de nuevo por esa escena, dándome la misma experiencia; o podría conducir por otra experiencia parecida para ver si respondo de la misma manera. Se podría decir que mis reacciones y respuestas a la primera experiencia han ayudado a “co-crear” más tarde esa misma experiencia, o parecida.

Por ejemplo: si reacciono con miedo a algo en mi holograma, mi Yo Infinito podría decidir enviarme otro holograma muy parecido para ver cómo reacciono la próxima vez. A lo mejor está fascinado por mi miedo, cuando sabe que no había nada que temer en la experiencia que había creado para mí, y se pregunta por qué estaba yo tan asustado. O quizá quiera hacerme el regalo de descubrir por mí mismo que no hay nada que temer. O acaso es que quiere sentir otra vez mi miedo indirectamente (de lo que hablaremos en el capítulo próximo).

Volviendo al ejemplo del viaje de entretenimiento de Piratas del Caribe, si el diseñador estuviese intentando crear un viaje de éxito supongo que estaría muy interesado en las reacciones y respuestas de los participantes en las escenas que creó para ellos. Sus opiniones sobre el camino que siguió la barca y las experiencias que tuvieron tendrían un gran papel en la evolución de su diseño.

Hay toda clase de posibilidades. La idea es que nuestras reacciones y respuestas a ciertas experiencias pueden influir sobre las experiencias que se nos den en el futuro. De modo que supongo que en teoría puedes decir que “co-creas” esas experiencias futuras con tu Yo Infinito, como resultado de tus reacciones y respuestas a la experiencia presente. Pero, en lo que a mí respecta, eso es exagerar la definición de “co-creador,” y no tiene por qué ocurrir así en absoluto. Tu Yo Infinito siempre es libre de crear cualquier experiencia futura que quiera para ti, independientemente de tu reacción o respuesta a la experiencia presente, y tú no eres nunca parte del proceso real de creación de experiencia alguna.

Desgraciadamente, esto no va a hacer muy feliz a mi amigo, porque él quiere ser el co-creador con todas las de la ley de sus experiencias para satisfacer a su propio ego y mantener la ilusión de alguna apariencia de control sobre su vida.

 

* * *

 

Considero que L. Ron Hubbard fue a la vez un genio y un loco. Algunas de sus técnicas para liberarse del pasado pueden ser muy factibles para un Humano-Adulto dentro del cine. Pero al final cometió un “acto manifiesto” (una acción errónea) al decir a sus seguidores: “la prueba suprema para un Thetan es la habilidad de hacer que las cosas vayan bien.” (“Thetan” es el término que empleaba para alma o espíritu)

Considera los dos mejores “Productos Finales Valiosos” de Hubbard, John Travolta y Tom Cruise. Me pregunto… a la luz de sus tragedias familiares y sus obstáculos profesionales, ¿crees que ellos sienten que están “enderezando las cosas” todo el rato? ¿Cómo te sientes cuando te dicen que eres “menos que” si no logras alcanzar unos estándares espirituales arbitrarios?

Dentro de la sala de cine no todo puede “ir bien” nunca, se diseñó así. John Travolta y Tom Cruise no son diferentes a los demás Humanos-Adultos que pueden lograr unas cuantas cosas espectaculares en algunas áreas de sus vidas, pero que nunca pueden tenerlo todo arreglado a la vez mientras pertenezcan a un grupo en la trasera del cine.

No sólo “hacer que las cosas vayan bien” es un juicio que mantiene a los Humanos-Adultos varados en la sala de cine, sino que, como ahora ya sabes, un Jugador no tiene habilidad para hacer que ocurra nada en absoluto. El único trabajo del Jugador es reaccionar y responder a lo que ocurra en el universo holográfico creado para él por su Yo Infinito.

De modo que puedes dejar de trabajar tanto en intentar controlar tu vida, en intentar que “las cosas vayan bien,” en intentar crear y dirigir las imágenes holográficas que conforman tu realidad y tu vida. No es posible, es una pérdida de tiempo, te va a desgastar y acabarás creyendo que eres un fracaso.

Como Humanos-Adultos en la sala de cine nos pasamos mucho tiempo cargando con la responsabilidad de cosas sobre las que no tenemos ningún control, y negando o ignorando aquellas sobre las que sí. El programa de 12 Pasos se acerca mucho a la verdad cuando reza:

 

“Dame, Dios, la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor de cambiar las que sí puedo, y la sabiduría para conocer la diferencia.”4

 

no puedes cambiar tus experiencias holográficas, puesto que no las creaste.

puedes cambiar tus reacciones y respuestas ante ellas.

Tú estás en el proceso de adquirir la sabiduría que necesitas para conocer la diferencia.

Ahora puedes relajarte y disfrutar del viaje. Tú no eres el responsable de crear tu realidad, ni de hacer que las cosas vayan bien en tu vida, ni para ti, ni para nadie. Sólo eres responsable de tus reacciones y respuestas a la vida que tu Yo Infinito crea para ti momento a momento. Resulta que cada una de tus reacciones y respuestas individuales como Jugador (incluso las que puedes considerar “malas” o “erróneas”) han sido valiosas y apreciadas por tu Yo Infinito desde que naciste.

Déjame repetir eso, ya que es tan importante: todas las reacciones y respuestas que has tenido cada momento de tu vida (las películas holográficas creadas para ti por tu Yo Infinito) han sido “correctas” y perfectas. Tú no has hecho nunca nada “erróneo” ni has cometido error alguno jamás. Tu Yo Infinito quiere todos y cada uno de los sentimientos que le envías, sean cuales sean.

Puedo decir todo esto y tú podrías comprenderlo ahora intelectualmente, o no, pero te pasarás los próximos dos años en tu crisálida procesándolo hasta que lo tengas en un nivel celular y emocional también, hasta que lo sientas tanto como lo sepas.

Sin embargo, me imagino que todo tendría más sentido si supieras a qué juego estás jugando, así que…

 

 

NOTAS

 

1. Robert Scheinfeld, La Escuela de Negocios de la Conciencia: cómo liberarse del Juego de Negocios “antiguo” – Vuelta a la lectura

2. William Shakespeare, Como gustéis Vuelta a la lectura

3. Bashar, canalizado por Darryl Anka, del Bashar Weekend Event llamado Permission Slips, 23 de junio de 2007, Los Angeles, California. – Vuelta a la lectura

4. Wikipedia, Oración de la Serenidad – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 11

EL MODELO DEL JUEGO HUMANO

 

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Deja que te diga por qué estás aquí, estás aquí porque sabes algo. Lo que sabes no lo puedes explicar, pero lo notas. Lo has sentido toda tu vida: que hay algo equivocado en el mundo. No sabes lo que es, pero es como una astilla clavada en tu mente que te vuelve loco.”

 

~ Morfeo, de Matrix

 

No hay forma alguna de que en este universo holográfico un ser humano sepa con certeza por qué le ha creado su Yo Infinito.  Por lo tanto, la historia que voy a contarte no puede decirse que sea la Verdad. En lugar de eso, es un modelo (como El Campo) que está tan cerca de la Verdad como cualquier otro modelo, y es extremadamente factible y eficaz en la metamorfosis hacia la mariposa.

Y ya va siendo hora de un modelo nuevo. Los modelos de cómo funciona el universo que utilizábamos en el cine ya no son válidos, ya que todos se basan en la premisa errónea de que las películas que vemos son reales. Con los resultados recientes en física cuántica y otros experimentos científicos, necesitamos hacernos con un modelo nuevo que se amolde a nuestra nueva comprensión del universo holográfico.

Robert Scheinfeld1  fue quien me presentó este nuevo modelo en mis primeros días como explorador. Aunque le he hecho ciertas modificaciones (con las que él estará o no de acuerdo) quiero concederle la autoría.

Se llama el Modelo del Juego Humano

Vamos a escuchar a hurtadillas a un par de Yo Infinitos que conversan:

 

“¿Sabes?, he pensado…”

“Por favor, dime que no me preocupe. Ya sabes lo que dijo el Jefe la última vez…”

“No te preocupes, esto es diferente.”

“Vale.”

“He pensado que quiero ir al GPA esta noche.”

“¿Dónde?”

“Al Gran Parque de Atracciones.”

“¿Y eso era?, ¡cuenta conmigo!, con todos esos juegos y atracciones diferentes…”

“Si, pero esta noche voy a jugar a romper globos con los dardos con una mano atada a la espalda.”

“¿Qué?”

“¿Es que no hablo claro? He dicho que quiero jugar a romper globos con los dardos con una mano atada a la espalda.”

“Te he oído perfectamente, sólo que no tiene sentido lo que dices. ¿Por qué quieres hacer eso?”

“Bueno, porque cada vez que juego rompo siempre todos los globos y me llevo a casa otro muñeco de peluche. Tengo el armario lleno de ellos.”

“¿Y qué otra cosa puedes esperar cuando tienes poder infinito, sabiduría infinita, infinita abundancia….?”

“Es que quiero experimentar algo un poco diferente para variar, algo que sea más retador, quizá. Lo que quiero decir es que un juego en el que ganas siempre se puede hacer un poco aburrido.”

“Entonces, ¿vas a tirar los dardos con una mano atada a la espalda?”

“Sí, creo que por lo menos voy a intentarlo.”

“Eso tengo que verlo…”

 

“¿Sabes?, he pensado…”

“¡Oh, no!, ya estamos otra vez.”

“Tirar dardos con una mano atada a la espalda no resulta. Sigo rompiendo todos los globos y ahora ya tengo un segundo armario lleno de muñecos de peluche.”

“Me doy perfecta cuenta, el segundo armario era mío, ¿recuerdas?”

“Así que esta noche me voy a atar las dos manos a la espalda.”

“Perdona, ¿cómo vas a tirar los dardos con las dos manos atadas a la espalda?”

 “Aún no lo sé, pero, como tú dijiste, tengo poder infinito y sabiduría infinita, así que ya me inventaré algo.”

 

“Esta vez he sido yo el que ha pensado…”

“¿Qué has pensado?”

“He pensado que he tenido que construir otro armario para tus muñecos de peluche. A lo mejor esta noche deberías intentar tirar los dardos con los ojos vendados…”

“¡Eh, buena idea!”

 

 “Esto no funciona, ¿sabes?, es bueno que dispongamos de espacio infinito para un número infinito de armarios.”

“Sí, lo sé. Tiene que haber una forma…”

“¿Una forma de hacer qué?”

“Una forma de experimentar cómo sería no ser tan… ‘infinito’, tan… ‘perfecto’ todo el rato.”

“No te sigo… “

“Lo que quiero decir es que aquí estamos, con alegría infinita, poder infinito, sabiduría infinita, abundancia infinita, amor infinito… Somos tan… tan perfectos. Bueno, a lo mejor quiero sentir cómo sería fallar algún globo de cuando en cuando para experimentar cómo sería no ser tan infinito, sólo por diversión. ¿Quién sabe?, quizá valoraría más mi naturaleza infinita cuando sepa a qué sabe lo opuesto.”

“Pero eso no es posible.”

“¿El qué no es posible?”

“No ser infinito. Digo, es que eso es lo que somos, seres infinitos. No es posible no ser infinito.”

“Quizá no, al menos, no para nosotros directamente. Pero ¿qué pasaría si inventásemos un juego nuevo y creásemos un jugador para que lo juegue por nosotros?”

“Sigo sin seguirte…”

“¿Conoces el Túnel del Amor, en el Parque, donde experimentamos esas imágenes fantásticas de todos esos preciosos universos?”

“¡Ah, sí!, es una de mis atracciones favoritas. Me gusta muchísimo la música que ponen. Canta conmigo esa canción de… “

“No, no, déjate de canciones ahora, ¡intento hablar contigo de crear un juego nuevo en el que podamos experimentar lo que sería estar limitado, en lugar de tan puñeteramente infinitos y perfectos todo el tiempo!”

“Oh, ya veo que hablas en serio, ¿no? Bueno, como ya he dicho, eso no es posible, porque siempre sabríamos que somos infinitos y el juego no funcionaría.”

“Tienes razón, no nos es posible ponernos límites a nosotros mismos, por eso rompo siempre los globos, haga lo que haga. Por eso he dicho que tenemos que inventar una atracción donde nosotros no vamos a jugar realmente. En lugar de eso crearemos un jugador para que se meta en ella y juegue por nosotros, un jugador que nos represente en el juego.”

“¿Y dónde estaría la diversión si nosotros estamos fuera y el jugador dentro? ¿No sería el jugador el que se llevase toda la diversión?, y si es el jugador el que juega, ¿cómo tendríamos nosotros la experiencia?”

“Manteniéndonos conectados con el jugador…”

“¿Quieres decir, lo mismo que nosotros estamos siempre conectados por la InfiRed?”

“Sí, muy parecido a eso. Y el jugador, que está limitado, nos enviaría sus sentimientos a través de esa conexión y así podríamos experimentar esos sentimientos a través de él.”

“A ver si lo he entendido bien… tú quieres crear algo parecido a un videojuego en el que un jugador, al que haces pasar por varias experiencias, reacciona desde sus limitaciones, y entonces te envía los sentimientos que tiene durante esas experiencias de cómo es no ser infinito.”

“¡Exacto!”

“Debo admitir que puede ser divertido e interesante, pero ¿cómo vas a crear esas experiencias limitadoras para tu jugador?”

“Oh, ésa es la parte fácil. Sólo tengo que ir a El Campo, colapsar unas cuantas funciones de onda cuánticas y hacer unos hologramas.”

“¿El Campo?, ¿estás seguro de que el Jefe aprobará el uso de El Campo para crear un juego en el que el objetivo es limitación en lugar de expansión?”

“¿Por qué no? Ya sabes que el Jefe no considera ninguna experiencia como “mejor” o “peor” que otra. Todas las experiencias son iguales. Y el Jefe creó El Campo (cuyo nombre completo, te recuerdo, es El Campo de las Posibilidades Ilimitadas) porque nos permite posibilidades ilimitadas de jugar, lo que debe incluir la posibilidad de experimentar limitación tanto como expansión, ¿verdad?”

“Tienes razón, ¿pero de verdad crees que puedes crear un juego holográfico tan real, un juego en el que el jugador esté tan convencido de tener limitaciones que reaccione con sentimientos que tú puedas experimentar?”

 “Bueno, aún tengo que trabajar algunos detalles, pero ¿a que parece una pasada explosiva?

“No sé si será una pasada explosiva… más bien algo como un ‘big bang’, pero definitivamente es algo muy creativo. Todavía no estoy convencido de que sea posible limitar el poder o la sabiduría ilimitados, ya me dirás cómo te va…”

 

“Tengo un prototipo.”

“¿Un prototipo de qué?”

“¿De veras te has olvidado de nuestra conversación, o sólo te estás quedando conmigo?”

“Recuérdamelo…”

“Estoy creando un juego en el que podemos experimentar lo que es no ser tan infinitos.”

“¡Ah, sí!, ése.”

“Y he creado un jugador para que juegue el juego por mí…”

“¿De veras?”

“Sí, he pasado por un montón de intentos y errores, pero al final he logrado algo que funciona. Adán.”

“¿Qué?”

“Lo llamo ‘Adán’.”

“Interesante. Por ahora no te preguntaré por qué. Sigue…”

“Y he creado también un buen montón de escenarios holográficos diferentes para que Adán experimente eso de ser limitado… y ha estado enviándome sus sentimientos ante esas experiencias. Es genial, ¡y funciona de verdad! ¿Quieres verlo?

“Claro, echaré un vistazo…”

 

“¡Anda, qué mundo de juego tan bonito!, limpios cielos azules, frondosos bosques verdes, océanos turquesa… verdaderamente asombroso. ¿Y has hecho todo esto con hologramas?”

“Sí, como dije, esa era la parte fácil. Lo llamo ‘Tierra’.”

“Vale…  como quieras.”

“La parte difícil era hacer que los hologramas aparecieran en el espacio y el tiempo, para que Adán creyese que estaba dentro de algo así como una película de inmersión total.”

“¿Y?”

“Y entonces he creado un ‘cerebro’.”

“Ya veo que voy a necesitar un diccionario antes de acabar. ¿Qué es un ‘cerebro’?”

“Un ‘cerebro’ es una especie de procesador holográfico. Lo que hago es descargar las frecuencias cuánticas de onda, que he elegido de El Campo para mi Entorno Tierra, a un lado del cerebro de Adán, habitualmente cuando está dormido… “

“¿Y Adán no sabe lo que ocurre?”

“En realidad, cuando se despierta tiene esos… bueno, como recuerdos de algo que ocurre durante la noche, pero todas las imágenes están mezcladas y nada tiene sentido para él. Parecido a intentar leer un archivo en formato zip.”

“Vale, sigue…”

“Entonces, cuando estoy preparado, abro ese archivo zip y muevo las imágenes al otro lado de su cerebro. En el proceso de mover las imágenes de un lado al otro el cerebro traduce las frecuencias de onda en localizaciones de partículas y crea una imagen holográfica, la cual proyecta hacia fuera al espacio y tiempo, a través de los sentidos, para que Adán la perciba y experimente.”

“Parece bastante sencillo…”

“Sí. Esencialmente es como la unidad central de proceso de nuestros ordenadores, que toma el código binario y lo traduce en lo que se ve en nuestras pantallas. Pero Adán cree que ocurre “ahí fuera,” alrededor de él, independiente de su propio cerebro, como si fuera alguna clase de realidad objetiva.”

“Y exactamente, ¿qué hace Adán ahora?”

“Caza un conejo.”

“¿Un qué?”

“A esa cosita peluda la llamo ‘conejo’.”

“¿De dónde sacas esos nombres? Bueno, no importa. Pero Adán no cogerá nunca al conejo, es demasiado rápido para él.”

“Exacto, esa es la idea. Adán está experimentando la limitación de tener un cuerpo y me está enviando sus sentimientos sobre eso.”

“Y esos sentimientos son…”

“Diría que ahora mismo está un poco… frustrado. Y eso es perfecto, ¡es un sentimiento asombroso! Si yo estuviera cazando el conejo aquí lo cazaría cada vez, lo mismo que rompo cada globo. ¡Esto es precisamente lo que esperaba sentir!

“Yo no siento nada.”

“Claro que no, Adán es mi jugador. Sólo yo puedo sentir lo que él siente.”

“Entonces, si yo quisiera tener una experiencia parecida…”

“Tendrías que crear tu propio jugador.”

“¿Es posible eso?”

“Puedo mirar de hacerlo”

 

* * *

 

Esto puede parecer increíble, y es posible que te rías o que pienses que se me ha ido la cabeza del todo, pero ¿es quizá más increíble que todas las otras historias de la creación que se hallan en cada una de las religiones del mundo?; ¿es acaso más teórico que un “big bang” que nadie puede encontrar o explicar?; ¿es que es más extraño que alienígenas del Duodécimo Planeta hicieran al homo sapiens con ingeniería genética al combinar el ADN de monos con el suyo, como aparentemente creían nuestros antepasados Sumerios?2

Ciertamente, no está enteramente fuera del campo de lo posible que un Yo Infinito quisiera experimentar qué se siente al ser imperfecto; cómo es limitar el poder, la alegría, la abundancia, la sabiduría y el amor sin límites; cómo es estar involucrado en dramas y conflictos y dolor y sufrimiento. Si recuerdas, uno de los atributos que le di al Yo Infinito era el deseo infinito de jugar y expresarse a sí mismo creativamente. Puedo imaginarme que un juego en el que un Yo Infinito experimentase ser lo opuesto de lo que realmente es resultase muy interesante y atrayente, por no decir extremadamente difícil de sacar adelante. ¿Cómo se limita el poder infinito?, ¿cómo se restringe la sabiduría infinita?, ¿cómo se renuncia a la alegría y el amor sin límites?, ¿cómo se crea la escasez en medio de la abundancia ilimitada?

La conversación siguió…

 

“¿Estás listo?”

“¿Para qué?”

 “Para crear tu propio jugador.”

“Vale, enséñame.”

“Lo primero de todo es que hay unas reglas en el juego con las que tienes que estar de acuerdo antes de que empecemos. Número uno, y el Jefe ha sido muy claro: toda creación debe tener libre albedrío total. Una vez que hayas creado a tu jugador, tú no puedes interferir en sus decisiones y elecciones por razón alguna en ningún momento.”

“¿Quieres decir que simplemente creo un jugador y lo dejo suelto por tu ‘Tierra’?”

“No, para nada. Tú tienes que crear cada segundo de cada experiencia para tu jugador, hasta  el más ínfimo detalle. Los jugadores no pueden crear nada, son parte del holograma. Están en el lado erróneo de El Campo y no tienen poder alguno para crear las experiencias por sí mismos. Pero una vez que se ha creado una experiencia, ellos tienen que tener libre albedrío total para elegir cómo quieren responder o reaccionar a esa experiencia.”

“No estoy en contra de ello.”

“Bien. Regla número dos: tu jugador no puede saber que es tu jugador, en caso contrario accedería a tu infinitud a través de la conexión. Debe creer que tiene su propia consciencia e identidad y que no es sólo un representante temporal, una extensión de ti creada para el juego.”

“Puedo estar de acuerdo con eso.”

“Regla número tres: tu jugador tampoco debe saber que todo es un juego, tiene que creer que es real. Tiene que tomárselo en serio, o no funciona.”

“¿Quieres decir que Adán no sabe que todo es un holograma?”

“¡No!, Adán es parte del holograma. Un holograma le parece real a todo lo que esté dentro del holograma mismo. Adán cree que el jardín que he hecho para él verdaderamente existe, ¡si incluso se come las manzanas holográficas, por ejemplo!”

“Bien, no le diré que no es real.”

“Tienes razón, no puedes decírselo, a menos que yo esté de acuerdo, lo que es la Regla número cuatro. Tú vas a crear a tu propio jugador con sus propias experiencias, pero ya me las he arreglado para que puedan interactuar los hologramas de diferentes jugadores…”

“Espera un momento… ¿dices que no voy a usar tus hologramas?”

“No, no puedes. Si quieres, como plantilla para tu jugador puedes usar la colección de ‘Entornos Tierra’ holográficos que he creado. Y te sugiero de veras que lo hagas, porque si tu jugador interacciona con el mío creo que será más fácil si ambos ven prácticamente las mismas cosas en sus hologramas, en caso contrario se pasarán el tiempo discutiendo sobre el color ‘azul’, por ejemplo, y sobre si hay dos soles en el cielo, o no.”

“Y no nos interesa eso ahora, ¿verdad?”

“Para ser exactos, eso podría ser interesante, y probablemente resultaría en sentimientos extraños que nos vinieran a través de la conexión; pero quizá pudiera ser que algunos jugadores se molestasen mucho si la realidad que vieran fuera muy diferente a la de los otros jugadores. Al menos por ahora, creo que funcionaría mejor que dos jugadores vieran más bien las mismas cosas.”

“Entonces, ¿los hologramas de mi jugador estarán completamente aparte de los de Adán?”

“Por supuesto. Cada jugador debe tener su propia realidad individual y única aparte. Tú creas la realidad de tu propio jugador y yo crea la realidad del mío. Por la manera en que he hecho que los hologramas de dos jugadores interactúen entre sí, los jugadores pueden creer que están conectados, que todos ellos son “uno,” o que todos comparten el mismo universo holográfico; pero no será cierto. Es la única forma de que esto pueda funcionar.”

“¿Por qué es eso?”

“Bien, volviendo a lo que hablábamos, la Regla número cuatro es que tu jugador (si decidimos que tu jugador y el mío interactúen), tu jugador no puede decir o hacer en los hologramas del mío nada que yo no haya aprobado de antemano. Si no fuera así tú podrías crear experiencias para mi jugador y yo para el tuyo.

“Y eso sería malo porque…”

“Porque el Jefe insiste en que nadie pueda ser víctima de nada en ningún momento, y si tú tuvieras la habilidad de crear experiencias para mi jugador, haciendo o diciendo algo que yo no quiera, o que no apruebe, o que no sepa, entonces mi jugador podría ser víctima de tus creaciones. Supongo que un jugador puede sentirse víctima de cuando en cuando (y eso es bueno para nosotros porque sencillamente lleva a una limitación mayor), pero no puede ser nunca el caso de veras. Yo debo estar siempre de acuerdo al 100% con cada detalle del guión antes de que ocurra nada en los hologramas de mi jugador. Y lo mismo vale para ti y tu jugador.”

“Lo pillo.”

“Entonces, ¿estás listo?”

“Sí, pero quiero un jugador muy diferente de Adán.”

“Bien, ¿quieres un jugador humano o un jugador animal?, ¿quizá un delfín?”

“Un delfín parece muy divertido, pero ¿qué es Adán?”

“Adán es un ser humano. Esto se llama El Juego Humano.”

“Entonces yo también quiero un humano, pero quiero un humano que sea diferente…”

“Vale,  puedes crear lo que quieras mientras tenga dos piernas, dos brazos, dos ojos, dos orejas…”

 

“¡Mira!, eso es interesante. ¿Cómo lo llamas?”

“Eva.”

 

* * *

 

La noticia del nuevo Juego Humano se propagó aparentemente muy rápido en InfiniLandia por InfiniMail. Pronto hubo muchos otros Yo Infinitos que querían jugar al juego y la población humana de la Tierra empezó a crecer. Y entonces…

 

“Espera un momento, tengo otra idea.”

“La última que tuviste era bastante buena, ¿cuál es?”

“Dividamos el Juego Humano en dos partes. La primera parte consistirá en ver en cuánta limitación podemos meter a nuestros jugadores, y la segunda parte será sacarlos de ahí otra vez.”

“¡Me juego un millón a que llevo a mi Jugador más lejos en las limitaciones que lo que tú puedes llevar al tuyo, y lo traigo de nuevo sano y salvo!”

“¡Lo veo!”

 

* * *

 

Digo de nuevo que no trato de asegurar que nada de esto sea cierto. Puede ser que no lo sepamos nunca, pero parece que los seres humanos abundan en curiosidad, así que lo hacemos de todas formas aunque sea inútil e intranscendente especular por qué crearía el Juego Humano un Yo Infinito. Yo no soy diferente. He aquí algunos de los pensamientos que he tenido con los años…

¿Es que Rafael Nadal, o las hermanas Williams se aburren jugando tan bien al tenis? ¿Juegan con la mano “mala” alguna vez sólo para ver si pueden, para hacer más interesante el juego, sólo por el reto y la experiencia?

¿Juega alguien a los dardos alguna vez con los ojos cerrados, sólo por diversión?

Recuerdo que, cuando yo tenía tres o cuatro años, en la casa donde vivía había un camino de baldosas desde la puerta principal hasta los tres escalones por los que se bajaba a la calle. Yo cogía mi triciclo, me arrimaba bien a la puerta principal, pedaleaba lo más rápido que podía por el camino abajo, y entonces apretaba los frenos y veía lo cerca que podía llegar al borde del escalón superior sin caerme (la última vez que lo intenté fue cuando me caí por las escalones a la calle y me partí el labio en dos). Así que me veo reflejado completamente en la idea de jugar un juego a su límite máximo, para ver cuánto puedo uno arriesgarse.

También recuerdo querer ir arriba y arriba en una montaña rusa a pesar de que la primera subida era siempre un tormento, pero ansioso por encontrar la más alta posible.

O es posible que un Yo Infinito quiera jugar el Juego Humano puramente por experimentar cómo es un universo físico. Había una película muy interesante de 1996, con John Travolta, llamada Michael, en la que Travolta interpreta a un arcángel que viene a la Tierra a experimentar a qué sabe eso de tener un cuerpo. Se deleitaba en él: fumando, bebiendo, comiendo tanto azúcar y carne como podía, ejercitando su muy activa libido y disfrutando cada momento. Por supuesto, a muchos de la New Age no les gustó la película porque casi todo lo que Michael hacía se oponía a sus creencias de lo que haría un ser “iluminado”. Pero, una vez más, esta película podría proporcionar una “pista” sobre la motivación de un Yo Infinito.

Estoy  seguro de que has oído el dicho “como es arriba, es abajo”. Ahora comprendemos que lo opuesto es verdad, “como es abajo, es arriba”. Todos vamos al cine, vemos deportes o escuchamos música para tener una “experiencia interior” desde la “experiencia exterior”. Incluso el golf se juega por la experiencia interior que crea, según dicen los expertos. El Juego Humano, entonces, podría ser una “experiencia exterior” creada por un Yo Infinito para su Jugador, de manera que el Yo Infinito pueda tener la “experiencia interior,” o sea, experimentar los sentimientos que recibe a través de la conexión con su jugador.

Podría haber muchas otras razones para que un Yo Infinito crease un Jugador que experimente la vida en la Tierra, y acaso tú mismo puedas tener una o varias de tu cosecha. Pero lo definitivo es que no importa el por qué. Probablemente no sabremos la respuesta completa mientras seamos Jugadores en este lado de El Campo. Por fortuna, el no saber el por qué no afecta la forma en que jugamos el Juego Humano aquí y ahora.

Lo que importa es que el Juego Humano, como modelo, responde a muchas preguntas de forma más lógica, más comprensible y más coherente que cualquier otro modelo hasta la fecha, como por qué parece que nuestras películas estén llenas de drama, conflicto, dolor y sufrimiento, y cuál es el propósito de que estemos aquí.

Este modelo podría cambiar según vayamos teniendo más información, ya que se hacen nuevas investigaciones en física cuántica, ya que hay más exploradores que vuelven con informes nuevos de lo que han encontrado. Pero ahora mismo lo más importante es que este modelo lleva a formas muy prácticas, útiles y eficaces de pasar por nuestra metamorfosis en la crisálida, y ése es el único valor auténtico de tener un modelo así.

Entonces, ¿qué pasaría si lo opuesto a todo lo que hemos creído mientras estábamos en el cine fuese cierto?

 

~ ¿Qué pasaría si la vida no fuese una escuela, o un campo de entrenamiento, o un examen, o una ‘putada’, sino más bien un viaje en un parque de atracciones?

~ ¿Qué pasaría si el propósito de la vida en la Tierra no fuese aprender algo (pensamiento), sino experimentar algo (sentimiento)?

~ ¿Qué pasaría si nosotros, como Jugadores, tuviésemos que sentirnos separados de nuestro Yo Infinito, en lugar de lamentar el hecho e intentar “reconectar”?

~ ¿Qué pasaría si nuestra conexión con nuestro Yo Infinito no se hubiese roto nunca pero debíamos pensar que sí lo estaba para jugar al Juego?

~ ¿Qué pasaría si todas las experiencias, que hemos tenido y que tendremos jamás, fuesen exactamente de la forma que nuestro Yo Infinito las quiere, y que entonces no hay nada que cambiar, arreglar o mejorar en nuestros hologramas?

~ ¿Qué pasaría si todas las cosas a las que nos hemos resistido fuesen realmente lo que nuestro Yo Infinito quiere que experimentemos, y son sólo nuestros juicios y resistencias los que causan nuestro dolor y sufrimiento?

~ ¿Qué pasaría si no hemos hecho nunca nada “equivocado,” pero sólo creemos que lo hemos hecho, y además creemos a todos los demás cuando nos dicen que somos defectuosos e imperfectos, pecadores que necesitan que les salven?

~ ¿Qué pasaría si la Tierra tampoco necesitase ser salvada, que tuviese su propio Yo Infinito que crea también las experiencias exactas que desea?

~ ¿Qué pasaría si fuese sólo nuestro ego el que dice que tenemos el poder de crear o cambiar algo en nuestra realidad, cuando ese poder reside verdaderamente en el Yo Infinito en el otro lado de El Campo?

~ ¿Qué pasaría si no necesitásemos ninguna “autoayuda,” ni fórmulas mágicas, ni “Secretos,” ni “leyes espirituales,” ni gurús, ni técnicas especiales para intentar hacer las cosas diferentes de lo que son?

~ ¿Qué pasaría si, sin que importe lo que hagamos en la primera mitad del Juego Humano (como meditar, orar, comer sólo comida orgánica, y demás), no cambiase nada hasta que hayamos experimentado todas las imperfecciones, limitaciones y restricciones que quiera nuestro Yo Infinito y estemos listos para jugar la segunda parte?

~ ¿Qué pasaría si todo lo que tuviésemos que hacer es relajarnos, disfrutar de las experiencias que nuestro Yo Infinito crea para nosotros (sean las que sean), y dejásemos de juzgar esas experiencias como “buenas” o “malas,” “mejores” o “peores,” “correctas” o “erróneas”?

~ Qué pasaría si la humanidad misma no hubiese cometido error alguno tampoco, sino que en lugar de eso ha explorado las alturas de la limitación como especie, exactamente como los Yo Infinito querían?

~ ¿Qué pasaría si, sin comprender esto, hubiésemos inventado muchas “historias” para intentar explicar lo que experimentamos (religiones, filosofías y creencias), muchas de las cuales contienen algo de cierto, pero siempre son alteradas de manera que verdaderamente conducen a más limitación?

~ ¿Qué pasaría si en el Juego Humano ya fuese hora de que mucha más gente entrase en sus crisálidas para jugar la segunda parte del juego, que ya fuese hora de que culminemos la cumbre de la primera subida de la montaña rusa y disfrutemos el viaje de vuelta a InfiniLandia?

 

* * *

 

SUGERENCIA DE PELÍCULA: The Game (el Juego), protagonizada por Michael Douglas (1997)

 

 

NOTAS

 

1. RobertScheinfeld.com – Vuelta a la lectura

2. Zecharia Sitchin, El duodécimo planeta – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 12

EL MODELO DE LAS DOS PARTES

 

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Antes de que prosigamos quiero estar seguro de que no te confundo con tanto mezclar metáforas y analogías (¡y habrá más!) Por ejemplo, acabamos de decir que el Juego Humano se divide en dos partes, ¿cómo se conjuga eso con las metáforas de la Sala de Cine y de la Mariposa?

La primera parte del Juego Humano (meterse cada vez más a fondo en la limitación y la restricción, con todos los dramas, conflictos, dolor y sufrimiento) serían las etapas 1 y 2 de una mariposa (el huevo y la oruga), o todo lo que pasa a los Humanos-Niños y los Humanos-Adultos dentro de la sala de cine.

La segunda parte del Juego Humano serían las etapas 3 y 4 (la crisálida y la mariposa), o todo lo que ocurre a partir de que atraviesas la puerta trasera de la sala de cine y entras en tu crisálida.

Creo que todo será más evidente si echamos un vistazo a las reglas diferentes para las dos partes del Juego Humano.

Las reglas para la primera parte del Juego Humano (dentro del cine) son:1

 

1.- Los Jugadores deben olvidar quiénes son realmente y creer que en lugar de eso son algo diferente, hasta el extremo, por ejemplo, de creer que ellos son su propio cuerpo, o su Yo Infinito.

 

2.- Los Jugadores deber creer que sus experiencias holográficas son reales y que lo que perciben con sus sentidos ocurre realmente “ahí fuera,” en una realidad objetiva e independiente.

 

3.- Los Jugadores deben creer que lo que se encuentran “ahí fuera” manda en ellos y tiene el poder de influir en sus vidas.

 

4.- Los Jugadores deben creer en los juicios “bueno y malo,” “correcto y equivocado,” “mejor y peor,” “bien y mal”.

 

5.- Los Jugadores deben creer que hay algo “erróneo” en la realidad que ven “ahí fuera” y que necesitan cambiarla, arreglarla o mejorarla.

 

6.- Los Jugadores deben creer que tienen el poder de crear una realidad diferente de la que experimentan y que, por lo tanto, se sientan incompletos e imperfectos (más limitados) cuando fracasan.

 

7.- Los Jugadores deben creer que pueden encontrar la salida del Juego Humano pensando, usando su mente; o encontrar esa salida amando, usando su corazón.

 

8.- Los Jugadores deben creer que “pueden hacer que pase algo,” y cuando fracasan se culpen a sí mismos por no ser más listos, o mejores, o trabajar más.

 

9.- Los Jugadores deben creer que hay objetivos a alcanzar, o planes que satisfacer, o lecciones que aprender.

 

10.- Los Jugadores deben creer que son los únicos responsables de luchar por satisfacer sus necesidades y deseos.

 

11.- El miedo y la resistencia son los cimientos de la primera parte del Juego, y los juicios y sus creencias resultantes son el pegamento que hace que las ilusiones funcionen.

 

12.- Estas ilusiones no deben romperse nunca, o los Jugadores verían el trasfondo del Juego.

 

¿Te suena algo de esto?

Según este modelo, la primera parte del Juego Humano se diseñó para experimentar limitaciones y restricciones de todo tipo y tamaño. Todas estas reglas conducen a eso.

De manera que, si has venido siguiendo las reglas (y, literalmente, no habrías podido hacer otra cosa), lo más probable es que hayas experimentado un buen montón de limitaciones y restricciones en tu vida. Hasta ahora no has sabido por qué, porque no tenías que saberlo.

Comprendo que probablemente no te gustasen las limitaciones y restricciones de la primera parte del Juego Humano, comprendo que no se sentían “bien” ni “correctas,” y comprendo que hayas pensado que hacías algo “incorrecto”; pero tú no has hecho nada “incorrecto,” como tampoco yo. Nosotros hemos jugado al Juego Humano exactamente como debíamos, de la manera exacta como nuestros Yo Infinito querían que hiciéramos. Tampoco nuestros juicios y resistencias eran “incorrectos,” ya que conducen a más limitación y eso es precisamente lo que el Yo Infinito quería sentir. En otras palabras, hemos hecho un trabajo fantástico como Jugadores, que es para lo que fuimos creados. Simplemente no lo sabíamos y no podíamos entenderlo desde nuestro punto de vista.

Aquí hay algo que deberíamos considerar: de qué manera ha logrado montar esto un Yo Infinito, cómo se las arregló para limitar el poder, la alegría, la abundancia, la sabiduría y el amor sin límites. ¡Qué creación!, ¡qué juego!

 

* * *

Puesto que la primera parte del Juego Humano es, a propósito, lo opuesto del estado natural de un Yo Infinito, se necesita una cantidad enorme de poder para crearlo y mantenerlo, como la montaña rusa de un parque de atracciones…

 

 

Lo primero que ocurre cuando te subes en una montaña rusa es que subes una colina muy alta, y, para mucha gente, cuanto más alta, mejor; pero ascender esta alta colina requiere que desafiemos todas las leyes naturales, como la Ley de la Gravedad. Se necesita mucho poder para subir esta primera colina y por el camino pasamos por toda clase de “experiencias interiores”. Para mucha gente lo más común es el miedo, otros tienen una gran variedad de respuestas, desde el nerviosismo al pánico, incluso la náusea.

Yo me resistía a esa primera colina con todo lo que tenía. No me gustaba, no me sentía bien, no era natural, todo lo que quería hacer era largarme de allí. Pero también sabía lo que venía después,  la diversión justo tras la cima de la colina.

Igualmente, hundirse lo más posible en las limitaciones y restricciones produce las mismas reacciones que subir la primera colina de la montaña rusa: no te gusta, no te sientes bien, no es natural, todo lo que deseas es largarte de allí. Así que resistimos la primera parte y nos preguntamos por qué tenemos esas experiencias. Pero así es como debemos sentirnos, ése es el Juego.

Otra razón de que me guste la analogía de la montaña rusa es que no podemos experimentar nunca la experiencia o disfrutar el viaje que viene si no ascendemos la gran colina.

También es que una montaña rusa tiene dos “partes,” como el Juego Humano: uno sube la colina en la primera y la baja en la segunda. Si se mira objetivamente, la primera parte no es “mejor” ni “peor” que la segunda. De hecho, la segunda parte no podría existir sin la primera, de manera que no puede darse el “juicio” de que una parte sea mejor que otra.

Y lo que es más importante, alguien que viaja en la segunda parte de la montaña rusa no es más “iluminado,” ni “mejor,” ni “más avanzado,” ni “ascendido” que alguien que va sube la primera colina. Sencillamente, los dos están en un punto diferente del viaje.

Por lo tanto, alguien como yo, que estoy cerca del final de la etapa de crisálida, no es “mejor,” ni está más “iluminado,” o “avanzado,” o “ascendido” que quien está aún dentro de la sala de cine. Yo estoy simplemente en un punto diferente de mi metamorfosis, nada más, y ya he experimentado la mayor parte de lo que viene tras la cima de la colina de la montaña rusa.

Por último, la razón de que me guste esta analogía es que le da la vuelta a todo lo que normalmente hemos pensado sobre la limitación. Más que “descender” en la limitación, o “bajar” a las profundidades, la primera parte de la montaña rusa es hacia “arriba”. De modo que en lugar de decir que hemos tocado “fondo” en nuestras vidas, en mi mente es preferible decir que hemos alcanzado la cumbre, o el pico, o la cúspide de la limitación, cuando ya es hora de comenzar la segunda parte del Juego. En mi opinión esto ayuda también a eliminar los juicios.

El día aquel del que te hablé, cuando estaba sentado en mi piso y me daba cuenta de que no tenía trabajo, ni dinero, ni esto ni aquello, era mi momento en la cumbre de la colina de la montaña rusa. Un breve momento sin peso aparente, cuando uno ha terminado de subir esa colina interminable y horrorosa, cuando uno puede dejar atrás toda resistencia que tuviera pero todavía no ha comenzado el viaje hacia abajo. Este es el momento del no juicio, el momento de la claridad, el momento de la objetividad completa. Este breve momento es cuando tú puedes agradecer que has llegado a la cima, incluso puedes agradecer la subida misma. Ni siquiera esperas la próxima parte del viaje, sino que sencillamente el espacio y el tiempo están suspendidos.

Y entonces atraviesas la puerta en la trasera de la sala de cine y comienza la segunda parte del Juego Humano (¡vale ya de mezclar metáforas!)

 

* * *

 

Fundamentalmente, la segunda parte del Juego Humano es lo opuesto de la primera parte (hablaremos de algo de esto, más en detalle, en capítulos posteriores)

 

1.- El Jugador sabe que lo que ha sido llamado “realidad” no es real en absoluto, sino un holograma creado por su Yo Infinito para jugar el Juego Humano. Este Juego se juega por, en y para la consciencia. De hecho no hay un “ahí fuera,” no existe una realidad objetiva independiente.

 

2.- El Jugador sabe que una vez que se ha desplazado a la segunda parte, todos los hologramas experimentados por él estarán apoyando totalmente su metamorfosis en mariposa más que dirigirlo hacia mayores limitaciones y restricciones,

 

3.- El Jugador sabe que no puede ni podrá nunca experimentar nada en holograma alguno que su Yo Infinito no haya creado y querido experimentar, y que su Yo Infinito ha escrito y dado su visto bueno al guión que se usa por cualquier otra persona que aparece en el holograma del Jugador. En el holograma del Jugador nadie puede decir o hacer nada que no haya solicitado el Yo Infinito del Jugador.

 

4.- El Jugador sabe que su enfoque cambia de pensar, a sentir. En la segunda parte no hay nada que analizar, diseccionar o comprender, no hay nunca razón alguna para preguntar “¿por qué?”. Pensar y estudiar son ahora únicamente el resultado de la curiosidad interior por ampliar los propios conocimientos en lugar de requisitos para descubrir el mundo, o hacer al Jugador “mejor” o más “iluminado”.

 

5.- El Jugador cambia de “dar su poder a otra parte” para hacer real el holograma, a “recuperar su poder” desde ese holograma. Cuando aparecen hologramas que causan alguna clase de malestar es señal de que el Jugador, mientras jugaba la primera parte, ha adjudicado algún poder al holograma para hacerlo real. Ésta es la oportunidad de reconocer que el holograma no era verdaderamente real y de recuperar ese poder desde el holograma.

 

6.- El Jugador deja atrás todos y cada uno de los juicios sobre cualquier persona o cosa de cualquier holograma en cualquier ocasión, como “bueno” y “malo,” o “cierto” o “erróneo”. Como dijo Rudyard Kipling en su poema, Si: “Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre y tratar por igual a esos dos impostores… “

 

7.- El Jugador sabe que no hay nunca nada que necesite ser arreglado, o cambiado, o mejorado, en los hologramas que experimenta.

 

8.- El Jugador cambia de ser “proactivo,” a ser “reactivo”. No hay nunca más nada que el  Jugador necesite “hacer que suceda”. Ser “reactivo” significa que cuando aparece una ilusión holográfica “ahí fuera” que parece que requiera tomar una decisión, una respuesta, o una acción, el Jugador la toma (siempre y cuando no signifique un malestar). O cuando el Jugador siente una motivación interna o un impulso para actuar, lo hace. En otras palabras, el Jugador sigue su agitación interior mientras sea divertida y proporcione alegría total.

 

9.- El Jugador vive momento a momento, día a día. No hay metas, ni planificaciones, ni objetivos, ni órdenes del día. No hay ni un pasado, ni un futuro, simplemente un “ahora”.

 

10.- El Jugador desarrolla amor profundo y gratitud sincera por su Yo Infinito, por sí mismo como Jugador, y por todas las creaciones holográficas de la primera parte, aunque  hubiese ocurrido que la experiencia pareciera desagradable. El Jugador se maravilla de asombro ante el bello, perfecto y milagroso trabajo que hizo en la primera parte para convencerse a sí mismo de que era real y de que el mundo holográfico que veía a su alrededor era también real.

 

11.- El Jugador tiene el “conocimiento” y la completa confianza de que su Yo Infinito se ocupará de todas sus necesidades (incluso del dinero), y de que no hay razón para preocuparse por nada. El Yo Infinito no crearía un holograma que quisiera que el Jugador experimentara si no lo dotara también de todo lo que el Jugador necesitase para esa experiencia.

 

12.- El Jugador se levanta cada día en atenta espera, a la expectativa curiosa ante las experiencias que su Yo Infinito creará para él aquel día; se pone el cinturón de seguridad, se relaja, y disfruta del viaje.

 

* * *

 

Aún a riesgo de exagerar, me gustaría ofrecer dos analogías más (¿o son metáforas?) para asegurarme de que me he explicado bien.

En realidad ya he mencionado una antes, que quiero ampliar ahora…

Imagínate un autobús de línea que va por la autopista. Al volante va un Yo Infinito. El Yo Infinito se da cuenta de que no puede conducir el autobús y a la vez disfrutar plenamente de los paisajes del camino, de manera que crea un Jugador para que se siente en uno de los asientos y disfrute del panorama por él. De hecho, el Yo Infinito se da cuenta de que, si quiere, puede crear cuarenta Jugadores diferentes para que ocupen todos los asientos del autobús y así tener cuarenta puntos de vista diferentes del paisaje (si esto te sorprende lee el capítulo veintiséis, “¿Un Jugador por cada Yo Infinito?,” en la tercera parte de este libro.)

Hay un cable que conecta al Yo Infinito que va en el asiento del conductor con cada uno de sus Jugadores que van en los asientos de los pasajeros, como una conexión Ethernet. A través de este cable, el Yo Infinito descarga una película holográfica a cada uno de sus Pasajeros/Jugadores, la cual se proyecta en la ventana de al lado del Pasajero. Pero más que ver solamente la película 3D que se proyecta en la ventana, el Pasajero está inmerso verdaderamente en el paisaje y es parte de la película misma.

Cada Pasajero sólo puede mirar por su ventana, y por lo tanto cada Pasajero tiene una experiencia totalmente única. Según va reaccionando y respondiendo al panorama que ve, envía sus sentimientos por el cable Ethernet al Yo Infinito, que puede entonces experimentar indirectamente la experiencia del panorama a través de su Pasajero.

El trabajo del Pasajero no es conducir el autobús, ni decidir que imágenes va a experimentar. Su trabajo es, simplemente, tener la experiencia y los sentimientos que resultan de ella.

¿Hace eso que el Pasajero sea “independiente” del conductor?  En cierto sentido, sí. Tiene que ser independiente para no pensar en conducir el autobús y así experimentar totalmente el paisaje. Pero no, no es “independiente,” ya que fue creado por su Yo Infinito como una extensión de sí mismo y están conectados siempre por el cable Ethernet.

¿Es “erróneo” creer que somos independientes de nuestros Yo Infinito? No, en absoluto. El Juego se diseñó de esa forma para que funcionase.

Nuestro problema como Pasajeros es que hemos estado intentando conducir el autobús, intentando decidir qué experiencias tendríamos, principalmente porque hemos tenido experiencias en el pasado que juzgamos como “erróneas” o “incómodas”. Hemos decidido que queremos evitar esas experiencias en el futuro, para lo que hemos intentado hacernos con el trabajo del conductor. O porque en el pasado hemos tenido experiencias que nos gustaban mucho y queríamos repetirlas.

Todo Pasajero que acepte verdaderamente su papel como tal y abandone todo juicio o creencia sobre el panorama que experimenta, puede reclinarse, relajarse y disfrutar totalmente el viaje. Hay también un tremendo descanso en darse cuenta, como Pasajero, de que no hay reacción o respuesta que pueda ser “equivocada,” que cada reacción y respuesta de cada Pasajero del autobús es válida, apetecible y deseada por su Yo Infinito.

 

* * *

 

La segunda analogía tiene que ver con uno de mis juegos favoritos, la busca del tesoro. A decir verdad consideré llamar a este libro La Gran Busca del Tesoro y utilizar eso como la metáfora principal, porque eso es lo que el Juego Humano ciertamente es.

En una buena busca del tesoro hay alguien que oculta algo y entonces inventa unas pistas para que los jugadores lo encuentren. El juego me atrae tanto porque combina la agudeza mental (averiguar qué significan las pistas) con obstáculos a superar y, en algunos casos, también exigencias físicas en el proceso de encontrar el tesoro.

En el Juego Humano era peor. No sabíamos que estuviésemos jugando un juego, ni sabíamos que buscábamos un tesoro, ni en qué consistía el tesoro. Tampoco sabíamos que todas las experiencias que teníamos eran perfectas para el juego, ni sabíamos dónde estaban las pistas que nos daban de cuando en cuando, ni lo que esas pistas significaban. Incluso nos quedábamos varados durante la busca del tesoro, detenidos en un sitio o en una experiencia concretos y  allí estábamos, sin llegar nunca al tesoro mismo.

En pocas palabras, la mayoría de nosotros no lo pasábamos muy bien.

De hecho, mucha gente se enfadaba muchísimo con su Yo Infinito por ponerles en tales dramas, y conflictos, y dolores, y sufrimientos en la primera parte del Juego Humano. Y sin embargo, esa misma gente parecía disfrutar de una buena busca del tesoro, en la que sólo se tienen indicios, y pistas, y muchos obstáculos que superar antes de encontrar el tesoro. Y nadie se enfada con el diseñador de una buena busca del tesoro, ¿verdad?

Conozco a poca gente que esté enojada con sus padres por traerles a este mundo como niños totalmente indefensos, desamparados y dependientes, pero que por alguna razón se encolerizan con sus Yo Infinito por crearles para jugar al Juego Humano.

Es posible que digas “todo eso está muy bien, pero yo no estaba de acuerdo con ser un Jugador para mi Yo Infinito. ¡Yo no estaba conforme con tener que pasar por años de dolor y sufrimiento para que mi Yo Infinito pudiese jugar alguna clase de juego enfermizo por su propia diversión!”

Quizá sí, quizá no. Pero esa indignación, aparentemente justificada en la superficie, está llena de juicios y recriminaciones. Y tampoco es verdad: tu Yo Infinito no creó tu dolor y sufrimiento, lo hizo tu resistencia ante tus experiencias. Hablaremos más de esto después.

Lo que importa es que todo ha terminado ya. Ya tienes el cofre del tesoro y lo has abierto. Hay una nota dentro que dice: “no es real, es sólo un juego,” y ahora estás de vuelta al punto de partida a reclamar tu premio.

Sólo hay un problema. La única forma de volver al punto de partida es volando y en cada una de tus paradas en el camino hacia el tesoro has recogido un montón de equipaje. Demasiado equipaje y demasiado pesado para volar como mariposa. Así que ahora tienes que abandonar todo ese equipaje, que en este caso es la personalidad que has construido por el camino, tu “mismidad,” tu ego.

 

* * *

 

Ahora que las dos partes del Juego Humano tienen más sentido, es posible que preguntes “¿cuál es la idea de todo esto?”

La idea es ¿qué vas a hacer en tu crisálida?, ¿qué va a ocurrir ahora que estás jugando la segunda parte del Juego Humano?

Durante la primera parte te has encontrado con numerosas experiencias holográficas que, basándose en los miedos de los que hablaremos después, has juzgado como “malas,” “incorrectas,” “peores,” “malignas,” o sencillamente “indeseables”. Has intentado cambiar, o arreglar, o mejorar esas experiencias con todo lo que tenías. Al hacerlo has cedido poder “ahí fuera” y has hecho que los hologramas parezcan reales.

Según pasaba el tiempo ibas formando creencias y opiniones sobre las experiencias, sobre otra gente, y sobre el mundo a tu alrededor. Aquellos juicios, creencias y opiniones, de hecho, definían quien tú creías que eras. Se hicieron parte de tu “mismidad,” las capas de falsa identidad llamadas el ego.

Ahora tu trabajo es invertir ese proceso.

Todos los juicios que hiciste mientras estabas en la sala de cine, del tipo “bueno” y “malo,” “correcto” y “equivocado,” “mejor” y “peor,” “bien” y “mal” (como Humano-Niño tanto como Humano-Adulto)  ya no son válidos.

Cada creencia y opinión que tenías se basaba en una hipótesis incorrecta (que las películas que mirabas eran reales) y por lo tanto, falsa.

Cada apego que tenías a esos juicios, creencias y opiniones creaba una nueva y falsa capa de identidad, que creías que realmente eras tú.

Así que ahora se te ha dado la oportunidad, por tu Yo Infinito, de revisar todos esos juicios, creencias y opiniones, y esta vez cambiar tu reacción o respuesta a las experiencias que los crearon. Durante el proceso serás capaz de abandonar las capas de falsas identidades que conforman tu ego (y los miedos subyacentes), y emprender tu camino hacia la respuesta verdadera a “¿quién soy yo?” Cómo ocurre esto es relativamente simple.

En realidad tú no tienes que hacer nada. Es mucho mejor que ya no intentes más hacer que las cosas ocurran. Tu Yo Infinito lo creará todo para ti, como siempre ha hecho. Todo lo que tienes que hacer es estar totalmente consciente y al tanto, momento a momento, de tus reacciones y respuestas a tus experiencias, y estar deseoso de observarlas en el momento presente con honestidad y sin justificaciones. Eso significa que tienes que estar despierto y con los ojos abiertos, y no en alguna clase de sueño meditativo o estado alterado de consciencia.  

Pero esto no es un paseo por el parque. Se requiere una alta agudeza mental, y también incluye exigencias profundamente emocionales, e incluso físicas.

Esencialmente, tú “revivirás” o “revisarás” muchas de las experiencias clave de tu pasado, lo que significa que, por un corto período posterior, las películas que te rodean en tu crisálida se parecerán mucho a lo que eran en la sala de cine. Algunos de los personajes involucrados pueden ser ligeramente diferentes a la primera vez que viste la película, pero el tema fundamental es el mismo o muy parecido.

Sin embargo, esta vez tienes la oportunidad de cambiar tu reacción o respuesta a estas experiencias al ver el poder que otorgaste “ahí fuera” para hacer que tu universo holográfico pareciera real, y entonces abandonar los juicios, creencias y opiniones que formaste como resultado. Esto será un buen comienzo, y entonces pasas a la experiencia siguiente.

Quiero dejar claro que tú no tienes que ir a la busca de tu pasado para procesar una experiencia. Tu Yo Infinito recreará esas experiencias en el presente para que te enfrentes a ellas en el aquí y ahora. Esto no es una psicoterapia destinada a descubrir que tu madre no te dio el pecho lo suficiente o para superar una historia familiar deficiente.

Va de “lo que es, ahora.

Va de abandonar los miedos que dominan tus pensamientos en el presente y sobre los apegos a tu propia “mismidad,” las capas de identidades falsas, el concepto llamado ego que crees que eres.

Va de una guerra con Maya, la Diosa de la Ilusión, como diría Jed McKenna.

Va de encontrar quién eres realmente.

Va de descubrir lo que es verdad.

Va de convertirse en un “no-yo” completamente realizado, con serenidad de ser.

 

 

NOTAS

 

1. Basado libremente en los trabajos de Robert Scheinfeld – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 13

EL PROCESO

 

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Al final del último capítulo dije que “revivirías” o “revisarías” muchas de las experiencias clave de tu pasado, lo que significa que, por un corto tiempo tras entrar en la crisálida, las películas que te rodean en ella parecerán bastante iguales a lo que eran en la sala de cine. Algunos de los personajes involucrados pueden ser ligeramente diferentes que la primera vez que viste la película, pero el tema esencial es el mismo, o muy parecido. Sin embargo, esta vez tienes la oportunidad de cambiar tu reacción o respuesta a estas experiencias al ver el poder que otorgaste “ahí fuera” para hacer que tu universo holográfico pareciera real, y que abandones entonces los juicios, creencias y opiniones que formaste como resultado.

Cada uno de los exploradores tiene su método distinto de procesar las experiencias holográficas creadas para ti en tu crisálida por tu Yo Infinito. Yo dudo que haya un camino “correcto” o “equivocado,” o un solo camino.

No hay duda de que hay sólo un sitio en el que acabar: como mariposa, pero quizá haya tantas maneras de emerger de la crisálida como rutas a través de las Montañas Rocosas hasta el Océano Pacífico.

Podría ser de ayuda contemplar un par de métodos utilizados por otros exploradores para darte una pista del dónde y cómo encontrar lo que funcione para ti.

 

* * *

 

Robert Scheinfeld, a quien he llamado mi guía, creó un Proceso que es algo así:

 

1.- Recuérdate a ti mismo que no es real

2.- Zambúllete en él hasta su mismo centro

3.- Siente completamente la “energía del malestar”

4.- Cuando llegue al máximo, llámalo por su nombre y di la verdad sobre ello

5.- Recupera el poder que diste a la creación

6.- Expresa agradecimiento1

 

En otros términos, a medida que continúas con tu vida en tu crisálida, inmerso en las películas, habrá veces que una experiencia te traiga algo distinto de la alegría total. Robert lo llama “malestar,” que incluye malestar mental así como físico y emocional: desde una ligera reacción emotiva hasta intenso dolor y sufrimiento. La manera más fácil de vigilar esto es notar que desearías que algo cambiase en tu holograma presente porque no te gusta mucho algo (o todo) en él.

Seamos claros y específicos sobre lo que queremos decir con “malestar”. El malestar físico debería ser bastante obvio, y varía desde un simple “¡ay!,” hasta un dolor intenso y debilitante. Por otra parte, el malestar emocional o mental puede ser un poco más sutil.

L. Ron Hubbard inventó una “escala de tonos emocionales,” en la que hace un listado de las emociones “molestas” que podemos sentir de cuando en cuando, que incluye (en parte): rabia, antagonismo, ansiedad, apatía, reproche, hostilidad encubierta, desesperación, agonía, miedo, pena, odio, ocultación, desesperación, falta de compasión, lástima, conciliación, remordimiento, resentimiento, auto humillación, vergüenza, compasión, terror, fracaso total, resentimiento oculto, inutilidad, victimismo.2

Puedo pensar en otros sentimientos que pueden considerarse también “molestos,” como: amargura, condena, condescendencia, depresión, bochorno, envidia, exasperación, frustración, humillación, impaciencia, indecisión, indignación, intolerancia, celos, desconfianza, amonestación, venganza, tristeza, sarcasmo, desprecio, preocupación...

Pero podemos hacer muy simple todo esto diciendo que “malestar” es todo lo que sientas que sea cualquier cosa menos alegría y entusiasmo totales.

Cuando sentimos una de esas emociones, o sentimos dolor físico, lo primero que hacemos es juzgarlo como “erróneo,” o “malo,” o “indeseable,” algo que no queremos sentir y a lo que nos resistimos. Entonces le asignamos poder “ahí fuera” a la persona, lugar o cosa que nos ha hecho sentir un tanto infelices. “Él,” “ella,” o “ello” ha hecho que me sienta de esta manera, tanto si es una descomposición emocional, como un estómago descompuesto. En otras palabras, “culpamos” a lo que está “ahí fuera” de que “me ha hecho esto”. Entonces intentamos cambiar, arreglar o mejorar la situación de alguna manera.

Incluso aquellos de nosotros que hemos creído durante años que “tú creas tu propia realidad” lo hacemos, tanto si lo admitimos como si no, o aunque pensemos que somos demasiado “iluminados” para eso. Lo hacemos de todos modos, en mayor o menor medida, si somos realmente honestos con nosotros mismos. Y eso con todo derecho, porque es intrínseco a la primera parte del Juego Humano, al que hemos jugado por tanto tiempo y que lleva a una limitación mayor.

En la crisálida vas a tener experiencias similares a las de las primera parte del Juego. Esencialmente, de cuando en cuando vas a verte inmerso en películas con gente, lugares y cosas que te hacen sentir “molesto”. Algunas de las personas que te encuentres, por ejemplo, pueden llegar a enfadarte de la misma forma que hicieron cuando los encontraste la primera vez, o la segunda, o la enésima.

Ten por cierto que esto no es un holograma creado por tu Yo Infinito para crear más limitación en tu vida. Este holograma es un regalo para ti de tu Yo Infinito, un regalo que te muestra exactamente dónde cediste poder a algo “ahí fuera” en el pasado y, todavía más importante, dónde  reside aún ese poder. Es tu oportunidad de responder en forma diferente a ese holograma, de  “recobrar,” en cierto sentido,  el poder que otorgaste. Tu oportunidad de reescribir el final de esa historia.

Cuando sientas ese malestar (cuando tengas el más mínimo pensamiento de que deseas que cambie algo “ahí fuera” en tu experiencia presente), Robert dice que pongas en marcha su Proceso, así que vamos a estudiarlo con más detenimiento. (De nuevo digo que Robert podría estar o no de acuerdo totalmente con algunas de mis extensas explicaciones.)

 

1.-   Recuérdate a ti mismo que no es real. Recuerda que estás inmerso en un holograma y, por definición, un holograma no es real. Sólo lo haces real si le otorgas el poder de ser real y le das control sobre ti.

 

2.-  Zambúllete en él hasta su mismo centro. Esto es lo contrario de lo que hacíamos habitualmente en la primera parte del Juego Humano. Cuando “ahí fuera” nos encontrábamos algo que nos molestaba (dolor y sufrimiento, por ejemplo) intentábamos salir de ello, resistirlo, suprimirlo, cambiarlo, ignorarlo, drogarlo, negarlo, ocultarnos, escaparnos o, en caso contrario, hacer que desapareciera. Por otra parte, Robert dice que lo acojamos completamente, que lo veamos en toda su plenitud, que lo invitemos a acercarse y que nos metamos en su meollo tan completamente como sea posible.

 

3.-  Siente completamente la “energía del malestar”. Más que apresurarse con el Proceso tan pronto sientas el más mínimo malestar, hay que dejar que crezca lo más posible. Hay una razón muy sencilla para esto. Lo siguiente que queremos hacer, según Robert, es “recobrar el poder” que otorgamos en esos hologramas “ahí fuera”. En muchos casos hemos “dado” mucho poder a cierta gente, lugares y cosas, con el resultado de que nos sintiéramos descontentos. De hecho, en la segunda parte del Juego Humano, cortar el flujo de ese poder puede costar más de una experiencia. Cuanto más podamos conseguir cada vez, tanto más rápido y fácil será el proceso de “recobrar” todo ese poder. Por lo tanto, deja que el malestar crezca tanto como sea posible para procesar tanto como puedas cada vez, y estate preparado para hacerlo otra vez después, tanto con la misma persona, lugar o cosa, o una situación semejante, hasta que el poder que has puesto “ahí fuera” se haya apagado. (Hay algunas técnicas factibles que podrías usar para ayudar a que el malestar crezca, como “Centrarse,” desarrollada por el doctor Eugene Gendlin.3)

 

4.- Cuando llegue al máximo, llámalo por su nombre y di la verdad sobre ello. Cuando el malestar sea lo máximo que puedes soportar en ese momento, es hora de evaluar honestamente la situación y buscar tus juicios, opiniones y creencias. Por ejemplo, ¿hay algo o alguien en esta experiencia que crees que es “equivocado,” o “malo” y que debería cambiar o ser diferente de lo que es?, ¿quién o qué, concretamente?, y ¿es cierto?

¿Es alguna de las creencias que tienes la que causa el malestar?, ¿cuál es, exactamente?, y ¿es cierta?

¿Te has formado una opinión que ahora te causa malestar en esta experiencia?, ¿qué es, y es realmente cierta?

(Puede ayudar mucho escribir esas cosas según vas a través del Proceso, al menos al principio.)

Una de las cosas que no preguntas es “¿por qué?” te ocurre esta experiencia. Eso es una distracción que no tiene relevancia y que no dejará que te concentres en lo que importa. Preguntar “por qué” es lo que todo el mundo hace dentro de la sala de cine, porque conduce a una limitación cada vez mayor, pero dentro de la crisálida es un concepto inútil. Quizá comprendas “por qué,” o quizá no, no tiene importancia.

Conforme continúan las experiencias en tu crisálida, puedes comenzar a ver patrones en tu vida que rotan alrededor de ciertos juicios, opiniones o creencias clave. Puedes suponer que hologramas semejantes aparecerán para darte la oportunidad de seguir esos patrones, quizá volviendo a la primera vez que formaste ese juicio, o creaste esa opinión, o adoptaste esa creencia.

Así que “llamarlo por su nombre” significa reconocer y admitir el hecho de que tu malestar se basa en los juicios, opiniones y creencias que formaste como reacción o respuesta a esa situación.

La “verdad sobre ello” es que nadie ni nada “ahí fuera” va a cambiar para hacerte más feliz. Tú eres quien tendrá que cambiar tus reacciones y respuestas a tus experiencias, eres quien tiene que asumir el 100% de responsabilidad por cómo te sientes y tu situación en la vida, eres quien ha saltado a este agujero incómodo, más que haber sido empujado, o forzado, o engañado a ello.

La “verdad sobre ello” es que nadie puede ser nunca víctima de nadie ni de nada, en momento alguno ni en ninguna experiencia. Igualmente, tampoco existen perpetradores no deseados. Mientras sientas que eres una víctima, otorgas un poder que no es real “ahí fuera”.

La “verdad sobre ello” es que no tienes el poder de cambiar ni la experiencia, ni a alguien, ni algo “ahí fuera”. El único poder que tienes como Jugador es usar tu libre albedrío para cambiar la forma en que reaccionas y respondes a las experiencias holográficas creadas para ti por tu Yo Infinito.

 

5.- Recupera el poder que diste a la creación. “Recupera” es una palabra de Robert, creo que puede ser un poco engañosa. Un Jugador no tiene poder; para empezar, no hemos creado el holograma. Indudablemente, hemos hecho real al holograma al otorgarle poder, pero el poder que le otorgamos era tan imaginario como el holograma mismo.

“Recuperar el poder” insinúa también que cuando hayas terminado el Proceso tendrás más poder que cuando empezaste por el hecho de llevarte el poder que le otorgaste al holograma “ahí fuera”. Eso tampoco es verdad.

Lo que yo prefiero decir es que tú desconectas o apagas el poder que le has otorgado al holograma, como si desenchufases la clavija o apagases el interruptor de la luz. Piénsalo así…

En la primera parte del Juego Humano tú entraste en una experiencia holográfica y accionaste un interruptor que la encendió y la hizo parecer real. Todavía está allí totalmente iluminada cuando vuelves a visitarla en la segunda parte, lo que es de mucha ayuda, porque la necesitas tan brillante como sea posible para ver claramente los juicios, opiniones y creencias, tus reacciones y respuestas; todo lo que se convirtió en parte de tu falsa individualidad, el concepto de la personalidad, el ego que tú creías que eras.

Cuando has terminado de procesar ese holograma, tú sencillamente desenchufas la fuente de energía, o apagas el interruptor. Al principio me ayudaba el visualizarme a mí mismo haciendo eso.

Si todavía quedan juicios, opiniones y creencias asociadas a esa experiencia holográfica (en otras palabras, si no lo has conseguido todo a la primera), la luz no se apagará por completo y tu Yo Infinito te dará después otra oportunidad de poner en marcha de nuevo el Proceso en las mismas o parecidas circunstancias.

 

6.- Expresa agradecimiento. Expresar agradecimiento es quizá el paso más importante. Incluso si no te “gusta” la experiencia que tienes, haz lo que te sea posible (“fíngelo hasta que lo sientas”) para expresar agradecimiento a tu Yo Infinito por la experiencia, y especial agradecimiento por la persona, lugar o cosa que te causaba el malestar. Después de todo, tu Yo Infinito te ha hecho el regalo de mostrarte dónde otorgabas poder “ahí fuera” en el pasado, y eso merece alguna gratitud. Y la gente, lugares o cosas que causaban tu malestar te han hecho el regalo de interpretar un papel con destreza en tu película holográfica para ayudarte en el proceso de transformarte en mariposa. Algo que indudablemente merece agradecimiento.

Me doy perfecta cuenta de que esto puede ser difícil al principio, pero, de hecho, es posible que pronto desees que otra gente, lugares o cosas que te hagan sentir descontento aparezcan en tus hologramas tanto y tan a menudo como puedan, y así puedas ver dónde has otorgado poder “ahí fuera” y lo “recuperes”. (Para una exposición más completa de la “otra gente” en las experiencias holográficas y el papel que juegan, véase por favor el capítulo veintitrés, “Otra gente,” en la tercera parte de este libro.)

Si sigues haciendo este Proceso, llegarás finalmente a agradecer sincera y completamente todas y cada una de las experiencias que has tenido, y a toda la gente, lugares y cosas que estaban en ellas por la perfección absoluta que representan.

 

* * *

 

Recuerda que lo que ves “ahí fuera” que te causa malestar es sólo una película de inmersión total. Si una noche fueras al teatro y te conmoviese hasta las lágrimas una escena emotiva (digamos una mujer que se está muriendo de cáncer, al estilo Love Story), no le echarías la culpa al escritor, ni al director, ni a los actores por hacerte sentir mal. Para eso fuiste al teatro en primer lugar, para tener una “experiencia interna” desde la “experiencia externa”.

Si después de la obra fueses a la cafetería de al lado y vieses a la actriz que interpretaba a la mujer que se moría, dudo que le echaras la culpa por causarte malestar, ni que te considerases a ti mismo una víctima de su interpretación, ni que le pidieras que cambiara la forma en que interpreta su personaje. Al contrario, probablemente la alabarías por hacer un trabajo tan bueno y haber suscitado tu respuesta emocional.

De eso se trata el Proceso de Robert: de reconocer que estamos inmersos en una asombrosa película holográfica en 3D para tener una “experiencia interna” desde la “experiencia externa”; de saber que nuestro Yo Infinito escribe y dirige cada escena de esa película hasta el más mínimo detalle; de aceptar que hay actores que interpretan sus papeles en nuestras películas, a los que respondemos y reaccionamos; de admitir que cualquier malestar que sentimos se basa únicamente en nuestras reacciones y respuestas y en el poder que hemos otorgado “ahí fuera” a la película; de considerar que el único poder que tenemos es el de cambiar nuestras reacciones y respuestas si no estamos contentos con ellas; y de que entonces expresemos nuestro agradecimiento al escritor, al director y a los actores que hicieron tan bien el trabajo de mostrarnos el origen auténtico de nuestro malestar, con lo que nos han dado la oportunidad de escribir un final nuevo para nosotros mismos.

 

* * *

 

Encontré el Proceso de Robert fácil de hacer y muy eficaz para el primer corto período dentro de mi crisálida, y lo recomiendo (tal como lo he explicado arriba) para todos los Jugadores que sean nuevos en su crisálida. Al menos, te pone en marcha y produce algunos resultados beneficiosos en lo que toca a abandonar los juicios, creencias y opiniones.

En este capítulo y el próximo quiero darte un par de ejemplos detallados de mi propia vida que pueden ser de ayuda para comprender mejor este Proceso. El primer ejemplo contiene prácticamente todos los elementos de los que acabamos de hablar:

Llevaba ya en mi crisálida unos seis meses y vivía con doscientos buenos amigos en una comuna deliberada en el sur de Portugal, llamada Tamera. Uno de mis trabajos para la comunidad era llevar un café nocturno, de lo que disfrutaba enormemente. Era una oportunidad de ver muchos amigos de la comunidad que normalmente no veía durante el día, amigos que venían al café por la noche para relajarse y divertirse. Me encantaba crear una atmósfera especial de energía para ellos y servirles y obsequiarles con palomitas de maíz y buena música.

Este café era una fuente de orgullo y placer para mí, lo apreciaba y protegía. Por eso me enfadé mucho una noche en particular.

Había una miembro de la comunidad, digamos Betty, a la que conocía hacía quince años, desde la comunidad de ZEGG en Alemania. No es que Betty no me gustase, apenas pensaba en ella, pero no disfrutaba de su compañía y, honradamente, no conozco a nadie que lo hiciera. Siempre parecía tener una actitud amarga y prepotente que sencillamente no era divertido tener cerca. Por alguna razón la comunidad no expulsaba nunca a nadie (al menos por ser amargo y prepotente) de modo que seguía todavía allí después de quince años. Afortunadamente no tenía que verla mucho.

Sin embargo, aquella noche concreta, Betty condujo su coche de repente a la misma parcela de gravilla en la que yo tenía mi café y lo aparcó allí. Admito que el coche estaba de alguna manera hacia un lado, de manera que no molestaba realmente a mis clientes, pero fastidiaba la vista y estropeaba el ambiente que me había costado tanto crear. Además había una regla contra aparcar coches en ese sitio.

Mi primera reacción fue la de suponer que Betty había aparcado temporalmente ya que su habitación estaba cerca, tal vez había tenido que descargar algo y volvería pronto a quitar el coche. Pero pasaron diez minutos y el coche seguía allí, poniéndose cada segundo más feo e infectando toda la atmósfera. Fui a su habitación a asegurarme de que lo quitaría. Mi petición, muy educada, se encontró con un hostil “¡ocúpate de tus asuntos!”

Me sentía cada vez más “molesto,” “cabreado” sería una palabra mejor. Dejé que pasaran otros diez minutos y, dado que aún no había quitado el coche, fui de nuevo a su habitación y le ordené con toda la autoridad que pude reunir que lo aparcase donde debía. Ella estaba en mitad de una furiosa diatriba sobre “quién era yo para decirle a ella lo que tenía que hacer” cuando me di la vuelta y me marché.

No quitó el coche nunca. Allí se estuvo toda la noche, envenenando el ambiente cuidadosamente dispuesto de mi café. Yo estaba muy ocupado en aquel momento sirviendo bebidas y palomitas y no tenía el tiempo ni el espacio suficiente para poner en marcha el Proceso, pero no me consentí a mí mismo mirar al coche ni pensar en Betty, o me hubiera puesto realmente furioso.

Es lo que tiene el “azar”: aquella noche en concreto una invitada de la comunidad se cayó y se rompió una pierna. Tuvimos que llamar a una ambulancia. El coche de Betty estaba aparcado de tal forma que bloqueaba uno de los caminos de tierra principales que la ambulancia podía coger para llevarse a la invitada herida, de manera que mi indignación por su negativa a quitarlo de allí había ganado validez repentinamente. Ya no era simplemente mi deseo personal de que el coche se quitara de delante de mi amado café, sino que ahora interfería una emergencia médica importante, lo que era una de las razones por las que no se podía aparcar allí.

De modo que volví a la habitación de Betty y le dije otra vez que quitara el coche antes de que llegase la ambulancia. No lo hizo. Así era Betty. (La ambulancia encontró al final otro camino para recoger a la paciente herida.)

A la mañana siguiente me permití dejar que el malestar (la rabia que sentía) volviera. Quería hacer que Betty fuese la “equivocada”. La culpaba por haber estropeado uno de mis grandes placeres de aquella época, mi café nocturno. Yo sabía que si ella cambiaba lo que hacía, yo sería mucho más feliz.

Así que puse en marcha el Proceso de Robert, o al menos mi propia versión del mismo, y me recordé a mí mismo que el malestar era una bandera roja que apuntaba a donde yo había otorgado poder a este holograma para hacerlo parecer real. Dejé que el malestar creciera y creciera dentro de mí hasta que lo sentí con toda su fuerza.

Hacía tiempo que había dejado de preguntar “por qué” ocurrían esas cosas. Yo sabía “por qué,” o sabía la única razón que realmente contaba: mi Yo Infinito intentaba ayudarme mostrándome algo. Así que no perdí tiempo especulando sobre la razón por la que tuve esta experiencia. En lugar de eso, me recordé a mí mismo que nada de eso era real, que era una experiencia holográfica creada especialmente para mí por mi Yo Infinito como regalo en mi camino hacia la auto realización. A esas alturas yo ya había hecho el Proceso las veces suficientes como para que sólo me llevara cinco segundos saber con certeza que eso era verdad. Solo que no sabía aún qué había dentro del envoltorio del regalo.

Reconocí ante mí mismo que me sentí una víctima, que creía que Betty había interferido con el placer que yo obtenía de mi café, y que juzgaba a Betty “equivocada” por lo que había hecho. Incluso tenía una gran justificación para mi juicio en forma de ambulancia que necesitaba la preferencia de paso. De hecho podría haber encontrado mucho apoyo de los otros miembros de la comunidad sobre que el “correcto” era yo, y  Betty la “equivocada”.

Pero ese camino no lleva a ninguna parte.

En lugar de eso decidí abandonar todos mis juicios y dejar de echarle la culpa a Betty, reconociendo que ella había leído sencillamente el guión de la película que mi Yo Infinito había escrito para mí. Eso no tenía nada que ver con ella y lo tenía todo conmigo. El comportamiento de Betty no era en absoluto “equivocado,” de hecho, ella había interpretado su parte en mi película con gran pericia. ¿Cómo podría culparla por ello?

También me di cuenta de que yo creía que ella debía seguir las normas y de que mi lugar era el de hacérselas cumplir; de que mi opinión era que ella ni siquiera pertenecía a esta comunidad, ¡y mucho menos a mi holograma! Mi indignación se extendió entonces a toda la comunidad por no haberla expulsado antes.

La “verdad sobre ello” era que yo le había dado a Betty el poder de estropear la alegría total que me suponía llevar mi café; que nada de lo que dijo o hizo Betty fue lo que creó mi malestar sino mi reacción y respuesta a ella. Y más importante aún, de que había reacciones y respuestas sobre las que tenía control completo por mi propio libre albedrío y que podría cambiar en un instante.

De modo que “recuperé” conscientemente todo el poder que le había dado a Betty y al incidente mismo para hacerlo real. Al menos así es como lo diría Scheinfeld; yo pienso más en términos de desconectar la fuente de poder del holograma, de apagar el interruptor, como he dicho antes. Para cuando había hecho todo esto, y sólo llevó unos pocos minutos, todo mi malestar había desaparecido y yo me sentía enormemente agradecido a mi Yo Infinito por la experiencia; agradecido por la oportunidad de ver dónde había formado juicios, creencias y opiniones que ya no quería tener.

Y mucho más importante, yo estaba profunda y sinceramente agradecido a Betty por haber interpretado su papel tan bien, por haberse ofrecido a aceptar ese papel en mi experiencia holográfica, y por no ceder ante mi “autoridad” y llevar la escena hasta el final. De hecho, sentía tanto agradecimiento que quería ir a ver a Betty y abrazarla, darle gracias, pedirle que por favor siguiese interpretando esa clase de papeles en mis películas y así yo pudiera descubrir otros lugares en los que podía haber juzgado, echado culpas y haber abandonado mi poder.

(Al final, realmente no fui a ver a Betty, ni la abracé ni le di las gracias. ¿Cómo le dices a alguien “hiciste una interpretación buenísima anoche en mi película; gracias de veras, y, por favor, sigue siendo el personaje amargo, airado y prepotente que eres para que yo pueda ver si hay otras situaciones como ésa a las que he otorgado poder y hecho reales.”? No creo que lo hubiera entendido.)

Después de este proceso Betty no volvió nunca a aparcar su coche allí, aunque no se lo pedí, y yo ya no sentía malestar alguno en su presencia. Pero he aquí un aviso: tú no puedes poner en marcha este Proceso con la esperanza o expectativa de que al hacerlo tu experiencia vaya a cambiar. En otras palabras, no puedes mentirte a ti mismo y engañar a tu Yo Infinito al abandonar tus juicios y expresar tu agradecimiento, confabulando que si haces eso algo o alguien “ahí fuera” vaya a cambiar. No funciona así, y ese algo o alguien “ahí fuera” no va a cambiar. Tu Yo Infinito seguirá creando experiencias para mostrarte dónde has otorgado poder y las dejará allá hasta que tú, honesta y completamente, aceptes la experiencia exactamente por lo que es y por tu papel en ella. Dicho de otra forma, ese algo o alguien “ahí fuera” sólo puede cambiar cuando en esa experiencia holográfica ya no necesites o desees que nada sea diferente de lo que es, y entonces ¡ya no tiene importancia si cambia o no!

 

* * *

 

Antes de que dejemos este capítulo, deja que sea muy claro sobre una cosa: este Proceso no tiene nada que ver con el perdón, por maravilloso y espiritual que mucha gente lo considere. No tiene que ver conmigo perdonando a Betty. Tú no tratas de llegar al punto de ser capaz de perdonar a nadie por lo que hizo. En la mayoría de los casos, el perdón implica que aún existe el juicio de que alguien ha hecho algo “equivocado” por lo que le perdonas. Si eso es todo lo lejos que puedes llegar, no has finalizado el Proceso.

Por otra parte, Un curso en Milagros dice: “el perdón reconoce que lo que creíste que tu hermano te hizo no ha ocurrido. No perdona pecados y los hace reales. No ve pecados.4

Esa es su definición de perdón, y una muy acertada si todo el mundo pudiera comprenderla así. Para ponerlo simplemente: cuando reconozcas que las otras personas no te han hecho nunca nada en absoluto por lo que necesiten ser perdonadas, estarás de camino; cuando llegues realmente al punto de expresar sincera y entusiásticamente tu gratitud por lo que hicieron (por el papel que tan bien interpretaron en tu holograma), habrás llegado.

 

 

NOTAS

 

1. Robert Scheinfeld,  Viaje al sistema doméstico infinito de transformación – Vuelta a la lectura

2. Iglesia de la Cienciología Internacional, Escala de Tonos, completa e ilustrada – Vuelta a la lectura

3. Eugene T Gendlin, Psicoterapia orientada a la concentración: manual del método experiencial  – Vuelta a la lectura

4. Un Curso en Milagros/Libro de trabajo para estudiantes, Introducción a la segunda parte  Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 14

LA AUTOLISIS ESPIRITUAL

 

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Basándote en los muchos resultados con éxito sobre tus experiencias inmediatas utilizando el Proceso de Robert, y después haber pasado en tu crisálida un promedio de más o menos un año, sabrás ya con certeza que no hay un “ahí fuera” ahí fuera; que tus películas holográficas de inmersión total en 3D no son reales; que tu Yo Infinito crea todas tus experiencias para ti hasta el más mínimo detalle; que tú no puedes ser víctima de nadie o nada en momento alguno; que si sientes algún  malestar es solamente como resultado de tus reacciones y respuestas a tus películas; que puedes poner en marcha el Proceso en minutos (a veces en segundos) para encontrar y librarte de cualquier resto de juicios, creencias y opiniones; y que vives principalmente en un estado de asombro y gratitud por el Juego y por todos los Jugadores que te encuentras.

Ese es realmente un lugar maravilloso al que ir y en el que estar, y, sin embargo, sientes que no has terminado aún; que queda algo que procesar; que todavía tienes preguntas sin respuestas; que aún no tienes la verdadera respuesta a “¿quién soy yo?”; que estás sólo en el punto de un contentamiento y alegría suaves con tu vida, más que en un entusiasmo y una alegría constantes; y que  continúas experimentando algunos momentos de malestar de cuando en cuando.

Aunque ya desde el principio produce algunos resultados excelentes, he visto que el Proceso de Robert tiene sus limitaciones. Sé de otros que han alcanzado ese punto también. (Para una explicación mayor de por qué es esto, por favor ver el capítulo treinta y tres, “Robert Scheinfeld,” en la tercera parte de este libro.)

El Proceso de Robert puede ser muy eficaz al enfrentarse con el malestar que parece provenir de “ahí fuera,” pero no es tan eficaz cuando has llegado al punto en el que ya no hay pensamiento alguno de “ahí fuera” y estás más interesado en mirar “aquí dentro”. Eso es así porque los juicios, creencias y opiniones son sólo la punta del iceberg. Cuando ya tienes éxito abandonándolos y te sientes cómodo al hacerlo, estás listo para la etapa siguiente de tu metamorfosis.

Por debajo de los juicios, creencias y opiniones están los miedos que han llevado a ellos y las capas del ego que se han creado como resultado (la falsa identidad que creías que eras), que el Proceso de Robert simplemente no puede abordar.

Al menos, en mi caso eso era así.

 

* * *

 

En 2003, aún en la sala de cine, tuve un accidente de coche en el que me rompí once huesos de mi cuello y espalda y estuve a un milímetro de quedarme paralítico para toda la vida. Tuvieron que extraer una de las vértebras de mi cuello y reemplazarla por una jaula de titanio. Necesité pasarme seis meses de recuperación en la cama.

Por entonces mi ex mujer llevaba casada con su nuevo marido unos tres años y recientemente también su madre había ido a vivir con ellos. Pero por su amor y cariño, y yendo mucho más allá de cualquier deber, pusieron una cama de hospital en el salón de su casa y allí pasé aquellos seis meses de recuperación. Luego compraron una caravana de su propio bolsillo, la pusieron a distancia de un corto paseo de su casa y me mudaron allí tan pronto pude andar lo suficiente para ir y venir de la casa a la caravana. Mientras, ellos siguieron alimentándome y cuidándome durante otros seis meses.

Durante ese año el nuevo marido de mi ex mujer se hizo mi mejor amigo y su madre me trataba como si yo fuera su propio hijo. Después de cincuenta y siete años tenía finalmente la clase de madre que deseaba cuando era niño y un hermano verdadero con el que pelearme. Los padres de mi ex mujer, que vivían también cerca, fueron una fuente constante de amor y de apoyo a su vez. ¡Qué experiencia más increíble! El accidente fue verdaderamente un regalo especial de mi Yo Infinito en muchos niveles.

Pero ¿cómo le pagas a alguien esa clase de amor y de cuidados? Yo sentía mucha gratitud por mi ex mujer y su marido, y por toda la familia, y me pasé los siete años siguientes esperando poder encontrar una manera de devolver siquiera un pequeño porcentaje de lo que me habían dado. Eso acabó por ser el tema de una serie de experiencias holográficas que mi Yo Infinito crearía para mí una vez que entré en mi crisálida.

Durante los diecisiete años que estuvimos juntos yo había sido el explorador y el instructor de mi ex mujer, además de su marido. Parte de mi relación con ella, parte de la identidad de mi ego, era (a petición suya) ayudarle a ver dónde se había extraviado de su propio rumbo y ponerla otra vez en él.1  De hecho, su nuevo marido me había agradecido profusamente muchas veces por el excelente trabajo que yo había hecho con eso.

Diez años después de separarnos yo aún estaba apegado a esa identidad del ego, de manera que, habiendo pasado más o menos un año y medio en mi metamorfosis, cuando mi ex mujer y yo, de repente y sin esperarlo, empezamos a tener problemas de comunicación, mi ego dijo que sería un gran regalo para ella y su marido si yo ponía en práctica de nuevo mi identidad como su instructor y le ofreciera mi apoyo y mi respaldo. Quizá eso fuera un regalo lo bastante grande como para pagarles su amor y su generosidad. “Si sólo pudiera conseguir que ella viera y comprendiese…”

Pero por primera vez en nuestra relación, a pesar de todas las evidencias que le presenté, mi ex mujer no estaba de acuerdo en que se hubiera salido de su camino. Este problema de comunicación duró unos seis meses mientras yo intentaba hacer lo que me había salido tan bien en el pasado, esta vez sin éxito alguno. Puse en marcha el Proceso de Robert ya muy al principio. No me dejaba malestar alguno, por mi parte no tenía ninguna molestia emocional o mental con ella ni con la situación en la que estábamos. No le echaba la culpa, ni la juzgaba por nada de lo que hacía o decía, y ya no tenía deseos de arreglarla, mejorarla o cambiarla.

Pero yo sabía que había algo que no era “correcto” en . Necesitaba ayuda, necesitaba algo más que el Proceso de Robert para encontrarla. Así que mi Yo Infinito le pidió a Robert Scheinfeld (¡qué irónico y qué perfecto!) que apareciera en mi experiencia holográfica por email y me presentase a Jed McKenna y su Trilogía de la Iluminación

 

“La búsqueda externa es sólo una parte de la historia. La otra parte es la interna, el lento y doloroso descarte del ego, capa a capa, trozo a trozo.”2

 

A través del problema de comunicación con mi ex mujer, yo estaba preparado para afrontar unas capas muy duras de mi ego y los miedos que las crearon.

 

* * *

 

En el libro primero de su Trilogía de la Iluminación, Jed nos presenta un proceso que él llama “autolisis espiritual”. Voy a dejar que el mismo Jed hable mucho en este capítulo y en el siguiente, porque lo dice todo muy claro y no tiene objeto que yo trate de parafrasearle…

 

“Autolisis significa auto digestión, y espiritual significa… este… bueno, no lo sé realmente. Digamos que significa ese nivel de la identidad que abarca los aspectos mentales, físicos y emocionales, tu real Yo-idad. Pon esas dos palabras juntas y tendrás un proceso en el que te arrojarás a ti mismo, trocito a trocito, en los fuegos digestivos purificadores… Es un proceso desagradable… esencialmente como un koan Zen hiperdesarrollado. Todo lo que tienes que hacer es escribir la verdad… Parece sencillo, ¿verdad? Sí, no hay nada más en ello.”3

 

Jed da la mejor descripción del proceso real de la autolisis espiritual durante una conversación con un alumno llamado Arthur en el libro primero, Iluminación Espiritual: la cosa más sorprendente:

 

“Sólo tienes que escribir lo que sabes que es cierto, o lo que crees que es cierto, y sigue escribiendo hasta que tengas algo que sea cierto.”

“Pi es la razón entre una circunferencia y su diámetro,” dice Arthur.

“Seguro,” concedo, “comienza con algo que sea tan aparentemente indiscutible como eso y entonces empieza a examinar las bases sobre las que se construye esa declaración, y persíguelas hasta que hayas encontrado un lecho firme, sólido y verdadero.”

“¿Es que pi no es la razón entre una circunferencia y su diámetro?,” pregunta Arthur.

“La pregunta presupone que hay un círculo.”

“¿No hay un círculo?”

“Quizá, no lo sé, ¿lo hay?”

“Bueno, si yo dibujo un círculo…”

“¿Yo?, ¿cuándo has confirmado la existencia de un yo? ¿Dibujar?, ¿has pasado ya la parte en la que has confirmado que tú eres un ser físico distinto, en un universo físico, con la habilidad de percibir, de dibujar? Porque si es así deberíamos intercambiar nuestras posiciones.”

Arthur se queda pensativo y silencioso largo rato. “Supongo que eso es lo que quieres decir con perseguirlas. Esto es muy complicado, ni siquiera sé por dónde empezar.”  

“No importa dónde empieces, sólo coge un hilo y empieza a tirar de él. Podrías empezar utilizando la indagación de Ramana Maharshi ‘¿quién soy yo?’, o ‘¿qué soy yo?’, y trabajar con ella. Simplemente intenta decir algo verdadero y sigue en ello hasta que lo tengas. Escribe y vuelve a escribir. Límpialo todo, corta todo el exceso y el ego, y síguelo donde quiera que te lleve hasta que acabes.”

“¿Y cuánto tiempo lleva eso habitualmente?”

“Diría que un par de años. Pero cuando has acabado, has acabado.”

“Y por acabado quieres decir…”

“Acabado.”

“Oh, ¿entonces, es como llevar un diario?”

“¡Ah!, buena pregunta. No, esto no va de conocimiento personal o auto exploración. No va de sentimientos o percepciones. No va de evolución personal o espiritual. Esto tiene que ver con lo que tú sabes seguro, con lo que estás seguro de saber que es cierto, con lo que es cierto que tú eres. Con este proceso arrancas capa tras capa de falsedad disfrazada de verdad. Cada vez que vuelvas a leer algo que escribiste, aunque fuera sólo ayer mismo, deberías sorprenderte de lo lejos que has llegado desde entonces. Para ser exactos, es un proceso doloroso  y despiadado, en cierto modo parecido a una automutilación. Origina heridas que no se curan nunca y quema puentes que no se pueden reconstruir jamás, y la única razón real para hacerlo es porque ya no puedes soportar no hacerlo.”

Arthur deja unos momentos que esto le penetre. “¿Por qué razón hay que escribirlo?, ¿por qué no hacerlo sólo en la cabeza, como con los koan?”

“Esa es otra buena pregunta. Sí, los koan y los mantras se hacen en tu cabeza. La indagación ‘¿quién soy yo?’ de Ramana Maharshi se hace en tu cabeza. La razón para escribirlo en un papel o en un ordenador, donde puedas verlo, es porque el cerebro, aunque suene raro, no es lugar para pensamientos importantes. Cuando tengas que pensar en serio, el primer paso es llevarte el jaleo completo fuera de tu cabeza y ponerlo en algún sitio en el que puedas darle vueltas y verlo desde todos lados. Ataca, cambia de partido y contraataca. No puedes hacer esto mientras esté aún en tu cabeza. Escribirlo te permite actuar como tu propio maestro, tu propio crítico, tu propio oponente. Si exteriorizas tus pensamientos puedes convertirte en tu propio gurú, puedes juzgarte a ti mismo, hacerte comentarios, proveerte de una perspectiva más objetiva y elevada.”

“¿Hace eso que la Autolisis Espiritual sea un camino del intelecto, a diferencia de un camino del corazón, de devoción o de servicio?”

“¡Ag!, francamente estás empezando a desorientarme un poco, Arthur.” Me mira perplejo. “Yo no sé lo que son esos caminos diferentes, Arthur. La Autolisis Espiritual es un esfuerzo intelectual, pero me resisto a llamarla un camino del intelecto. Es un proceso de discriminación, de dejar de saber lo que es falso, de despojar lo falso y dejar sólo lo que es cierto. La discriminación se usa a manera de machete para abrir el propio camino de uno a través de la densa maleza del engaño o, si lo prefieres, a manera de espada para abrir la propia cabeza de uno, infestada de engaños. El intelecto se usa como la espada con la que el ego se suicida lenta y atrozmente: la muerte de las mil cuchilladas. Que eso lo haga esta o aquella clase de camino no nos preocupa ahora, dejemos que eso le preocupe a un estudiante de caminos. Si esa pregunta permanece en ti, entonces es algo que puedes abordar tú mismo en el proceso de la Autolisis Espiritual.”4

 

* * *

 

Eso era exactamente lo que yo necesitaba para procesar mi presente experiencia con mi ex mujer. Necesitaba ver mis apegos emocionales a ella y su marido, especialmente aquellos más difíciles que parecían tan justificados por una gratitud bien ganada y bien merecida. Necesitaba escribir cómo definía esos apegos quién yo creía ser, y observar honestamente el agarre que mi ego tenía sobre mí como resultado. Quería averiguar qué era realmente cierto en todo esto y la autolisis espiritual era una herramienta poderosa en ese proceso.

Lo que descubrí, por supuesto, era que a mi ego le gustaba el papel de ser el instructor de mi ex mujer. Eso definía mi identidad, mi relación con ella, especialmente desde que ya no era su marido. En verdad, a mi ego le gustaba ser el instructor de cualquiera. Me daba la identidad de un maestro, un guía, una especie de gurú. Eso también satisfacía una creencia en ayudar a otros, en intentar mitigar su dolor y sufrimiento, en ofrecer apoyo mostrando las incoherencias y contradicciones que hacían sus vidas menos felices que la mía; nada de lo cual puede ser verdad jamás, por supuesto. ¿No es asombroso lo prepotentes que pueden ser nuestros egos al pensar que sabemos lo que es mejor para alguien, o cómo debería vivir?

Era mi ego quien quería que yo sintiese gratitud eterna a mi ex mujer y su marido (sin tener posibilidad alguna de ser capaz de pagárselo jamás) para mantenerme apegado a esa identidad. Esa es la manera en que el ego sobrevive, crece y adquiere poder.  Pero estaba claro que había llegado el momento de que me desapegase de la identidad de instructor, o guía, o gurú de mi ex mujer (y de todos y cada uno de los demás) y de la gratitud eterna a ella y a su marido.

Sin embargo, desapegarse no significa automáticamente desconectarse, aunque en este caso mi ex mujer me pidió al final que les quitase a ella y a su marido de mi lista de emails, cosa que hice. Aunque espero que la desconexión no sea permanente, ni siquiera larga.

Desapegarse significa… bien, hablaré sobre eso en detalle en el próximo capítulo. Por ahora piensa en el ego como una cebolla. Desapegarse es pelar una de las capas y tirarla. O acaso prefieras decir que es cortarla en pedacitos, echarlos en una sartén caliente con algo de aceite, y comértelos con gran agradecimiento por el sabor que le dan a la hamburguesa o al calabacín. (Para mayor valoración del ego, véase por favor el capítulo treinta y uno, “el Ego,” en la tercera parte de este libro.)

Inicialmente estaba sorprendido por el rechazo irrebatible de mis ofrecimientos de “instrucción”  por parte de mi ex mujer y su marido, teniendo en cuenta nuestra historia. Ahora estoy extremadamente agradecido a los dos, porque por su resistencia fui capaz de encontrar y abandonar esas capas de mi ego. Qué descanso no verse interpretando ya ninguno de esos papeles, y qué regalo me dieron otra vez, aunque esta vez yo no estoy obligado al ego por la gratitud.

 

* * *

 

En este incidente con mi ex mujer y su marido hubo también muchos miedos que descubrí según puse en marcha la autolisis espiritual de Jed. Lo fundamental es que yo ya no disfrutaba con nuestras conversaciones; no me divertía estar involucrado en sus dramas y no estaba deseando escucharle a él mientras recitaba teorías de conspiración acerca de campos de concentración listos para alojar a millones de americanos. La única razón por la que lo toleraba era mi gratitud eterna.

Pero tenía miedo de abandonarles, aún sabiendo que nunca podría pagarles, hiciera lo que hiciera. Además de sentir que yo debería sentirme agradecido para el resto de mi vida, estaba también el miedo de cómo me verían los demás si yo pusiera un final abrupto a esa gratitud eterna. Me daba miedo lo que pensaría el resto de la familia. Qué desagradecido parecería yo si un día dijera: “¿sabéis?, yo estoy siempre muy agradecido con vosotros y con todo lo que habéis hecho por mí, y siempre lo estaré, pero nunca podré pagároslo y tengo que dejar de intentarlo. Esa parte de mi vida se ha terminado y ya no me siento ni alegre ni interesado (ni obligado por la gratitud) en seguir el camino que parece que tomáis en este momento.”

¿Qué pensarían mis hijos?, ¿pondría en peligro mi identidad como padre si llegasen a ver con malos ojos mi comportamiento con su madrastra?

Temía también perder la madre que siempre había deseado y encontrado tan recientemente, y el nuevo hermano al que había llegado a querer. Esas capas de identidad habían enjugado años de mi infancia deficiente, y me eran muy valiosas.

Finalmente, y lo más importante, temía que esa fuera la última oportunidad que tendría de sacar a mi ex mujer fuera de la sala de cine y llevarla a su crisálida, que era el “regalo” que trataba de darle. Aún la quería y me preocupaba, deseaba que encontrase su camino lejos del drama y el conflicto, el dolor y el sufrimiento, del estado de sueño que estaba tan claro que aún experimentaba como Humano-Adulto. Por supuesto que a mi ego le encantaba eso, sintiéndose seguro en su existencia mientras yo me sintiese responsable de ella y me concentrase en su evolución espiritual en lugar de la mía.

El desapego no siempre tiene que ver sólo con las cosas que no queremos o que no nos gustan, sino también con las cosas que queremos y amamos

 

* * *

 

Tuve que abandonar los apegos a todo esto, a todos los miedos que habían creado capa sobre capa de mi ego y habían formado la falsa creencia de lo que yo creía que era: instructor, amigo, padre, hermano, hijo. Esos eran sólo “personajes” que yo interpreté, ninguno de los cuales eran en absoluto quien yo soy realmente, de hecho son todos los que yo no soy.

El hecho es que cada juicio que hice alguna vez en mi vida me había apegado a esa experiencia y había formado otra capa de mi ego, definiendo quien yo creía que era. Toda creencia que adopté como resultado de esos juicios ha sido falsa, justificando y solidificando mi ego. Toda opinión basada en esas creencias falsas resultaba un error cuando se la veía desde una nueva perspectiva de lo cierto.

Esa es la razón de que nuestro Yo Infinito nos dé la oportunidad de revisar, o revivir, aquellas experiencias cuando estamos en nuestra crisálida, para dejar esos juicios, creencias y opiniones, para mirar de frente a los miedos y romper con los apegos que han formado las capas  falsas de identidad del ego.

 

* * *

 

Podrías decir, “todo eso está muy bien, para algo tan insignificante como un pequeño malestar emocional sobre el coche aparcado de Betty, o una discusión con tu ex mujer, para los pequeños dramas y conflictos de la vida, pero ¿qué pasa con el malestar auténtico? ¿Qué hay del abuso físico?, ¿qué de la violación, la violencia doméstica, el divorcio, el abuso de menores, la guerra, la pobreza, el hambre, la depresión, la enfermedad grave y las experiencias ciertamente difíciles del dolor y sufrimiento verdaderos?”

La gravedad del malestar no importa. Independientemente del contenido del holograma, el proceso es exactamente el mismo. Nada de ello es real, sea cual sea la intensidad, ya sea un corte pequeño en el dedo o un accidente casi mortal. Sólo parece real (se siente y se ve real). Cuanto mayor sea el dolor emocional o físico, tanto más real se hace, lo que significa que tanto más poder le hemos otorgado.

Por eso sugiero empezar por el Proceso de Robert para quitar el “tensión” y la “realidad” de la situación y entonces trabajar en la autolisis espiritual de Jed. Siempre recordándote a ti mismo que la experiencia ha sido creada por tu Yo Infinito para mostrarte dónde has otorgado poder, para darte la oportunidad de cambiar la forma en que reaccionas y respondes y decidas entonces si quieres seguir viviendo con los miedos y las capas de falsas identidades del ego.

Sí, podría llevar un poco más de tiempo procesar los sentimientos de malestar más extremos, pero el Proceso mismo no cambia. Podría significar que tú “recuperes” algo de poder la primera vez a través del Proceso, pero que aún quede mucho para que vuelvas y lo recojas a través de la experiencia la próxima vez, o la tercera, o la trescientas. Lo “bueno” es que cada vez que pones en marcha el Proceso en una situación en concreto y apagas algo del poder asociado a ella, ese poder es menos fuerte y, por lo tanto, la cosa es un poco más fácil la vez siguiente.

Al final, al cabo de un par de años harás todo esto con facilidad y entusiasmo, agradeciendo las experiencias de malestar (si es que aparecen) como una oportunidad de situar y procesar los últimos restos de juicio y miedo, de vivir más como un “testigo” de tu propia vida.

 

* * *

 

En el tercer libro de su Trilogía de la Iluminación, llamado Contienda Espiritual, Jed menciona eso de ser “testigo” en una conversación con Maggie, una alumna adolescente …

 

“En definitiva la única práctica espiritual es la observación, ver las cosas de la forma que realmente son. Eso es la Autolisis Espiritual: una herramienta para ayudarnos a hacer eso, ver más claro, usar nuestros cerebros lo mejor que podamos. Al ser testigo uno quiere dar un paso atrás desde uno mismo de manera que no sólo esté uno viviendo su vida, sino también observándola. No en una reflexión, como en un diario personal, sino que se hace según sucede, en tiempo real. Como ahora mismo: estoy sentado aquí, hablando contigo, pero también estoy en ese modo de testigo del observador imparcial. No estoy sólo como personaje, también soy miembro del público. Soy consciente de que estoy actuando en un escenario y también, en cierto modo de una manera desinteresada, estoy supervisando mi actuación.”

Ella parece confundida, pero deseosa. “¿Cómo hago eso?,” pregunta.

“Bueno, en cierta forma ya lo estás haciendo, salvo que tu testigo está un tanto fuera de foco. Ella está aburrida, hambrienta, irritada y ahogada. Tú quieres que se concentre, que se siente y que preste atención.”

“¿Ella?, ¿quién es ella?”

“La vocecita al fondo de tu mente. ¿Sabes cómo es cuando estás aburrida y en el fondo de tu mente estás pensando en algo distinto? No estás completamente presente, tu mente está en algún otro sitio; divagando, soñando despierta… Soñar despierto es una buena expresión, porque sugiere que estamos dormidos cuando estamos despiertos, lo que es exactamente la idea. Queremos traspasar nuestra conciencia primaria del personaje que interpretamos al actor que lo interpreta. Queremos acentuar esa diferencia para ayudarnos a dejar de mezclar el personaje que interpretamos con el actor que lo interpreta. Queremos instalarnos principalmente en el actor, más que en el personaje que interpreta. ¿Tiene sentido?”

“No lo sé. ¿Quieres decir estar consciente de uno mismo todo el rato?”

“Si, pero en un sentido imparcial, no en un sentido crítico. Cuando tienes voces internas que mantienen conversaciones imaginarias o se preocupan por si te has puesto la camisa equivodada, eso también son elementos del personaje. El actor puede simplemente recostarse y mirar todo eso. De esa manera puedes observarte a ti misma justo como observas a cualquier otro, pero con una vista mejor.”

“Creo que no puedo hacer eso.”

“Por supuesto que puedes, sólo que suena raro.”5

 

A mí me suena un montón al Testigo Justo de la novela de Heinlein Forastero en Tierra Extraña, para aquellos que conozcáis la referencia. Por lo que a mí respecta, ser testigo es un proceso avanzado que requiere mucho entrenamiento y disciplina y que probablemente no es apto para las primeras etapas dentro de la crisálida.

Pero así es como empiezas a vivir todo el rato hacia el final de tu metamorfosis…

 

“No hay nada en ello más que observación, percatación, vigilancia. Estar despierto. Al principio, tú aprendes a hacerlo, a tener esta percatación independiente. Lo haces adrede, poco a poco, sólo para acostumbrarte a ello. Practica ser testigo de otra gente para coger la idea. Obsérvalos, pregúntate sobre ellos, desmóntalos y haz ingeniería inversa con ellos, y entonces obsérvate a ti mismo de la manera que has observado a los otros. Entonces comenzarás a hacerlo cada vez más hasta que se transforma en una segunda naturaleza y estás casi siempre en ese modo de testigo, y ves a tu propio personaje desde la misma perspectiva impersonal que ves a la otra gente.”6


 

 

NOTAS

 

1. Otro juego de palabras, ya que el “camino escogido” de mi ex mujer era Un curso en milagros (N. del T. la palabra “course” significa tanto ‘curso’ como ‘rumbo’ o ‘camino’) – Vuelta a la lectura

2. Jed McKenna, Trilogía de la Iluminación – Vuelta a la lectura

3. Ibid. – Vuelta a la lectura

4. Ibid. – Vuelta a la lectura

5. Ibid. – Vuelta a la lectura

6. Ibid. – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 15

EL DESAPEGO Y LA “CARENCIA DE DESEOS”

 

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Dije en el capítulo anterior que “el desapego no siempre es sólo de las cosas que no queremos o no nos gustan, sino también de las cosas que queremos y amamos.”

Eso podría sonar a que uno tiene que renunciar a todo para convertirse en mariposa, lo que haría que a mucha gente eso les resultase mucho menos atractivo. Pero no es verdad, así que déjame que te explique el “desapego” un poco más y, como de costumbre, vamos a mirar lo que el “desapego” no es…

El “desapego,” a veces llamado “no-apego” o “carencia de deseos,” es un concepto que puede encontrarse en todas las religiones importantes dentro de la sala de cine y que, aunque sea necesario, ha sido tan alterado y retorcido que ya no funciona para los Humanos-Adultos que lo intentan.

 

“El desapego, como renuncia del deseo y, por consiguiente, del sufrimiento, es un importante principio, o incluso un ideal de la fe Baha’i, el Budismo, el Cristianismo, el Hinduísmo, el Judaísmo, la Cábala y el Taoísmo… En los textos religiosos del Budismo y el Hinduísmo el concepto contrario se expresa como upādāna, traducido como “apego”. El apego, como incapacidad de practicar o acoger el desapego, es visto como el obstáculo principal hacia una vida serena y completa. Muchas otras tradiciones espirituales identifican la falta de desapego con las continuas preocupaciones e inquietudes producidas por el deseo y las ambiciones personales.”1

 

“Una de las enseñanzas más importantes del Budismo Zen es el no-apego. La enseñanza del no-apego es quizá fácil de comprender, pero no es fácil de practicar. Sin embargo, es imprescindible cultivar el no-apego si queremos vivir una vida serena y feliz en un mundo en constante cambio… Nuestro mundo es un mundo de deseos. Todos los seres vivos provienen del deseo y perduran como una combinación de deseos. Nosotros nacemos del deseo entre nuestro padre y nuestra madre. Luego, cuando emergemos al mundo, nos encaprichamos de muchas cosas y nos transformamos nosotros mismos en una fuente constante del deseo. A través del deseo hacemos que surjan los apegos. Por cada deseo hay un apego correspondiente, específicamente, al objeto del deseo. Por ejemplo, nosotros estamos apegados muy evidentemente a nuestros cuerpos. Cuando algo amenaza a nuestro cuerpo nos ponemos nerviosos y tratamos de protegerlo. Nos deleitamos en las comodidades físicas y en el disfrute de los sentidos. Por lo tanto, estamos apegados al cuerpo muy fuertemente. Pero si consideramos este apego veremos que es una fuente potencial de sufrimiento.”2

 

Una de las razones principales por las que no funciona este concepto es que está basado en el juicio, el juicio de que el deseo es “malo” y la falta de deseo es “buena”. También contiene resistencia al deseo y, como muchos otros han señalado, desear la falta de deseos es un deseo en sí mismo.

La verdad es que no hay nada “erróneo” en los deseos y no hay razón para resistirse a ellos o para  intentar vivir sin ellos. Somos libres de desear todo lo que queramos. Nuestros deseos hacen que la vida sea interesante y atractiva. El problema sólo comienza cuando nos apegamos a tener cumplidos esos deseos. En otras palabras, tú no puedes estar apegado a completar o realizar tus deseos, de manera que si esos deseos se llevan o no a cabo eso no tenga efecto en tu felicidad o tu estado mental. No es el deseo al que no tenemos que apegarnos, es al apego a su realización.

Me imagino que Buda sabía esto y lo enseñaba, pero sus seguidores o bien no lo comprendieron, o bien no podían hacerlo. Así que hicieron al “deseo” el foco del desapego más que de desapegarse del resultado del deseo. Como se cita arriba…

 “Por cada deseo hay un apego correspondiente, específicamente, al objeto del deseo.”

¡No, no y no, el apego es a la realización del deseo, no al deseo mismo! Todo sufrimiento viene de estar apegado a la realización del deseo y de decepcionarse cuando el deseo no se realiza a pesar de todas las meditaciones, oraciones, visualizaciones y trabajo duro. El sufrimiento no ocurre por culpa del deseo mismo. Jed McKenna lo dice muy sencillamente…

 

“Todos los apegos al estado de sueño están hechos de energía. Esa energía se llama emoción. Todas las emociones, positivas y negativas, son apegos.”3

 

Yo tengo gran cantidad de deseos a los que no estoy apegado. Por ejemplo, tengo un deseo muy grande de construir un velero catamarán de 20 metros4  en el que pueda pasarme mis días de mariposa navegando los océanos, haciendo submarinismo y disfrutando de la compañía de ballenas y delfines. Pero no estoy apegado a tener cumplido ese deseo, eso dependerá enteramente de lo que mi Yo Infinito quiera que yo experimente. Tampoco tengo al catamarán como un plan, objetivo u orden del día, ni hago nada por intentar que ocurra más que lo que me excita hacer en el momento. Sencillamente, el deseo me divierte, sueño con ello, disfruto dibujando diseños del barco y me siento curioso por ver si las ondas de mi universo fluyen en esa dirección.

 

“Ninguna enseñanza espiritual que hable del no-apego tiene derecho alguno a hacerlo. Ninguna de ellas habla de esto. ‘Cultiva un sentido del desapego’, dicen. ¿Un sentido del desapego?, ¿de qué planeta son? No tienen ni idea de lo que significa el desapego. Parece que hablen de desapegarte de tu deseo de tener un BMW, o de encontrar al novio ideal. ¡Intenta desapegarte de lo que amas, del lugar de donde vienes, de todo lo que caracteriza tu pertenencia a la especie humana! Y eso son sólo los entremeses.”5

 

* * *

 

Muy brevemente, puedes darte por “apegado” a alguien o a algo cuando ese alguien o ese algo pueden afectar la manera en que te sientes. En otras palabras…

… estás apegado a otra persona si algo de lo que dice o hace condiciona tu felicidad o falta de ella.

… estás apegado a algo cuando ese algo tiene que estar “bien” para que tú te sientas “bien”.

… estás apegado a una capa falsa del ego cuando define quien crees que eres. El desapego que nos interesa más es el de desapegarse de esas capas del ego que han llevado a la confusión de quien somos realmente. Ese desapego ocurre automáticamente según hacemos nuestra autolisis espiritual y descubrimos quienes no somos. No tenemos que buscar o practicar activamente el desapego; esas capas de identidad falsa simplemente se caerán, se pelarán de la cebolla y se tirarán a la basura. Según vamos encontrando quienes no somos en nuestro camino a encontrar quienes somos realmente, nos desapegamos de esas identidades en el proceso. Eso es el desapego.

 

“Olvídate del no-apego… Estás poniendo el carro delante de los bueyes. El no-apego no es la clave de la liberación, es una consecuencia.”6

 

* * *

 

Uno de los muchos regalos maravillosos que he recibido de otros Jugadores en mi vida ocurrió cuando a mis cincuenta y cinco años me enamoré de una mujer que pronto comenzó a actuar como mi madre. Por primera vez en mi vida ella me permitió que examinara los apegos que yo tenía aún con mis padres, aunque ya estaban muertos por entonces. No hay que decir que fueron recuerdos desagradables, de hecho lloré casi cada día durante un año entero cuando procesaba esa parte de mi niñez. Además de amar a esta mujer me apegué mucho a ella, hasta el punto de que cómo me sentía dependía totalmente de lo que ella hiciera o dijera cada minuto del día. Llegó a ser tan así que si no me besaba de una forma concreta cuando nos despedíamos por la mañana, yo me quedaba destrozado y mi día se estropeaba.

Fue el programa de Alcohólicos Anónimos7  el que me ayudó a romper con esos apegos. Los Alcohólicos Anónimos no te enseñan que tengas que dejar a los alcohólicos que amas, sino a que puedas desapegarte de ellos y de los efectos de su alcoholismo y aún así amarlos, vivir con ellos y ser felices, independientemente de lo que digan o hagan. Una vez que fui capaz de desapegarme de mis padres y de mi novia, mi felicidad ya no dependía de lo que hacía o decía, o de cómo me besaba, y llegué a amar a esa mujer incondicionalmente.

De modo que cuando hablamos de “desapego” no quiere decir que tengas que dejar nada más que tu apego. No significa que no puedas seguir amando a alguien, significa que ya no puedes estar apegado a ese amor, o a ese alguien tampoco. No significa que no puedas seguir deseando cosas bonitas en tu vida, significa que tu alegría en la vida no puede estar apegada a tener esas cosas bonitas. No significa que ya no encuentres un gran placer en tu comida favorita con un buen vaso de vino, significa que tu felicidad no puede depender de que la tengas o no.

Significa abandonar la caverna y a tus compañeros de prisión para experimentar cómo son las cosas fuera de la caverna. Significa abandonar la sala de cine y a tus compañeros Humanos-Niños y Humanos-Adultos para averiguar qué es verdad y quién eres tú realmente.

 

“Parece como si el proceso de despertar tuviese que ver con destruir al ego, pero eso no es realmente acertado. Tú no te librarás nunca completamente del ego (el falso yo) mientras estés vivo, y no tiene importancia que lo hagas. Lo que importa son las ataduras emocionales que nos anclan al estado de sueño, que nos mantienen quietos y nos hacen sentir que somos parte de algo real. Enviamos nuestros zarcillos energéticos desde el nexo del ego como raíces para apegarnos a nosotros mismos al estado de sueño. Para desapegarnos de ese estado debemos cortarlas. La energía de una emoción es nuestra fuerza vital y la cantidad de fuerza vital establece el poder de la emoción. Si le quitas energía a una emoción, ¿qué queda? Un pensamiento estéril. Una cáscara. En este sentido, librarnos del apego es ciertamente el proceso del despertar, pero tales apegos no son lo que tenemos, ellos son lo que son.”8

 

Piénsalo de esta manera: para convertirse en mariposa una oruga tiene que abandonar el apego a su cuerpo, abandonar el sentir la tierra cuando reptaba por ella, las hojas que disfrutaba comiendo, los 4.000 músculos que tenía, el pelo que usaba como defensa y demás. Pero soltar esos apegos vale bien la pena cuando el resultado final es una mariposa, con brillantes colores, cuerpo ligero, alas para volar y el magnífico sabor del néctar de las flores. Ser una oruga es una experiencia maravillosa, ser una mariposa es la libertad total.

 

* * *

 

En el libro segundo de su Trilogía de la Iluminación, llamado Iluminación Espiritualmente Incorrecta, Jed McKenna incluye los escritos de autolisis espiritual de Julie, una de sus alumnas…

 

“Mi mente está embrujada, mis pensamientos están embrujados. ¡Estoy embrujada, poseída, plagada de demonios! ¡Mi madre está aquí! Mis hijos no nacidos están aquí. Mi futuro está aquí, mis sueños. Todos los que para mí significan algo, placentero o no, están aquí. ¿Cómo caben todos ellos?, ¿cómo es posible que no les haya visto enseguida? Por supuesto que están aquí. Aquí es donde están. Mi desván soy yo, no hay ningún otro lugar. No tiene sentido para mí si tienen o no contrapartes físicas en el mundo real, como el hecho de que yo pueda ser una persona real en el mundo real no tiene sentido para ellos. La percepción es la realidad. Estoy poseída por mis propias percepciones, no por las cosas o la gente, por el futuro o el pasado, sino por mis percepciones de ellos. Estas son mis conexiones, mis apegos. Quizá todo lo que yo soy sea la suma de todas esas conexiones, esos temerosos anhelos y codicias. De todas formas, ¿qué es un apego? Es una creencia, nada más. Una muy fuerte quizá, pero sólo una creencia. Y sí, Jed, lo sé: ninguna creencia es verdad. La pluma es más fuerte que la espada, ¿verdad Jed? Tú escribiste sobre una espada, pero eso era sólo una metáfora. Es la pluma. La Autolisis Espiritual es el poder de la pluma, que es el poder de la mente, el poder de ver, de ver claramente. Sí, mataré a toda esa gente que habita en mi mente. Los mataré al ver claramente los apegos que los mantienen aquí. Ahora ya puedo ver esos apegos. Puedo ver cómo funcionan las emociones y empiezo a verlas por lo que son. Comienzo a comprender de qué está hecha realmente la prisión de uno mismo.”9

 

* * *

 

Espero que ahora esté claro lo que vas a hacer en tu vida diaria ya en la crisálida. Primeramente, procesar todo malestar físico o emocional que surja en tus interacciones con otra gente y el mundo “ahí fuera,” y después investigar para encontrar y abandonar los falsos conocimientos y los apegos emocionales que han formado capa sobre capa de tu ego, que definen quien tú creías que eras, hasta que descubras quién eres realmente.

 

“La búsqueda externa es sólo una parte de la historia. La otra parte es la interna, el lento y penoso descamarse del ego, capa a capa, trozo a trozo. La extracción quirúrgica espiritual. Algunas capas de la individualidad se caen solas, otras se arrancan en tiras largas o flácidos pedazos, y algunas tienen que ser extirpadas quirúrgicamente, meticulosa y concienzudamente. Todo aquello en que me había convertido tras décadas de vida, ahora tenía que deshacerlo. Todo yo era creencia, de manera que todo lo que creía ahora tenía que descreerlo. Mi nuevo mundo era frío, brillante y honesto, pero mi mente antigua estaba aún llena de una vida entera acumulando creencias, opiniones, falsos conocimientos y apegos emocionales (todos los escombros dañinos y las basuras tóxicas que conforman el ego), todo eso tenía que desaparecer. Es un proceso y requiere tiempo. El mundo puede ser aniquilado en un destello, pero se necesita más tiempo para quemar el ego. No hay bombas para eso. No hay ninguna bonita frase latina, ningún mantra sánscrito que aniquile el ego rápidamente, o sin dolor. No hay comprensión, ni percepción, ni revelación que borre el falso yo en un destello. Aquellos que proclaman que se han despertado en un destello son los más engañados de todos…

“Ahora debería ser fácil comprender que una enseñanza espiritual completa puede expresarse en tres palabras (¿quién soy yo?), mientras que aquellas que requieren bibliotecas llenas de libros y legiones de viejos sabios para descifrarlas sólo pueden tener éxito en producir cada vez más oscuridad y confusión. Ahora debería estar claro que no hay casos de iluminación instantánea, que el despertar no es el resultado de una sola revelación, sino el de una travesía larga y ardua, en la que cada paso es en sí mismo una travesía larga y ardua. Ahora debería ser obvio que todos los dogmas, creencias, doctrinas y filosofías son estrictamente fenómenos del estado de sueño, sin existencia independiente en realidad. Ahora debería ser fácil mirar a cualquier maestro o enseñanza, a cualquier libro, a cualquier aseveración espiritual o religiosa, y saber instantáneamente su valor cierto y exacto. Ahora debería ser fácil mirar a todo pensamiento, creencia y opinión internos, y saber sin posibilidad de error qué es real y qué es imaginario. Ahora debería estar claro que no ha lugar al debate u opinión con respecto a lo que es verdadero y lo que es falso. La diferencia es absoluta: la verdad existe, la no verdad, no.”10

 

* * *

 

El Proceso de Robert y la Autolisis Espiritual. Personalmente, no conozco ningún otro proceso de otros exploradores que yo esté seguro de que funcione en tu transformación en mariposa. Pero, por supuesto, siempre eres libre de elaborar tu propio proceso si crees que has encontrado algo “mejor”. Te prevengo que recuerdes que cualquier proceso desarrollado en la sala de cine no funcionará dentro del capullo, simplemente porque se basa en premisas incorrectas (es decir, que las películas son reales). Ahora bien, lo contrario de todo es lo cierto, así que sería más sabio que no intentases traerte contigo proceso alguno dentro de la crisálida.

Es más, cualquier proceso que elabores dentro de la crisálida tiene que incluir ciertos elementos específicos, como son:

… reconocer que no hay una realidad independiente y objetiva “ahí fuera,” y que la experiencia que estás procesando no es real

… situar y abandonar todos los juicios, creencias, opiniones y miedos

… retirar, desconectar o apagar cualquier poder cedido a una persona, lugar o cosa dentro del holograma

… expresar agradecimiento a la gente, los lugares y las cosas de tu holograma por su papel en tu proceso, y a tu Yo Infinito por sus creaciones

… identificar y desapegarse de las capas del ego que se crearon estando en la sala de cine, siempre con el propósito de encontrar la verdadera respuesta a “¿quién soy yo?”.

Además, cualquier proceso debe ser llevado a cabo unilateralmente y en solitario, o sea, no puede depender en absoluto de lo que diga o haga nadie ni nada fuera de ti. Tú inicias y pones en marcha el proceso, independientemente de lo que cualquier otra persona haga en tu experiencia. Nadie más tiene que cambiar nada, tú sólo cambias tu  propia reacción y respuesta.

 Asimismo, merece repetir y hacer hincapié que mientras que puedes hacer el Proceso de Robert en tu cabeza, la autolisis espiritual sólo funcionará bien si la escribes. El problema de hacer las cosas en tu cabeza en lo que se refiere a enfrentarse a tus miedos y a las capas de tu ego, es que el ego, amenazado de aniquilación, comenzará a defenderse y encontrará maneras de justificar tus miedos, engañándote para que pienses que la capa de ego que has encontrado es verdadera y necesaria para mantenerse. De manera que si vas a desarrollar tu propio proceso, tendrás que encontrar una forma de sacar todo de tu cabeza, de establecer una distancia física entre tú y aquello a lo que miras.

¿Quién sabe?, de hecho, cuando exploras un paso nuevo a través de las Rocosas, podrías desarrollar un proceso nuevo que puede beneficiar también a otros. ¡Entonces, escribe un libro sobre ello! Mientras tanto, los procesos de Robert Scheinfeld y Jed McKenna tienen un historial probado, de manera que sabemos que funcionan y eso ya es decir algo. Utilizando esta combinación del Proceso de Robert y la autolisis espiritual de Jed, en sólo dos años he visto la clase de resultados que mucha gente que se pasa la vida entera meditando y visualizando no consigue nunca.

 

* * *

 

Si te aplicas diligente y fielmente a cualquier proceso practicable que escojas, yo puedo decirte dónde acabarás.

Dejarás caer todos los juicios sobre cualquiera y cualquier cosa. Ya no verás nada como “bueno” o “malo,” “mejor” o “peor,” “correcto” o “equivocado,” “bien” o “mal”.

Abandonarás todas las creencias que hayas tenido jamás, incluyendo la creencia de quien creías que eras.

Tus opiniones dejarán de existir y no serán reemplazadas.

Eliminarás el miedo de tu vida, incluido el miedo a la muerte y a la no-existencia, sabiendo que todo es perfecto exactamente de la forma que es y que nunca hay nada  a lo que temer.

En breve, tú te convertirás en…

… nada (un no-yo completamente realizado11, como otros lo han llamado), nada más que alegría, agradecimiento y serenidad de ser.

“Verdaderamente, no he alcanzado nada que provenga de la iluminación total,” dijo el Buda.

Una mariposa no es nada y, como la mariposa, serás libre al fin, libre de los juicios, las creencias, las opiniones, el falso conocimiento, los apegos al ego; libre del drama y el conflicto, del dolor y el sufrimiento: “libre para volar, al viento, arriba al viento, adiós, adiós.”


 

 

NOTAS

 

1. Wikipedia, Desapego – Vuelta a la lectura

2. Thich Thien-An, Filosofía y práctica del Zen, págs. 104-112 – Vuelta a la lectura

3. Jed McKenna, Trilogía de la Iluminación – Vuelta a la lectura

4. Cachalote.org – Vuelta a la lectura

5. La autolisis espiritual de Julie en Trilogía de la Iluminación – Vuelta a la lectura

6. Jed McKenna, Ibid. – Vuelta a la lectura

7. Wikipedia, Al-Anon (Alcohólicos Anónimos) – Vuelta a la lectura

8. Jed McKenna, Id. – Vuelta a la lectura

9. La autolisis espiritual de Julie en Trilogía de la Iluminación – Vuelta a la lectura

10. Jed McKenna, Id. – Vuelta a la lectura

11. James Giles, La teoría del No-Yo: Hume, Budismo e identidad personal - “La teoría del No-Yo deja que el yo se quede donde haya caído. Esto es porque la teoría del no-yo no es una teoría sobre el yo en absoluto, es más bien un rechazo a todas esas teorías como inherentemente insostenibles.” – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 16

JUICIOS

 

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Tras horas y horas de autolisis espiritual, al final escribí algo que es cierto:

Los juicios son la fuente de todo dolor y sufrimiento.

Esto podría ser cierto sólo para mí, pero lo dudo.

Si tú eres como yo, y como mucha otra gente, habrás tenido una experiencia personal que confirma esta verdad, aunque no la hayas reconocido…

¿Has creído alguna vez que te habías cortado con un cuchillo afilado, acaso cortando verduras, pero no estabas seguro de ello y entonces has dejado de cortar, has mirado y luego has visto la sangre? ¿Cuándo empezó el dolor? No lo hizo hasta que viste la sangre y juzgaste que la herida era dolorosa. El corte mismo no provocó dolor hasta que lo miraste.

Hay muchos otros ejemplos de gente que no sentía heridas muy dolorosas porque estaban concentrados en algo distinto, como salvar a un niño en un accidente de coche, y sólo cuando pararon a mirarse a sí mismos (o cuando un médico o una enfermera les hicieron concentrarse en sus propias heridas) sintieron el dolor. Esto, por supuesto, es una de las teorías relativas a andar sobre carbones encendidos y otras ceremonias de motivación.

Sin embargo, normalmente juzgamos una experiencia como dolorosa (tanto física, como mental o emocionalmente) tan pronto ocurre, o quizá incluso antes de que ocurra. También vamos por la vida prejuzgando que gran número de experiencias diferentes serán dolorosas si alguna vez nos topamos con ellas. Pero es el juicio el que crea dolor y sufrimiento, no la experiencia misma.

Todas las experiencias holográficas creadas por todos los Yo Infinitos para todos los Jugadores son completamente neutras. Son sólo las reacciones y respuestas críticas del Jugador a esas experiencias las que causan drama y conflicto, dolor y sufrimiento.

En resumen, esa es la respuesta a la eterna pregunta de por qué “Dios” crea dolor y sufrimiento en el mundo. “Él” no lo hace, “nosotros” lo hacemos por nuestras reacciones y respuestas a las experiencias holográficas, que son totalmente neutrales.

 

* * *

 

Dentro de la sala de cine las vidas de los Humanos-Niños se basan enteramente en el juicio. Ellos prosperan en el concepto, literalmente no se imaginan vivir sin él. Algunos llegan a objetar rotundamente, e incluso se enfadan, ante la sugerencia misma. ¿Cómo sería posible sobrevivir sin juzgarlo todo como “bueno” o “malo,” “correcto” o “equivocado,” “mejor” o “peor”? Por supuesto, a duras penas pueden imaginarse vivir sin dramas ni conflictos, ni tampoco parece que lo quieran.

Todas las religiones y filosofías espirituales más importantes del mundo tienen también al juicio en su meollo. “Dios” es el juez supremo, por ejemplo, y “Él” te juzgará a ti, a tus pensamientos y acciones, para decidir si tienes una vida eterna de dicha o de condenación.

Todas las costumbres sociales, las “mores” (“las normas, virtudes o valores particulares de una sociedad dada,”1  o “la conformidad con las reglas de la buena conducta”2), se basan en el juicio de qué es un comportamiento “correcto” o “equivocado”. Hemos puesto “jueces” para que tomen esas decisiones en los tribunales.

Pero una vez que los Humanos-Niños se dirigen a la trasera del cine, poco después algunos empiezan a cuestionarse el juicio como concepto. Quizá no sea tan “bueno,” tan “correcto,” tan “espiritual” ser tan crítico con otra gente. Sin embargo, ni siquiera los Humanos-Adultos hablan en serio de abandonar el juicio completamente.

Todo esto es perfectamente comprensible y perfecto, ya que el juicio es el pegamento que mantiene en marcha la ilusión en la primera parte del Juego Humano.

Abandonar completamente el juicio es quizá el paso más radical que puede dar un ser humano, por eso este libro se subtitula “un acceso innovador y radical a la evolución espiritual”. También es la forma más feliz de vivir, porque sin juicios todas las experiencias “ahí fuera” se ven como perfectas y no hay nada que necesite ser cambiado, arreglado o mejorado.

Ahora que ya estás en la crisálida, te aviso que ya es hora de que abandones el juicio de una vez si quieres jugar la segunda parte del Juego y completar tu metamorfosis en mariposa. Así que vamos a echar una mirada más profunda al “juicio” mismo.

Como ocurre con “consciencia,” aparentemente “juicio” no es fácil de definir en forma simple y precisa. He aquí lo que dice el Diccionario American Heritage (quitando las definiciones legales y religiosas):

 

1.- La formación de una opinión tras consideración o deliberación

2.- La habilidad mental de percibir y distinguir relaciones, discernimiento

3.- La capacidad de formar una opinión al distinguir o evaluar

4.- La capacidad de evaluar situaciones o circunstancias y obtener conclusiones firmes, buen sentido (sentido común)

5.- Una opinión o valoración formada tras consideración o deliberación, especialmente una decisión formal o acreditada

6.- Una afirmación de algo que se cree3

 

… y he aquí lo que dice el Diccionario Merriam-Webster:

 

1.- Una declaración formal de una opinión acreditada

2.- El proceso de formar una opinión o evaluación al discernir y comparar

3.- Una proposición declarando algo que se cree o se asevera4

 

En un primer vistazo, uno podría decir que esas definiciones no tienen nada que ver con “correcto” o “equivocado,” “mejor” o “peor,” “bueno” o “malo,” ya que esas palabras concretas casi ni aparecen. Pero miremos más de cerca…

“Obtener conclusiones firmes” requiere el juicio de que haya “conclusiones no firmes”. Tener “buen sentido” requiere el juicio de que hay “mal sentido”.  “Distinguir relaciones,” “evaluar,” “comparar,” todas ellas implican y requieren una “comparación,” normalmente entre “correcto y equivocado,” “bueno y malo,” “mejor o peor,” o “bien y mal”.

Hablemos también de lo que no es el juicio. Decir que alguien está gordo, por ejemplo, no es un juicio si es la declaración cierta de un hecho. Se convierte en juicio si hay la más mínima creencia de que la persona está “equivocada” por ser gorda, o que necesita arreglar, cambiar o mejorar algo sobre su “gordura”. Desgraciadamente, es muy fácil para el ego tratar de esconderse y justificar un juicio proclamando que es sólo una observación de un hecho, de manera que en los primeros estados de crisálida es a menudo inteligente tratar como críticas a todos los pensamientos y declaraciones así.

La verdad es que a todos nos han enseñado desde pequeños a ser críticos, o sea, a formarnos una creencia y una opinión sobre algo o alguien decidiendo primero cuál es “mejor o peor”. De hecho, nos han enseñado que es “bueno” tener “buen juicio” y saber la diferencia entre esas dos dicotomías.

Eso se llama “dualidad,” el “estado o cualidad de ser dos o estar en dos partes”5

Todos vivimos en estado de dualidad mientras estemos dentro de la sala de cine.

 

* * *

 

Si la “dualidad” es el “estado o cualidad de ser dos o estar en dos partes” (las dicotomías “correcto y equivocado,” “bueno y malo,” “mejor y peor,” “bien y mal”), entonces vivir sin juicio, sin dicotomías, debería llamarse “no-dualidad”. Sin embargo esa expresión ha sido llevada a significar algo distinto por muchos de los grupos diferentes dentro del cine. De hecho, la no-dualidad parece haberse convertido en la última moda New Age, aunque ha estado por ahí mucho tiempo, desde los Upanishads (“advaita”), a través de la antigua Grecia, al Budismo, el Yoga y el Zen.

Aparentemente tiene más que ver con “unidad,” o monismo (“la realidad es un todo unificado y todas las cosas que existen pueden ser asignadas o pueden ser descritas por un simple concepto o sistema”6)…

 

“Yo ya no me veo a mí mismo como un individuo separado en un mundo de objetos separados, sino que me siento más como una ola que pertenece a un océano de energía. Hay una visión no-dualista del mundo que ha reemplazado la que se tenía antes, de una auto-identidad enormemente menor. Dejar caer el concepto de ser una identidad separada ha provocado una expansión energética hacia afuera desde los limitados confines del cuerpo al todo. Una alegría y asombro de niño ha reemplazado al adulto crítico. De alguna manera se reconoce que la esencia de la vida es una simple unidad.”7

 

Tengo problemas tratando de que mi cabeza se oriente en esto, ya que yo no hablo New Age. (Hablaremos más de esto en el capítulo veintitrés, “¿somos todos uno?,” en la tercera parte de este libro.) Pero entonces me encontré con…

 

“La no-dualidad es un concepto difícil de captar al principio, porque la mente está entrenada para hacer diferenciaciones en el mundo, y el no-dualismo es el rechazo de la diferenciación.”8

 

El rechazo de la diferenciación… ¡hurra!, pensé. Parece que alguien lo ha comprendido… y entonces añade:

 

“No hay que decir que todas las diferenciaciones sean eliminadas, meramente se transforman en relaciones.”9

 

Vaya, lo lamento, no lo capto. ¿Qué quiere decir eso?, ¿dónde están las líneas que hablen de nuestros juicios diarios, que son en sí mismos relaciones entre “bueno” y “malo,” etc.?  Entonces descubrí que hay miles y miles de páginas de libros y otras cosas sobre la no-dualidad. Aparentemente es un tema bastante difícil de captar y de explicar.

Pero no veo el problema ni la necesidad de todos esos libros. ¿Qué hay que explicar aquí? Abandona el juicio, deja las dicotomías, para de vivir en dualidad. Fin del cuento.

Bien, si no podemos llamar “no-dualidad” al estado de vivir en el no-juicio, ¿cómo podemos llamarlo? Desgraciadamente no he podido inventarme una palabra verdaderamente sensacional, así que por ahora  me conformaré con “neutralidad”.

 

* * *

 

Parece que ese sentimiento que tenemos cuanto más somos un Humano-Adulto (ese profundo preguntarse si ser tan crítico es algo “bueno” después de todo) tiene algunas bases reales. Gracias a la física cuántica y al modelo del Juego Humano sabemos ahora que no hay nada que juzgar. Las películas holográficas a las que llamamos nuestras vidas no son reales, así que ¿para qué sirve juzgarlas? Las experiencias que tenemos, creadas para nosotros por nuestro Yo Infinito hasta el más mínimo detalle, son perfectas exactamente tal como son y totalmente neutrales, así que ¿qué hay que juzgar en ellas? ¿Y, en cualquier caso, quiénes somos nosotros para creer que tenemos la habilidad o la autoridad para decidir qué es “correcto” y qué “erróneo”?, ¿basándonos en qué?

No, no se requiere ya la espiritualidad para desistir del juicio, uno no tiene que “creer” que sea “mejor” no ser crítico. Aunque pueda parecer muy radical, una vez que uno comprende cómo funciona nuestro universo holográfico, abandonar todo juicio es simplemente el siguiente paso lógico que dar.

Hay mucha gente que cuando llega a este punto ya no puede seguir adelante. Dicen que “es absolutamente necesario conocer la diferencia entre correcto e incorrecto. Sin juicio, la gente podría hacer lo que quisiera y el mundo sería un caos.” Mi primera respuesta a eso es: “¿y cómo crees que nos ha ido hasta ahora con el juicio?” ¿No es acaso el juicio el que nos ha llevado a guerras, violencia, persecución, discriminación, inquisición, caza de brujas, celos, divorcio, asesinato, tortura, opresión, y una larga lista de otras actividades humanas tradicionales?

Es verdad que nos han dicho y enseñado durante toda la primera parte del Juego Humano que el juicio es absolutamente necesario, y con todo derecho porque era fundamental para que la primera parte funcionase. Pero lo mismo que al final descubrimos que la Tierra no es plana, ni tampoco el centro de nuestro sistema solar, es hora de reconocer que nuestro propio juicio es la causa básica de nuestra resistencia a las experiencias que tenemos, y por lo tanto de nuestro dolor y sufrimiento. Lo contrario de todo es lo cierto: ¡el caos lo causa el juicio, no su carencia!

Además, lo de que “la gente podría hacer lo que quisiera y el mundo sería un caos” es una declaración que atribuye poder “ahí fuera” e ignora el hecho de que esos referidos “gente” y  “mundo” son parte de nuestra experiencia holográfica única e individual, y nada más. No tienen una realidad objetiva independiente.

Me encontré con un ensayo en Internet escrito en términos estrictamente cristianos por alguien que claramente no es un “experto” en nada (como yo). Quizá sus frases puedan ayudar a otros a comprender esto mejor…

 

“Dios lo ama todo, de manera que a sus ojos no puede haber un modo favorecido de conducta (o pensamiento). Si no hay un modo favorecido de pensamiento o conducta, entonces todo pensamiento y acción debe estar permitido por Dios. Por lo tanto, no hay un criterio universal de pensamiento o conducta, sólo criterios personales. Si todo pensamiento y acción está permitido, no puede haber un camino “correcto” o “erróneo”. No puede haber juicio alguno de pensamiento o acción, de lo contrario habría condiciones impuestas en el pensamiento y la acción. Si no hay condiciones impuestas en el pensamiento o la acción por el Creador, ¡entonces no hay nada correcto o incorrecto! Lo correcto y lo erróneo deben ser entonces un concepto humano, no un concepto universal. Jesucristo dijo: “no resistáis al mal” (Mateo 5:39), Jesucristo comprendía la ley universal. No existe el mal, sólo el contraste y la diversidad de pensamiento y conducta. Justo como ocurre con lo correcto y lo erróneo, el mal es un juicio, normalmente basado en el miedo, impuesto sobre los pensamientos y acciones de los demás. Cuanto más se resista algo, tanta más energía es suministrada a ese algo y tanto más grande y poderoso se hace.”10

 

* * *

 

Hablando de Cristianismo, una de las mayores “pistas” e “indicios” de que abandonar el juicio es el próximo paso radical para los seres humanos, está a plena vista en el libro primero de la Santa Biblia…

 

“Y del suelo hizo crecer el Señor Dios todos los árboles que son placenteros a la vista y buenos para comer; también el árbol de la vida en medio del jardín y el árbol del conocimiento del bien y del mal.”11

 

Por favor, nótese que en el centro del Jardín del Edén no sólo había un árbol, sino dos: el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Entonces Dios creó el hombre y la mujer…

 

“Y los dos, el hombre y su esposa, estaban desnudos y no se avergonzaban.”12

 

Por favor, nótese que en ese momento no había juicio en el hombre y la mujer sobre su desnudez. Desgraciadamente, esa carencia de vergüenza no duró mucho. Una serpiente convenció a la mujer, que a su vez convenció al hombre, para que comiera un fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal…

 

“Y los ojos de ambos se abrieron y supieron que estaban desnudos, y cosieron hojas de higuera y se hicieron mandiles.”13

 

Comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal marcó el comienzo del juicio para la especie humana. El hombre y la mujer no sólo juzgaron ahora que estar desnudos era algo de lo que avergonzarse y esconderse, sino que también juzgaron que habían hecho algo mal. Desde ese momento en adelante la vida en la Tierra estaría llena de las dicotomías de “bien y mal,” “correcto y erróneo,” “mejor y peor,” y así sigue hasta hoy. Pero ya basta del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, que es sólo otro nombre del Árbol del Juicio.

¿Qué pasa con el Árbol de la Vida?, ¿qué efecto tuvo en el hombre cuando comió de él? Desgraciadamente, según la Biblia, Dios expulsó al hombre fuera del Jardín del Edén antes de que pudiera comer del Árbol de la Vida, dejando que la especie humana viviera toda su existencia hasta ahora en el juicio.

 

“Por lo tanto, el SEÑOR Dios le envió lejos del Jardín del Edén a labrar el suelo del que había sido tomado.”14

 

Así es como comienza la Biblia, pero ¿cómo termina?

Del último libro de la Biblia, el libro de las “Revelaciones”:

 

“A aquél que venza Yo le daré a comer del Árbol de la Vida, que está en el centro del Paraíso de Dios.”15

 

Así que la humanidad al final comerá del Árbol de la Vida, si “vence”

Pero “vence,” ¿qué?

En este contexto el sentido es claro: “vence” sobre el juicio, “vence” lo que comenzó al comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Al contrario de la opinión popular, el Libro de las Revelaciones no trata del fin del mundo, o ni siquiera de la batalla final entre el Bien y el Mal, que vence el Bien; porque no va de eso. Y aunque normalmente se habla de ello como el “Armagedón,”  esa palabra aparece sólo una vez en todo el libro (Revelaciones 16:16) y es probable que se refiera a un lugar real a unos cien kilómetros al norte de Jerusalén.16

En lugar de eso, el Libro de las Revelaciones trata de la realización (la “revelación”) de que “bien” y “mal” son juicios y que la batalla es dejarlos a los dos. De hecho la Biblia puede ser vista no sólo como la historia de la evolución de la humanidad, sino como la trama vital de un solo individuo (pero esa metáfora llenaría otro libro ella sola).

O, si prefieres al poeta Rumi:

 

“Más allá de las ideas de pecado y de virtud, hay un campo.”17

 

Recordarás que El Campo se define como “el campo de todas las posibilidades”18, no sólo  de las posibilidades que sean “correctas” según el juicio de alguien, sino de todas las posibilidades. De este Campo es de donde el Yo Infinito crea una experiencia para su Jugador y, considerando su origen (El Campo), esa experiencia tampoco puede ser “correcta” o “errónea”.

 

* * *

 

Debes estar pensando que caigo en mi propia trampa, juzgando que el  “juicio” es “erróneo”. No. El juicio era la herramienta perfecta para jugar la primera parte del Juego Humano porque creaba la cantidad máxima de limitación. Sencillamente, no funciona en la segunda parte. El juicio es parte de la oruga cuyas “estructuras de larva se rompen”.

“Pero… pero… pero,” tú dices, “¿cómo puedo mirar alrededor las cosas horribles que pasan en el mundo (crimen, pobreza, enfermedad, hambre, destrucción de la Tierra, guerra, violencia, abuso de menores, abuso doméstico) y decir que todo eso vale, que es ‘neutral’, que no tengo que juzgarlo? Yo no deseo esas cosas en mi propia vida, ni en la de nadie. ¿Dónde tienes el corazón?, ¿dónde está tu compasión por el dolor y sufrimiento de los demás?  


Buenas preguntas, demasiado buenas para pasar sobre ellas a la ligera en este capítulo. De modo que si tienes problemas para ir más allá de este punto, te recomiendo que leas el Capítulo treinta y dos, “Compasión,” en la tercera parte de este libro, y vuelvas aquí para continuar.  En lo que respecta a “no desear esas cosas en tu propia vida,” eso se llama “resistencia,” algo de lo que hablaremos muy pronto.

 

* * *

 

He pasado mucho tiempo sin sentir malestar alguno en absoluto. Yo valoraba la vida con gran alegría, viviendo en la costa mediterránea de España y escribiendo este libro.

Y entonces, cuando estaba trabajando en este mismo capítulo, le hablé a un buen amigo de la noticia de que España intentaba ilegalizar la burka musulmana, como se acababa de hacer en Francia. Me sorprendió cuando me respondió con un apoyo total e inequívoco a eso, y entonces disparó una lista de opiniones críticas sobre la burka, los hombres musulmanes, el Islam y la religión en general. Yo había escuchado pacientemente otras opiniones críticas y creencias semejantes sobre temas diferentes en el mes anterior, ya que yo sabía que él se estaba metiendo a fondo en su propio proceso y esas cosas naturalmente tenían que salir, pero eso era más de lo que yo esperaba.

Tuve tres reacciones inmediatas: incredulidad, decepción y tristeza. Cuando le conocí era un hombre airado, prepotente, muy obstinado y deprimido, con un ego muy grande y testarudo, pero con un corazón grande y generoso, y con voluntad de aprender y de crecer. Digo todo esto como observación y no como juicio, ya que yo no creía que él estuviera “equivocado” al ser así, y no tenía necesidad o deseo alguno de que él cambiara; además, como Humano-Adulto yo era exactamente así mientras estaba en el cine. Durante nuestra amistad yo había presenciado muchos cambios en él en el año anterior, principalmente como resultado de sus estudios del trabajo de Robert Scheinfeld, de leer los tres libros de Jed McKenna, y de las numerosas conversaciones que tuvimos sobre el tema del universo holográfico y de convertirse en mariposa. Yo verdaderamente no podía creer lo que oía esta vez, ya que él parecía muy cómodo con esas opiniones y no mostraba signos de reconocer su base totalmente crítica ni la necesidad de procesarlas si realmente quería vivir una vida de neutralidad.

Durante unos quince segundos yo le juzgué por este incidente y quería que cambiara, pero rápidamente recordé que él también sólo estaba leyendo un guión que mi propio Yo Infinito había escrito para mí, y que su pensamiento y conducta eran ciertamente perfectos. Lo que significaba que yo tenía que poner en marcha el Proceso de mi propio malestar y hacer mi autolisis espiritual sobre ello.

Vi claramente que mi decepción venía del pensamiento, y del miedo, de que yo estaba realmente solo. Con su interés por la auto-realización, mi amigo me había dado la esperanza de que era posible que los amigos pasaran juntos por este proceso, que se apoyaran uno a otro, que incluso se pudiera formar una comunidad de crisálidas, y después de mariposas. Nos habíamos pasado horas hablando de construir un catamarán juntos y de invitar a otros a navegar con nosotros en talleres de una semana de duración para probar el sabor de lo que era vivir en una neutralidad no-crítica. Aunque yo sabía que no tenía sentido hacer planes como esos (que mi Yo Infinito se encargaba de crear todas las experiencias, y no yo), disfrutaba  completamente de soñar despierto y me encantaba la camaradería. Pero cómo podría yo seguir así, pensé, hablando de proveer un entorno de no-crítica a los demás con un hombre que todavía justificaba sus propios juicios…

Mi tristeza se basaba en la pregunta (y el miedo) de que este asunto era demasiado para que nadie lo “comprendiera,” si él ni siquiera había comprendido al menos eso después de un año de trabajar conmigo a diario. Era muy posible que yo estuviera malgastando mi tiempo al escribir este libro. Me imaginé a Jed McKenna mirándole y diciendo que Maya estaba ganando la guerra por ese ego (que la mayoría de la gente no termina el estado de crisálida), y me pregunté tristemente qué podría pasarle si eso era cierto.

 

“No puedo volverme atrás, ¿verdad?,” preguntó Neo.

“No,” respondió Morfeo.

 

* * *

 

De modo que puse en marcha el Proceso de Robert para todo este malestar emocional y después usé la autolisis espiritual para exponer los miedos subyacentes. Allí es donde encontré capas de mi propio ego, una de las cuales aún creía que este libro podría tener un impacto en alguien y no sólo ser simplemente mi informe de exploración; otra capa del ego se sentía aún lo bastante prepotente como para creer que sencillamente es posible ayudarse unos a otros como amigos a través de este proceso, a pesar de lo que dije a otra gente y de todas las evidencias en contra.

Tuve que abandonar mi apego al barco y al futuro que representaba; tuve que abandonar mi apego a este libro y a cualquier resultado que pudiera o no tener para alguien; y tuve que abandonar mi apego al propio progreso espiritual de mi amigo de convertirse en mariposa. Después de todo, tiene que haber un montón de rutas diferentes que uno puede tomar para atravesar las Rocosas y  llegar al Océano Pacífico, y yo no iba a juzgar (ni podía) qué camino era el “correcto” para mi amigo. Yo tenía que confiar que su Yo Infinito sabía lo que es mejor para él mucho mejor que yo. El hecho de que me gustaba que tomase la misma ruta que yo, simplemente porque creo que es mejor o más segura que la que parece que él lleva, no tiene relevancia.

Expresé en silencio mi gratitud  a mi amigo y lo abandoné todo, el barco, la camaradería, el ego que quería aún ser un escritor lo bastante bueno como para que otra gente comprendiese lo que decía y pudiera ser capaz de utilizarlo con éxito en sus propias vidas. En este caso no tuve que desconectarme de mi amigo en absoluto, todo lo que tuve que hacer fue abandonar mis propios apegos y capas del ego. Además, él era libre de ser quien era sin tener que ser quien yo quería que fuera.

Existe otra posibilidad que también tenía que considerar, y era que mi amigo comprendiese de verdad la neutralidad, pero tenía que “hacerse el tonto” de manera que yo pudiese tener la experiencia que necesitaba. El podría levantarse un día sabiendo exactamente qué es la neutralidad y lo que significa y preguntarse cómo ha podido decir esas cosas hoy. Eso es lo que los amigos pueden hacerse unos a otros: interpretar los papeles difíciles y peligrosos en sus películas y darse unos a otros los regalos especiales que no sería posible recibir de nadie más.

Como Humanos-Niños y Humanos-Adultos dentro del cine hemos vivido toda nuestra vida en juicio, en dualidad. No va a ser fácil cambiar el patrón, probablemente no va a ocurrir rápidamente. Vas a ser quien tenga que localizar tus propios juicios, que necesitan ser procesados si quieres convertirte en mariposa.

 

* * *

 

A veces eso puede ser muy difícil. A veces el ego sentirá una amenaza real a su propia existencia e intentará cualquier cosa para frenarte o desviarte. A veces tomará el aspecto de desvíos del camino muy tentadores, con una lógica fascinante susurrada en tu oído. Por ejemplo,  tras un año de proceso en su crisálida, un amigo estaba a punto de entrar en su “noche oscura del alma,” acercándose a una poderosa capa de su ego de la que se desprendería si continuaba en esa dirección. Tenía un gran malestar emocional y su ego le convenció para que dejase de hacer cualquier proceso y tomase un “desvío”. De manera que comenzó a desafiar la teoría misma del “modelo de la consciencia,” no examinándola, lo que es conveniente siempre, sino discutiendo intelectualmente con ella, como si por probar que alguna parte de ella estuviese “equivocada” él pudiese escaparse de procesar su ira y sus juicios. Pero no hay escapatoria alguna: el camino de salida pasa por el medio.

Si este modelo está en algún sitio cercano a la verdad, y a menos que encuentre una nueva ruta a través de las Montañas Rocosas que yo no conozca, lo más probable es que este amigo tenga que volver al lugar donde se salió y afrontar lo que no pudo la primera vez. No hay nada “equivocado” en ello, en tomarse un respiro por un tiempo, en mantenerse firme y reagruparse y recolectar nuevas fuerzas, como detenerse en la subida al monte Everest y descansar en el campamento base, acostumbrándose a la altura y al frío. Pero, ¿por qué no reconocer que eso es lo que uno quiere hacer, y no darle al ego poder adicional al escuchar sus distracciones y usarlas como excusa para no seguir en ese momento?

Aprender a diferenciar el sonido de tu ego del sonido de tus propios pensamientos requiere práctica y honestidad radical. La única ayuda que puedo ofrecer es que cuando el “pensamiento” esté intentando alejarte del malestar es el ego el que habla, sin que importe lo racional o atractivo que sea el “pensamiento”. Hay una gran diferencia entre tomar un “desvío” del camino por la pura alegría y excitación de la exploración, y hacerlo para escaparse del malestar.

En la película creada para ti por tu propio Yo Infinito tus amigos pueden ayudarte interpretando un papel que llame tu atención a esos juicios y a las voces de tu ego, si estás dispuesto a escucharlo. Pero tienes que estar completamente despierto, alerta, vigilante, y escuchar muy cuidadosamente tus pensamientos y las palabras que dices para detectar esos juicios cuando vienen trepando; tienes que tener el valor y la honestidad de no intentar justificarlos, o negarlos, o banalizarlos, y en lugar de eso, procesarlos.

¿Has oído hablar de un “detector de trolas”?  Ahora vas a necesitar un “detector de juicios” para usarlo en ti mismo, porque sea cual sea la ruta que tomes para atravesar las Rocosas, si quieres convertirte en serio en mariposa no puedes quedarte colgado de tus creencias y opiniones críticas. Eso, simplemente, no te llevará a donde dices que quieres ir.

 

 

NOTAS

 

1. Wikipedia, Mores (conducta) – Vuelta a la lectura

2. Dictionary.com, moralidad – Vuelta a la lectura

3. Diccionario American Heritage, juicio – Vuelta a la lectura

4. Diccionario Merriam-Webster, juicio – Vuelta a la lectura

5. The Free Dictionary, dualidad – Vuelta a la lectura

6. Diccionario American Heritage, monismo – Vuelta a la lectura

7. NonDualityInfo.com – Vuelta a la lectura

8. A. Walker, en la crítica literaria del libro Uno: Escritos imprescindibles sobre No-dualidad – Vuelta a la lectura

9. Id. – Vuelta a la lectura

10. Kenneth MacLean, El Universo vibratorio – Vuelta a la lectura

11. La Sagrada Biblia, versión King James, Génesis, 2:9 – Vuelta a la lectura

12. Ibid., 2:25 – Vuelta a la lectura

13. Ibid., 3:7 – Vuelta a la lectura

14. Ibid., 3:23 – Vuelta a la lectura

15. La Sagrada Biblia, versión King James. Revelaciones, 2:7 – Vuelta a la lectura

16. Gotquestions.org, Armagedón – Vuelta a la lectura

17. Jalal al-Din Rumi, Del poema Más allá de las ideas en El Rumi imprescindible – Vuelta a la lectura

18. Lynne McTaggert, El Campo: la búsqueda de la fuerza secreta del Universo - pág. xxi – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 17

CREENCIAS Y OPINIONES

 

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El doctor Bruce Lipton comenzó su carrera científica como biólogo celular. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Virginia en Charlottesville antes de unirse en 1973 al Departamento de Anatomía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin, donde sus investigaciones sobre la distrofia muscular se concentraron en los mecanismos moleculares que controlan la conducta celular. En 1982, el doctor Lipton empezó a examinar los principios de la física cuántica y cómo podrían integrarse en su comprensión de los sistemas de proceso de información de la célula. En el proceso descubrió que el cerebro de la célula no está en el núcleo, que era lo que se enseñaba en la facultad, sino en la membrana, la superficie exterior o “piel” de la célula.

“Su investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, entre 1987 y 1992, reveló que el entorno controla la conducta y la fisiología de la célula actuando a través de la membrana. Sus descubrimientos, que iban a contracorriente de la opinión científica de que la vida está controlada por los genes, dieron nacimiento a uno de los campos de estudio más importantes hoy, la ciencia de la epigenética. Muchos artículos posteriores de otros investigadores han validado desde entonces sus conceptos e ideas.”1

La epigenética es a la biología lo que la física cuántica es a la física. Ha puesto cabeza abajo nuestra comprensión milenaria de la biología; o, como ya he dicho muchas veces, lo cierto es lo opuesto de lo que siempre hemos creído. Por la epigenética sabemos ahora que nuestra percepción del entorno controla nuestro ADN, y no al revés. Bruce es un hombre brillante y un buen amigo. Desgraciadamente sigue creyendo que lo que está “ahí fuera” (el cuerpo humano en particular) es real, pero a pesar de eso, mediante su libro superventas La Biología de la Creencia y sus seminarios en directo llamados La Biología de la Percepción, ofrece algunas nociones muy importantes sobre los efectos de la creencia en nuestra vida.

 

“Cómo veamos la vida condiciona nuestro comportamiento, y ya que las percepciones pueden ser incorrectas, es más acertado decir que las creencias controlan la biología: lo que tú crees, crea tu vida.”2

 

El primer ejemplo que ofrece es lo que se llama el “efecto placebo”.3

Se usa normalmente como un término médico que significa que se le da a un paciente algo neutro (como una pastilla de azúcar) que, sin embargo, le hace sentirse mejor. No hay razón química en el placebo para que tenga efecto alguno sobre el cuerpo, pero lo hace de alguna manera. Ese “de alguna manera” es porque el paciente cree que tendrá efecto, y nada más. Es la creencia del paciente lo que cambia su biología y su conducta.

 

“Las estadísticas revelan que una tercera parte de todas las curaciones médicas son el resultado del efecto placebo.”4

 

Pero ese “efecto placebo” no se limita a la medicina ni a las pastillas. De hecho, está operativo mucho tiempo a medida que nosotros, los Jugadores, creemos que algo, lo que sea, nos sentará bien, que nos hace sentirnos mejor aunque sea neutro.

Esto, por supuesto, es cierto también para todas las medicinas homeopáticas. La Homeopatía se basa aún en la creencia de que tomar algo de “ahí fuera” (por “natural” que sea) tendrá un efecto “aquí dentro”.

La otra cara de la moneda, no tan bien conocida, es el “efecto nocebo”.5

Si un paciente (o un Jugador) cree que algo que es neutro, lo que sea, es dañino para ellos, ese algo les hará sentirse mal, o peor, cuando de hecho no hay nada en absoluto en el nocebo que pueda hacerles daño.

 

“Si un médico te dice que tienes una enfermedad, o te dice que vas a morir, y tú crees al médico porque es un “profesional,” la creencia te dará la enfermedad o causará que mueras.”6

 

El “nocebo” más famoso actualmente puede ser el VIH. Según el doctor Kary Mullis, Premio Nobel de Química, y más de dos mil investigadores médicos y científicos, profesionales de la salud y periodistas7,  no hay documento científico alguno que pruebe que el VIH provoque el SIDA8. El doctor Peter Duesberg, miembro de la Academia Nacional de Ciencias y catedrático de biología molecular y celular en la Universidad de California en Berkeley, fue uno de los más importantes retrovirólogos del mundo a finales de los 1970 y principios de los 1980 y recibió elogios ya al principio de su carrera por su investigación en los oncogenes y el cáncer.

El doctor Duesberg dice que no hay nada en el VIH que pueda dañar al cuerpo humano, que el VIH es un “virus transeúnte inofensivo.”9  Según el informe directivo del Subcomité de Congreso de los Estados Unidos y la Oficina de Integridad en la Investigación del Departamento de Salud y Servicios Humanos, el hombre que proclamó primero que había descubierto el VIH y que el VIH era la causa del SIDA, era culpable de “mala praxis científica”10  y su investigación se definió como de “mérito sospechoso”11 y “verdaderamente demente.”12

De hecho, el VIH falla en cualquier test científico tradicional y aceptado para que se le llame la “causa” del SIDA13, e incluso los expertos en SIDA admiten que más de la mitad de los que mueren de SIDA lo hacen por fallo orgánico (mayoritariamente fallo hepático) como efecto secundario de los medicamentos antirretrovirales que se les anima a tomar, y no por el VIH14.

Pero si alguien cree lo que se nos dice por los medios de comunicación de masas, que el VIH causa el SIDA y resulta en muerte, entonces la tensión causada por esa creencia es suficiente para destruir su sistema inmunitario, le provocará el SIDA y morirá, según el doctor Bruce Lipton.

En ambos casos, el placebo y el nocebo, es la creencia del Jugador y no la experiencia real lo que controla sus percepciones y condiciona su conducta.

“Si crees que algo te sentará bien, será bueno; y si crees que algo es dañino, será malo.”15

El doctor Lipton acentúa el hecho de que muchas de nuestras creencias son “aprendidas” de otra gente, y esas creencias aprendidas pueden invalidar en efecto nuestras percepciones e instintos naturales. Por ejemplo, todos los niños saben nadar cuando nacen. Pero según crecen y observan la reacción en las caras de sus padres cuando se acercan al agua, los niños aprenden a temer al agua y luego necesitan que les enseñen a no temer al agua y a nadar de nuevo a la edad apropiada, cuando sus padres ya no tienen miedo.16

Bruce compara nuestra percepción con una cámara que toma instantáneas del “mundo físico” que nuestro cerebro ha proyectado “ahí fuera”. Pero dice que nuestras creencias actúan como filtros en esa cámara, filtrando ciertas frecuencias y cambiando la imagen que llega. Da un ejemplo muy bueno de esto en sus talleres, cuando pone una diapositiva que no tiene sentido en la pantalla…

 


… y hace que el público se ponga un par de gafas con lentes verdes que les ha dado, y que miren a la foto. Esto es lo que ven…

 

 

Entonces hace que se cambien las gafas verdes por las gafas con lentes rojas y que miren a la misma foto, y esto es lo que ven…

 

 

(Puedes ver un video muy corto mala calidad sobre esto en YouTube aquí.)

El doctor Lipton concluye que el filtro de nuestras creencias condiciona exactamente de la misma manera cómo percibimos nuestro mundo y, por lo tanto, cómo reaccionamos y respondemos a nuestras experiencias.

 

“La vida lo tiene todo en sí misma, pero tú sólo verás lo que te dejen ver los filtros de tu creencia.”17

 

* * *


 Échale una mirada rápida a esta carta…

 

 

Es un seis de picas rojo, ¿cierto?, ¿o lo has visto como algo distinto?  (N. del T.: en la baraja francesa  las picas y los tréboles son siempre negros, rojos son los corazones y los diamantes.)

Hay un experimento clásico en psicología18 en el que se muestra este seis de picas rojo junto a otras cartas normales a un grupo de gente, que van anotando las cartas que ven. En las primeras pasadas por el conjunto de cartas mucha gente no ve el seis de picas rojo, y algunos no pueden ver nunca el seis de picas rojo, ni incluso teniéndolo en las manos.

 

“La conclusión es que nuestras creencias pueden filtrar y afectar qué datos nos llegan por los sentidos. Podemos terminar viendo y oyendo sólo lo que creemos. Cuanto más fuerte sea el sistema de creencias, tanto más poderosa será su habilidad para filtrar los datos que contradigan esas creencias. Te han enseñado, y lo crees, que ver es creer. Debería ser justo lo contrario. Tú has llegado a comprender que el ojo, hablando metafóricamente, es una cámara que registra fotografías de lo que está realmente ahí fuera, sin que haya alteraciones de los datos. Lo que yo propongo es que en la práctica lo inverso de esa frase es lo cierto: creer es ver. Lo que yo propongo es que el ojo es una cámara que filtra la mayor parte del espectro electromagnético para registrar solamente la luz visible, y que esa cámara está controlada por el fotógrafo, que escoge consciente o inconscientemente qué fotografiar.”19

 

Es este caso comenzamos por la creencia de que un seis de picas rojo no existe, con lo que es difícil verlo por lo que es realmente. Es prácticamente imposible para quienes tienen sistemas de creencias muy fuertes y determinantes.

 

* * *

 

Me he pensado muchísimo si incluir el ejemplo siguiente, porque es muy controvertido, pero también es el ejemplo más perfecto que puedo hallar para ilustrar cómo afectan nuestras creencias lo que percibimos “ahí fuera” y nos impiden ver “lo que es,” y cómo pueden contribuir esas creencias a generar tanto dolor y sufrimiento en nuestras vidas.

Aunque no seas cristiano sabrás probablemente que Jesús fue crucificado y murió en la cruz, para alzarse de nuevo de entre los muertos tres días después. Mucha gente ha creído esto y ha basado sus vidas en ello durante los últimos dos mil años.

He aquí la escritura de la Sagrada Biblia en la que se basa esta creencia (aunque ya conozcas la historia, por favor léela ahora de nuevo)…

 

Lucas 23:50 “Y, mirad, había un hombre llamado José…

52 Este hombre fue a Pilatos, y suplicó por el cuerpo de Jesús.

53 Y lo bajó de la cruz, y lo envolvió en lienzos blancos, y lo depositó en un sepulcro que había sido tallado en la roca, en el que ningún hombre había sido enterrado antes…

55 Y también las mujeres, que habían venido de Galilea, lo siguieron y contemplaron el sepulcro y cómo depositaron su cuerpo.

56 Y se volvieron, y prepararon especias y ungüentos, y descansaron el día del sábado según los mandamientos.

24:1 En el primer día de la semana, muy temprano por la mañana, vinieron al sepulcro con las especias que habían preparado, y había algunas otras con ellas.

2 Y encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro.

3 Y entraron, y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Y ocurrió que, cuando estaban allí perplejas, ¡mirad!, dos hombres de vestiduras brillantes estaban a su lado:

5 Y cuando ellas se atemorizaron e inclinaron sus rostros a tierra, les dijeron ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6 Él no está aquí, porque se ha alzado: recordad cómo os habló cuando estaba aún en Galilea,

7 diciendo, El Hijo del Hombre debe ser entregado en las manos de los pecadores, y ser crucificado, y alzarse de nuevo al tercer día.

8 Y ellas recordaron sus palabras,

9 y volvieron del sepulcro, y dijeron todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

10 Eran María Magdalena, y Juana, y María la madre de Santiago, y otras mujeres que estaban con ellas, las que dijeron estas cosas a los apóstoles.

11 Y sus palabras les parecieron cuentos ociosos, y no las creyeron.

12 Entonces se levantó Pedro, y corrió al sepulcro, e inclinándose hacia dentro vio los lienzos colocados aparte, y salió preguntándose en su corazón qué había sucedido.

13 Y, ¡mirad!, dos de ellos fueron ese mismo día a un pueblo llamado Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios.

14 Y hablaban entre sí de todas las cosas que habían sucedido.

15 Y ocurrió que mientras conversaban y razonaban, el mismo Jesús se acercó y fue con ellos.

16 Pero sus ojos estaban de forma que no le reconocían.

17 Y él les dijo, ¿qué clase de conversaciones son esas que tenéis entre vosotros al andar, y que son tristes?

18 Y uno de ellos, de nombre Cleofás, respondiendo le dijo, ¿eres tú el único forastero en Jerusalén, y no sabes de las cosas que han sucedido allá estos días?

19 Y él les dijo, ¿qué cosas? Y ellos le dijeron, sobre Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todos:

20 y de cómo el sumo sacerdote y nuestros gobernantes le entregaron para ser condenado a muerte, y le crucificaron.

21 Pero nosotros confiábamos que era él quien tenía que redimir a Israel, y además hoy es el tercer día desde que esas cosas ocurrieron.

22 Si, y algunas mujeres también de nuestra compañía nos asombraron, que fueron temprano al sepulcro,

23 y cuando no encontraron su cuerpo vinieron diciendo que también habían tenido una visión de ángeles que dijeron que él estaba vivo.

24 Y algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y encontraron lo que las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron…

28 Y creció la noche en el pueblo a donde iban, y él hizo como si fuese más lejos.

29 Pero ellos le obligaron, diciendo: quédate con nosotros, porque ya la noche avanza y el día hace mucho que acabó. Y él se quedó con ellos.

30 Y ocurrió que, cuando él se sentó a la cena con ellos, tomó pan, y lo bendijo, y lo partió, y se lo dio.

31 Y sus ojos se abrieron, y le conocieron, y él desapareció de su vista.

32 Y ellos se dijeron uno al otro, ¿no ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y cuando abrió las escrituras para nosotros?

33 Y se levantaron en esa misma hora y volvieron a Jerusalén, y encontraron a los once reunidos, y a aquellos que estaban con ellos,

34 diciendo, el Señor se ha alzado verdaderamente, y ha aparecido ante Simón.

35 Y ellos dijeron las cosas que ocurrieron en el camino, y cómo le conocieron al partir el pan.

36 Y cuando así hablaban, el mismo Jesús se presentó en medio de ellos, y les dijo, la paz esté con vosotros.

37 Pero ellos estaban amedrentados y aterrados, y creían que habían visto un espíritu.

38 Y él les dijo, ¿por qué os turbáis?, ¿y por qué se alzan esos pensamientos en vuestro corazón?

39 Mirad mis manos y mis pies, soy yo mismo: tocadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

40 Y cuando él habló de esa manera, les mostró sus manos y sus pies.

41 Y mientras ellos no creían aún con alegría, y se extrañaban, les dijo, ¿tenéis aquí algo de carne?

42 Y le dieron un pedazo de pescado asado y un trozo de panal.

43 Y él los cogió y comió ante ellos.”20

 

Pero ¿y si esto fuera en efecto el relato de un hombre que fue bajado de su cruz tras sólo tres horas, vivo aún, y trasladado a un escondite secreto donde fue tratado de las heridas de sus pies y sus manos, de su cabeza y su costado; que sobrevivió y fue dejado tres días descansando, y que se reunió con sus discípulos en el camino cuando caminaban alejándose de Jerusalén?

En otras palabras, quiero pedirte que leas los mismos pasajes de la Biblia otra vez, sin la creencia previa de que Jesús murió en la cruz…

 

Lucas 23:50 “Y, mirad, había un hombre llamado José…

52 Este hombre fue a Pilatos, y suplicó por el cuerpo de Jesús.

53 Y lo bajó de la cruz, y lo envolvió en lienzos blancos, y lo depositó en un sepulcro que había sido tallado en la roca, en el que ningún hombre había sido enterrado antes…

55 Y también las mujeres, que habían venido de Galilea, lo siguieron y contemplaron el sepulcro y cómo depositaron su cuerpo.

56 Y se volvieron, y prepararon especias y ungüentos, y descansaron el día del sábado según los mandamientos.

24:1 En el primer día de la semana, muy temprano por la mañana, vinieron al sepulcro con las especias que habían preparado, y había algunas otras con ellas.

2 Y encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro.

3 Y entraron, y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Y ocurrió que, cuando estaban allí perplejas, ¡mirad!, dos hombres de vestiduras brillantes estaban a su lado:

5 Y cuando ellas se atemorizaron e inclinaron sus rostros a tierra, les dijeron ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6 Él no está aquí, porque se ha alzado: recordad cómo os habló cuando él estaba aún en Galilea,

7 diciendo, El Hijo del Hombre debe ser entregado en las manos de los pecadores, y ser crucificado, y alzarse de nuevo al tercer día.

8 Y ellas recordaron sus palabras,

9 y volvieron del sepulcro, y dijeron todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

10 Eran María Magdalena, y Juana, y María la madre de Santiago, y otras mujeres que estaban con ellas, las que dijeron estas cosas a los apóstoles.

11 Y sus palabras les parecieron cuentos ociosos, y no las creyeron.

12 Entonces se levantó Pedro, y corrió al sepulcro, e inclinándose hacia dentro vio los lienzos colocados solos, y salió preguntándose en su corazón qué había sucedido.

13 Y, ¡mirad!, dos de ellos fueron ese mismo día a un pueblo llamado Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios.

14 Y hablaban entre sí de todas las cosas que habían sucedido.

15 Y ocurrió que mientras conversaban y razonaban, el mismo Jesús se acercó y fue con ellos.

16 Pero sus ojos estaban de forma que no le conocían.

17 Y él les dijo, ¿qué clase de conversaciones son esas que tenéis entre vosotros al andar, y que son tristes?

18 Y uno de ellos, de nombre Cleofás, respondiendo le dijo, ¿eres tú el único forastero en Jerusalén, y no sabes de las cosas que han sucedido allá estos días?

19 Y él les dijo, ¿qué cosas? Y ellos le dijeron, sobre Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todos:

20 y de cómo el sumo sacerdote y nuestros gobernantes le entregaron para ser condenado a muerte, y le crucificaron.

21 Pero nosotros confiábamos que era él quien tenía que redimir a Israel, y además hoy es el tercer día desde que esas cosas ocurrieron.

22 Si, y algunas mujeres también de nuestra compañía nos asombraron, que fueron temprano al sepulcro,

23 y cuando no encontraron su cuerpo vinieron diciendo que también habían tenido una visión de ángeles que dijeron que él estaba vivo.

24 Y algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y encontraron lo que las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron…

28 Y creció la noche en el pueblo a donde iban, y él hizo como si fuese más lejos.

29 Pero ellos le obligaron, diciendo: quédate con nosotros, porque ya la noche avanza y el día hace mucho que acabó. Y él se quedó con ellos.

30 Y ocurrió que, cuando él se sentó a la cena con ellos, tomó pan, y lo bendijo, y lo partió, y se lo dio.

31 Y sus ojos se abrieron, y le conocieron, y él desapareció de su vista.

32 Y ellos se dijeron uno al otro, ¿no ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y cuando abrió las escrituras para nosotros?

33 Y se levantaron en esa misma hora y volvieron a Jerusalén, y encontraron a los once reunidos, y a aquellos que estaban con ellos,

34 diciendo, el Señor se ha alzado verdaderamente, y ha aparecido ante Simón.

35 Y ellos dijeron las cosas que ocurrieron en el camino, y cómo le conocieron al partir el pan.

36 Y cuando así hablaban, el mismo Jesús se presentó en medio de ellos, y les dijo, la paz esté con vosotros.

37 Pero ellos estaban amedrentados y aterrados, y creían que habían visto un espíritu.

38 Y él les dijo, ¿por qué os turbáis? ¿y por qué se alzan esos pensamientos en vuestro corazón?

39 Mirad mis manos y mis pies, soy yo mismo: tocadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

40 Y cuando él habló de esa manera, les mostró sus manos y sus pies.

41 Y mientras ellos no creían aún con alegría, y se extrañaban, les dijo, ¿tenéis aquí algo de carne?

42 Y le dieron un pedazo de pescado asado y un trozo de panal.

43 Y él los cogió y comió ante ellos.”

 

“Mirad mis manos y mis pies, soy yo mismo: tocadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” No puedo imaginarme cómo podría estar más claro. Jesús dice que está vivo, que ése era verdaderamente su cuerpo físico, no un espíritu, y para probarlo comió carne con ellos.

Hay frases incluso más reveladoras en los otros Evangelios. En Mateo21, por ejemplo…

 

Mateo 28:5 “Y el ángel respondió y dijo a las mujeres: no temáis, porque yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado.

6 Él no está aquí, porque se ha alzado, como dijo. Venid y ved el lugar donde descansa el Señor.

7 Id aprisa, y decid a los discípulos que él se ha alzado de entre los muertos, y ¡mirad!, él va a Galilea ante vosotros, allí le veréis.”

 

…y…

 

Mateo 28:10 “Entonces Jesús les dijo: no temáis, id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea, y que allí me verán…

16 Entonces los once discípulos fueron a Galilea, a una montaña que Jesús les había designado.

17 Y cuando le vieron le adoraron.”

 

Un cuerpo resucitado no necesitaría “ir ante” nadie, ni a sitio alguno, aparecería espontáneamente allí, simplemente. Y tampoco necesitaría decirle a nadie que fuera a verle a ningún sitio.

El Evangelio de Marcos22 dice…

 

Marcos 15:43 “José de Arimatea, un ilustre consejero, que también esperaba el reino de Dios, fue y se presentó con valentía ante Pilatos,  y ansiaba el cuerpo de Jesús.

44 Y Pilatos se maravilló de que ya hubiera muerto.”

 

Un sinónimo de “maravilla” es “sorpresa”. Pilatos se sorprendió de que Jesús ya estuviera muerto, porque sólo había estado tres horas en la cruz y habitualmente la crucifixión tarda más tiempo matar a alguien. “Los romanos utilizaban la crucifixión como un método de muerte prolongado, atroz y humillante… Es posible sobrevivir a la crucifixión, si no es prolongada, y hay registros de gente que lo hizo.”23

 

…y…

 

Marcos 16:1 “Y cuando hubo pasado el sábado, María Magdalena, y María la madre de Santiago, y Salomé compraron especias dulces, que llevarían para ungirle.”

 

“Ungir” significa “untar o frotar con aceite, o una substancia oleosa”24,  lo que incluso hoy es un tratamiento médico común para las heridas de un cuerpo que aún esté vivo.

 

…y…

 

Marcos 16:9 “Ahora que Jesús se había alzado, al amanecer del primer día de la semana, apareció primero ante María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios.

10 Y ella fue y les dijo que había estado con él, cuando ellos se lamentaban y lloraban.

11 Y ellos, cuando oyeron que él estaba vivo y que ella le había visto, no lo creían.

12 Después de eso él apareció en otra forma a dos de ellos, cuando viajaban a pie.

13 Y ellos fueron y lo dijeron al resto, pero tampoco les creyeron.”

 

¡“Y cuando oyeron que él estaba vivo”!, ¿cómo se puede entender mal eso?

 

…y…

 

Marcos 16:14 “Después él apareció ante los once cuando estaban sentados a la cena, y les reprendió por su incredulidad y la dureza de su corazón, porque no creyeron a aquellos que le habían visto cuando se alzó.”

 

Y en el Evangelio de Juan25

 

Juan 19:39 “Y allí vino también Nicodemo, que primero vino a Jesús de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe.”

 

Nicodemo era “un hombre rico y bien conocido del que se decía que tenía poderes milagrosos.”26

La mirra y el áloe no se usan sólo para el embalsamamiento, sino también como medicina para las heridas.

La mirra se usa actualmente en algunos linimentos y pomadas curativas que pueden aplicarse sobre abrasiones y otras enfermedades menores de la piel. En la medicina alternativa se dice que mezclar resina de mirra con vinagre aumenta su capacidad de aliviar el dolor.27 Los griegos y los romanos usaban el áloe para tratar las heridas28,  como hacemos hoy también.

 

…y…

 

Juan 20:6 “Entonces vino Simón Pedro siguiéndole, y  fue al sepulcro, y vio los lienzos colocados,

7 y el paño, que estaba sobre su cabeza, no estaba colocado con los lienzos, sino envuelto solo en otro lugar.”

 

El paño que envolvía la cabeza de Jesús, donde tenía las heridas de la corona de espinas, estaba en un lugar distinto del resto. No es probable si su cuerpo resucitó y dejó sus “lienzos” allí colocados.

 

…y finalmente…

 

Juan 20:19 “Entonces, el mismo día por la noche, siendo el primer día de la semana, cuando, por miedo a los judíos, estaban cerradas las puertas donde se reunían los discípulos, vino Jesús y se alzó en el medio, y les dijo, la paz esté con vosotros.

20 Y cuando así dijo, les mostró sus manos y su costado. Entonces se alegraron los discípulos, cuando vieron al Señor.”

 

Tengo que añadir que es bastante probable que los discípulos de Jesús creyeron realmente que había muerto en la cruz, así que comprendo su asombro al ver que no. Pero incluso en la Biblia, leída sin una creencia previa, está muy claro que Jesús sobrevivió a su crucifixión. La Cristiandad se ha basado durante dos mil años la en la creencia de que Jesús murió en la cruz (muchos dicen que “por nuestros pecados”) y se alzó de nuevo de entre los muertos. Piensa en el impacto que esta creencia ha tenido en el mundo, y en muchos de nosotros personalmente. Se han luchado guerras, han muerto millones, y más millones han vivido vidas de culpa y vergüenza basadas en esta creencia.

Pero hay abundantes evidencias de que esta creencia no es cierta.29 La misma Biblia no dice que ocurriera así, a menos que leas los Evangelios ya con esa creencia, y aún así tienes que hacer algunas grandes presuposiciones. (Recuerda la Navaja de Ockham: la mejor respuesta es la que tiene menos presuposiciones.)

De modo que empezamos con el juicio de que todos nosotros, como seres humanos, somos imperfectos de manera innata (la Iglesia Católica Romana lo llama “el pecado original”) A pesar de la evidencia, nos formamos la creencia de que el Hijo de Dios ha resucitado de entre los muertos para salvarnos de nuestra naturaleza pecadora y tenemos la opinión de que cualquiera que no crea en Él no puede subir al Cielo.

¡Eso nos lleva a un juego muy interesante!

 

* * *

 

He aquí otro ejemplo rápido de cómo ocurre este ciclo juicio-creencia-opinión…

Digamos que tú juzgas que la prostitución es “errónea,” por la razón que sea. Entonces te formas la creencia de que el gobierno debería hacer algo para detenerla y mantienes la opinión de que cualquier hombre o mujer que se vea envuelto en la prostitución actúa en forma inmoral.

Y digamos que tu Yo Infinito crea una experiencia para ti en tu crisálida en la que tienes que enfrentarte a esto, algo como que tu marido, o esposa, o amante, o hijo, o hija, o buen amigo (alguien a quien respetes y admires) es detenido acusado de prostitución, tanto solicitando como vendiendo sexo por dinero.

Me imagino que esto podría causarte algún malestar, un malestar agudo si fuese tu marido o tu mujer, estoy seguro. Así que esta es tu oportunidad de poner en marcha el Proceso de Robert, lo primero para quitar la “tensión,” el “malestar,” y la “realidad” de la situación, y luego poner en marcha la autolisis espiritual de Jed para descubrir la creencia falsa, la información falsa, y las capas del ego que resultan de ese juicio.

La mayor parte del tiempo puedes seguir simplemente el malestar (la emoción o el dolor, por ejemplo), para descubrir el juicio. En este ejemplo debería ser bastante fácil encontrar el juicio subyacente, el que tú consideres la prostitución como algo “erróneo,” y usar la autolisis espiritual para preguntar, “¿es eso cierto?”

Pero a veces no es tan fácil, el juicio no está tan visible inmediatamente, ya que está enterrado más profundamente, oculto a tu percepción. De manera que, en lugar de eso, lo que puedes hacer es seguir la emoción para encontrar la creencia, y luego seguir la creencia para encontrar el juicio. O, si la creencia también es difícil de encontrar, sigue la emoción para encontrar la opinión, luego sigue la opinión para encontrar la creencia y luego sigue la creencia para encontrar el juicio. Ya te haces cargo.

Recuerda lo que dijo Jed McKenna…

 

“Todos los apegos al estado de sueño están hechos de energía. Esa energía se llama emoción. Todas las emociones, positivas y negativas, son apegos.”

 

… de manera que considera a todas las emociones que tengas que estén por debajo de la alegría, la excitación y el entusiasmo totales como un letrero indicador (una bandera roja) que te lleva a tus opiniones, creencias y juicios.

De hecho puedes hacer esto con cualquier opinión o creencia en cualquier momento, sin necesitar que tu Yo Infinito te cree una experiencia catalizadora. Si te escuchas a ti mismo dando una opinión (cualquier opinión), busca la creencia que te llevó a esa opinión, luego busca más hondo el juicio que llevó a la creencia.

Recuerda que todos los juicios, creencias y opiniones se formaron dentro de la sala de cine y se basan en hipótesis incorrectas, así que todas son falsas.

Para alguna gente puede resultar difícil aceptar que han llegado a apegarse a sus opiniones, que tienen múltiples capas de ego en cada una, amontonadas una encima de otra. Pero la idea de todo el proceso en la crisálida va exactamente de esos apegos y de abandonarlos.

 

* * *

 

“Vale,” podrías decir, “veo lo de vivir sin juicios, incluso puedo imaginarme vivir sin creencias, pero ¿vivir sin opiniones?, ¿no es eso un tanto aburrido? ¿Aceptas simplemente todo lo que se pone ante ti en tu holograma, sin cuestionarlo ni discriminarlo?”

Si, y no. Si: aceptas absolutamente todo lo que se pone ante ti, puesto que tu Yo Infinito ha creado “absolutamente todo” lo que quiere que experimentes hasta el más mínimo detalle. Es verdad que yo ya no vivo con juicios, creencias y opiniones, excepto esas raras veces en las que surge una para que la identifique y la procese. Y, no: la vida está lejos de ser aburrida, y yo tengo mis preferencias. Jed McKenna comienza el libro segundo de su Trilogía de la Iluminación diciendo: “Odio L.A. (Los Ángeles)”. No he podido averiguar nunca si Jed se expresaba con una opinión crítica, o si era sólo una licencia literaria, por el efecto.

Yo no “odio” nada, pero “prefiero” muchas cosas.

¿Cuál es la diferencia? Eso puede ser muy sutil y delicado a veces, pero intentaré explicarme.

Una opinión, basada en creencia y juicio, significa también resistencia a la opinión opuesta. Una preferencia carece de resistencia, simplemente es una expresión de  elección. Prefiero no jugar a las Tres en Raya, a menos que el otro jugador sea un niño muy pequeño. El juego me parece muy aburrido, ya que no se puede ganar cuando juegas con alguien que tenga la más mínima idea de lo que ocurre. Ahora que sé que existe un juego como el backgammon, prefiero jugarlo en su lugar. No tengo resistencia a jugar a las Tres en Raya, tampoco juicio, ni creencias, ni opiniones sobre él como juego; simplemente, la mayoría de las veces prefiero no jugarlo.

Del mismo modo, prefiero no jugar al juego de los juicios, de las creencias, de las opiniones, del miedo, la primera parte del Juego Humano dentro de la sala de cine. No tengo resistencia a jugar a nada de eso si se dieran las circunstancias adecuadas y estuviese claro que mi Yo Infinito estaba creando eso como mi experiencia del momento. No tengo juicios, ni creencias, ni opiniones sobre ello distintas de qué perfecto era el juego en un período de mi metamorfosis, y qué perfecto es para la otra gente que aún quiera jugar a eso.

Pero también prefiero no pasar mucho tiempo con gente que juega a la primera parte del Juego Humano. Disfruto de vivir de forma que no esté rodeado por el ruido constante del drama y el conflicto de los demás. Prefiero no hablar del Tres en Raya. Prefiero no escuchar a los jugadores de Tres en Raya, que pasan la mayor parte de su tiempo en hablar del juego, discutiendo otra vez juegos anteriores que jugaron, acusando a alguien de hacer trampas en una partida que parece que perdieron, describiendo con todo detalle lo víctimas que se sienten cuando pierden, o hablando de nuevas estrategias para ganar un juego que no se puede ganar. Pero no les juzgo, de hecho apoyo que sigan haciendo exactamente lo que hacen. Sencillamente, no veo ni interesante ni divertido en absoluto ser parte de ello yo mismo.

Prefiero el silencio al sonido de las motocicletas. Prefiero no beber alcohol por cómo hace que me sienta. Prefiero navegar a vela que a motor. Prefiero comer proteínas y verduras más que carbohidratos. Prefiero el calor al frío, el sol a la nieve, la playa a la montaña, y menos (o ninguna) ropa que más. Prefiero ver una película que estar de cháchara, un concierto a una fiesta, un paseo solitario escuchando buena música con mis cascos a una cena con gente. Prefiero sumergirme quince metros en el océano a caminar sobre la tierra.

 Estas serían mis preferencias si pudiera elegir. Pero estaré donde quiera que mi Yo Infinito quiera que esté y experimentaré lo que sea que mi Yo Infinito quiera que experimente, porque confío totalmente en mi Yo Infinito. Ese es mi trabajo como Jugador en el Juego Humano.

Prevendría especialmente a aquellos que son nuevos en su crisálida a que sean muy cautos con esto de la opinión-preferencia. Los juicios son a veces difíciles de ver para poder procesarlos sin hacerlos más fuertes. Parece muy fácil decir “prefiero no estar con esa clase de gente” creyendo que es una declaración de preferencia, cuando de hecho es una declaración de juicio.

Me di cuenta de que al principio era mucho más fácil suponer simplemente que cualquier preferencia que quería expresar era en realidad una opinión basada en juicio y creencia, y procesarla en consecuencia. Tras un año, más o menos, cuando estaba más cómodo con lo de dejar mis juicios, creencias y opiniones (cuando me sentí razonablemente seguro de que podía captar cuándo trataba mi ego de colarme algo), me permití a mí mismo volver a tener preferencias. Aunque sigo muy vigilante y todavía reto a mis “preferencias” regularmente para asegurarme de que no me resisto a nada, porque la resistencia es la clave.


 

 

NOTAS

 

1. BruceLipton.com – Vuelta a la lectura

2. Bruce H Lipton, Intelligente Zellen (Células inteligentes) – en Alemán e Inglés – Vuelta a la lectura

3. Wikipedia, Placebo – Vuelta a la lectura

4. Bruce H Lipton, Id. – Vuelta a la lectura

5. Wikipedia, Nocebo – Vuelta a la lectura

6. Bruce H Lipton, Id. – Vuelta a la lectura

7. El grupo para la reevaluación científica de la hipótesis VIH/SIDA – Vuelta a la lectura

8. Kary Mullis video – Vuelta a la lectura

9. P Duesberg, VIH y SIDA, Revista Science 260: 1705 – Vuelta a la lectura

10. Philip J Hilts, Investigación Federal halla mala praxis en un descubridor del virus del Sida,New York Times, 31 de diciembre 31 de 1992;  John Crewdson, Chicago Tribune, “En el caso Gallo, la verdad es una víctima,” 1 de enero de 1995 – Vuelta a la lectura

11. Anthony Brink, El papa del SIDA – Vuelta a la lectura

12. B.J. Culliton, “En el interior de la investigación de Gallo,” Science 1990; 248:1494-1498 – Vuelta a la lectura

13. Stephen Davis, Muerte por error: el juicio al SIDA – Vuelta a la lectura

14. Ronald Reisler, y otros, Los sucesos de 4º grado son tan importantes como los sucesos del SIDA en la era del HAART – Vuelta a la lectura

15. Bruce H. Lipton, Id. – Vuelta a la lectura

16. Ibid. – Vuelta a la lectura

17. Ibid. – Vuelta a la lectura

18. Jerome S. Bruner y  L. Postman, Sobre la percepción de la incongruencia: un paradigma – Vuelta a la lectura

19. autor desconocido, enlace ahora roto – Vuelta a la lectura

20. La Sagrada Biblia, versión King James, El Evangelio según San Lucas, capítulos 23 y 24 – Vuelta a la lectura

21. La Sagrada Biblia, versión King James, El Evangelio según San Mateo, capítulo 28 – Vuelta a la lectura

22. La Sagrada Biblia, versión King James, El Evangelio según San Marcos, capítulos 15 y 16 – Vuelta a la lectura

23. Wikipedia, Crucifixión – Vuelta a la lectura

24. Diccionario Merriam-Webster, ungir – Vuelta a la lectura

25. La Sagrada Biblia, versión King James, El Evangelio según San Juan, capítulos 19 y 20 – Vuelta a la lectura

26. Wikipedia, Nicodemo – Vuelta a la lectura

27. Wikipedia, Mirra – Vuelta a la lectura

28. Wikipedia, Áloe – Vuelta a la lectura

29. Michael Baigent, y otros, Santa Sangre, Santo Grial – Vuelta a la lectura


 

 

CAPÍTULO 18

RESISTENCIA

 

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Tras horas y horas de autolisis espiritual escribí algo distinto, que es cierto:

Lo que resistes, persiste.

Creo que se lo oí decir primero a L. Ron Hubbard (en uno de sus  momentos de “genio” como explorador hace muchos años) antes de que otros empezaran a decirlo, y antes de que él se perdiera por el camino.

De modo que no es nada que me haya inventado yo, pero lo puse a prueba y vi que era cierto.

Buscando por Internet he visto referencias a esta frase atribuidas a muchas fuentes y grupos diferentes, desde el famoso psiquiatra Carl Jung, aunque no he podido verificar nunca que lo dijera, a EST (N. del T. Erhard Seminar Training)