Las mariposas vuelan libres

Un acercamiento innovador y radical a la evolución espiritual

 

~ Stephen Davis ~

 

Traducción de Pedro Ruiz de Luna

 

 

 

Edición Smashwords, notas de licencia.

Gracias por descargar este ebook gratuito. Se te invita a compartirlo con tus amigos.

Este libro puede ser reproducido, copiado y distribuido con propósitos no comerciales,

siempre y cuando permanezca en su forma original y completa.

 

Copyright 2010 por L & G Productions, LLC

 

 

Lista de contenidos

Capítulo 0  Introducción

 

PRIMERA  PARTELa metáfora de la sala de cine

Prefacio a la primera parte

Capítulo 1 – La Caverna de Platón

Capítulo 2 – Reunirse

Capítulo 3 – ¿Qué falla aquí?

Capítulo 4 – La biblioteca

Capítulo 5 – El Campo

Capítulo 6 – El Holograma

Capítulo 7 – No existe un “ahí fuera” ahí fuera

Capítulo 8 – La evasión

 

SEGUNDA  PARTE – Dentro de la crisálida

Prefacio a la segunda parte

Capítulo 9 – El modelo de la consciencia

Capítulo 10 – El modelo del Jugador

Capítulo 11 – El modelo del Juego Humano

Capítulo 12 – Las dos  mitades

Capítulo 13 – El Proceso

Capítulo 14 – La Autolisis Espiritual

Capítulo 15 – El desapego y la “carencia de deseos”

Capítulo 16 – Juicios y prejuicios

Capítulo 17 – Creencias y opiniones

Capítulo 18 – Resistencia

Capítulo 19 – Miedo

Capítulo 20 – ¿Quién soy yo?

Capítulo 21 – Sobre convertirse en mariposa

 

TERCERA  PARTE – Preguntas y respuestas

Prefacio a la tercera parte

Capítulo 22 – ¿Un único gran holograma?

Capitulo 23 – Los demás

Capítulo 24 – La plantilla “Entorno Tierra”

Capítulo 25 – ¿Somos todos uno?

Capítulo 26 – ¿Un Jugador por cada Yo Infinito?

Capítulo 27 – ¿Vidas pasadas?

Capitulo 28 – Karma, causa y efecto

Capítulo 29 – Confianza

Capítulo 30 – Dinero

Capítulo 31 – El ego

Capítulo 32 – Compasión

Capítulo 33 – Robert Scheinfeld

Capítulo 34 – Jed McKenna

Capítulo 35 – U.G. Krishnamurti

Capítulo 36 – El futuro

 

 

CAPÍTULO 0

INTRODUCCIÓN

 

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Sweet freedom whispered in my ear

You’re a butterfly

And butterflies are free to fly

Fly away, high away, bye bye

 

(La generosa libertad susurró en mis oídos:

eres una mariposa,

y las mariposas vuelan libres,

vuelan lejos, arriba y lejos, adiós, adiós.)

 

De Alguien me ha salvado la vida esta noche,

música de Elton John, letra de Bernie Taupin

 

~

 

Jorge tenía un problema.

A pesar de que le iba bastante bien, Jorge estaba descontento en el fondo. Se sentía vacío, su vida se había vuelto insípida y aburrida, odiaba su trabajo, probablemente sería despedido pronto debido a la recesión económica, la relación con su esposa se había deteriorado, ya no podía comunicarse con sus hijos; no hacía otra cosa en la vida más que trabajar, comer, ver la televisión y dormir; podía contar sus amigos verdaderos con un solo dedo de la mano y no veía forma de cambiar o mejorar nada.

Pero eso no era el mayor problema de Jorge en aquel momento. Su preocupación más acuciante era que había empezado a caminar dormido.

Una noche, cuando Jorge andaba por ahí sonámbulo, se cayó en un hoyo muy profundo. Al despertar descubrió que estaba tendido en el fondo, vestido sólo con su pijama, y que no había nada más que él en aquel agujero. Miró hacia arriba y vio el cielo de la mañana, con unas pocas ramas desnudas que se asomaban sobre él desde el círculo perfecto de luz del Sol. Era el principio de la primavera y el aire estaba bastante fresco. No veía a nadie, pero oía un débil sonido de voces.

Sabía que tenía que intentar salir de allí, pero las paredes del agujero eran verticales, resbaladizas, muy altas y no tenía nada con qué escalarlas. Cada vez que lo intentaba caía de nuevo al fondo, frustrado. Empezó a gritar pidiendo ayuda.

De repente, apareció la cara de un hombre mirándole desde lo alto del hoyo.

-        ¿Qué le pasa? -preguntó el hombre

-        Oh, gracias a Dios -exclamó Jorge-, estoy atascado aquí abajo y no puedo salir.

-        Bueno, entonces deje que le ayude -dijo el hombre-, ¿cómo se llama usted?

-        Jorge.

-        ¿Y su apellido?

-        Ilarraza.

-        ¿Con “H”, o sin?

-        Sin.

-        Enseguida vuelvo.

Cuando la cara desapareció, Jorge se preguntaba por qué era tan importante cómo se deletrease su apellido. Entonces el hombre volvió.

-        ¡Hoy es tu día de suerte, Jorge! Soy multimillonario y esta mañana me siento generoso.

El hombre dejó caer un papelito que tenía en la mano. El trozo de papel descendió flotando suavemente hasta el fondo del hoyo. Jorge lo recogió y miró otra vez hacia arriba, pero el hombre ya no estaba.

Jorge miró el papelito. Era un cheque de mil dólares, extendido a su nombre.

“Pero, ¡qué demonios!, ¿dónde voy a gastarlo aquí abajo?”, pensó. Lo dobló y se lo metió en el bolsillo del pijama.

Entonces oyó que venía otra voz.

-        Por favor, ayúdenme -gritó Jorge al espacio vacío de arriba.

Apareció una segunda cara de hombre, un rostro amable y compasivo.

-        ¿Qué puedo hacer por ti, hijo mío?

Jorge vio el alzacuello del hombre cuando éste se inclinaba sobre el borde del hoyo.

-        Padre, ayúdeme a salir de este agujero, por favor…

-        Hijo mío… -la voz era suave y amorosa-, tengo que decir misa en la iglesia dentro de cinco minutos; no puedo detenerme ahora, pero hoy diremos una oración especial por ti. ti.

                  Entonces buscó algo en su bolsillo.

-        Toma, esto te ayudará -y dejó caer un libro en el hoyo antes de marcharse.

Jorge cogió la Biblia, la estudió y trató de imaginarse todas las formas posibles de utilizarla para salir del agujero. Al final se cansó y echó el libro a un lado.

El siguiente transeúnte era una mujer. Cuando comprendió el aprieto de Jorge le lanzó algunas verduras de cultivo ecológico, unas vitaminas y unos suplementos de hierbas.

-        Come sólo de eso -dijo.

Jorge los puso a un lado, encima de la Biblia.

Un médico se detuvo y le regaló unas cuantas botellitas de muestras de medicamentos que le pagaban por repartir aquella semana.

Un abogado pasó por allá y habló un rato sobre ponerle un pleito al Ayuntamiento por no haber puesto una valla alrededor del agujero. Le dejó su tarjeta.

Un político le prometió que crearía una ley para proteger a los sonámbulos si Jorge votaba por él en las elecciones del día siguiente, suponiendo que pudiera salir del hoyo.

A estas alturas Jorge se había sentado en el fondo del agujero, tiritando un poco por el fresco y empezando a abandonar la esperanza de que alguien le ayudase a salir. Se sentía solo, desamparado y un poco asustado. Puso las medicinas a un lado, cogió una banana ecológica, la peló y le dio un mordisco.

-        Yo puedo ayudarte a salir.

Oyó la voz fuerte, convincente y poderosa de una mujer. No estaba seguro… ¿le sonaba esa voz?, ¿no la había visto en la tele, o algo?

-        Tú sólo tienes que abandonar todos los pensamientos negativos, aprender a visualizar y entonces usar la “Ley de Atracción”.

-        Pero eso es justamente lo que hago…Trato de atraer a alguien para que me ayude a salir de este agujero -protestó Jorge.

-        Será que no lo haces bien -dijo como respuesta.

La mujer lanzó un objeto fino y cuadrado que aterrizó a los pies de Jorge.

Jorge le gritó, “pero… ¡espera!”. Ya no había nadie que respondiera.

Cogió el DVD, que aún estaba envuelto en papel celofán, y miró la cubierta: Las enseñanzas de Abraham, programa máster del curso en DVD.

“Por lo menos podrías haberme echado un lector DVD portátil”, musitó en voz baja a nadie en concreto.

Poco después, un budista Zen se sentó en la posición del loto en el borde del agujero, con la idea de enseñar a Jorge a meditar. “Aunque sólo fuera eso -dijo el Maestro-, si practicas el tiempo suficiente te sentirás mejor por hallarte en el agujero. Y, ¿quién sabe?, podrías ser capaz de levitar para salir de ahí en unas cuantas vidas.

Jorge estaba a punto de resignarse a estar en el agujero para siempre, cuando oyó la voz.

-        ¿Puedes echarte a un lado y quitarte de en medio?

Jorge miró hacia arriba.

-        ¿Qué?

-        Que si puedes alejarte del centro del agujero.

Jorge se levantó y dio unos pasos hacia un lado. Iba a preguntar ¿por qué?, cuando el hombre saltó al agujero y aterrizó a los pies de Jorge.

-        ¿Estás loco? -exclamó Jorge cuando el hombre se levantaba y se sacudía el polvo-; ahora estamos los dos juntos en este agujero. ¿No podrías haberme echado una cuerda, o una escalera, o algo así?

El hombre le miró con gentileza:

-        Esas cosas no funcionan.

-        ¿Cómo lo sabes -le preguntó Jorge, extrañado.

-        Porque yo ya he estado aquí antes y conozco el camino de salida.

 

* * *

 

Presupongo que buscas ayuda, o no estarías leyendo este libro. Hay algo que no va bien en tu vida y quieres cambiarlo.

De modo que estoy a punto de saltar a tu agujero, pero no porque yo sienta ningún deseo u obligación de ayudar a nadie. Ayudar a alguien es una de las mayores trampas en las que uno puede caer.

Tampoco tengo intención alguna de convertirme en un profesor (ni tuyo, ni de nadie), o en un gurú, o instructor, o alguien que pretende tener algunas respuestas, o todas ellas.

Si te parece puedes pensar en mí como un reconocedor del terreno, un explorador de esos que iban con las caravanas de carretas en el Viejo Oeste y cuyo trabajo consistía en cabalgar por delante a buscar un paso entre las Montañas Rocosas para alcanzar el Océano Pacífico: en encontrar un camino para que otros pudieran seguirlo con relativa seguridad y a salvo de los elementos y de los indios. 

No soy el único explorador que anda por ahí, y no afirmo que haya alcanzado el océano todavía, pero soy el único que ha tomado esta ruta en concreto, ruta que ha resultado eficaz y lo bastante segura para que yo vuelva y hable de ella.

En mi viaje he explorado territorios muy extremos y recolectado un montón de información sobre los caminos que funcionan y los que no, para beneficio de otros. Esta es la razón principal por la que escribo este libro: transmitir esa información, sabiendo que hay otros (no muchos, pero algunos hay) que quieren ir donde yo voy y estar donde yo he estado. Quizá tú seas uno de ellos.

Tú, tanto consciente como inconscientemente, me has contratado para que sea tu explorador, pero debes saber que no me importa lo que pienses de esta información ni lo que haces con ella. Puedes tomarlo o dejarlo. Mi único trabajo (y mi gran alegría) es informar de lo que he encontrado.

De manera que doy el salto a tu agujero porque me parece divertido y lo veo alineado con lo que el universo tiene preparado para mí en este momento.

Sin embargo, es posible que no quieras que yo esté en tu agujero. Debes tomarte esto en serio. Si sigues leyendo llegarás a un punto en el que no habrá vuelta atrás. En cierto modo, por cambiar de metáfora, es un poco como escalar el Everest: el camino puede ser muy difícil tanto física como emocionalmente, y lleva un cierto tiempo.

Como he dicho antes, yo todavía no he alcanzado la cumbre, pero la tengo a la vista. He ascendido a un punto lo bastante alto durante este camino como para que el agradecimiento, la alegría y la serenidad de ser estén ya más allá de lo que uno pudiera esperar. Lo que sé con certeza (y ha sido confirmado en su mayor parte por informes de otros exploradores como testigos presenciales) es que, definitivamente, vale la pena el esfuerzo de llegar hasta la cumbre.   

Puede que quieras ir hasta el final, o puede que no. Te avisaré cuando lleguemos al punto a en el cual sólo puede uno detenerse o seguir adelante, pero entonces ya no se puede volver atrás.

Por otra parte, puede ser que decidas que no quieres salir de tu agujero en absoluto. Si es así, deberías dejar de leer ahora mismo. No hay nada “malo” en que te quedes ahí, tendrás el dinero suficiente, y buena comida ecológica, y libros para leer, y DVD que mirar, y drogas para mantenerte ocupado y entretenido.

Es tu propia elección.

 

 

 

 

 

PRIMERA PARTE:

LA METÁFORA DE LA SALA DE CINE

 

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Este es el único pensamiento radical que tienes que hacer.

Pero es muy radical, es muy difícil

porque nuestra tendencia es a creer que el mundo está ya “ahí fuera”,

como algo independiente de nuestra experiencia. No es así.

La Física Cuántica ha sido muy clara respecto a ello.

- Doctor Amit Goswami

 

 

 

PREFACIO A LA PRIMERA PARTE

Hay tres cosas que debes saber antes de que empecemos nuestra jornada a través de las Montañas Rocosas…

UNA: aunque este libro tiene un copyright, por el presente documento tienes permiso para imprimirlo, copiarlo, compartirlo, dárselo a alguien, citarlo o hacer lo que quieras con él. Lo que no puedes hacer es vender ninguna parte de él o su totalidad, o ganar dinero con él en forma alguna, o ayudar a nadie a que gane dinero con él de ninguna manera. Creo firmemente que la información contenida en este libro siempre debe estar disponible gratis para quien quiera leerlo.

DOS: parece que muchos exploradores encuentran cosas que son difíciles de explicar cuando vuelven al grupo. No es fácil tratar que la gente entienda cosas que nunca han experimentado directamente.

Así que de cuando en cuando usaré citas de otras fuentes. Estas citas no están aquí para probar que estoy “en lo cierto” sólo porque alguien a quien tú reconozcas dijo lo mismo. Se incluyen principalmente para tratar de explicar más a fondo un concepto que puede ser difícil de comprender, a base de ofrecer otros puntos de vista que emplean palabras diferentes de las mías con las que puedas identificarte más fácilmente.

Con muy pocas excepciones, todas esas citas tienen notas al final de cada capítulo para que tengas la oportunidad de comprobar mis fuentes por ti mismo. Sólo tienes que pinchar el numerito y te llevará a la nota a pie de capítulo que contendrá un enlace activo de Internet. Si lo deseas, puedes pinchar en enlace de Internet para ir directamente a la fuente del material a través de tu navegador. Entonces pincha la palabra “lectura” para volver al punto que estabas leyendo y continuar.

Pruébalo aquí pinchando en el número 1

Metidos en el texto hay también enlaces a varios vídeos para ver a medida que vayas leyendo. Como siempre, pincha en los enlaces. De cuando en cuando he incluido también sugerencias de películas de Hollywood al final de algunos capítulos. No se supone que esas películas se vean como ejemplos perfectos de la información que acabas de leer, pero están lo bastante cerca del tema como para ser interesantes y pertinentes, y son muy entretenidas.

TRES: Aparentemente, la gente aprende más fácilmente cuando pueden comparar algo nuevo con algo que ya comprenden. Algunos llaman a esto “dato de magnitud comparable” 2

Por ejemplo: si intentara contarte algo sobre un juego nuevo que he visto mientras estaba explorando, un juego llamado “Blat-Blop”, y te digo que te gustaría jugarlo, es muy probable que me hicieras muchas preguntas antes de querer meterte en ello, que me pedirías más explicaciones.

Pero el Blat-Blop no se puede explicar directamente, es diferente a cualquier otro juego conocido. Entonces, ¿qué es lo que hago?

Te digo que el Blat-Blop es como el Fútbol Americano, pero que no tiene pelota ni porterías.

Ahora al menos tienes una ligera idea de lo que hablo, por loco e incomprensible que parezca. En tu mente te imaginas un conjunto de hombres corriendo en un campo y vestidos con gruesas almohadillas y cascos, lo que es verdad en el Blat-Blop, pero aún no tienes idea de lo que hacen ni por qué.

Cuando dije que “el Blat-Blop es como el Fútbol Americano” estaba usando un  mil, o sea, estaba comparando dos cosas diferentes para crear un significado nuevo.

Hay algo diferente llamado metáfora.  Una metáfora es una figura del lenguaje que utiliza una cosa para decir otra y realiza una comparación entre las dos. Por ejemplo, la frase de Shakespeare “el mundo entero es un escenario” es una metáfora que compara al mundo entero con el escenario de un teatro (N. del T.: La obra El gran teatro del mundo, de Pedro Calderón de la Barca, es otro ejemplo de esa metáfora). Una metáfora se parece mucho a un símil, pero sin el comparativo directo. Podríamos transformar la metáfora de Shakespeare en un símil añadiendo la palabra “como”: el mundo entero es como un escenario.

Por otra parte, una analogía muestra similitudes entre cosas que pueden parecer diferentes, como si fuera una metáfora o un símil ampliados. Pero la analogía no es sólo una figura del lenguaje; también puede ser un argumento lógico: si dos cosas son semejantes de una manera, también lo son de otra. La analogía se usa a menudo para ayudar al entendimiento por medio de comparar un sujeto desconocido con otro que sea más conocido.

Y también existe algo llamado alegoría, que consiste en una comparación o sustitución “uno a uno” de algo figurado por algo literal. Aunque son muy parecidas a las metáforas, las alegorías son generalmente más sutiles y más enredadas. A veces son libros enteros, u obras de arte.

Digo todo esto por dos razones:

La primera es porque me veo forzado a utilizar un montón de símiles, metáforas y analogías en este libro -he empezado el libro con una alegoría- para intentar explicar lo que he visto como explorador, lo que a veces es difícil de explicar ya que es algo muy nuevo en muchos casos. Desearía que hubiera palabras y formas de decir exactamente lo que he encontrado sin tener que hacer estas comparaciones, pero no las hay; así de sencillo.

En segundo lugar, parece que tengo algún problemilla cerebral (a lo mejor es lo de las vacas locas), porque a pesar de todos los esfuerzos previos, de un estudio diligente y todas las definiciones y diferenciaciones que he escrito entre metáfora y analogía, aún no sé la diferencia. De manera que te aviso ahora mismo (a ti y a cualquier profesor de Lengua que pueda estar leyendo) de que pudiera confundirme entre esas dos palabras. Si lo deseas, cualquier error de ese tipo puede adjudicarse sencillamente a mi debilidad personal en ese campo.

Así que prepárate para un montón de metáforas y analogías, sean las que sean.

Como…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

1.  Ahora pincha la palabra “lectura” en – Vuelta a la lectura

2.  Dato de magnitud comparable  Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 1

LA CAVERNA DE PLATÓN

 

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Imagina que te has pasado la vida entera sentado en el asiento de una sala de cine. El lugar es oscuro, como todas las salas de cine, pero sientes que…

¡No, espera!, antes de que nos metamos en eso…

Hay una alegoría famosa llamada “La Caverna de Platón”, escrita por Platón, naturalmente. Es una conversación ficticia entre Sócrates, el maestro de Platón, y el hermano de éste, Glauco. Esencialmente, la primera parte de la alegoría dice así:

Sócrates le pide a Glauco que imagine una caverna habitada por prisioneros que han sido encadenados y mantenidos inmóviles desde la infancia. No sólo tienen sujetos sus brazos y piernas, sino que además sus cabezas están fijas de manera que lo único que pueden ver es un muro situado directamente frente a ellos. Tras los prisioneros hay una gran hoguera y un pasadizo elevado entre la hoguera y ellos.

Según pasan las gentes y los animales por ese pasadizo elevado entre la hoguera y las espaldas de los prisioneros, la luz del fuego proyecta sus sombras en el muro frente a ellos. Los prisioneros sólo pueden ver las sombras, pero no saben que son sombras.

Del muro también vienen los ecos de los ruidos que se producen en el pasadizo. Los prisioneros sólo oyen los ecos, pero no saben que son ecos.

Sócrates le pregunta a Glauco si no parece razonable que los prisioneros piensen que las sombras fuesen cosas reales y que los ecos fuesen sonidos reales, no simplemente reflejos de la realidad, ya que son todo lo que los prisioneros han visto y oído jamás.

Sócrates introduce un elemento nuevo en este escenario. Supón, conjetura Sócrates, que un prisionero sea liberado y se le permita levantarse y moverse libremente. Si alguien le mostrase las cosas reales que han proyectado las sombras y causado los ecos (el fuego y los seres sobre el pasadizo) el prisionero no sabría lo que eran y no los reconocería como la causa de las sombras y los ecos, seguiría creyendo que las sombras sobre el muro eran más reales que aquello que ve. 1

La alegoría prosigue, pero quiero detenerme aquí. (Si te interesa, puedes ver un vídeo animado de tres minutos en PlatosAllegory.com).

Y ahora…

Imagínate que te has pasado la vida entera sentado en el asiento de una sala de cine. El lugar es oscuro, como todas las salas de cine, pero sientes que tienes limitaciones (grilletes) en tus muñecas y en tus tobillos que te dificultan mover brazos y piernas. El respaldo de tu asiento es alto, se eleva por encima de tu cabeza de manera que te es imposible mirar tras de ti. Todo lo que puedes ver es la pantalla frente a ti y la gente que está sentada a tu lado en las mismas condiciones que tú. 

Frente a ti, extendiéndose por todos lados de la sala hasta donde puedes ver, tienes una pantalla gigante IMAX en 3 dimensiones (3D). Estás sentado ahí y ves película tras película. Te parece que tú formaras parte de cada película, totalmente sumergido en ellas. (Pincha aquí para ver el ejemplo de Woody Allen de una película de inmersión total: La Rosa púrpura de El Cairo)

Como las sombras y los ecos en la Caverna de Platón, esas películas son todo lo que has conocido jamás. Son, de hecho, tu única realidad, tu vida.

Los actores son buenos, los guiones están bien escritos y tú te involucras emocionalmente en esas películas sintiendo rabia, dolor, tristeza, remordimiento, alegría, entusiasmo, hostilidad, miedo y un amplio abanico de emociones, dependiendo del guión. Tú tienes tus personajes favoritos (familia y amigos, por ejemplo) que intervienen a menudo, y otros a los que desprecias y que desearías que no aparecieran nunca.

Algunas de esas películas son placenteras de ver, incluso bellas algunas veces: felices, conmovedoras, amables, disfrutas con ellas. Otras son oscuras, de mal agüero, perturbadoras y dolorosas, que producen en tu interior reacciones nada agradables. Te resistes a verlas y desearías no sentir lo que sientes. A veces cierras los ojos y desearías que cambiase el guión.     

Pero estás conforme con estar aquí y mirar, porque te han dicho (y has llegado a creerlo por tu experiencia) que esta es la única realidad que existe y que tienes que aceptarla.

La inmensa mayor parte de la gente (el 95% de la población terrestre, puestos a suponer, quizá más aún) morirá sentada en ese asiento del cine.

A los demás les ocurrirá algo interesante algún día.

En una película especialmente desagradable, pudiera ser que gritases  “¡no!”, que retorcieras enérgicamente tu cuerpo en el asiento. De repente, te das cuenta de que ya no sientes los grilletes en las muñecas y los tobillos y que puedes mover brazos y piernas. Con tus manos vas palpando alrededor y descubres que los grilletes no tenían cerraduras (nunca las han tenido) y que tus aterrados movimientos los han abierto. Todo este tiempo has supuesto (creído) que eras un prisionero, como esos perros que se mantienen alejados de una valla invisible.

Te preguntas qué hacer después. Te das cuenta de que ya no tienes por qué estar sentado y ver las películas si no quieres hacerlo. Podrías levantarte, pero no lo haces, no enseguida. Puede que te inclines hacia la persona sentada a tu lado y empieces a decirle que no hay cerraduras en los grilletes, pero todo lo que recibes como respuesta es un “ssshhh”

El miedo a levantarse es enorme; el pensamiento de marcharse de allí va contra todo lo que te han enseñado. Al final -quizá por curiosidad, o quizá rabia, o quizá es que ya no puedes soportar más sentir lo que sientes-, decides “mandar al diablo al miedo” y te levantas. No pasa nada, no hay sirenas que aúllen, nadie viene a hacer que te sientes. Comienzas a pensar que acaso no había nada que temer.

Así que decides andar. Según te desplazas por la fila de asientos hacia el pasillo, diciendo “perdone, discúlpeme”, la gente te mira con asombro, sorpresa y consternación. Incluso algunos te dicen que vuelvas a sentarte, que te quites de en medio, que te comportes. Está claro que todos creen que estás loco. Pero hay algo dentro de ti que se siente intrigado a pesar del miedo, algo que te urge a seguir.

Por último, llegas al pasillo, te giras y ves que asciende entre los asientos, pero aún no puedes ver la parte trasera de la sala. Lo que ahora se ve claro es que la pantalla sigue y sigue por todo alrededor del edificio, en 360 grados, y que colgando del techo en el centro de la sala hay una gran bola negra. De todas partes de esa bola surge una luz muy brillante hacia la pantalla. No tienes ni idea de lo que es ni lo que significa.

A medida que vas hacia arriba por el pasillo, te tropiezas con un par de personas que van en tu misma dirección y con algunos otros que vuelven a sus asientos. Los que regresan a sus asientos te miran mal, casi con odio, aterrorizados más que nada. Alguien te advierte que no sigas adelante. Pero piensas que, ya que has llegado hasta allí, quieres averiguar lo que hay al final del pasillo.

Cuando por fin llegas a la parte trasera, divisas el diseño completo de la sala circular. En una parte están los asientos de donde has venido, orientados todos en una misma dirección, llenos de gente que mira directamente a la pantalla. Tras los asientos hay un gran espacio donde gente como tú va caminando. También ves una puerta en medio del lejano muro, con una señal encima que dice: “no entrar, extremadamente peligroso”.

Como la pantalla IMAX 3D continúa por toda la estructura, no hay forma de escapar de las películas que se están proyectando. Dicho de otra manera: tu realidad, tu vida, te sigue a todas partes; pero hay algo diferente, aunque por el momento no sepas qué. Las películas no han cambiado, aunque tú sí lo has hecho de alguna forma que ya notas, pero que aún no comprendes.

Parece que hubiera pequeños grupos de gente reunidos aquí y allá (otros como tú que se han levantado de sus asientos y han llegado a la parte trasera) que hablan de algo que parece importante. Todo es tan nuevo, tan extraño, tan difícil de comprender, tan aterrador, tan…”irreal”. Por un segundo piensas en volver a tu asiento, en volver a la realidad que tan bien conoces. Entonces decides que no, que vas a quedarte ahí un rato más, al menos por ahora.  

Te detienes por un momento en un grupo y preguntas

-        ¿Qué pasa?

-        Estamos intentando cambiar las cosas -te responden.

-        ¿Qué quieres decir? -preguntas.

-        No nos gustan las películas que ponen, queremos otras diferentes -aclara la voz.

Mientras estabas sentado en la sala de cine nunca se te ha pasado por la cabeza la idea de cambiar las películas; ni siquiera sabías que fuera posible, pero ahora resulta una idea interesante. Tienes que admitir que hubo películas de las que desearías no haber tenido que formar parte, aspectos de tu vida que hubieras preferido no ver ni experimentar.    

Llegas a otro grupo a tiempo de escuchar disimuladamente a un hombre que dice: “sí, esto es la realidad, pero hay un lugar mejor al que todos iremos cuando muramos, si tenéis fe y seguís unas pocas reglas sencillas…”

En el grupo siguiente hay un gurú que exhorta a sus seguidores: “sí, podemos abandonar esta realidad, pero tenemos que ir todos juntos. Tened compasión de aquellos que se quedan viendo las películas…”

Continúas tu camino por la trasera de la sala de cine y vas cogiendo fragmentos de otros comentarios, del estilo “esto no tiene por qué ser tu realidad, tú tienes el poder de cambiarla y yo puedo mostrarte cómo hacerlo”, “el Amor lo es todo”, “silencia tu mente”.

En toda esta confusión se te ocurre por fin que por primera vez puedes elegir qué hacer después. Lo sientes como algo que intriga y que también te asusta, porque acabas de dar el primer paso hacia la autorresponsabilidad y la autorrealización.

 

* * *

 

Aquí vamos a detenernos otra vez un momento.

En los libros dos y tres de su Trilogía de la Iluminación, Jed McKenna diferencia entre un “Humano-Niño” y un “Humano-Adulto”. Esta idea se merece que juguemos un poco con ella, especialmente a la luz de nuestra metáfora de la Sala de Cine.

Lo primero de todo es que ser un Humano-Niño o un Humano-Adulto no tiene nada que ver con la edad física. La inmensa mayor parte de la población mundial está formada por Humanos-Niños, muchísimos de ellos mayores de veinte años.

“La mayoría de los seres humanos dejan de desarrollarse a la edad de diez o doce años. La persona media de setenta años es frecuentemente una de diez con sesenta años de repeticiones… Debemos aprender a ver la diferencia entre un Humano-Adulto y un Humano-Niño con la misma facilidad y fiabilidad como distinguimos una persona de sesenta años de una de seis… Nuestras sociedades están constituidas de, por y para Humanos-Niños, lo que explica la naturaleza que se perpetúa a sí misma de esta enfermedad morbosa, así como la mayoría de las estupideces que vemos en el mundo.” 2

Los Humanos-Niños son aquellos que están sentados en sus asientos en la sala de cine. Puede que se quejen mucho de las películas que ven, pero siguen mirando sin hacer nada al respecto. Están convencidos de que se mantienen en sus asientos por medio de alguna fuerza externa y poderosa, y de que están indefensos para cambiar nada. De hecho, creen que lo que necesita cambiarse está “ahí fuera”, que es algo o alguien sobre lo que no tienen control. Incluso votar es un acto de Humano- Niño, una declaración de que el cambio sólo es posible cambiándoles a “ellos”. Están convencidos de que las películas que ven son la “realidad”, de que ellas son la vida como tiene que ser, y así no se responsabilizan de su propio estado.

Algunos de esos Humanos Niños pueden haber descubierto que sus grilletes no tenían cerraduras y que eran libres para ponerse en pie y caminar cuando quisieran. Quizá unos pocos se hayan levantado, y aún menos dieron algunos pasos hacia el pasillo. Pero el miedo se hace enseguida abrumador y vuelven a sus asientos a ponerse sus grilletes otra vez, confortados por el hecho de que están en una compañía tan buena, y tan numerosa.

 

“La Humana-Niñez es el estado del ego. En los verdaderos niños humanos es un estado natural y saludable. Sin embargo, en los adultos humanos es un sufrimiento horroroso. La única manera de que tal sufrimiento pase desapercibido y sin cura es que todo el mundo esté igualmente afectado, lo que es exactamente el caso. No se reconoce problema alguno y no se conoce alternativa alguna, y así no se busca solución alguna y no existe esperanza de cambio” 3

Mucha gente pasa felizmente toda su vida como Humanos-Niños, establecidos en sus asientos, inmersos en sus películas. No trato de decir que haya nada “malo” en ello, porque no o hay. Debe ser exactamente así para ellos, y no hay razón alguna para intentar cambiar su forma de pensar o transformarlos en Humanos-Adultos, como diremos más tarde.

Pero supongo que tú no eres uno de ellos o no estarías leyendo este libro. Te has levantado, has llegado a la parte trasera de la sala de cine y has empezado a comportarte como un Humano- Adulto. Este libro es para ti. Es sobre ti, no sobre ellos.

 

* * *

 

En la Caverna de Platón, el Humano-Adulto es el prisionero liberado que se alza ahora tras los demás, el que ve el fuego y a los hombres que caminan y proyectan las sombras sobre el muro. Pero, como señala Sócrates, las sombras aún representan la “realidad”, y el fuego, los hombres y los animales en el pasadizo siguen siendo alguna clase de enigma inexplicable.

Como mínimo, un Humano-Adulto se ha hecho consciente de que hay algo “equivocado” en la vida que ha venido experimentando a través de las películas de inmersión total, y ya no desea aceptar más esa “realidad” como valor real. En la película clásica de 1976 Network  (Un mundo implacable), de Sidney Lumet, el presentador de los noticiarios Howard Beale expresa lo que siente un buen número de Humanos-Adultos cuando vocifera: “¡Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo!”

Un Humano-Niño vive en la ignorancia, creyendo estar despierto y con los ojos abiertos, cuando en realidad está profundamente dormido y con los ojos cerrados. Un Humano-Adulto nuevo ha dado el primer paso al abrir los ojos, aunque todavía está dormido y no comprende lo que ahora ve.

Para que nadie se llame a engaño: la Humana-Adultez no es el estado de la así llamada “iluminación espiritual”, aunque es lo que más “buscadores” persiguen actualmente y lo que la mayoría de los “gurús” venden estos días (también hablaremos más sobre esto después).

“La diferencia entre Adultez e Iluminación es que la primera es el despertar dentro del estado de sueño y la última es el despertar desde él… La Adultez poco profunda de los primeros estadios se confunde a menudo (y se vende como) Iluminación Espiritual, pero no lo es. Eso sólo es el primer vistazo verdadero a la vida”4

¿Has tenido alguna vez el sueño de que te despiertas y te das cuenta de que era sólo un sueño pero que realmente sigues soñando y no te despertaste?, ¿que el despertar en el sueño era parte del sueño mismo? Eso es de lo que habla Jed. Un Humano-Niño está dormido, pero cree que está despierto y que los sueños son reales. Un Humano-Adulto está dormido y sueña, y se despierta como parte del sueño pero no llega a despertarse del sueño mismo. Cree, como el Humano-Niño, que está despierto, pero realmente no lo está.

El paso siguiente, despertarse del sueño realmente, es de lo que trata este libro.            

Ser un Humano-Adulto no es una “mala” manera de emplear tu vida, especialmente si lo comparas con la Humana-Niñez, pero tiene sus límites.

Como Humano-Adulto podrías ser capaz de saber cómo enfrentarte mejor a las películas que vienen a ti y que definen tu vida. Hay toda clase de grupos en la parte trasera de la sala de cine que afirman que son capaces de enseñarte varios métodos de filtrar, o mejorar, o evitar, o negar, o procesar, o tratar con las emociones que surgen como resultado de tu inmersión en tu realidad. En el próximo capítulo vamos a mirar de cerca a alguno de esos grupos.

Pero convertirse en un Humano-Adulto no es el final, es sólo el principio          

 

* * *

 

No sé si ayuda que recuerdes cuando hiciste la transición de un Humano-Niño a un Humano-Adulto, levantándote de tu asiento en la sala de cine. Abundan las historias de cambios radicales de vida como resultado de accidentes de automóvil, divorcios súbitos y por sorpresa, la pérdida de un ser querido, una experiencia cercana a la muerte, ojeadas inducidas por drogas a otro mundo y cosas semejantes.

Para mí fue muy claro. 

Yo estaba en el segundo semestre (N. del T. la segunda mitad del primer curso) en una Universidad pequeña del Sur. Decía que quería ser médico, pero realmente me interesaban más la filosofía y la religión. Dos años antes, un amigo del Instituto me recomendó un libro llamado El río de mi vida: la historia de Edgar Cayce, escrito por Thomas Sugrue 5. Un día, estando de vacaciones de la Universidad, lo recordé de repente mientras ojeaba libros en una librería de Nueva York.  

De vuelta a la Universidad dejé de acudir a las clases durante una semana para leer y releer ese libro. Me quedé maravillado. Hasta entonces yo había estado dormido, profundamente dormido. Me pasé la niñez y la adolescencia intentando ser “normal”, como todo el mundo.  Bueno, a lo mejor mi familia era ligeramente más deficiente que la mayoría, pero no obstante yo estaba sentado en mi asiento, viendo las películas, experimentando todo el malestar, deseando que las cosas “ahí fuera” cambiaran, e intentando encontrar tanto placer como pudiera para compensar el dolor.

El río de mi vida terminaba con unas 30 páginas de filosofía extraída de lo que se llaman “lecturas vitales” de Cayce. Hablaban del origen y destino de la humanidad (“Todas las almas fueron creadas en el origen, y van encontrando su camino de vuelta al lugar de donde vinieron”); de reencarnación y astrología; de leyes universales (“como juzgues a otros, así serás juzgado”); de meditación y percepción extrasensorial; de el cuerpo, la mente y el espíritu (“el Espíritu es la vida, la Mente es el constructor, lo Físico es el resultado”); de la Atlántida y los cambios en la Tierra; y sobre la vida desconocida de Jesucristo, a quien Cayce llamaba nuestro “hermano mayor”.

Mi vida cambió de la noche a la mañana, de la misma manera que Cayce predijo que algún día el norte de Europa cambiaría “en un abrir y cerrar de ojos”. Mis compañeros de residencia no sabían qué hacer conmigo. De entrada dejé de comer cerdo, que había sido mi comida favorita. Yo, que literalmente vivía para los miércoles, cuando en la cafetería ponían chuletas de cerdo a la hora del almuerzo. Asimismo, me pasé el verano siguiente trabajando para el hijo de Cayce, Hugh Lynn, en la Asociación para la Investigación e Iluminación, en Virginia Beach.

Seguí en la Facultad otro curso después de leer el libro, aunque dejé de ir a las clases. Como me dijo una vez una señora de la limpieza: “¡no te preocupes de nada de eso!, de todas formas lo que te enseñan aquí tampoco es verdad” Yo era ahora un Humano-Adulto, aunque iba a necesitar algún tiempo para adaptarme a mi nuevo entorno.  

Las consecuencias de levantarme y caminar a la parte trasera de la sala de cine me parecían apabullantes. Mi madre, cómo no, estaba en contra de todo ello, lo mismo que mi novia. Yo iba a desperdiciar un montón de dinero ya gastado en educación y quizá no iba a tener nunca un título académico. Casi con toda seguridad nunca me haría médico. No tenía ni idea de lo que haría después, no tenía expectativas en el horizonte. Iba a abandonar a todos mis amigos y dejar una vida que contenía algunos momentos de alegría y placer por… ¿qué?

Y, tal vez lo más importante en ese momento, perdería mi prórroga por estudios y sería sujeto de la leva para acabar muy probablemente como soldado en Vietnam, una guerra a la que me opuse desde el principio.

Al final, sin embargo, mi descontento y el malestar de quedarme en el asiento de la sala de cine vencieron al miedo a abandonarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

1.  Wikipedia – Alegoría de la Caverna – Vuelta a la lectura

2.  Jed McKenna. Trilogía de la Iluminación  - Vuelta a la lectura

3.  Ibid. -  Vuelta a la lectura

4.  Ibid. - Vuelta a la lectura

5.  Thomas Sugrue. El río de mi vida: la historia de Edgar Cayce  - Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 2

REUNIRSE

 

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Los Humanos-Adultos nuevos que han llegado al final de la sala de cine muestran generalmente algunos rasgos comunes de personalidad.

Primeramente, empiezan a comprender que hay posibilidades que eran inconcebibles para ellos como Humanos-Niños. Incluso su libertad de andar por donde quieran es una sensación nueva a la que lleva cierto tiempo acostumbrarse. Alzarse y alejarse de sus asientos les ha dado nuevas esperanzas y energías. No necesariamente comprenden qué pasa, pero algo les incita a averiguar, a ejercitar esa libertad y explorar sus posibilidades.

En segundo lugar, es posible que surjan cierta rabia y animadversión hacia aquellos que les pusieron y les mantuvieron allí durante todo el tiempo que han estado en sus asientos como Humanos-Niños. No importa que los grilletes nunca tuvieran cerraduras, es posible que aún se sientan víctimas de fuerzas exteriores, ya que es demasiado pronto para que un Humano-Adulto nuevo se responsabilice plenamente de su condición como Humano-Niño.

Lo siguiente puede ser un desafío, una resolución de no volver nunca más a su asiento. Podrían si quisieran, nunca es demasiado tarde, pero, como el prisionero en la Caverna de Platón, a un Humano-Adulto nuevo le parece inimaginable considerar el volver voluntariamente a sus grilletes, encadenarse a su asiento y volver otra vez a no ver nada más que las películas que se ponen ante ellos. “Que me maten si vuelvo allí”; aunque al final algunos sí que vuelven.

Y en cuarto lugar, han tomado la decisión de cambiar las cosas. Lo que decidan cambiar, en sí mismos o en lo que se halla “ahí fuera”, depende de un montón de factores, pero la actitud derrotista del “no puedo cambiar las cosas” de los Humanos-Niños se convierte en la acuciante obsesión del “debo cambiar las cosas” de los Humanos-Adultos. Las películas que constituían su vida siguen mostrándose a su alrededor, esas películas en 3D que los envuelven, que los sumergen, que vienen a ellos desde todos los ángulos. Ellos siguen viendo esas películas como la única “realidad” que existe, como las sombras en el muro de la Caverna. También tienen prácticamente las mismas reacciones emocionales que siempre han tenido ante las películas, lo que refuerza su necesidad de reescribir los guiones. 

Como un Humano-Adulto nuevo, es muy posible que tú hayas experimentado al menos uno o dos de esos sentimientos, o todos ellos.

Un ejemplo aceptable de ello fue el Movimiento Hippie. La película de la guerra de Vietnam que se proyectaba en la pantalla del cine fue el catalizador que llevó a un montón de Humanos-Niños a alzarse y gritar “¡no!”. Según andaban a la parte trasera de la sala (a eso lo llamaban “dejarlo”), descubrieron enseguida que había otras posibilidades de vivir y empezaron a experimentar con su libertad recién encontrada. Había indignación contra la guerra y contra la gente que controlaba y hacía las películas. Existía el desafío de no querer formar parte ya de esa película, como existía la decisión de hacer que las cosas cambiaran. “We Can Make It Better, We Can Change the World Now, We Can Save the Children, We Can Make It Happen,” (“Nosotros podemos hacerlo mejor, podemos cambiar el mundo, podemos salvar a los niños, podemos hacerlo posible.”), cantaba el grupo Chicago en 1972 1

Por lo que puedo decir, la Guerra de Vietnam/Movimiento Hippie de finales de los 60 y principios de los 70 proporcionó el incentivo para que hubiese más Humanos-Adultos que cualquier otro suceso en la historia reciente. Miles de jóvenes se alzaron de sus asientos y comenzaron a caminar hacia fuera. El Movimiento murió bastante rápidamente, pero muchos se alzaron jurando que no volverían jamás a sus asientos y dejaron un gran legado en la parte trasera de la sala de cine.

El Movimiento Hippie es también un buen ejemplo de otro rasgo común de los Humanos-Adultos nuevos: el ansia de ser parte de un grupo. En muchos casos, más que un ansia es una necesidad. Después de todo, uno había pasado toda su vida rodeado de otros Humanos-Niños y se consolaba al ser parte del grupo. Ante toda la novedad y extrañeza de la parte de atrás del cine, ahora uno busca desahogo y apoyo como Humano-Adulto, uno busca a otros que quieran cambiar las mismas cosas, uno mira alrededor  en busca de un grupo nuevo al que unirse.

Afortunadamente, la parte de atrás del cine está llena de grupos de Humanos-Adultos que han encontrado otros de mentalidad pareja y que se han reunido para una causa común. Es posible que al principio uno esté dando vueltas por un rato, permaneciendo en las afueras de varias agrupaciones, escuchando, considerando si uno está de acuerdo con lo que dice el líder, buscando el que mejor le va a uno. Pero muy pronto uno se une a alguno de esos grupos. Uno tiene que hacerlo. Uno se siente demasiado solitario y necesita camaradería, necesita tener a otra gente alrededor que le haga saber que no está loco por haber abandonado el asiento; uno necesita amigos nuevos que le ayuden a cambiar las cosas. 

 

* * *

 

El año que seguí en la facultad tras leer El río de mi vida, pasé mi tiempo jugando al golf y al bridge, y acudiendo a fiestas. Dicho con otras palabras, me pasé el año vagabundeando por la trasera del cine intentando escaparme de las películas de alguna manera.

Poco después de cumplir veinte años me uní a mi primer grupo y participé en la creación de una locura musical que llegó a ser conocida como Up With People (Viva la Gente) 2  La idea era cambiar el mundo a través de la música y de una ideología denominada Moral Re-Armament (Rearme Moral).3

El Rearme Moral se basaba en un cierto nivel de responsabilidad propia. Se creía que las películas (el mundo, la vida, la realidad) podrían cambiar si todo el mundo se adhería al código moral estricto de amor absoluto, pureza absoluta, honradez absoluta y entrega absoluta a los demás. Era nuestro deber el vivir de esa manera, y después salir por ahí y conseguir que todos los demás vivieran también así. Decidimos presentar nuestra causa por medio de un musical altamente profesional y entretenido. Formulábamos nuestra moralidad en canciones pegadizas con letras ingeniosas, tales como “Freedom Isn’t Free” (“La Libertad no es gratis”) y “What Color Is God’s Skin?” (“¿De qué color es la piel de Dios?”) 4

Durante casi dos años lo di todo, 24 horas al día, 7 días a la semana, 52 semanas al año. Me lo pasé estupendamente, hice cosas extraordinarias, vi lugares y tuve experiencias maravillosas. Aún conservo muchos amigos de aquella época. Algunas de las letras y músicas que creó el grupo Viva la Gente eran muy poderosas. Es muy probable que “Coming home” (“De vuelta a casa”), “Where the Roads Come Together” (“Donde se unen los caminos”) y “Moon Rider” (“Jinete de la Luna”) 5 me emocionen siempre hasta las lágrimas por la alegría y el agradecimiento que siento por esa época de mi vida y por ese grupo.

Era tan divertido que yo era capaz de pasar por alto las patentes contradicciones y errores del pensamiento grupal. 6 Por ejemplo, en 1961, incluso bajo la luz del “amor absoluto”, entre los cientos que participaban directamente en el programa yo era el único que estaba contra la guerra.

Pero, como era inevitable aquellos días, me reclutaron y se me ofreció un tour de un año con todos los gastos pagados por el bello centro de Vietnam como sanitario del Ejército en 1969, lo que significa que me perdí el festival de Woodstock, como me perdí también toda la atmósfera de las drogas. De hecho me pasé de uniforme la mayor parte del Movimiento Hippie, que hubiera sido un grupo muy interesante al que unirme si hubiera podido.

Considerando mi oposición a la guerra, yo tenía tres opciones cuando fui reclutado. Una, huir del país a Canadá o Suecia, permaneciendo como Humano-Adulto y uniéndome al grupo de los demás jóvenes que hacían lo mismo; pero me temía que así no podría volver jamás a los E.E.U.U., un país que amaba y del que no quería tener que salir para siempre.

Mi segunda opción era ir a la cárcel como opositor a la guerra, de nuevo permaneciendo como Humano-Adulto y uniéndome al grupo de los demás jóvenes que también escogían ir a la cárcel antes que ser soldados. Pero tenía miedo que en este caso yo perdería el apoyo de mi novia y de mi madre y de otros amigos que simplemente no podían, o no querían comprenderme. Esta opción también planteaba muchas preguntas importantes sobre cómo podría afectar a mi futuro ese tiempo en la cárcel.

Así que al final, basándome en mis miedos, abandoné voluntariamente ser un Humano-Adulto, dejé el grupo Viva la Gente, volví a mi asiento en el cine, me convertí en Humano-Niño otra vez, y me pasé los tres años siguientes inmerso en una película de guerra. En el mismo momento en que me licenciaron salté de mi asiento otra vez y me eché a correr a la trasera del cine.

Acostado en mi litera en Vietnam tomé la decisión de no volver a Viva la Gente cuando saliera del ejército, y en su lugar decidí que me eligieran presidente de los Estados Unidos. Me figuraba que, como presidente,  verdaderamente podía realizar algunos cambios, de manera que me uní a un grupo político y empecé mi carrera cuando salí elegido al Senado del estado de Arizona a la edad de veintiocho años. Sin embargo, un solo mandato como senador era todo lo que necesité para darme cuenta de que este grupo no sólo no tenía oportunidad de cambiar nada, sino que el gobierno, tal como se lleva a cabo hoy, es en primer lugar la causa de la mayor parte de los problemas y lo que más cambios necesita.     

De todas formas me presenté a la reelección, sin saber qué otra cosa hacer, pero me aseguré de que perdería por medio de algunas decisiones premeditadas que no darían otro resultado que ése; como abandonar mi afiliación a cualquier partido mayoritario y presentarme como independiente, no hacer campaña, y llevarme a una mujer que no era mi esposa al Gran Cañón a la vista de todo el mundo.

A pesar de todo, estuve a punto de ganar. La noche de las elecciones, ya muy tarde, cuando se veía claro que perdería, mis amigos empezaron a desfilar de la habitación del hotel en la que estábamos mirando los resultados, expresándome sus condolencias e incluso llorando por mi pérdida. Me esforcé mucho en parecer decepcionado, pero por dentro me sentía aliviado y no podía estar más contento.  

Entonces me di cuenta de que había algo erróneo en a lo que probablemente debería enfrentarme antes de continuar el intento de cambiar el mundo. Acababa de echar por tierra una brillante carreta política como el nuevo “delfín” del Partido Republicano de Arizona, y sin embargo estaba completamente entusiasmado con el resultado. Eso me parecía totalmente ilógico e inexplicable.

De modo que empecé a buscar una explicación y exploré la trasera del cine para encontrar un grupo que pudiera ayudarme a comprender. Acabé uniéndome a uno de los grupos más radicales y controvertidos que pude hallar, la Iglesia de la Cienciología. No me costó mucho llegar a la cima, como un OT6 y Comodoro del Personal de Ayuda de L. Ron Hubbard. Hablaré de esta experiencia en un contexto diferente un poco más adelante. Por ahora todo lo que quiero decir es que mi período en esa Iglesia duró menos de dos años.  

 

* * *

 

Eso de ir de un grupo a otro y permanecer en ellos sólo un tiempo limitado puede ser muy común entre los Humanos-Adultos. En los últimos cuarenta años, desde el Movimiento Hippie y el gran flujo de nuevos Humanos-Adultos que resultó de él, han surgido cada vez más grupos con una gran variedad de accesos y técnicas para cambiar las cosas, de tal manera que cuando por alguna razón un grupo acaba por ser insatisfactorio, siempre hay otro esperándole a uno. Hoy la trasera del cine está rebosante de ellos. Quiero echar un vistazo más profundo a alguno de esos grupos y sus características.

Podemos decir en general que la diferencia básica entre un Humano-Niño y un Humano-Adulto es la exigencia de cambio, aparejada con la propia decisión de actuar por parte del Humano-Adulto. Los Humanos-Niños pueden quejarse de las películas y sus dilemas, pero nunca hacen nada con ello y, en lugar de actuar, se quedan paralizados de miedo.

Por consiguiente, para que un grupo perdure un tiempo en la trasera del cine, debe proveer y satisfacer la necesidad del Humano-Adulto de ser parte de un grupo y de su obsesión por cambiar las cosas. De modo que todos ellos prometen a sus seguidores ciertas cosas específicas:

1.- Proclaman que pueden enseñar a los Humanos-Adultos a cambiar el contenido de las películas que ven (cómo cambiar la vida, la realidad),  o bien,

2.- Proclaman que pueden enseñar a los Humanos-Adultos a cambiar sus reacciones emotivas a las películas que ven, incluso si no pueden cambiar las películas mismas, y

3.- Proclaman que sus seguidores serán más felices, más prósperos, más amorosos, más pacíficos, más sabios, más poderosos, más de todo lo que es “bueno”, si siguen las instrucciones del grupo.

Es imposible hablar de cada uno de los grupos individuales (hay demasiados), pero merece la pena echar un vistazo a unos pocos de las categorías generales de entre las que se puede elegir.

En primer lugar están los “activistas”. Estos son los grupos cuya intención es cambiar las películas haciendo en efecto algo: activistas de los animales, activistas del medio ambiente, activistas políticos, sociales, por la paz, por los derechos humanos, por los derechos de los consumidores, de las mujeres, de los negros; Salvad las Ballenas, Salvad al Planeta, Salvad a los Niños, etcétera. Por ejemplo, sólo en los Estados Unidos  ha habido más de ochenta grupos antinucleares trabajando en los últimos cincuenta años.7

Hay también una categoría a la que llamo “de estados alterados de consciencia”. En este grupo puedes encontrar meditación, hipnoterapia, técnicas de respiración, yoga, oración, los programas de 12 pasos, toda clase de drogas tanto legales como ilegales, biofeedback, control del estrés, terapia de la risa, sexo tántrico y muchos más. El objetivo de todos esos grupos es cambiar la forma en que se ven las películas (la realidad, la vida) por medio de cambios en la consciencia, o, en algunos casos, de escapar completamente de las películas por medio de una inconsciencia mayor.

La tercera categoría más importante es la New Age, que incluye un buen montón de yoguis, chamanes, swamis y gurús, junto con meditación, Abraham, El Secreto, la “Ley de Atracción”, “El Curso en Milagros”, HeartMath, terapia con delfines, terapia con luz y color, Reiki, Técnica de Liberación Emocional, Equilibrio del Campo Electromagnético (EMF), terapia del campo magnético, Terapia del Campo del Pensamiento, Psich-K, canalizadores, enseñanzas de los Nativos Americanos, y la lista sigue infinitamente, al parecer. Estos grupos intentan dar alguna clase de control sobre la vida ofreciendo técnicas, ceremonias y rituales diseñados para producir una realidad alternativa, si se usan correctamente, o para cambiar la percepción de la realidad.   

Y luego están los “Buscadores de la Dicha Eterna”, a los que también se les puede llamar “El Acceso centrado en el Corazón”, charlataneando meditación, pensamiento positivo, compasión, salvación, amor, felicidad, abundancia, prosperidad, bondad, belleza, concienciación, tranquilidad interior, paz en la Tierra y buena voluntad hacia los hombres. La idea básica de estos grupos es que “la negatividad es un mal programa informático” 8, que puede ser eliminado a través de “un poderoso viaje del corazón, en el que llegamos a comprender el papel que jugamos cada uno en la creación de la vida (y el mundo) en la que deseamos vivir, el viaje que está perfectamente diseñado para ayudarnos a vivir en felicidad, plenitud y dicha”.9

(Te habrás dado cuenta de que la “meditación” aparece en cada uno de los tres últimos grupos. Es la técnica favorita de muchos Humanos-Adultos -antigua, pero muy popular hoy día- y se ofrece como parte de los planes de numerosos grupos diferentes con objetivos diferentes, como una especie de “curalotodo”)

 

* * *

 

Para ser completamente claro tengo que mencionar también algunos grupos que no vas a encontrar en la trasera del cine. Por ejemplo, no encontrarás grupos que representen a las religiones más importantes del mundo: Cristianismo, Islamismo, Hinduismo, Budismo y Judaísmo (que, en total, abarcan unas tres cuartas partes de la población mundial). Estas religiones son más bien parte de las películas que se exhiben en la pantalla. Mientras que estas religiones hablan de boquilla de mayor felicidad en el “aquí y ahora”, su mensaje definitivo y subyacente es que sus seguidores no deben esperar ninguna mejora en sus vidas (ningún cambio verdadero en su realidad) mientras estén vivos, sino que deben concentrarse en adherirse a varias reglas y normas de creencias y comportamientos con la esperanza de ser recompensados después, generalmente tras su muerte. Esa clase de mensaje es perfecta para los Humanos-Niños que están sentados y pegados a sus asientos, pero no son aceptables en absoluto para los Humanos-Adultos que quieren cambios ¡AHORA!

Eso no quiere decir que no haya Humanos-Adultos involucrados en esas religiones mayores. Hay algunos. A menudo son generosos, amables, considerados y bienintencionados, y han elegido volver a la zona de los asientos del cine para asistir a los Humanos-Niños.

Lo que uno encuentra más a menudo en la trasera del cine son grupos escindidos de esas religiones: agrupaciones mucho menores de Humanos-Adultos que proclaman haber encontrado nuevas formas de aminorar el dolor y el sufrimiento en el momento, mientras se aferran a los principios básicos de su fe, como los Budistas Zen, los Baha’i, los Advaita Vedanta y los Científicos Cristianos, por nombrar sólo algunos. Hay también una lista muy larga 10 de otros grupos escindidos, comúnmente llamados “sectas” (dependiendo de quién hable), que atraen a los Humanos-Adultos que han abandonado la religión convencional, pero que necesitan aún de alguna clase de sistema de moralidad organizada. Caen dentro de esta categoría la Cienciología y el Rearme Moral, que yo elegí en el pasado.

Lo mismo ocurre en la política. En los Estados Unidos, los partidos mayoritarios como el Republicano y el Demócrata están en las películas que ves. Pero en la trasera del cine encontrarás a los Libertarios, el Partido de los Verdes, el Partido Constitucional, el Tea Party, el Partido Independiente de América y demás, que permiten a un Humano-Adulto la oportunidad de unirse a un grupo político como su método de intentar cambiar las cosas, contra todo pronóstico. Saben muy bien que están en contra de un sistema bipartidista muy afianzado, cuyo objetivo real es no cambiar nada (por eso son los preferidos de los Humanos-Niños, que los mantienen con sus votos).

La Medicina convencional forma parte también de las películas en 3D, ya que su enfoque principal está en suprimir farmacológicamente los síntomas, en vez de cambiar las causas de la enfermedad. Sin embargo, en la trasera del cine encontrarás más de un centenar de grupos de terapia alternativa, como la Acupuntura, la técnica de Alexander, AK, aromaterapia, Ayurveda, remedios de las flores de Bach, trabajo corporal, medicina china, quiropraxis, terapia craneosacra, curación por cristales, y esas son sólo las primeras de la lista.11

La heterosexualidad, el matrimonio y la familia tradicional también son parte de las películas, y ésas no han cambiado en toda la historia humana. Pero en la trasera hay grupos que practican la homosexualidad, el intercambio de parejas, la poligamia, el poliamor, el amor libre, el BDSM (sado-masoquismo), el voyeurismo, el exhibicionismo y el celibato, por ejemplo.

Fundamentalmente, si enciendes la televisión cualquier día de la semana y miras las series que ponen, verás qué es lo que hay en las películas que mantiene entretenidos y apaciguados a los Humanos-Niños: religiones convencionales, políticas convencionales, medicina convencional y sexualidad convencional. Lo que no verás en las series son los grupos disponibles a los Humanos-Adultos en la trasera del cine, con la excepción de algunas referencias fugaces en alguna película en tono de parodia para asegurarse de que los Humanos-Niños no crean en ninguno de los rumores prometedores que podrían colarse en la sala.

No quiero insinuar que tú no puedas ser un Humano-Adulto si eres un monógamo de derechas que aún acude a la iglesia y va a que los médicos le vean. La religión convencional, la política convencional, la medicina convencional y la sexualidad convencional son las cuatro piedras angulares de las películas (la vida, la realidad) en las que todos los Humanos-Niños y los Humanos-Adultos están sumergidos en cada momento de cada día, sin que importe si están sentados o levantados en la sala de cine. Lo “convencional” es todo lo que han conocido jamás y, como no se lo han cuestionado nunca, les es difícil salir de ello. Esto es especialmente cierto para los nuevos Humanos-Adultos que necesitan pertenecer a un grupo y aún no han encontrado los sustitutos que les satisfagan en la trasera de la sala. 

Lo que digo es que esto irá cambiando con el tiempo. Según se van sintiendo más cómodos los Humanos-Adultos en sus nuevos entornos y encuentran grupos nuevos a los que unirse, la religión convencional, la política convencional y la medicina convencional serán reemplazadas por los grupos de la trasera de la sala; mientras la sexualidad convencional luchará por su vida.  

 

* * *

 

Obviamente, hay muchísimos más grupos de los que he mencionado a los que pueden unirse los Humanos-Adultos; literalmente, cientos de ellos, probablemente más de mil ahora. Algunos de ellos tampoco caben en ninguna de las categorías principales que he mencionado. Por ejemplo, según la lista de Wikipedia 12 hay más de dos docenas de “religiones OVNI” que se pueden encontrar en la trasera del cine. Esto no tenía la intención de ser una lista completa de grupos o categorías, más bien intentaba dar una idea somera del tipo de oportunidades disponibles al Humano-Adulto nuevo. Yo no conozco ningún Humano-Adulto nuevo que no se haya unido a al menos uno de esos grupos poco después de dejar su asiento.    

Tras la Cienciología, me uní a un grupo de Quiropraxis, que de una manera muy clara declara que su objetivo es cambiar el mundo corrigiendo las subluxaciones vertebrales, persona a persona. Me mantuve conectado a ese grupo más de veinte años.

Lo mejor es que uno puede unirse a la vez  a más de un grupo, si sendos grupos lo permiten. Mientras era miembro del grupo de Quiropraxis pertenecía también a AmarMás, Metapsicología Aplicada, el grupo de canalización Royal Priest, Alcohólicos Anónimos y el Grupo para la Revaloración Científica de la Hipótesis HIV/AIDS.

Sin estar oficilamente unido, también fui “oyente” en grupos conectados con los libros de “Seth”; con Las conversaciones con Dios, de Walch, y Las Crónicas Terrestres, de Sitchin; con El Curso en Milagros, Urantia, meditación, numerología, astrología, Tai Chi, Enfoque y Rosicrucianismo. Acudí a numerosos cursos de autoayuda, probé con El Secreto, escuché a Abraham, miré ¡¿Qué coj…?!-  En la madriguera del conejo, y leí todo lo que pude de Peter Marshall, John Bradshaw, Sai Baba, Ayn Rand, J. Krishnamurti, U.G. Krishnamurti, Deepak Chopra, Eckart Tolle, Mahatma Gandhi y otros.   

En 1993 me uní a uno de los grupos más radicales y prometedores que me he encontrado nunca en la trasera de la sala. Era una comunidad intencional llamada ZEGG, que tenía ya una trayectoria de diez años antes de que yo me uniera a ellos, y que por entonces estaba situada en Alemania, a una hora de Berlín. De ese grupo me atrajeron sus Doce tesis para una sociedad no violenta 13, escrito por Dieter Duhm, y su práctica del amor libre. ZEGG ya no promociona los escritos del Doctor Duhm, ni practica tampoco el amor libre. La mayor parte de la gente que conocí durante los 90 siguió adelante y creó otra comunidad intencional llamada Tamera, en el sur de Portugal, de la que hablaré después. Pero durante más de diez años creí que este grupo iba realmente a cambiar las cosas y me encantaba ser parte de él.

¿A qué grupo(s) te uniste ?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

1.  Chicago V. Dialogue, Part Two (Diálogo, segunda parte, 1972), remasterizado y relanzado en 2002 por Rhino Records – Vuelta a la lectura

2.  Viva la Gente – Vuelta a la lectura

3.  Wikipedia – Rearme Moral (en Inglés) – Vuelta a la lectura

4.  Letras de las canciones de Viva la Gente Vuelta a la lectura

5.  Ibid. – Vuelta a la lectura

6.  Wikipedia – Pensamiento Grupal – Vuelta a la lectura

7.  Wikipedia – Listado de grupos antinucleares en los Estados Unidos (en Inglés)  – Vuelta a la lectura

8.  Reseña en el Publisher’s Weekly del libro de Terry Cole-Whittaker, Live your Bliss (Vive tu dicha) – Vuelta a la lectura

9.  John E. Welshons, autor de Un alma, un amor, un corazón, en su reseña del libro de Terry Cole-Whittaker  Live your Bliss (Vive tu dicha) – Vuelta a la lectura

10.  Listado de sectas (en Inglés) Vuelta a la lectura

11.  Listado de grupos de terapia alternativa Vuelta a la lectura

12.  Wikipedia – Listado de religiones OVNI (en Inglés) – Vuelta a la lectura

13.  Doce tesis para una sociedad no violenta (en Inglés) Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 3

¿QUÉ FALLA AQUÍ?

 

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Prácticamente todos los Humanos-Adultos se han agrupado en grupos diversos en la trasera del cine. Cada grupo trata de descubrir cómo cambiar su realidad, normalmente con un líder que provee de guías a los seguidores, a menudo a base de textos, instrucciones o reglas por escrito. Cada uno de los Humanos-Adultos ha conseguido al menos una pizca de responsabilidad de sí mismo en este momento, incluso alguno de los grupos llegan a decir cosas muy bonitas sobre el “cambio individual”. Aunque el enfoque principal sigue estando en “ellos” y “ahí fuera”, lo que continúa involucrando a gente como nosotros en películas llenas de dolor y sufrimiento.

Pero, como he dicho antes, ser un Humano-Adulto no es una forma “mala” de emplear la propia vida. Hay algunos resultados asombrosos que pueden obtenerse al pertenecer a uno o varios de estos grupos.

Por ejemplo, es posible que tras aplicar algo de lo que has aprendido en un grupo pueda parecer que cambia ligeramente el contenido de las películas en 3D en las que aún estás inmerso. Algunos Humanos-Adultos pueden ver más cambios que otros.  

También es posible que el contenido de las películas no cambie, pero que encuentres ciertas técnicas para llevar mejor el dolor y el sufrimiento infligidos por las películas. Algunos Humanos-Adultos pueden aprender a conllevar eso mejor que otros.

Incluso puedes tener toda clase de experiencias místicas o extrasensoriales, o momentos de “unión con Dios”, o de “unidad con Todo lo que Es”, o la así llamada “iluminación”. Puedes aprender a controlar el ritmo de los latidos de tu corazón, a tumbarte en una cama de clavos, a  mover objetos y doblar cucharas, a hacer que aparezcan plazas de aparcamiento donde las necesitas, a hacer cirugía psíquica, a tener experiencias de fuera del cuerpo, a convertirte en telépata o clarividente, o incluso a levitar.

Si esos son tus objetivos puedes llegar a cumplirlos como Humano-Adulto en la trasera del cine, suponiendo que encuentres el grupo adecuado y te apliques diligentemente a la tarea.

Pero hay un problema. Uno muy grande, o varios muy grandes, de hecho.

Cuando llega a la trasera del cine, la mayoría de los Humanos-Adultos cree en última instancia que la vida no debería incluir ningún dolor o sufrimiento en absoluto, que tu realidad podría ser, de hecho, una vida de alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos, el Cielo en la Tierra, si quieres. Pero todavía no has llegado allá a pesar de todo el trabajo que has desarrollado, y de todas las técnicas que has aprendido, y de todas las meditaciones para las que te has sentado.

¿Por qué no?

Por dos razones. Una de ellas es que la creencia en una vida sin dolor ni sufrimiento es justamente eso, una creencia, y no existe evidencia alguna de que esa creencia sea verdad.  ¿Te has encontrado alguna vez con alguien -no hablo de haber oído o leído historias de segunda mano del pasado-, te has encontrado alguna vez con alguien que en los tiempos actuales viva en alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos? (“Constantes, verdaderos y duraderos” elimina a esos que emplean su vida en fingir la dicha eterna). Si eso fuera posible, ¿no crees que le habría pasado al menos una vez a algún Humano-Adulto en la trasera del cine, a alguien que tú conoces, o que un amigo tuyo conoce, o que conoce algún amigo de tus amigos? Después de todo, muchos de esos grupos proclaman que eso es algo que todos podemos conseguir.  

La segunda razón es que la vida dentro del cine no está diseñada para que incluya alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos, como veremos en un capítulo posterior. Eso allí no ocurrirá nunca.          

Cierto es que, por ejemplo, podrías ser capaz de conseguir más éxito económico como resultado de unirte a algún grupo, pero que entonces tu vida amorosa se vaya al diablo. O podría ser que encontrases a tu “compañero del alma” y que vivieses años de dicha marital, pero que por alguna razón no puedas ganar el suficiente dinero para conseguir las cosas que quieres. O que parezca que muchas circunstancias a tu alrededor vayan bien, pero que entonces tú, o algún miembro de la familia, o algún ser querido, sufra un accidente inesperado, o una enfermedad, y que todo vuelva a cambiar. O podría ser que desarrollases algún poder místico y tengas momentos de “unidad”, sólo para ver que ese momento de altura se desgasta y al final descubras que no eres feliz con tu vida la mayor parte del tiempo.     

La verdad es que, como miembro de un grupo en la trasera del cine, no cambiarás nunca el guión básico de las películas, al menos no en una forma significativa y duradera ni de la forma que crees que quieres. Muchos lo han intentado, pero prácticamente ninguno lo ha conseguido, así que no estás solo en tus deseos ni en tu frustración.

Para ponerlo en una forma muy simple, un Humano-Adulto en la trasera del cine jamás podrá tener todas sus cosas “bien alineadas” al mismo tiempo, haga lo que haga, crea lo que crea, finja lo que finja. Simplemente, no es posible.

¿Por qué?

El primer gran problema es que ninguno de esos grupos funciona verdaderamente, ninguno de ellos produce los resultados que proclama.

Antes de que cierres de golpe este libro e intentes defender a algún grupo en concreto que sea tu elección personal, tómate un momento objetivo y sinceroo y considera que…

~ cuando miras al mundo de hoy, ¿crees que la especie humana en su conjunto es más pacífica, más amorosa, más tolerante, más realizada, más feliz, más segura, mejor alimentada y con mejores casas de lo que era hace diez años?, ¿o hace cincuenta, o cien años? Cuándo ves las noticias de la tarde, ¿no parece que la verdad fuese justo lo opuesto? ¿No parece como si el mundo, tal como se retrata en las películas en 3D a tu alrededor, se dirigiera al camino “erróneo”, alejándose de la ale-gría, la abundancia, el poder y el amor constantes y duraderos para adentrarse en profundidades mayores de dolor y sufrimiento, a despecho de todos los esfuerzos de todos los grupos diferentes que han venido creciendo exponencialmente durante el mismo período de tiempo?

~ tras cientos y cientos de años, tras horas y horas de meditación llevadas a cabo por millones de personas, no se ha conseguido mucho, aparte quizá de algunos casos muy aislados. Después de tanta meditación, ¿dónde están todos esos llamados “iluminados” y por qué no constituyen un porcentaje mayor de nuestra población?

~ si El Secreto o la “Ley de Atracción” funcionasen verdaderamente, veríamos a un gran número de sus seguidores manifestando cosas maravillosas que viven de manera habitual. Para mí no haría falta siquiera una tasa del 100% de éxito para considerar eficaces estas técnicas. Si El Secreto, o la “Ley de Atracción” funcionasen un 50%  de las veces para el 50% de la gente que lo intenta, los consideraría dignos de atención y elogio; pero cuando sólo poquísima gente obtiene resultados, y sólo poquísimas veces de las muchas que utilizan esas técnicas…

~ después de todos los pensamientos positivos, las compasiones, los peregrinajes, las oraciones, los altares, las “cabañas de sudor”, los círculos de piedras, las ceremonias, los rituales, las sentadas de protesta, las manifestaciones y las interminables reuniones del Curso en Milagros, aún no estamos más cerca de la paz en este planeta de lo que hemos estado jamás. Incluso el Movimiento Hippie tuvo poco o nada que ver con acabar la guerra de Vietnam, y en este momento estamos metidos en dos guerras más como ésa.   

~ todos los cambios profundos en la historia humana han provenido de una sola persona, no de un grupo; ya sean esos cambios “buenos” (Jesucristo, Buda, Mahoma, Moisés, Confucio, Martín Lutero, Copérnico, Einstein, Edison, Alexander Graham Bell y Cai Lun (que inventó el papel en China en el 105 antes de Cristo), ya sean “malos” (Ghengis Khan, Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, etc.)

Repito, ninguno de los grupos en la trasera del cine produce nada ni remotamente cercano a lo que proclaman para un número aplastante de sus seguidores. No digo nada de esto como un juicio, ni los culpo, ni los critico, ni digo que estén “equivocados” por su falta de éxito (de hecho, sé que su falta de éxito es perfecta para la forma en que la sala de cine está diseñada). Meramente expongo hechos, señalo al “elefante en la habitación”, muestro que el emperador está desnudo.  

Ni tampoco digo que no funcione ninguno de esos grupos porque no funcionaron para mí. Como has leído, estuve involucrado en muchos de los así llamados grupos espirituales y de autoayuda durante más de cuarenta años, grupos que incluían a cientos, si no miles, de personas. Nunca me he encontrado ni una sola persona entre esos miles de la que pueda decir que ha conseguido lo que el grupo prometía. ¿Tú, sí?

Quiero recordarte también que rehúso ser gurú, maestro, entrenador, guía o líder de grupo alguno, con lo que no tengo interés particular en presentarlos a todos como “equivocados” y a mí mismo como “verdadero” para que me sigas a mí en su lugar. No me interesan los “seguidores”, de manera que soy completamente libre de decirte la verdad tal como la veo y como cualquier otro puede verla si mira atenta, cuidadosa y sinceramente.

 

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Muy oportunamente, algunos de esos grupos explican por qué son tan ineficaces ofreciendo razones como “si no duele, no hay mejora” (“no pain, no gain”), o “se necesitan años y años, incluso varias vidas, para que nuestra técnica funcione”, o “será que haces algo mal”, o “tu deseo no es lo bastante puro y sincero”, o “no eres lo bastante espiritual para hacer que resulte”, o “recuerda que hay que pasar por sesenta y cuatro niveles para llegar a la iluminación”.

La excusa más común que ponen los grupos para su ineficacia es que “no tenemos la gente suficiente en el grupo para hacer que funcione”. De manera que, de cuando en cuando, uno o más  de esos grupos vuelven a la sala principal e intentan levantar de sus asientos a algunos Humanos-Niños para que se unan a ellos, con algún éxito algunas veces, basándose en la teoría de que más miembros en el grupo lo harán más eficaz. Como resultado, a veces unos pocos de los reclutados por los Humanos-Adultos logran llegar a la trasera del cine, pero no los bastantes como para hacer cambios.    

Mi mayor oposición a cosas como El Secreto y la “Ley de Atracción”, por ejemplo, es que cuando no funcionan nos parece que es culpa nuestra, que hay algo que no va bien en nosotros. A fin de cuentas, se supone que hay toda esa gente que los usa con éxito, así que debo ser yo, no soy lo bastante bueno para hacer que funcione. No valgo nada, soy un fracaso. El problema es que “toda esa gente que los usa con éxito” tampoco existe. Seguramente se dan casos en los que alguien usó El Secreto y “manifestó” un coche nuevo (ya veremos más adelante si eso era verdaderamente cierto) y, por supuesto, Rhonda Byrne “manifestó” probablemente un montón de dinero para ella misma cuando se inventó El Secreto.      

La verdad es que no hay nada malo en ti, y nunca lo ha habido; el error reside en el grupo y su filosofía, sus técnicas, sus ceremonias o sus rituales. Simplemente, no funcionan de una manera continuada, ni siquiera para una pequeña parte de sus seguidores.

Si alguno de esos grupos en la trasera del cine lograse producir verdaderamente alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos, ¿no crees que la noticia se difundiría rápidamente y todos dejarían sus grupos y se unirían a ése? Si alguno de esos grupos tuviera éxito, aunque fuera moderado, cambiando las películas o las reacciones de la gente hacia ellas y proveyera por lo tanto un alivio real al dolor y el sufrimiento (más que ser simplemente una novedad temporal y bien promocionada), ¿no crees tú que habría más Humanos-Adultos llamando a su puerta para unirse a él? En lugar de eso lo que vemos en nuestra sala de cine son nuevos grupos que aparecen como setas. ¿Qué otra prueba se necesita para ver que los grupos actuales no funcionan?

Cuando los Humanos-Adultos se retiran del pensamiento grupal y son sinceros consigo mismos, saben que su grupo no funciona. El problema está en que no queremos admitirlo, porque alguno de esos grupos tiene que funcionar. Nosotros queremos con muchas ganas que funcionen, necesitamos que lo hagan. Nosotros tenemos que creer que el grupo al que nos hemos unido nos ofrece el alivio que buscamos al dolor y al sufrimiento. Si no funciona ninguno de los grupos, nos sentiremos inútiles (no nos iría mejor que a los Humanos-Niños que aún están sentados en sus asientos) y ése es el peor sentimiento del mundo, sentimiento que hay que evitar sea como sea.  

Para muchos Humanos-Adultos llega un momento en el que ya no pueden escapar ni seguir negando para siempre lo obvio y deciden que el grupo concreto al que pertenecen en ese momento no funciona, que no logra crear el cambio que quieren. En ese momento, se cambiarán sencillamente de grupo a otro diferente, convencidos aún de que algún grupo tiene que funcionar, que todo lo que tienen que hacer es seguir buscando el “correcto”. En el transcurso de la vida de un Humano-Adulto se puede llegar a pertenecer a unos cuantos de esos grupos, si no a docenas de ellos, intentando encontrar desesperada y fútilmente el que funciona, el que hace lo que dice que puede hacer, el que ofrece alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos.  

 

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Jed McKenna no tiene cosas agradables que decir de los yoguis, swamis, chamanes, gurús y líderes de todos esos grupos ineficaces, los llama “charlatanes de feria”, como si estuvieran haciendo algo “incorrecto”.

«Los gurús, la meditación y las enseñanzas espirituales son engaños amables destinados a confortar al cobarde interior y no a forjar al héroe interior… Los gurús son los peores egotistas que el mundo haya conocido jamás. Todos los gurús son organizaciones de bienestar que proporcionan experiencias insignificantes a sus seguidores. El juego de ser gurú es una industria muy provechosa: intenta ganar dos millones de dólares al año haciendo cualquier otra cosa.» 1

 

Aunque, según los hechos, todo esto pueda ser acertado, no comparto los juicios de Jed que lo acompañan. Sí, es posible que haya algunos líderes de esos grupos que vayan por ahí para ganarse nombre, fama y fortuna para ellos mismos y son conscientes de que liderar un grupo de Humanos-Adultos en la trasera del cine puede proporcionarles a ellos exactamente eso, incluso si el grupo no produce resultado alguno para sus seguidores. Pero incluso eso no está “equivocado”.

En su conjunto, me gusta pensar que muchos de esos líderes intentan encontrar respuestas sinceramente. Al final alguien tiene que ser capaz de descubrirlo, ¿no?, ¿verdad?

Pero todos los líderes de todos los grupos acaban por encontrarse en un callejón sin salida, fundamentalmente porque su filosofía, o su técnica, o su práctica, contiene incoherencias importantes e irreparables.

Existe una teoría en psicología social llamada “disonancia cognitiva” 2, que consiste en “un sentimiento incómodo causado por mantener simultáneamente dos ideas contradictorias entre sí”. La teoría de la disonancia cognitiva propone que la gente “tiene el impulso motivacional a reducir esa disonancia por medio del cambio de actitudes, creencias y comportamientos, o por medio de la justificación o racionalización de los mismos”.3

Por ejemplo: como Humano-Adulto puede ser que te opongas a la crueldad con los animales, pero que te siga gustando la carne. Esto te crea un problema que de alguna manera tienes que resolver en tu mente.

«Una versión temprana de la teoría de la disonancia cognitiva apareció en el libro de Leon Festinger Cuando falla la profecía. Este libro brindó una descripción desde dentro de la creencia persistente entre los miembros de una secta apocalíptica de OVNIs, y documentó el adoctrinamiento creciente que mostraba dicha secta después de que la profecía de su líder sobre el “fin del mundo” no se realizara. La predicción de la destrucción de la Tierra (supuestamente esta predicción fue enviada al líder del grupo por los extraterrestres) se transformó en una “expectativa no confirmada” que provocó una disonancia entre las cogniciones “el mundo va a terminar” y “el mundo no se ha acabado”. Aunque algunos miembros abandonaron el grupo cuando la profecía falló, la mayoría de los miembros disminuyeron la disonancia aceptando la nueva creencia de que el planeta se salvó por la fe del grupo». 4

 

Jed McKenna insinúa que un Humano-Adulto experimentará algo similar a esto, que él llama “Disonancia Espiritual”…

«Un ejemplo corriente de Disonancia Espiritual sería: si Dios nos ama, ¿por qué permite tanto sufrimiento? La certeza del amor de Dios es la creencia interna, la evidencia del sufrimiento humano es la realidad externa. ¿Es que Dios es incapaz de terminar con el sufrimiento? No, debemos responder, porque Él puede hacer lo que quiera. Por lo tanto, Él debe permitir (o incluso ser la causa de) el sufrimiento; pero, ¿cómo puede ser eso si Él nos ama? Algo tiene que ceder por alguna parte, o, preferentemente, evitaremos preguntarnos eso para empezar.» 5

Grupos diferentes ofrecen soluciones distintas para esta Disonancia Espiritual. Una técnica común es crear una creencia nueva que tienda un puente entre las dos creencias conflictivas:

Creencia interna: “Dios nos ama.”

Realidad externa: “Hay sufrimiento en el mundo.”

Creencia puente: “Sufrimos porque no somos merecedores del amor de Dios.”

O bien…

Creencia interna: “Fuimos hechos a imagen de Dios, que es perfecto en todos los sentidos.”

Realidad externa: “Hacemos cosas malas como seres humanos.”

        Creencia puente: “La vida es una escuela, un centro de aprendizaje en el que debemos aprender y madurar hasta ser almas perfectas.”

 

Mi ejemplo favorito proviene de una de mis experiencias recientes en la comunidad intencional de Tamera, en el sur de Portugal. Una de las líderes espirituales de la misma sabe, en el fondo de su corazón, que “los juicios son erróneos” (su primera contradicción, porque decir que los “juicios son erróneos” ya es en sí un juicio); pero ella, debido a su compasión por los demás, quiere cambiar el mundo y hacer de él un lugar mejor para vivir. Es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que querer cambiar el mundo ya es un juicio de que las cosas están mal y necesitan cambiarse, así que salió con esta solución: “debemos aceptar las cosas tal como son, sin enjuiciarlas, y entonces podremos cambiarlas.”

¡¿Qué?! La lógica más sencilla dice que si tú no juzgas algo como “bueno” o “malo”, “correcto” o “erróneo”, entonces verás que ese “algo” es perfecto de la manera que es; cualquier acto que lleves a cabo no estará motivado en absoluto por la necesidad ni por el deseo de cambiar ese algo (hablaremos mucho más de este concepto en partes posteriores del libro).

Pero no hay grupo alguno en la trasera del cine que sea completamente lógico. Las contradicciones flagrantes se manifiestan muy rápidamente en todos los grupos cuando una mente sincera y objetiva proyecta la luz de la razón y del discernimiento sobre ellos.

Algunos de esos grupos trasladan sencillamente sus incoherencias a una autoridad mayor: “el Señor actúa de manera misteriosa”, o “tratar de resolver esos problemas imponderables es trabajo de los clérigos”. O bien les dicen a sus seguidores que pasen totalmente por alto las preguntas difíciles, o que las nieguen, o simplemente que permanezcan ocupados y distraídos de manera que esa clase de preguntas, e incontables otras como ésas, no puedan afianzarse nunca en nuestra consciencia.

Sin embargo, el objetivo principal es detener el malestar…   

«Los buscadores más sinceros…no buscan la verdad o las respuestas, lo que buscan es alivio de la Disonancia Espiritual. La savia del mercado religioso o espiritual es proveer ese alivio. No tiene nada que ver con la verdad o con el despertar, de hecho es justo lo contrario. En el análisis final, despojado de todas sus pretensiones espirituales, el mercado espiritual en su conjunto no es nada más que un taller de engrase rápido existencial; aunque hay una variedad inacabable de envolturas, realmente sólo hay un producto. Lo que todos los buscadores espirituales buscan es la Consonancia Espiritual, un punto final al malestar… Pero la consonancia que buscan sólo puede encontrarse en una inconsciencia más profunda… Por lo que yo sé, la gente inclinada hacia lo espiritual, de toda clase de formas y disciplinas, en todos los estadios, no hace realmente más que mantener o profundizar su atrincheramiento, y quizá perder el tiempo por ahí con estados moderadamente alterados.» 6

 

Yo todavía tengo muchísimos amigos en todos los grupos a los que he pertenecido, amigos que son inteligentes y bienintencionados Humanos-Adultos a quienes les preocupa mucho este mundo, probablemente muy parecidos a ti. De alguna forma se hace fácil pasar por alto estas contradicciones de cara a no agitar la barca en la que navega el grupo. La verdad es que no queremos que nuestro grupo tenga incoherencias ni contradicciones, así que, en lo que a nosotros respecta, no las tiene ni incluso cuando están escritas notoriamente sobre ese “elefante” en mitad del salón.

Recientemente, uno de los líderes de un grupo al que pertenecí declaró que sus miembros judíos ya no deberían guardar la festividad del Sabbat, supuestamente con el fin de ayudarles a romper con los viejos patrones de la tradición religiosa en el camino a la creación de una cultura nueva. Sin embargo, el grupo principal (fundamentalmente cristiano) continuó celebrando los servicios de los domingos por la mañana, que incluía el himno Amazing Grace, e incluso llamaba a una de sus reuniones diarias “la hora del Evangelio”. Nadie habló, ni hizo pregunta alguna, ni sacó tarjeta amarilla por esta hipocresía.

Cuando uno está fuera de estos grupos y observa sus creencias objetivamente, es relativamente fácil localizar las incoherencias y las contradicciones. Pero cuando uno está dentro del grupo es muy difícil no sucumbir al pensamiento grupal. Después de todo, tiene que haber algún grupo que pueda producir lo que proclama, ¿verdad?  Uno ha mirado por todas partes y ha decidido que el grupo en el que está es el mejor que va a encontrar, de modo que ¿quién es uno para poner en cuestión la sabiduría y autoridad del líder del grupo, incluso ante las evidentes faltas de lógica? Además, todavía tiene uno la necesidad aplastante de pertenecer a un grupo y no quedarse “ahí fuera” completamente solo, así que uno se traga casi cualquier cosa que suene a medias plausible de cara a justificar y explicar las falacias del pensamiento del grupo.  

Una de las mejores técnicas que puede tener un grupo para cubrir sus incoherencias y contradicciones se llama “Detencrimen”, como lo define George Orwell en su novela 1984 :

«Detencrimen” significa la facultad de frenarse en seco, como si fuera por instinto, en el umbral de cualquier pensamiento peligroso. Incluye el poder de no captar analogías, de no percibir errores de lógica, de comprender equivocadamente los argumentos más sencillos en cuanto sean adversos al Ingsoc, y de sentirse aburridos o asqueados por cualquier encadenamiento de pensamientos que sea capaz de llevar a una dirección herética. Detencrimen, en pocas palabras, significa estupidez protectora.» 7

 

* * *

 

¿Es posible que todos esos grupos estén “equivocados” siempre? De entrada eso suena bastante escandaloso e imposible. Pero piénsalo un momento.

Imagínate que estás intentando resolver un problema matemático largo y complejo, y que la primera ecuación es “2+2=?”. Si te equivocas en la respuesta, todos los demás cálculos que hagas a partir de ella estarán equivocados también.

Vamos a ver, supongo que eso no es técnicamente cierto. Puede haber otras ecuaciones en el problema que no dependan de tu primera respuesta y podría ser que las tuvieses bien. También podría ser que cometieses otros errores matemáticos en el proceso y ocurriera, por casualidad, que llegases a la respuesta correcta por el camino.

Pero tu respuesta final siempre estará mal; no se puede evitar. Dicho de otra manera, si tu premisa básica es defectuosa, todos los resultados subsiguientes que dependan de esa premisa básica también serán defectuosos. 

«En la vida no existen las contradicciones. Cuando creas que te enfrentas a una contradicción, revisa tus hipótesis. Verás que una de ellas es errónea.» 8

«Eso quiere decir que no hay millones de cosas erróneas, hay simplemente una, en el origen, y todo lo demás que parece erróneo dimana de ese solo error nuclear.» 9

Esto no sólo es verdad para los problemas de matemáticas, sino también lo es para cada religión, filosofía, práctica espiritual, técnica de auto-mejora, sistema de creencias, ceremonias y rituales.

Todos los grupos de la trasera del cine son “erróneos” y no pueden ni podrán producir los resultados que proclaman, por la sencilla razón de que todos parten de la misma premisa incorrecta. En los próximos capítulos averiguaremos cuál es esa premisa incorrecta.

 

* * *

 

Todo el mundo busca soluciones para aminorar el dolor y el sufrimiento de la vida, para cambiar la realidad a la que se sienten sometidos en las películas en 3D que les rodean. El problema es que las respuestas no se pueden hallar en la sala del cine. A veces algunos se han acercado mucho, pero nadie lo ha conseguido completamente porque eso no se puede conseguir completamente. Ningún Humano-Adulto va a encontrar alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos mientras estén en la trasera del cine. No funciona así.

Estoy seguro de que ahora ya sabes cuál es la razón principal de que eso sea así: todos los Humanos-Adultos y todos los grupos a los que pertenecen están todavía dentro de la sala de cine. Ni uno de los prisioneros liberados ha abandonado jamás la Caverna de Platón en este punto de la metáfora; todos, con poquísimas excepciones, consideran como “reales” las sombras en el muro, las películas en 3D que ven.

De cuando en cuando alguien mirará a la esfera negra que pende del centro de la sala de cine y verá esas luces brillantes que se disparan hacia las pantallas envolventes, y se preguntará de qué demonios va todo eso. Pero parece que casi nadie lo sabe.

Y la señal sobre la puerta del muro trasero dice: “No entrar, extremadamente peligroso”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1.  Jed McKenna. Trilogia de la Iluminación (en Inglés) – Vuelta a la lectura

2.  Wikipedia – Disonancia cognitiva – Vuelta a la lectura

3.  L. Festinger. Teoría de la disonancia cognitiva (en Inglés) – Vuelta a la lectura

4.  L. Festinger, H.W. Riecken y S. Schachter, Cuando falla la profecía (en Inglés) – Vuelta a la lectura

5.  Jed McKenna. Id.   Vuelta a la lectura

6.  Ibid. – Vuelta a la lectura

7.  George Orwell. 1984   Vuelta a la lectura

8.  Ayn Rand. La rebelión de Atlas – Vuelta a la lectura

9.  Jed McKenna. Id. – Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 4

LA BIBLIOTECA

 

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En la trasera de la sala de cine hay otras tres puertas que no he mencionado. Una tiene una señal que dice “Caballeros”, la otra dice “Señoras”, y sobre la tercera puerta hay una señal que dice “Biblioteca”. Esa puerta no está nunca cerrada.

Cuando yo andaba entre un grupo y otro, o cuando comenzaba a darme cuenta de que un grupo en concreto al que pertenecía en ese momento no iba a producir lo que ofrecía y mi carnet de miembro estaba a punto de caducar, iba a la biblioteca y leía, buscando nueva esperanza e inspiración. He mencionado de pasada algunos de los autores y títulos a los que he dedicado algún tiempo. He tenido la oportunidad de estudiar muchos de los textos escritos por los fundadores y líderes de varios grupos, ahorrándome así el esfuerzo de tener que unirme a ellos para descubrir sus incoherencias y contradicciones. 

La mayoría de los libros de la Biblioteca no merece siquiera mención alguna, al menos aquí, pero hay alguna información importantísima que descubrí al leer y de la que deberías saber, si es que no la conoces ya. Esta información es absolutamente decisiva para quien quiera cambiar su realidad.

De manera que voy a dar un gran salto ahora mismo desde la filosofía y la religión a la ciencia, desde las metáforas y las analogías a los experimentos científicos duros y fríos. El tema es la Física Cuántica y lo que ha llegado a ser conocido (y ampliamente malentendido) como el “Universo Holográfico”, descubrimientos monumentales hechos en las últimas décadas que cambian literalmente todo lo que habíamos creído sobre nuestro universo físico.  

No te preocupes, no voy a meterme en tecnicismos científicos ni diré nada que no pueda comprender ningún Humano-Adulto; pero si sigues sin estar satisfecho con ninguno de los grupos a los que te has unido (si miras por todas partes tratando de encontrar por qué ninguno de esos grupos ha producido ni de cerca nada de lo que quieres y crees posible experimentar), entonces deberías quedarte los próximos capítulos en la biblioteca conmigo y traerte tu ordenador.    

De entrada, quiero decir que no soy experto en física cuántica, por eso he invitado a los auténticos expertos (doctores en Física y catedráticos de Física Cuántica en las universidades más importantes del mundo, autores de muchos libros) para que te hablen directamente, utilizando para ello muchas de sus citas y entrevistas en vídeo. Esencialmente, quiero asegurarte que lo que leerás no serán mis opiniones, sino las de aquellos que verdaderamente saben de lo que hablan.

He incluido un cierto número de enlaces a vídeos para ver y te sugiero encarecidamente que utilices esos enlaces y veas esos vídeos según vayas leyendo.

Bueno, pues allá vamos…

 

* * *

 

Hace mucho que sabemos (al menos eso era lo que me enseñaron en el colegio hace más de cincuenta años) que el mundo físico a nuestro alrededor no es tan “sólido” como se siente y parece. De hecho, el universo está hecho mayormente de espacio vacío.

 

Esto se ve muy claro cuando volamos en un cohete al espacio exterior y vemos cuánta “nada” hay entre las pocas partículas de materia llamadas estrellas y galaxias. Según ha ido mejorando la tecnología y hemos ido metiéndonos cada vez más profundamente también en el “espacio inte-rior”, encontramos lo mismo en los mundos atómicos y subatómicos: mayormente, “nada”.

La forma mejor y más entretenida de que experimentes eso por ti mismo es ver un vídeo de nueve minutos llamado Las potencias de diez, de la mano de Charles y Ray Eames, que produjeron para la IBM en 1977. Puedes verlo aquí.

Ha habido otros videos hechos en el mismo estilo: Viaje cósmico (1996, producido para IMAX y narrado por Morgan Freeman, en Inglés)) y Zoom cósmico (1968, producido por la Asociación Nacional del Cine de Canadá).

Lo más importante que hay que ver en estos vídeos es que el “espacio exterior” y el “espacio interior” son muy semejantes, no hay en ambos apenas nada más que espacio vacío.

Por ejemplo: si tomásemos el núcleo de un átomo de hidrógeno y lo ampliásemos al tamaño de una pelota de baloncesto, el electrón que define el “límite” exterior de ese átomo estaría a treinta kilómetros del núcleo. ¿Y qué hay en medio? Nada, nothing, niente. Sólo espacio vacío.

«Dentro de todos los átomos y las moléculas (de todo el espacio en su interior), las partículas sólo constituyen una cantidad insignificante del volumen del átomo.» 1

«De hecho, el Universo está sobre todo vacío.» 2

Así pues… lo primero que tenemos que comprender es que la materia no es “sólida”, aunque  de ese modo nos lo parezca y así la sintamos.

«La materia no es lo que siempre hemos creído que era.» 3

De hecho, la materia está llena de espacio vacío.

 

* * *

 

El video de las Potencias de diez termina en el límite de nuestro conocimiento en aquella época (1977), mirando a un protón simple en el núcleo de un átomo de carbono.

Pero según iba mejorando la tecnología con los años y los científicos iban siendo capaces de sumergirse cada vez más profundamente en el “espacio interior”, descubrieron que las partículas pequeñísimas que encontraron no se comportaban como se esperaba, al menos no lo hacían según todas las leyes de la física en las que hemos creído los últimos cientos de años. 

El experimento más famoso, y que causó una verdadera conmoción, se llama la Doble Ranura. Para ser exactos, este experimento fue realizado por primera vez con luz, en 1801, por el científico inglés Thomas Young. Young demostró que la luz no era en realidad una partícula, como se había creído siempre antes, sino que en lugar de eso actuaba como una onda.

Luego, en 1961, este mismo experimento se realizó con electrones en vez de luz 4, y finalmente en 1974 con sólo un electrón cada vez 5. Desde entonces ha sido repetido y refinado y repetido de nuevo, una vez y otra, con el mismo resultado cada vez.

En septiembre de 2002 se votó a este experimento por los lectores de Physics World como el “experimento más bello” 6, y el notable físico cuántico Richard Feynman ha dicho que “toda la mecánica cuántica puede deducirse pensando cuidadosamente en las implicaciones de este experimento solo.” 7  (N. del T.: la expresión “mecánica cuántica” es equivalente a la expresión “física cuántica”)

Así de importante es el experimento, y así es como ha cambiado el pensamiento que tiene toda la gente sobre cómo funciona el mundo.

Vamos entonces a echar una mirada a cómo se hace este experimento y por qué son tan sorprendentes sus resultados…

 

 

 

 

 

 

 

 

Comenzaremos por tomar unas piezas pequeñas de materia, por ejemplo canicas, y con un cañón dispararemos un chorro de ellas contra una barrera que tiene una ranura.

 

 

 

 

 

Tras la barrera hay una pantalla sensible, de manera que cuando una canica la golpea deja una marca así…

 

 

 

 

 

La mayoría de las canicas se estrellan contra la barrera, pero las que pasan por la ranura golpean la pantalla y crean un dibujo con la forma de la ranura.

 

 

 

Todo esto está perfectamente claro. Así que hora le añadimos una segunda ranura a la barrera…

 

 

 

 

 

 

…y disparamos las canicas contra ella otra vez. Obtenemos lo que esperábamos obtener: el dibujo de dos ranuras en la pantalla.

 

 

 

 

 

Correcto, de momento, bien. Ahora bien, ¿qué pasaría si enviásemos ondas de agua hacia la pantalla en lugar de dispararle canicas?

 

 

 

 

 

Con sólo una ranura en la barrera, parte de la onda la atraviesa por la ranura y forma un dibujo en la pantalla que se parece mucho al que antes hacían las canicas con sólo una ranura. En la pantalla, la intensidad mayor se crea donde choca la parte más alta de la onda, alineada directamente con la ranura.

 

 

 

 

Pero si ponemos una barrera con dos ranuras entre las ondas y la pantalla, ocurre una cosa completamente diferente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando el agua pasa a través de ambas ranuras, las nuevas ondas creadas por las ranuras en el otro lado de la barrera chocan unas con otras de camino a la pantalla.

 

 

 

 

 

Cuando la cresta de una onda golpea el valle de otra se cancelan mutuamente. Esto se llama “interferencia destructiva”. Puedes ver esto fácilmente cuando arrojas a un charco dos guijarros separados un poco entre sí y miras lo que pasa cuando se juntan las olitas. De modo que cuando enviamos ondas a través de una barrera con dos ranuras, obtenemos en la pantalla lo que se llama un “patrón de interferencia”, así…

 

 

 

 

 

 

Las líneas brillantes en la pantalla revelan donde las crestas de las ondas se han unido entre sí (interferencia constructiva) y han llegado a la pantalla. Los espacios oscuros entre ellas revelan donde la cresta de una onda ha golpeado el valle de otra (interferencia destructiva) y se han cancelado las dos mutuamente, sin llegar nunca a la pantalla.

Así pues, cuando enviamos “partículas de materia”, como las canicas, a través de dos ranuras obtenemos dos patrones definidos en la pantalla, similares a las ranuras a través de las que han pasado. Cuando enviamos “ondas” a través de dos ranuras, obtenemos un patrón de interferencia en la pantalla.

Bastante sencillo. Ahora vamos a intentar este experimento con electrones en vez de canicas…

 

 

 

Siempre hemos creído que el electrón es como una canica pequeñísima que da vueltas alrededor del núcleo de un átomo. Una “partícula de materia” pequeñísima y sólida como una canica. Entonces esperaríamos ver el mismo patrón que obtuvimos en la pantalla cuando disparamos canicas y había sólo una ranura en la barrera…

 

 

 

 

 

 

 

…y cuando disparamos un haz de electrones a través de dos ranuras en la barrera, esperaríamos obtener el patrón  de dos ranuras en la pantalla, exactamente como con las canicas.

¡PERO NO ES ASÍ!

 

 

 

 

En lugar de eso, obtenemos el mismo patrón de interferencia que obtuvimos cuando enviamos ondas a través de las dos ranuras:

 

 

ONDAS

 

 

ELECTRONES

 

 

 

 

Al principio los científicos pensaron que eso podría ser debido a que disparaban muchos electrones a la pantalla al mismo tiempo y quizá algunos de esos electrones chocaban unos con otros al otro lado de la barrera, cancelándose unos a otros sin llegar a la pantalla. Hacia 1974 fueron capaces finalmente de desarrollar un método de disparar un solo electrón cada vez hacia la pantalla, de forma que no fuera posible que interfiriesen entre sí. Pero seguían obteniendo un patrón de interferencia

(Para ver un video corto y bien hecho de este experimento de la Doble Ranura de ¡¿Qué coj….?! – En la madriguera del conejo, pinchar aquí.)

¿Cómo es eso posible?, ¿cómo es posible enviar una pequeña partícula de “materia” cada vez a través de dos ranuras y hacer que formen un patrón de interferencia de onda?

Solamente había una explicación que tuviese sentido: un electrón, más que una partícula, es una onda, ¡no es una pieza de materia sólida como siempre habíamos creído!

Los experimentos más recientes han descubierto que lo mismo ocurre con el núcleo de un átomo, no sólo con los electrones.

«La materia no es lo que creemos que es desde hace mucho tiempo. Los científicos siempre han creído que la materia es un tipo de fundamental por lo que tiene de estático y predecible…, nos gusta pensar en el espacio como algo vacío y en la materia como algo sólido; pero, de hecho, fundamentalmente no hay nada en absoluto en la materia, es completamente insustancial. Echa una mirada al átomo. Creemos que es una especie de pelota dura, entonces decimos: “bueno, en realidad, no… es este diminuto punto con materia muy densa justo en el centro…”; pero entonces resulta que ni siquiera eso es correcto. Incluso el núcleo, cuando pensamos en él como algo denso, entra y sale de la existencia tan fácilmente como lo hacen los electrones” 8

De modo que los ladrillos mismos de lo que llamamos nuestro “universo físico” (el núcleo y los electrones de los átomos) no son sólo partículas de materia, sino que de hecho existen como ondas. En física cuántica eso se llama “dualidad onda-partícula”

Eso volvió loco a todo el mundo, pero no es el final de la historia…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1.  Doctor William Tiller, Catedrático emérito de la Universidad de Stanford.. ¿¡Qué coj…!? En la madriguera del conejo. – Vuelta a la lectura

2.  Stuart Hameroff, Doctor en Medicina, Director asociado del Centro para la Consciencia, Universidad de Arizona. Id. – Vuelta a la lectura

3.  Jeffrey Satinover, Doctor en Medicina, Profesor adjunto de física, Universidad de Yale. Id.– Vuelta a la lectura

4.  C. Jönsson, Difracción de electrones en ranuras múltiples (en Inglés), Revista Americana de Física (1974) Volumen 42, número 1, pags. 4-115 – Vuelta a la lectura

5.  El experimento Merli-Missiroli-Pozzi de interferencia de electrones en Doble Ranura (en Inglés) – Vuelta a la lectura

6.  Physics WorldVuelta a la lectura

7.  Brian Greene. El Universo elegante: supercuerdas, dimensiones ocultas y la busca de la teoría definitiva (en Inglés) - Vuelta a la lectura

8.  Jeffrey Satinover. Id. – Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 5

EL CAMPO

 

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¿Que los electrones son a la vez ondas y partículas?, ¿que actúan un rato como una partícula y al rato siguiente como una onda?

En aquel tiempo nadie podía creer realmente que nada de esto fuese cierto. Algo tenía que estar mal, pensaron…

 

Entonces los científicos modificaron el experimento para “vigilar” (con un aparato de medición) a un simple electrón cuando viajaba a través de la doble ranura y ver si realmente actuaba como onda en vez de partícula.

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, en el momento mismo en que observaron al electrón, sucedió algo aún más extraño. Lo que obtuvieron en la pantalla fue un patrón estándar de “partícula”, que era exactamente como si hubieran disparado canicas a través de las dos ranuras.

 

 

 

 

El mero hecho de “vigilar” al electrón supuso hacerlo volver a actuar como partícula en lugar de onda, y por lo tanto el electrón sólo pasó a través de una de las ranuras, no de las dos, y formó un patrón como el de las canicas.

Entonces… la conclusión final es esto: en su estado natural, un electrón es una onda, más que una partícula, hasta que se le observa. En ese momento se transforma en una partícula con una posición fija en el espacio y el tiempo.

 

«El electrón es muy extraño, en el sentido de que cuando uno no mira, el electrón puede estar aquí, o ahí, o allá… puede estar por todos lados en esta habitación, por así decirlo; pero cuando quiera que miremos (esto es lo extraño del electrón) siempre le encontraremos en un contador Geiger concreto, aunque tengamos la habitación llena de contadores Geiger. Esto es el asunto de importancia fundamental sobre los electrones.» 1

 

«Existen evidencias convincentes de que la única vez que los quanta* se manifiestan como partículas es cuando los miramos. Cuando no se mira a un electrón, siempre es una onda.» 2

(* A principios del siglo XX, los científicos comenzaron a utilizar la palabra “quanta” para referirse a la energía asociada con un electrón ligado a un átomo (en descanso), lo que resulta en la estabilidad del átomo y de la materia en general. De ahí la expresión “mecánica cuántica”, ahora más comúnmente llamada “física cuántica”, que tiene que ver con el estudio de los electrones y de su energía. «La palabra “quanto” es sinónimo también de “onda/partícula”, término que se usa para referirse a algo que posee cualidades de onda y partícula simultáneamente.») 3

 

Ahora bien, esto era realmente drástico: ¡un electrón es una onda hasta que es observado y entonces se convierte en una partícula!

Las implicaciones son enormes. Significa que la realidad -el Universo físico al que siempre creímos “sólido y predecible”- no es “real”, ni es “sólido y predecible” en absoluto, porque los ladrillos fundamentales de ese universo no son partículas de materia sino ondas de posibilidades (ondas de localizaciones potenciales donde puede aparecer un electrón cuando se le observa).

Pero, ¿quién es ese “observador”?, y ¿cómo cambia al electrón de onda a partícula el observador? 

La primera de las preguntas no es fácil de responder totalmente en este momento. El “observador” puede ser un ser humano que mira a algo, o puede ser una máquina o un aparato preparado para vigilar, registrar o medir algo; literalmente puede ser cualquier cosa que intente “ver” algo “ahí fuera” en el universo físico. Pero hay otro nivel en la respuesta para el que se necesita más información antes de que pueda tener sentido, de modo que tendremos que esperar.

Ahora mismo merece la pena repetir las inevitables conclusiones del experimento de la Doble Ranura: según la física cuántica, los átomos (los núcleos y los electrones) que forman el universo físico que consideramos tan sólido y tan real, sólo parecen tan sólidos y tan reales cuando se les observa. Cuando no se les observa vuelven al estado de onda de infinitas localizaciones posibles.

(Para ver un video animado corto y bien hecho de cómo afecta un “observador” al experimento de la Doble Ranura, en ¡¿Qué coj….!? – En la madriguera del conejo, pinchar aquí)

Vamos a hablar ahora entonces de cómo cambia al electrón de onda a partícula el observador…

¡Un momento!, nadie conoce realmente la respuesta a la pregunta de cómo (o por qué) cambia a un electrón de onda a partícula el observador. Los expertos sólo pueden especular…

«Las partículas no son realmente lo que parecen ser. Son momentáneas manifestaciones, momentáneas “apariciones” de esta función de onda cuántica en la que no hay partículas. Sólo existe  esta plenitud de ondas que puede manifestarse espontáneamente como partículas.» 4

 

En otras palabras: cuando un electrón es visto por un observador, esas ondas de posibilidades “aparecen” y adoptan una localización específica en el espacio y el tiempo, que es lo que vemos como “realidad”. A esto se lo llama “colapso de la función de onda”.

El “colapso de la función de onda” se puede explicar y predecir muy bien matemáticamente, utilizando matemática cuántica compleja, pero es muy difícil describirlo en lenguaje simple. Esencialmente significa que un electrón vive normalmente en estado de onda (una función de onda) con muchas posibilidades de dónde puede terminar como partícula. Cuando se observa al electrón, esos estados de onda múltiples se “colapsan” en un solo estado, el estado de ser una partícula en una localización específica.

El físico Nick Herbert dice que a veces algo le hace imaginarse que el mundo a nuestras espaldas (donde no miramos y no podemos observar) siempre es una “sopa cuántica radicalmente ambigua e interminablemente fluida” 5  Pero cuando nos volvemos y tratamos de ver la sopa, nuestra mirada la congela instantáneamente y vuelve a ser “realidad”. Herbert cree que esto nos hace a todos un poco como Midas, el rey legendario que nunca pudo sentir el tacto de la seda o la caricia de una mano humana porque todo lo que tocaba se convertía en oro. «De la misma manera, los seres humanos no podremos experimentar jamás la textura verdadera de la realidad, porque todo lo que tocamos se vuelve materia.” 6

Entonces, ¿dónde viven esos electrones como ondas de posibilidad cuando nadie los observa y colapsa la función onda en una partícula?

La respuesta a esa pregunta ha pasado por muchas revisiones con los años, y se la ha llamado un montón de cosas a medida que progresaba la investigación, cosas tales como:

 

~ la “Escala de Planck” (por el físico Max Planck)

~ el “orden implícito” (por el físico David Bohm)

~ el “estado del vacío”

~ la “función quantum onda”

~ el “campo del punto cero”

~ el “campo de la supercuerda”

~ el “campo M”

~ el “campo unificado”

 

Hoy se le llama sobre todo “El Campo”. En su libro El Campo, Lynne McTaggert lo define simplemente como «campo de todas las posibilidades». 7

Todo aquello que puedas pensar, y todo aquello que no puedas pensar, y todo lo que nadie pueda pensar, existe ya en ese Campo como ondas de posibilidades.

El doctor John Hagelin explica que…

 

«Durante el pasado cuarto de siglo, el progreso en nuestro conocimiento del Universo a través de la Física ha consistido en explorar niveles más profundos de la ley natural, desde lo macroscópico a lo microscópico; desde los niveles moleculares a los atómicos, los nucleares y los subnucleares del funcionamiento de la Naturaleza… y lo que hemos descubierto en el núcleo básico del Universo, en las bases del Universo, es un solo y universal campo de inteligencia… de manera que todas las fuerzas de la Naturaleza, y las llamadas “partículas” de la misma… se comprende ahora que son… simplemente ondulaciones diferentes en un único océano de existencia… al que se le llama “campo unificado” -o “campo de las supercuerdas”- en la base de todo, de  la mente y de la materia… Ese campo es inmaterial. Los planetas, los árboles, la gente, los animales, todo, son simplemente ondas de vibración de este campo unificado de supercuerdas subyacente … Es el manantial de todas la leyes de la Naturaleza. Todas las fuerzas fundamentales, todas las partículas fundamentales, todas las leyes que gobiernan la vida en cada nivel del Universo tienen su fuente unificada en el campo unificado… Es potencial puro y abstracto, que se alza en ondas de vibración para dar origen a las partículas, a la gente, a todo lo que vemos en el vasto Universo… Este no es un mundo de electrones, es un mundo de electrones potenciales… y eso es de lo que estamos hechos.» 8

 

…y el doctor Fred Alan Wolf lo pone de esta manera…

 

«Los físicos le dan un nombre, lo llaman “función cuántica de onda” porque parece “ondulante”. Sin embargo, esta función de onda no es simplemente una onda de materia, como una ola en el océano, o una onda de sonido, o cualquier clase de onda de materia: es una onda de posibilidad, una especie de onda de ‘pensamiento’. Y puesto que es una onda de pensamiento, o posibilidad, o “no-materia”, es invisible para nosotros. Pero no podemos explicar lo que vemos como materia… a menos que nos imaginemos que esas partículas de materia vienen o emergen de alguna manera desde esos patrones de pensamiento-onda.» 9

 

(Puede verse una entrevista en vídeo sobre El Campo con los doctores Hagelin y Wolf en ¡¿Qué coj…?! – En la guarida del conejo pulsando aquí.)

El problema es que nadie puede probar que El Campo exista. No se puede ver, no se puede fotografiar, no se puede medir, no se puede tener en las manos; pero cuando los físicos cuánticos suponen El Campo, ahí está; pueden hacer predicciones matemáticas increíblemente precisas acerca del Universo físico y de cómo se comporta, lo que no pueden hacer sin tomar en cuenta El Campo. Como dijo el doctor Fred Alan Wolf: «No podemos explicar lo que vemos como materia… a menos que nos imaginemos que las partículas de esa materia surjan o emerjan de alguna manera de esos patrones de pensamiento-onda.»

Piénsalo como si fuera la electricidad. No puedes ver a la electricidad misma, sólo puedes ver lo que la electricidad produce. Un cómico norteamericano hizo el chiste de que no pagaría el recibo eléctrico hasta que la compañía le mostrase la electricidad que le cobraba.

Pero podemos ver la luz que crea la electricidad, y la fuerza, y los otros efectos con los que contamos cada día y que ahora damos tanto por sentado. Cuando vemos esos efectos sabemos que la electricidad debe existir.

Lo mismo vale para El Campo. Incluso sin poder probar científicamente que exista, nada tiene sentido sin él a la luz de los resultados de los experimentos más recientes.

Otro ejemplo puede ayudar a poner esto más claro:

Si tú fueras un Aborigen que vive en los desiertos de Australia sin contacto con el mundo exterior y alguien te trajera una radio, cuando oigas la música que brota de la caja podrías preguntarte cómo funciona. Podría ser que hasta llegases a desmontarla, buscando dentro una orquesta de gente diminuta que toca la música que oyes. Pero tras un tiempo te darías cuenta de que la única forma de explicar esa música es suponer que hay unas ondas de radio invisibles en el aire, y que esa caja simplemente capta las ondas y las traduce en sonido, aunque no pudieses probarlo. 

Hemos alcanzado finalmente el punto del conocimiento humano (apoyado ahora por las evidencias científicas) en el que hay ondas por todo nuestro alrededor; pero esta vez no son ondas de radio, no son olas del océano, son ondas de El Campo. Son ondas de potencialidad y cuando se las “observa” se transforman en el universo físico que vemos.

Hablaré mucho más sobre este concepto en capítulos posteriores. Por ahora baste con saber que el Campo debe existir, que está fuera del espacio y del tiempo, y que consta de un número infinito de posibilidades, pero sólo en forma de onda. Este Campo no contiene partículas, no está hecho de materia, no es parte del Universo físico. En lugar de eso, El Campo es esas ondas de posibilidades de que está hecho todo el Universo.

Pero, ¿cómo llegó a existir El Campo?, ¿quién lo hizo?, ¿de dónde viene?

La Ciencia no tiene respuestas a estas preguntas. Sólo sabe que El Campo debe existir, de modo que no voy a especular sobre cómo se creó El Campo, o quién debe haberlo creado, o cómo es que ya contiene todas las posibilidades, porque… bien, simplemente porque no hay en absoluto ninguna forma de que un Humano-Adulto pueda conocer o tener experiencia directa de nada de lo que ocurre en el otro lado de El Campo. Esto también se hará más claro en capítulos posteriores.

Pero lo siguiente que podemos preguntar es: ¿cómo se crea la “realidad física” desde este Campo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1.  Doctor Amit Goswami, físico teórico nuclear. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

2.  Michael Talbot. El Universo holográfico, pag. 34 – Vuelta a la lectura

3.  Ibid. – Vuelta a la lectura

4.  Doctor Fred Alan Wolf, físico teórico. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

5.  Nick Herbert. “Cómo es de grande la luz de las estrellas: una mirada breve a la realidad cuántica” Revisión 10, no. 1 (verano de 1987), págs. 31-35 – Vuelta a la lectura

6.  Ibid. – Vuelta a la lectura

7.  Lynne McTaggert. El Campo, la busca de la fuerza secreta del Universo, pág. xxi. – Vuelta a la lectura

8.  Doctor John Hagelin, Catedrático de Física, Universidad Maharishi. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

9.  Fred Alan Wolf, Id. – Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 6

EL HOLOGRAMA

 

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¿Cómo se crea la “realidad” desde El Campo?

La mayoría de los físicos cuánticos están de acuerdo en que es un proceso muy semejante a la creación de un holograma. En otras palabras, el Universo que vemos es un “universo holográfico”

 

«Cuando contemplamos algunos de los puntos de vista científicos de la “realidad” que han ido llegando al quid de la cuestión, vemos que en el nivel definitivo… la realidad no es sólida, que es mayoritariamente espacio vacío, y que cualquier solidez que parezca tener se asemeja más a una imagen holográfica que a la realidad material, rigurosa y sólida.» 1

 

«El físico David Bohm, de la Universidad de Londres, por ejemplo, cree que… a pesar de su solidez aparente, en el fondo el Universo es un fantasma, un holograma gigante y espléndidamente detallado.» 2

 

Vamos a volver atrás un momento…

La Física Cuántica es en realidad una ciencia matemática, la ciencia matemática más acertada hasta la fecha para explicar lo que vemos en nuestra “realidad”.

 

«La Matemática Cuántica -que es, según creemos, la matemática más fundamental, la descripción matemática de la naturaleza más acertada que hemos descubierto-, nos muestra claramente que los movimientos de los objetos se pueden describir sólo en términos de posibilidades, y no de sucesos reales que ocurren en nuestra experiencia.» 3

 

Las matemáticas que se usan en la física cuántica para “describir la naturaleza” y explicar el comportamiento que vemos en nuestra “realidad” son las mismas que se usan para crear un holograma. Por esta razón dicen los físicos cuánticos que el Universo parece ser más un holograma que una realidad sólida.

Así pues, para comprender el “universo holográfico” tenemos que comprender cómo se crea un holograma. Pero primero un poco de historia…

La Holografía la inventó el físico húngaro Dennis Gabor, por lo que recibió el Premio Nobel de Física en 1971, pero sólo tras la invención del láser en 1960 se hizo la holografía algo factible y practicable. Hoy se usa para muchas cosas, incluyendo tarjetas de crédito y embalaje de productos.

Hay actualmente tres tipos de hologramas, unos usan láser y otros luz blanca; pero hablemos en forma simplificada del proceso básico para crear un holograma con láser.

Lo primero que hay que comprender sobre la creación de un holograma es que es un proceso en dos etapas.

En la primera etapa se dispara un rayo con un cañón láser y se divide este rayo inmediatamente en dos. Una mitad del rayo original (llamada “rayo de referencia”) es dirigida hacia una película holográfica especial (o placa); la otra mitad del rayo original choca contra un objeto y se refleja sobre la misma pieza de película holográfica:

 

 

 

 

                                          Espejo              Divisor de rayos            Láser

                                                                 

                                               Placa holográfica (vert.)   “El patrón”

 

                                                              Lente difusora                    Lente difusora

                                                 Espejo                                           Objeto

 

 

En este punto lo que tienes es una imagen holográfica (un patrón) en la película holográfica, pero no puedes ver la imagen del objeto. Si miras a la película todo lo que puedes ver es un montón de nada, un montón de ondas indiscernibles.

Es posible que recuerdes algo muy popular en la década de los 1990 llamado “fotos en 3D”, en las que, si las mirabas como siempre, todo lo que se podía ver era… realmente nada, sólo un montón de líneas ondulantes:

 

 

 

 

(N.del T.: para ver esas fotos es necesario ajustar la mirada de manera que los patrones de las imágenes se superpongan exactamente y, tras un rato para acostumbrar los ojos a ese nuevo ajuste, salta entonces la imagen 3D “escondida”)

 

Mirar a la imagen original en un trozo de película holográfica tras la primera etapa es muy parecido. No puede verse realmente nada.

Pero ahora hagamos la segunda etapa. Si tomas el rayo de referencia de la primera etapa y lo haces brillar otra vez en la película holográfica…

 

                                                             Placa holográfica

                                      Láser                   “El patrón”         Manzana en 3D

 

… ahí emerge el objeto de la etapa 1. Esto sería el equivalente de cuando cambiabas el foco visual para que las fotos en 3D salieran como una imagen perceptible.

Ahora bien, lo más interesante que tiene esta imagen holográfica que emerge en la etapa 2 es que parece muy real y muy sólida, tan real que se te hace la boca agua y quieres coger la manzana y darle un mordisco. Pero si intentas agarrarla, tu mano la atravesará, puesto que allí no hay nada.

 

«La naturaleza esencial del holograma es crear la ilusión de que las cosas están situadas donde NO están… Si miras un holograma parece que ocupa espacio, pero si pasas la mano a su través verás que allí no hay nada… A pesar de lo que te digan tus sentidos, ningún instrumento detectará energía o substancia alguna donde el holograma aparenta flotar. Esto ocurre porque el holograma es una imagen virtual, una imagen que aparenta estar donde no está.» 4

 

Entonces, ¿cómo puede decir la física cuántica que vivimos en un universo holográfico? Eso no tiene sentido. Lo que vemos y tocamos se ve y se siente como algo muy real y muy sólido. Podemos alcanzar y coger la manzana que vemos frente a nosotros, entonces ¿cómo puede ser un holograma? Tampoco nos caemos a través del suelo, ni atravesamos las paredes (bueno… la gran mayoría de nosotros no podemos).

La primera respuesta es decir que muchos físicos cuánticos no dicen realmente que nuestra realidad física sea un holograma, lo que dicen es que actúa como un holograma, ya que las matemáticas que se usan para explicar ambas cosas son las mismas.

Pero hoy hay cada vez mas científicos que van más allá y sugieren que nosotros vivimos de hecho en un holograma, basándose en los experimentos más recientes. Por ejemplo, Craig Hogan, director del Centro para las Partículas Astrofísicas del Fermilab, dijo en 2008: «Si los resultados del GEO600 son lo que sospechamos que son, entonces todos nosotros vivimos en un holograma cósmico gigante.» 5

 

      «La idea de que vivamos en un holograma parece probablemente absurda, pero es la ampliación natural de nuestro mejor conocimiento de los agujeros negros y es algo que tiene un apoyo teórico muy firme. También ha sido sorprendentemente útil para los físicos, que luchan con las teorías de cómo funciona el Universo en su nivel más fundamental.» 6

 

Según el doctor Jacob Bekenstein, catedrático de Física Teórica de la Universidad Hebrea de Jerusalén, «Una extraordinaria teoría llamada “principio holográfico” mantiene que el Universo es como un holograma… La física de los agujeros negros (concentraciones de masa inmensamente densas) muestra indicios de que este principio puede ser cierto.» 7

 

En este momento voy a pedirte que suspendas todo juicio y consideres la posibilidad de que vivimos en un universo holográfico, como insinúan los resultados científicos de la física cuántica. No hace falta que “creas” esto para siempre, sólo inténtalo como un experimento. Reconozco que es una forma de pensar radical, pero después de todo por lo que hemos pasado para intentar encontrar “la verdad”  (sin que funcionase muy bien en su mayor parte), a lo mejor es hora de ponerse un poco más radicales. 

 

«Es relativamente fácil entender esta idea del holismo (*) en algo que sea externo a nosotros, como una manzana en un holograma. Lo que lo hace difícil es que no estamos mirando al holograma, es que somos parte de él.» 8

 

      (*) Holismo = doctrina según la cual un sistema dado puede poseer propiedades que están por encima de las de sus partes y su organización (N. del T.)

 

* * *

 

Si miramos alrededor cuidadosa y atentamente, hay “pistas” e “indicios” que se nos han venido dando todo el rato sobre cómo funciona realmente el Universo. Mencionaré unas pocas de esas pistas en el transcurso de este libro, y sugeriré algunas películas de Hollywood para que las veas. Pero entonces podrías decir: “eso no es nada más que ficción, sólo son películas”, y estarías en lo cierto. Pero también la ficción y las películas pueden darnos pistas de lo que realmente sucede.

Especialmente la ciencia ficción. Cuando yo era joven había un cómic llamado Dick Tracy. Ese Dick tenía un increíble reloj de pulsera que era una radio receptora-emisora. Digo “increíble” porque en los años de la década de 1950 eso era pura ciencia ficción. Hoy es una realidad. 9 Yo podría elaborar (y tú también) una lista con cientos de cosas en el campo de la tecnología, por ejemplo, que han sido mencionadas primero en algún medio artístico y que se han convertido en realidad en las últimas décadas (no siendo las menores de ellas 1984, de George Orwell, o La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, desgraciadamente)

Hay dos vídeos cortos en YouTube que quiero que veas para que tengas una idea mejor de lo que es este concepto holográfico, y cómo de real puede parecer un holograma.

Una es una escena de la película Nivel trece (The Thirteenth Floor). En esta película, un científico alemán ha logrado crear un holograma a tamaño real del que uno puede formar parte, como una película de inmersión total. Pero el científico es asesinado y su amigo y compañero (Douglas Hall) quiere averiguar quién lo ha hecho. Douglas se mete en la “máquina del holograma” y entra en un holograma de la ciudad de Los Ángeles en 1937, donde el científico le ha dejado una pista sobre su asesinato.

La escena que verás es la primera vez de Douglas entra la máquina del holograma. Por favor, date buena cuenta de cómo reacciona al estar en un holograma y de su asombro ante lo real que le parece y lo siente.

Pincha aquí para ver el vídeo.

El segundo fragmento de vídeo es de Star Trek: la nueva generación (Episodio 16, 11001001). Ya que la nave interestelar Enterprise viajaba por el Universo constantemente, tuvieron que inventarse una manera de hacer posible que la tripulación se tomase unas vacaciones. De manera que crearon el Holodeck, una habitación en la que la tripulación podía solicitar cualquier holograma y éste se crearía para su disfrute y relajación. 

La escena que vas a ver va de que el Comandante Riker solicita pasar un rato en Nueva Orleans tocando algo de jazz, con un público muy interesante. De nuevo, date cuenta de cómo se sorprende de lo real de la apariencia, el tacto y el olor de la mujer.

Pincha aquí para ver el vídeo.

Pero si todo esto es posible, entonces surge la pregunta: ¿cómo se crea nuestro universo holográfico para que lo experimentemos como universo físico?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1.  Doctor Miceal Ledwith, catedrático de Teología Sistemática, Facultad de Maynooth, Irlanda.

¡¿Qué coj…!? – En la madriguera del conejoVuelta a la lectura

2.  Michael Talbot. Un ensayo titulado también El Universo holográfico – Vuelta a la lectura

3.  Amit Goswami, ¡¿Qué coj…!? – En la madriguera del conejo Vuelta a la lectura

4.  Michael Talbot, El Universo holográfico, pág. 25 – Vuelta a la lectura

5.  Marcus Chown. Nuestro mundo puede ser un holograma gigante, New Scientist, 15 de enero de 2009 – Vuelta a la lectura

6.  Ibid. – Vuelta a la lectura

7.  Doctor Jacob D. Bekenstein, catedrático de Física Teórica de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La información en el universo holográfico, Scientific American, agosto 2003 – Vuelta a la lectura

8.  Michael Talbot. Id., pág. 46 – Vuelta a la lectura

9.  John Sutter. El desarrollo por HP de un reloj de pulsera 'Dick Tracy', CNN, 3 de junio de 2003 – Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 7

NO EXISTE UN “AHÍ FUERA” AHÍ FUERA

 

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El doctor Karl Pribran ha tenido una larga e ilustre carrera. Nacido en Austria en 1919, Pribram es a la vez neurocirujano y neurofisiólogo, y ha dedicado muchos años a intentar localizar dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro.

El problema es que en la década de 1920 un científico del cerebro, de nombre Karl Lashley, averiguó que «le quitase la porción que le quitase a un cerebro de rata, fui incapaz de erradicar de la rata la memoria de cómo realizar tareas complejas que el animal había aprendido antes de la cirugía.» 1 Pribram se puso entonces a la tarea de resolver el enigma del almacenamiento de la memoria, que parecía independiente de las células cerebrales (neuronas).

Pero Pribram sólo pudo encontrar la respuesta cuando conoció a David Bohm, uno de los pioneros de la física cuántica. «Bohm contribuyó a establecer las bases de la teoría de Pribram, según la cual el cerebro opera de manera semejante a un holograma, de acuerdo con los principios de la matemática cuántica y las características de los patrones de onda.» 2

Técnicamente «Pribram cree que la memoria no está codificada en neuronas, o en pequeñas agrupaciones de neuronas, sino en patrones de impulsos nerviosos que entrecruzan completamente el cerebro, de la misma forma que los patrones de interferencia de luz láser entrecruzan el área completa de un trozo de película que contiene una imagen holográfica. Dicho con palabras, Pribram cree que el cerebro mismo es un holograma.» 3

El almacenamiento de la memoria no es la única cosa que se hace más comprensible a la luz de la teoría de Pribram.

«Otra de esas cosas es cómo es capaz de traducir el cerebro la avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, frecuencias de sonido, etc.) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Precisamente, lo mejor que hace un holograma es codificar y descodificar frecuencias. Así como un holograma funciona a la manera de una lente, un aparato traductor capaz de convertir unas frecuencias borrosas aparentemente sin sentido en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro contiene una lente y que usa principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe por los sentidos en el mundo interior de nuestras percepciones.» 4

Por decirlo brevemente: Pribram cree que «nuestros cerebros construyen matemáticamente la “dura” realidad dependiendo del aporte de un dominio de frecuencias.» 5

De acuerdo, vamos a poner esto en lenguaje llano. Según Pribram y los resultados de muchos experimentos científicos, el cerebro humano mismo es un holograma. Su función consiste en recibir frecuencias holográficas de onda y traducirlas en el universo físico que vemos “ahí fuera”.

Y ahora viene lo divertido…

Deseo hablar de dos experimentos científicos específicos (entre muchos otros) que no sólo parece que prueben la teoría de Pribram, sino que parece que vayan más allá, a una conclusión asombrosa.

El primero empezó en la década de 1970 con un investigador en el departamento de fisiolo-gía de la Universidad de California en San Francisco, el doctor Benjamin Libet. Por ponerlo muy sencillo: Libet experimentaría con pacientes de cirugía cerebral durante las operaciones. Los cerebros de los pacientes estaban al aire y los pacientes totalmente conscientes, ya que se les habría suministrado sólo anestesia local.  

Por ejemplo, Libet estimulaba el dedo meñique de una mano de los pacientes (pinchando con una aguja), y les pedía que le dijeran cuándo lo sentían. Entonces estimulaba el área del cerebro asociada con ese dedo meñique y le pedía a los pacientes que le dijeran cuándo lo sentían.  

Antes de que te diga lo que descubrió Pribram, es necesario comprender cómo sentimos las cosas, como el pinchazo de una aguja. El estímulo (el pinchazo) se transmite desde el sitio del cuerpo donde ha sucedido al cerebro, y el cerebro nos hace saber entonces la sensación. Por decirlo técnicamente, nosotros no “sentimos” las cosas donde suceden, las “sentimos” en el cerebro.

De modo que tendría sentido que, si estimulases el dedo meñique de alguien, hiciera falta algo de tiempo (fracciones de segundo) para que los nervios transportasen esa sensación al cerebro, donde sería “sentida”; ya que el cuerpo físico está limitado por el tiempo y el espacio y no hay nada en el universo físico (según Einstein) que pueda viajar más rápido que la velocidad de la luz. Fundamentalmente, llevaría cierto tiempo que el estímulo en el dedo meñique llegue al cerebro y para que la persona se haga “consciente” de ello.

Por otra parte, también tendría sentido que si estimulases directamente el cerebro en el lugar exacto donde el dedo meñique envía la sensación a que sea “sentida”, la persona sería “consciente” de ello inmediatamente. Dicho de otra manera, no habría retraso puesto que el cerebro ya tendría la información del estímulo y sólo necesitaría alertar de la sensación a la persona.      

Lo que Libet averiguó (y otros después de él) fue que lo cierto era exactamente lo opuesto. De hecho, probablemente leerás muchas veces en este libro que la información que nos llega de la investigación científica en física cuántica prueba que la verdad es lo opuesto a lo que siempre hemos creído.

Cuando estimulaba su dedo meñique, cada paciente de Libet se lo decía instantáneamente (sin retraso), y sin embargo había un retraso cuando estimulaba directamente su cerebro. (Puedes ver un vídeo aquí.)

Libet estaba estupefacto. Intentó encontrar una explicación, como hicieron muchos otros científicos. La teoría que prevaleció fue la de que el tiempo puede viajar hacia atrás. Se le llama la “teoría de la inversión del tiempo”, o “referencia retrógrada subjetiva”, o “antecesión”. Sin embargo, tras haber probado y fracasado con esto, el mismo Libet dijo más tarde: «Parecía como si no hubiera mecanismo neuronal que pudiese ser visto como intermediador directo o responsable para las referencias subjetivas sensoriales retrógradas en el tiempo.» 6 Dicho con otras palabras, no hay evidencia en el cerebro de la inversión del tiempo como explicación de este fenómeno.

Vamos a archivar esta información de momento y hablemos del otro experimento…

Este experimento comenzó en la década de los 1990, dirigido por el doctor Dean Radin y otros colegas. Dean Radin es Científico Experto en el Instituto de Ciencias Noéticas, profesor adjunto en la Universidad Pública de Sonoma, y forma parte del Profesorado Consultivo Distinguido en la Escuela Graduada y Centro de Investigación Saybrook. Consiguió un título universitario en Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Massachussetts en Amherst, un máster en ingeniería eléctrica y un doctorado en psicología educacional en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Trabajó en los laboratorios AT&T Bell y GTE, fundamentalmente en los factores humanos de productos y servicios de comunicaciones avanzadas; y ocupó varios puestos en la universidades de Princeton, Edinburgo, Nevada, Las Vegas, SRI Internacional, Interval Research Corporation y el Instituto Boundary.

Digo todo esto porque lo cierto es que las investigaciones de Radin no se aceptan ampliamente por la corriente principal de la comunidad científica, por lo que es posible que nunca hayas oído hablar de él aunque sus credenciales están por encima de toda duda. Por esto son tan difíciles de admitir sus resultados por algunos científicos…

Radin conectaba a una persona a varias máquinas para medir numerosas respuestas corporales, como pulso cardíaco, electrocardiograma, conductores dérmicos, flujo de sangre en la punta de los dedos y ritmo respiratorio.

La persona se sentaba entonces frente a una pantalla de ordenador con un botón en su mano. Se le decía que apretase el botón cuando estuviese listo, y cinco segundos después el ordenador seleccionaba al azar una imagen y la mostraba en la pantalla.   

Había dos clases de imágenes entre las que el ordenador podía elegir. Un grupo de imágenes suscitaría una respuesta emocional en la gente normal, como imágenes de violencia, guerra, violaciones, fealdad, las Torres Gemelas cayendo el 11 de septiembre, etc. El otro grupo de imágenes estaban escogidas como neutras, para que normalmente no tuviesen ningún impacto emocional cuando se las viera, como una escena de calle en un pueblo normal

Ya sabemos lo que ocurre en el cuerpo cuando la gente ve una imagen emocional, lo que le ocurre a su latido cardíaco, a su electrocardiograma, a sus conductores dérmicos, al flujo de sangre en la punta de los dedos y a su respiración: que “repuntan”.

Sabemos también lo que ocurre en el cuerpo cuando la gente ve una imagen neutra (no emocional): que sigue en “calma”.

Cuando la persona en este experimento apretaba el botón, el ordenador todavía no había elegido qué imagen mostrar, o de qué grupo, y no tomaría esa decisión hasta cinco segundos después, que era cuando ponía inmediatamente la imagen en la pantalla.

Y aquí viene lo asombroso: las respuestas corporales medidas en la persona ocurrían antes de que el ordenador escogiese la imagen y la exhibiese en la pantalla. Dicho con otras palabras, el pulso, el electrocardiograma, los conductores dérmicos, el flujo de sangre en la punta de los dedos y la respiración de la persona repuntaban antes de que se mostrase la imagen si ésta era emocional, y las respuestas corporales se mantenían en calma si la imagen a punto de aparecer era neutra.

Repito: todas esas respuestas corporales (o su carencia) ocurrían antes siquiera de que el ordenador hubiera escogido qué imagen mostrar en la pantalla. La única conclusión que tiene sentido es que el cerebro sabe qué imagen va a aparecer antes de que la persona sea consciente de ello (de hecho, antes de que el ordenador haya escogido qué imagen mostrar) ¡y el cuerpo responde en consecuencia! 7 (Puedes ver un vídeo aquí.)

 

* * *

 

La evidencia más reciente (julio de 2010) proviene de un documental de la BBC llamado Nerurociencia y Libre Albedrío. Así es como se dispuso:

El sujeto estaba echado en un escáner de tomografía computerizada (TC) mientras sujetaba un botón en cada mano. Todo lo que tenía que hacer era decidir apretar el botón de su mano izquierda o derecha y hacerlo inmediatamente mientras el CT registraba su actividad cerebral.

El resultado es que el cerebro muestra claramente qué botón va a apretar la persona, si el izquierdo o el derecho, 6 segundos antes de que lo haga, o sea, 6 segundos antes de que el sujeto decida conscientemente qué botón apretar. La actividad cerebral es tan clara y constante al 100% que el técnico que vigilaba el escáner podía predecir fácilmente y con certeza absoluta qué botón iba a apretar el sujeto antes de que es sujeto mismo tomase su propia decisión consciente.

¡Tienes que ver el vídeo para creerlo!

Esto otorga pruebas adicionales a los experimentos de Radin y ratifica lo que dice el doctor Andrew Newberg:

«Hay otros estudios que muestran que, cuando la gente comienza a mover una mano o a decir algo, ciertamente existe actividad en ciertas células nerviosas del cerebro incluso antes de que sean conscientes de lo que intentan hacer.» 8

 

* * *

 

¿Qué significa todo esto?

Antes de responder a esa pregunta tengo que presentar un último concepto científico llamado “Cuchilla de Ockham” 9, un principio que anda por ahí desde hace casi setecientos años. A menudo se le cita de esta manera: “entre todas las posibilidades que son iguales, la mejor solución es la más sencilla”, a pesar de que técnicamente hablando eso no es la interpretación correcta de la Cuchilla de Ockham. También es conocido como “principio científico de la parsimonia”, que es una “preferencia por la menos compleja de las explicaciones para una observación”. 10 La norma general es que la mejor respuesta es aquella que requiere el menor número de hipótesis y la cantidad menor de proposiciones.   

Ha habido muchos intentos diferentes de explicar los resultados de estos experimentos cerebrales, por otros tantos científicos; pero la explicación más sencilla y más lógica (la que parece que satisface mejor la Cuchilla de Ockham) es que el cerebro sabe qué es lo que va a pasar antes de que suceda “ahí fuera” en el universo físico. Aparentemente, la secuencia es que el cerebro recibe información holográfica de onda y entonces la envía “ahí fuera”, creando el universo físico para que la persona lo perciba y lo experimente.

Por ejemplo, en los experimentos de Libet, el cerebro “sabía” que el dedo meñique iba a ser estimulado antes de que la estimulación real tuviese lugar, por lo que no hubo retraso para que la persona fuese consciente de ello. Sin embargo, cuando el cerebro fue estimulado directamente (como si se descargase un holograma nuevo en él) llevó un tiempo para que el cerebro enviase la sensación al dedo meñique y la trajese de nuevo para que fuese percibida.

En los experimentos de Radin, lo único que tiene sentido es que el cerebro sabía qué imagen iba a aparecer porque él mismo creaba la realidad que estaba a punto de suceder, no simplemente respondiendo a una realidad después de que ocurriera.

Déjame que repita eso, porque es fundamental para comprender cómo funciona el Universo Holográfico: el cerebro sabía qué imagen iba a aparecer porque él mismo creaba la realidad que estaba a punto de suceder, no simplemente respondiendo a una realidad después de que ocurriera.

Vamos a poner esto junto al modelo holográfico del cerebro de Pribram…

Pribram dice que el cerebro mismo es un holograma y que «construirá matemáticamente la “dura” realidad al apoyarse en información de un dominio de frecuencia.»

¿Recuerdas El Campo? El Campo es el “dominio de frecuencia” de Pribram, un número infinito de posibilidades que existen como ondas de frecuencias.

Así pues, Pribram dice que el cerebro recibe frecuencias de onda desde el Campo, las cuales traduce entonces en la “dura realidad” (lo que normalmente llamamos universo físico). De hecho,

todos esos experimentos indican que tu cerebro recibe un holograma en frecuencias de onda desde El Campo, colapsa la función de onda convirtiéndola en partículas para crear la “realidad” física, y

envía “ahí fuera” esa “realidad” para que la experimentes.

Esto se confirma por los experimentos del escáner CT en el documental de la BBC Neurociencia y Libre Albedrío. De hecho, si miras el vídeo, incluso puedes ver el área exacta del cerebro donde se convierten las frecuencias de onda descargadas en el holograma, que seis segundos después se proyectarán “ahí fuera” para que seas consciente de ellas y las experimentes.

Esto significa, primeramente, que el cerebro humano es el “observador” que “colapsa la función de onda” de la que hablé en el capítulo Cinco, ya que la física cuántica dice que es el “observador” el que cambia al electrón de onda a partícula.

Dicho de manera más simple, es el cerebro el que toma estas imágines ondulantes en 3D:

 

 

 

…y las convierte en algo que realmente podemos ver.

 

(Escondido, en efecto, en la imagen 3-D de antes,

de MagicEye.com)

 

Eso significa también que nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto, etc.) no sienten realmente una “realidad” independiente “ahí fuera”, sino que, de hecho, proyectan esa realidad de manera que aparente estar “ahí fuera”. Nuestros ojos, además de ser “receptores”, son también “proyectores”, puesto que tu cerebro sabe lo que estás a punto de experimentar antes de que lo percibas con tus sentidos.

Aparentemente, una vez que nuestro cerebro convierte las frecuencias de onda desde El Campo, las proyecta “ahí fuera” y lo hace aparecer como que estamos rodeados por una “película de inmersión total”. Entonces, y sólo entonces, nuestros sentidos “leen” lo que ha sido proyectado “ahí fuera” y traen esa información de vuelta al cerebro.

 

«David Bohm ha sugerido que si viésemos el cosmos sin las lentes que equipan nuestros telescopios, el Universo nos aparecería como un holograma. Pribram amplió este conocimiento apuntando que si nos viésemos privados de las lentes de nuestros ojos y de los procesos similares a lentes de los otros receptores sensoriales que tenemos, nos veríamos inmersos en experiencias holográficas.» 11

 

No creo que nadie sepa ahora mismo cómo funciona esto exactamente, pero tengo confianza en que a medida que siga la investigación en física cuántica alguien descubrirá el proceso.

Mientras tanto, se nos ha dado una gran pista (uno de esos “indicios” de los que hablaba en el último capítulo) en  forma  de ordenador moderno…

La mayoría de los ordenadores utilizan actualmente lo que se llama “código binario”, que no está hecho nada más que de ceros y unos. 12  Si lo miras, los ceros y los unos mismos parecen aleatorios y caóticos, como las imágenes en 3D.

Pero dentro de cada ordenador hay una UCP (Unidad Central de Proceso, o Procesador) que funciona como el “cerebro” del ordenador. Esta UCP recibe el código binario en secuencias de ceros y unos, traduce ese código binario, y proyecta los resultados en la pantalla del ordenador, donde podemos verlo en una forma que tiene sentido para nosotros.

Un ordenador también tiene sus propias percepciones sensoriales, cosas como ratón, pantalla táctil, micrófono, cámara de vídeo, etc. Cuando interactuamos con el ordenador a través de uno de sus sentidos (como pulsar el ratón) ese mensaje se envía a la UCP para procesos adicionales.

Por lo tanto, de la misma manera que la UCP del ordenador recibe su código binario, lo traduce, proyecta los resultados en la pantalla y entonces procesa la información que le vuelve del ratón y otras percepciones sensoriales, nuestro cerebro humano recibe frecuencias de onda desde El Campo, las traduce en partículas colapsando la función de onda, proyecta los resultados “ahí fuera” y entonces procesa la información que le vuelve a través de nuestros propias percepciones sensoriales. 

Te invito a que intentes tú mismo un experimento. Sal fuera, o simplemente mira a tu alrededor donde quiera que estés, e imagina por un momento que no miras a ninguna realidad independiente u objetiva “ahí fuera”, sino que proyectas esa realidad “ahí fuera” muy de la misma manera que un proyector pone una película en la pantalla del cine.

 

«Si el modelo holográfico del cerebro se lleva a sus conclusiones lógicas, eso abre la puerta a la posibilidad de que la realidad objetiva (el mundo de tazas de café, panorámicas de montaña, árboles y mesitas de noche) pudiera no existir siquiera… ¿Es posible que lo que hay “ahí fuera” sea realmente una vasta y resonante sinfonía de formas de onda, un “dominio de frecuencias” que se transforma en el mundo tal como lo conocemos solamente después de que entre en nuestro cerebro?». 13

David Bohm dijo: «La realidad tangible de nuestra vida diaria es realmente una especie de ilusión, como una imagen holográfica. Por debajo de ella hay un orden más profundo de existencia, un nivel vasto y más primario de realidad que genera todos los objetos y apariencias de nuestro mundo físico, muy de la misma manera que una pieza de película holográfica genera un holograma.» 14

 

«Si la especificidad del mundo no es más que una realidad secundaria y lo que hay “ahí fuera” es realmente un borrón holográfico de frecuencias, y si el cerebro es también  un holograma y sólo procesa algunas de las frecuencias de ese borrón, ¿qué pasa con la realidad objetiva? Dicho muy simplemente: deja de existir. A pesar de que podamos creer que somos seres físicos moviéndonos en un mundo físico, eso es una ilusión. Nosotros somos realmente “receptores” flotando en un caleidoscópico mar de frecuencias.» 15

 

Puesto de otra manera, como dicen Fred Alan Wolf y Lynne McTaggert: «ahí fuera no hay un “ahí” independiente de lo que pasa “aquí.”» 16 (Mira un vídeo de ellos en ¡¿Qué coj…!? - En la guarida del conejo pinchando aquí.)

«Lo que hay “ahí fuera” -dice Michael Talbot- es un vasto océano de ondas y frecuencias, y la realidad nos parece concreta sólo porque nuestros cerebros son capaces de tomar este borrón holográfico y convertirlo en los palos y las piedras y los otros objetos conocidos que forman nuestro mundo.» 17

 

«¿Qué es real?, ¿cómo defines lo “real”?. Si hablas de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo “real” es simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.»

         - Morpheus, de Matrix

 

* * *

 

Es hora de resumir todo esto en un bonito párrafo final…

Lo que siempre hemos creído que era nuestra vida, nuestra realidad, no es real (según la física cuántica) sino realmente una película holográfica en 3D en la que estamos inmersos, cuyas frecuencias de onda se han descargado desde El Campo en nuestro cerebro, donde se traducen en partículas situadas en el tiempo y el espacio y se proyectan “ahí fuera” para que las percibamos por medio de nuestros sentidos.

Lo que significa que no hay una realidad independiente y objetiva “ahí fuera”, sino una realidad enteramente subjetiva, creada dependiendo totalmente de lo que hay “aquí”.

En breve: no hay un “fuera” ahí fuera.

«Hay evidencias que indican que nuestro mundo, con todo lo que contiene (de los copos de nieve a los arces, las estrellas fugaces y los electrones giratorios), consiste sólo imágenes espectrales, en proyecciones de un nivel de realidad tan más allá del nuestro que está literalmente más allá del tiempo y del espacio.» 18

Se cita que también Einstein dijo: «La realidad es meramente una ilusión, aunque muy persistente.»

«Este es el único pensamiento radical que tienes que hacer. Pero es muy radical y muy difícil porque nuestra tendencia es a creer que el mundo ya está “ahí fuera”, independiente de nuestra experiencia. No lo está, la Física Cuántica ha sido muy clara respecto a ello.» 19

 

* * *

 

SUGERENCIA DE PELÍCULA: Nivel trece (The Thirteenth Floor), protagonizada por Craig Bierko (1999)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1.  Michael Talbot. Un ensayo titulado también El Universo Holográfico – Vuelta a la lectura

2.  Wikipedia – David Bohm – Vuelta a la lectura

3.  Michael Talbot. Id. – Vuelta a la lectura

4.  Ibid. – Vuelta a la lectura

5.  Ibid. – Vuelta a la lectura

6.  Benjamin Libet. El tiempo mental: el factor temporal en la consciencia – Vuelta a la lectura

7. Dean Radin. El Universo consciente: la verdad científica de los fenómenos psíquicos – Vuelta a la lectura

8.  Doctor Andrew Newberg, Director del Centro para la Espiritualidad y las Neurociencias, Universidad de Pensylvania, ¡¿Qué coj… !? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

9.  Wikipedia – La Cuchilla de Ockham – Vuelta a la lectura

10. Wikipedia – Parsimonia – Vuelta a la lectura

11. Wikipedia – Karl Pribram – Vuelta a la lectura

12. Wikipedia – Código binario – Vuelta a la lectura

13. Michael Talbot. El Universo Holográfico, pág. 31 – Vuelta a la lectura

14. Ibid., pág. 54 – Vuelta a la lectura

15. Michael Talbot. Un ensayo titulado El Universo como holograma: ¿existe la realidad objetiva, o es el Universo un fantasma? – Vuelta a la lectura

16. Fred Alan Wolf y Lynne McTaggert. ¡¿Qué coj… !? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

17. Michael Talbot. El Universo Holográfico, pág. 54 – Vuelta a la lectura

18. Ibid., pág.1 – Vuelta a la lectura

19. Amit Goswami ¡¿Qué coj…?! – En la madriguera del conejo.– Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 8

LA EVASIÓN

 

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Cuando salí de la Biblioteca y volví a la trasera de la sala de cine, miré a la esfera negra que colgaba del centro del techo, con su torrente de brillantes luces dirigidas a las pantallas envolventes IMAX.

Por fin sabía con certeza lo que era la esfera. Era lo que proyectaba las imágenes de las películas en 3D en las pantallas, creando así los hologramas de los que formamos parte, sumergiéndonos en ellos, haciéndolos aparecer como nuestras vidas, nuestra realidad.   

En efecto, Pribram dijo que la esfera negra era el cerebro humano (mi cerebro humano) y que las películas que genera no son reales en absoluto. Según la física cuántica, nada es “real” de la manera como siempre hemos comprendido esa palabra. No sólo las sombras en el muro de la Caverna de Platón, sino también el fuego, y los hombres en el pasadizo que producen las sombras, y la Caverna misma también. Todo es un holograma que entra y sale de la existencia según lo vamos observando, y, por definición, un holograma no es real.  

Pero todo esto suscitaba muchas más preguntas de las que respondía:

 

~ ¿Quién o qué crea las películas holográficas que experimento como mi realidad?

~ Si las películas que he visto y creído que eran mi vida no son reales (junto con la sala de cine misma), ¿qué es real entonces?

~ ¿Por qué parece que las películas contengan tantos dramas, conflictos, dolores y sufrimientos tanto internos como externos?

~ ¿Qué significa todo esto en definitiva?

 Y, quizá incluso más importante, a la luz de los descubrimientos en física cuántica yo tenía que reconsiderar todas mis respuestas previas a las preguntas:

 ~ ¿Quién soy yo verdaderamente?

 ~ ¿De dónde he venido?

 ~ ¿Cómo he llegado aquí?

 ~ ¿Qué hago aquí?

 

Me quedé allí de pie, mirando a la esfera negra que colgaba del techo como si de repente, de una forma mágica, ésta fuera a hablar y darme las respuestas que necesitaba.  

 

* * *

 

Yo estaba a punto de cumplir sesenta y dos años. Sentado en mi piso un día, me di cuenta de que:

~ No tenía trabajo. Me había apuntado a unas cuantas ofertas que hubieran sido perfectas para mí, pero nadie quería contratarme.

~ No tenía dinero y no sabía cómo iba a pagar el alquiler del mes siguiente.

~ No tenía relaciones ni nadie a quien amar, ninguna mujer quería ser parte de mi vida de una forma íntima.

~ Había estado casado dos veces, las cuales fallaron después de más de 15 años debido a mis propios problemas.

~ Aunque tenía unos pocos amigos íntimos, ninguno de ellos vivía a menos de mil quinientos kilómetros de mí en ese momento.

~ Tenía una familia maravillosa, con tres nietos fantásticos, pero, aparte de a mi hija y su marido, apenas los veía.

~ Había escrito dos libros sobre el SIDA y el HIV que nadie compraba y que al parecer nadie quería leer.

~ No tenía planes para el futuro, ni idea de cómo cambiar nada.

… y pensé: “mi vida no podría estar más…” La palabra que usé, si recuerdo bien, empezaba por “J”.

Pero cuando estaba sentado en mi piso aquel día, haciendo recuento de mi vida y dándome cuenta de lo limitado que había llegado a estar, no me sentí deprimido ni arrepentido, no sentí tristeza o soledad alguna. Tampoco era apatía, ni resignación. La palabra con “J” era sólo una costumbre sin emociones añadidas. En lugar de eso, aquello fue un momento desprovisto de todo juicio o resistencia a mi situación. Un momento en el que era como si estuviese suspendido en el tiempo y me mirase a mí mismo desde lejos, un momento en el que me rendí completamente al “lo que es” sin ningún deseo o necesidad de cambiarlo. 

Si tenía alguna reacción, era más como “Ah, así es como están las cosas”, y lo que más sentí era gratitud por tener todavía un techo sobre mi cabeza y comida suficiente.

 

* * *

 

Ya que la esfera no iba a hablarme, mis ojos la dejaron por fin y se fijaron en la puerta de la trasera de la sala, la que tenía la señal que decía “No entrar – Extremadamente peligroso.”

Yo sabía que las respuestas que quería (las que necesitaba) no se encontraban dentro de la sala de cine, ni en grupo alguno, ni en la Biblioteca.

Sabía que mi vida había alcanzado un punto de inflexión, tal vez como un alcohólico o un adicto a las drogas que toca fondo y le echa una mirada desapasionada y sincera a su propia vida.

Sabía que estaba harto de luchar, de unirme a este grupo y después a aquel otro, de intentar hacer que las cosas ocurrieran, de trabajar mucho para enderezar las cosas…  sólo para acabar aquí. Yo había pasado por todo, lo había hecho todo y me había traído a casa los recuerdos de viaje que no me valían.

Podía sentir cómo algo dentro de mí me empujaba literalmente hacia esa puerta, casi como si no tuviera otra elección. Ya no quedaba nada en la sala de cine para mí, de modo que por qué debe-ría quedarme cuando allá había un lugar distinto en el que nunca había estado y, además, quedarme no tenía sentido en absoluto.

Con miedo y excitación, caminé hacia la puerta, la abrí, y pasé al otro lado.

 

* * *

 

El resto de este libro consistirá en mi informe, escrito para ti como “explorador”, de lo que he encontrado al otro lado de la puerta.

En este punto quiero repetir y ampliar algo que he dicho en la introducción. No escribo este libro para intentar convencerte de nada. Simplemente transmito información de lo que he descubierto en mi propio viaje. Que tú creas esa información no es asunto mío y no me interesa convencerte de que tengo razón. Si alguna vez parece que estoy argumentando un punto para hacer que lo creas, te aseguro que no es el caso. Mi único trabajo, según yo lo veo, es intentar pasar esa información tan clara y completamente como sea posible, y a veces no es fácil. Me esforzaré a menudo para asegurarme de que he expresado la información de forma que al menos puedas comprender lo que digo, tanto si estás de acuerdo como si no.

También te prometí en la introducción que te diría cuándo llegamos al lugar del libro a partir del que ya sólo puedes detenerte o ir hacia adelante sin vuelta atrás.

Ya hemos llegado. 

Por supuesto que puedes seguir leyendo el resto del libro por pura curiosidad, manteniendo alguna distancia, sin involucrarte demasiado, sin pasar por la puerta, leyendo como si el libro no tuviera que ver contigo y con tu propia evolución espiritual. No hay peligro en ello. Haz lo que quieras, y recuerda que no puedes hacer nunca nada “equivocado”

Pero debo advertirte que, si sigues leyendo, la información se abrirá camino en tu mente y permanecerá en ella para siempre. Podrás hacer lo mejor que sepas para ignorarla y volver a tu vida como Humano-Adulto dentro de la sala de cine, pero en algún momento la información comenzará a ejercer su influjo, acaso un poquito cada vez. Y eso también está bien. Sin embargo, te sugiero que, si de veras no quieres que esto afecte tu vida en forma alguna, dejes de leer ahora mismo, cierres el libro y te alejes. Este libro estará siempre en la Biblioteca de la sala de cine para cuando tú decidas volver a leerlo.

Todos los Humanos-Adultos, menos unos pocos, se pasan el resto de sus vidas en la trasera del cine perteneciendo a algún grupo, y también mueren allá. La mayoría no tienen ni idea de que haya una alternativa, así que nadie puede culparles. Además, la señal de la puerta dice: “No entrar”, y los Humanos-Adultos tienden a respetar la Autoridad. La señal también dice “Extremadamente peligroso”, y la mayoría de los Humanos-Adultos todavía están controlados por sus miedos.

Pero quizá tú no eres uno de ellos, y ahora ya sabes que sí que hay una alternativa.

 

* * *

 

Quiero darte tanta información como pueda para que tomes la decisión de cómo quieres continuar, y en este punto voy a introducir una metáfora nueva, una que parece muy conocida…

 

«La metamorfosis completa de una mariposa se ha utilizado como metáfora de la vida eterna, ya que el gusano “terrestre” se transforma en la “mariposa etérea”», como dice la enciclopedia New World 1

 

He dicho antes que el Universo proporciona muchos indicios y pistas a plena luz, para que los veamos y comprendamos cuando estemos preparados. La metamorfosis de la mariposa es uno de ellos, de modo que no me sorprende que varios escritores lo hayan escogido de cuando en cuando.

Sin embargo, su metáfora es incorrecta de nuevo porque se basa en una premisa defectuosa.

La metáfora de la metamorfosis no tiene nada que ver con la “vida eterna”, y lo tiene todo con convertirse en mariposa en el aquí y ahora.

Vamos a comprender primeramente que “metamorfosis” es en efecto una serie completa de cambios por las que atraviesa un insecto desde el huevo al adulto. La metamorfosis consta generalmente de cuatro etapas, que podemos comparar fácilmente con lo que hemos hablado sobre la sala de cine:    

 

Primera etapa: el embrión o huevo; a saber, el Humano-Niño

Segunda etapa: la larva (u oruga); a saber, el Humano-Adulto

Tercera etapa: la pupa o crisálida; a saber, lo que viene tras “la puerta”

Cuarta etapa: el adulto o imago; a saber, los así llamados “iluminados espiritualmente”

 

Hablamos en este momento de la transición de la Segunda etapa, un Humano-Adulto, a la Tercera etapa, la pupa. Eso es precisamente lo que pasa cuando atraviesas la puerta en la trasera del cine.

En la metamorfosis de los insectos, en el estado de pupa la oruga se transforma en su forma adulta (la imago).

 

«Durante el tiempo de la pupación se forman las estructuras adultas del insecto, mientras que las estructuras de larva se diluyen. Las pupas están inactivas y generalmente sésiles (no son capaces de moverse al estar ligadas a un substrato). Tienen una dura cubierta protectora y frecuentemente utilizan camuflajes para escapar de predadores potenciales.» 2

 

Esa “dura cubierta protectora” toma formas distintas en insectos diferentes, pero se la conoce  más comúnmente como “capullo”.

Para ser más preciso, la mayoría de las mariposas no tienen un “capullo”, en su lugar tienen una “crisálida”. Un “capullo” es un envoltorio sedoso segregado por una oruga. Este envoltorio encierra totalmente a la oruga durante su transformación en polilla, por ejemplo. Una “crisálida” se crea cuando una oruga que se transformará en mariposa se desprende de la capa exterior de su piel, lo que deja una carcasa dura que cuelga de una hoja o ramita en la que se encierra para la transformación.

Pero en mi metáfora de la metamorfosis de la mariposa  voy a tomarme una licencia literaria y en adelante utilizaré la palabra “capullo” en preferencia a “crisálida”. Después de todo es sólo una metáfora y “capullo” es mucho más fácil de escribir y de pronunciar, y mucho más conocido comúnmente. (N. del T.: A pesar de lo que escribe el autor, en adelante se utilizará la palabra “crisálida” para evitar que el lector sea distraído por las connotaciones coloquiales negativas que tiene la palabra “capullo” en Español.)

Así que, si decides atravesar la puerta de la trasera del cine, abandonarás la segunda etapa y entrarás en la tercera, penetrarás en una crisálida. Una de las razones por las que me gusta tanto esta metáfora es porque hay muchas similitudes entre la crisálida de una oruga y lo que hay al otro lado de la puerta. Si das ese paso, esto es lo que puedes esperarte:

Una crisálida es pequeña, recluida, desolada, solitaria y oscura, y significa la muerte de la oruga; allí es exactamente donde te encontrarás. Sabe que a partir de ahora no caminarás en la cegadora luz de la dicha eterna. En vez de eso, las cosas parecerán lo mismo de siempre durante los primeros días, según comienzas lo que es conocido (pero en última instancia, mal comprendido) por varias religiones dentro de la sala de cine como “la noche oscura del alma”.

«La “Noche oscura del alma” se usa para describir una fase de la vida espiritual de una persona, marcada por un sentimiento de soledad y desolación… Las tradiciones espirituales de todo el mundo se refieren a ello… El término “noche oscura” (del alma) se usa en la Cristiandad para una crisis espiritual en el camino hacia la unión con Dios… A un creyente que pasa por esa noche oscura, habitualmente las disciplinas espirituales (como la oración y la devoción constante a Dios) le parece que pierden de repente todo su valor de experiencia; la oración tradicional se hace extremadamente difícil y sin gratificación por un amplio período de tiempo… La persona puede sentir como si Dios la hubiese abandonado de repente, o que su vida de oración se ha desmoronado… Sin embargo, más que un resultado devastador, la noche oscura se percibe por los místicos y demás como una bendición disfrazada, por la que la persona es despojada del éxtasis espiritual asociado a los actos virtuosos. Aunque la persona parezca que decaiga por un tiempo en sus prácticas virtuosas, en realidad se ha hecho más virtuosa, puesto que es virtuosa más por un auténtico amor a Dios que por las gratificaciones espirituales obtenidas.» 3

Digamos simplemente que, en tu crisálida al otro lado de la puerta, experimentarás situaciones que pondrán a prueba todas y cada una de las creencias, teorías, opiniones, juicios y actitudes que hayas tenido jamás y que hayas considerado sagradas; y que nada de tu formación anterior en cualquier filosofía espiritual o técnica de autoayuda te va a hacer el más mínimo bien.

Por ejemplo, las filosofías espirituales o prácticas de autoayuda que están diseñadas para alterar tu estado de consciencia, como la meditación, las técnicas respiratorias y el análisis de los sueños, son lo último que quieres hacer dentro de tu crisálida, porque necesitas estar en un control completo y consciente de todas las facultades de tu mente (no digo que puedas recorrer tu camino hacia ser una mariposa simplemente “pensando”, pero aprenderás rápidamente que cualquier técnica o práctica que hayas podido conocer en la trasera del cine que suponga cerrar los ojos te dirigía en realidad en la dirección opuesta a donde querías ir. Todo lo que necesites para ser una mariposa aparecerá justo frente a ti: querrás estar muy despierto y totalmente centrado en el “aquí y ahora”.)

«Sólo hipotéticamente: ¿qué pasaría si vieras que para conseguir la iluminación de la que hablas tuvieras que rechazar todas las técnicas que hubieras recibido?, ¿podrías abandonar todo el conocimiento que has adquirido?» 4

 

¿Cómo de “oscura” será esa “noche oscura”? Eso depende de ti. Todo lo que puedo decir por ahora es que la intensidad de la “oscuridad” dependerá de cuánto te resistas a abandonar y morir, de la misma manera que una oruga podría hacer un infierno de su transformación si luchara contra sí misma dentro de la crisálida.

¿Qué otra cosa puedes esperar si atraviesas la puerta? Estar completamente solo. Todas las orugas tienen su propia crisálida, tú también. Eso no quiere decir que tengas que desconectarte de la familia y los amigos y marcharte al bosque por ahí solo, aunque algunos lo han hecho; pero tu familia y amigos no serán capaces de ayudarte, ni comprenderán lo que haces, ni por qué. Sólo aquellos que ha ido antes que tú (los exploradores) tendrán idea de por lo que estás pasando, pero el contacto con ellos ocurre raramente mientras estás en la crisálida. Lo que significa que no habrá un grupo para apoyarte o consolarte como había en la trasera del cine, tendrás que arreglártelas solo.

¿Cambiarán las películas que veías en el cine? No realmente, no tanto al principio, pero definitivamente hay un cambio en su propósito: de conducirte a más limitación en el cine, a darte la oportunidad de romper tu crisálida como mariposa en algún momento. Tendrás que leer la parte siguiente de este libro para comprender bien ese concepto.

Quizá la expectativa más inquietante al atravesar la puerta hacia tu crisálida sea tu muerte cierta. Una oruga tiene que “morir” para convertirse en una mariposa. Tú también debes morir (o sea, el “tú” que crees que eres “tú”, debe morir), sólo a través de esta muerte podrás descubrir quién eres realmente.   

¿Cuánto tiempo vas a estar en la crisálida?

 

      «El estado de pupa puede ser breve; dos semanas para las mariposas monarca, por ejemplo. O bien la pupa puede entrar en dormición o diapausa hasta que llegue la estación apropiada para el adulto… El estado de pupa puede durar semanas, meses, incluso años.» 5

 

Por informes de otros dos exploradores y por mi propia experiencia, puedo decir que probablemente estarás en la crisálida unos dos o tres años. No es que todo ese tiempo vaya a ser la “noche oscura del alma”, la cosa se hace más fácil según te vas acercando al final. Pero deberías prepararte a no emerger como mariposa enseguida, digamos la semana próxima, o el año que viene.

Suena divertido, ¿verdad? De hecho lo es, o puede serlo una vez que te “cuelgas” de ello (no quiero hacer un juego de palabras… una crisálida cuelga de una hoja o… bueno, no importa)

Pero considera esto: si decides escalar el monte Everest, debes prepararte para mucho entrenamiento duro y condiciones difíciles de cara a alcanzar la cumbre. Si quieres ser un nadador olímpico, tienes por delante años de sacrificar tu vida “normal” y muchas horas al día en la piscina y con las pesas sólo para intentar clasificarte, y tampoco en ese caso hay garantía de medalla.

Dudo que ningún buen entrenador te endulzara toda la preparación por la que debes pasar si quieres alcanzar objetivos tan elevados. Lo mismo ocurre en este caso.

Por otra parte, nadie intenta escalar el Everest, o ganar un oro olímpico, o emprender cualquier reto, sin saber que el resultado merece la pena al final. Eso sería verdaderamente descabellado. En este caso, lo que te espera como mariposa es alegría, abundancia, poder y amor constantes, ciertos y duraderos. Bueno, quizá. Yo todavía estoy en la última parte de mi estado de crisálida, así que no puedo garantizar nada. Lo que sí puedo decir desde mi situación actual es que estoy experimentando todas las cosas que deseé y creí posibles cuando aún estaba en la sala de cine como Humano-Adulto: verdadera alegría, paz de espíritu, más abundancia de la que podría haber imaginado, alivio total del estrés y las preocupaciones, más diversión y entusiasmo del que podría soñar, prácticamente sin drama ni conflicto, sin dolor ni sufrimiento, y mucho más amor y gratitud por mí  mismo, por todos los demás, y por todo el Universo en su conjunto.

Además, tengo las respuestas que necesitaba para mis preguntas y, quizá más importante aún, ya no tengo más dudas.

Para mí, ya sólo eso hace que el viaje merezca la pena, y todavía no he llegado al final.  

 

* * *

 

Me parece gracioso que Jed McKenna, en su Trilogía de la Iluminación, se pase todo el primer libro diciéndolo todo sobre cómo es estar “iluminado espiritualmente”, pintando para ello una imagen muy bella, acertada y atractiva. Luego, en el libro segundo, pone muy en claro qué difícil y exigente es llegar allá, utilizando ejemplos de la autolisis espiritual de Julie y de los trabajos del Capitán Ahab en Moby Dick. Pero en el libro tercero parece que Jed se esfuerce grandemente para intentar convencerte de que no vayas allá, sino que te quedes en la sala de cine como Humano-Adulto.

«¿Quién quiere ser arrojado permanentemente a la deriva en un mar sin orillas? ¿Quién quiere pasar el resto de su vida rodando por el espacio infinito? Nadie, por supuesto. ¿Cuál es el propósito de no tener propósitos? ¿Cómo puedes no querer nada?» 6

Es cierto. Lo que se llama “iluminación espiritual” no es en absoluto lo que la gente sueña que es, y, a pesar de lo que algunos maestros y gurús han dicho, no es algo que ocurra de un día para otro en un enceguecedor estallido de luz, o como resultado de una sesión especial de meditación en la que de repente estás en comunicación con Dios. Llegar allá es extremadamente difícil y exigente, pero también lo es llegar a la cumbre del Everest. Es verdad que podrías quedarte en el campamento base y disfrutar del panorama y agradecer la belleza y tener una vida bastante decente. O podrías ascender al pico.

¿Por qué querría nadie hacer eso? Porque está ahí, claro, y porque simplemente tú no puedes no hacerlo. Porque hay algo dentro de ti que te dice que tienes que pasar por esa puerta.

Para alguna gente la elección es fácil y clara. ¿Para qué sirve quedarse dentro de la sala de cine cuando sabes que no es real y que las respuestas que buscas no están allí?

Para otros la elección puede ser muy dura, especialmente para Humanos-Adultos jóvenes (de edad cronológica) que tienen toda su vida por delante de ellos. Me pregunto si se necesita haber pasado un cierto tiempo en la sala de cine antes de que uno esté preparado para considerar otra opción. En definitiva, hay mucha diversión y disfrute y placer que encontrar como Humano-Adulto (aunque sea limitado y restringido) como para que alguien de veinte o treinta años pueda estar tan ansioso de perdérselo. Pensar en dejar tu grupo y acabar totalmente solo antes de experimentar todo lo que la Caverna tiene que ofrecer puede no ser tan atractivo.

Por supuesto que también es posible que los jóvenes no me crean cuando digo que las respuestas que buscan no se pueden encontrar dentro del cine. A lo mejor es que no quieren creerme, ya que acaban de unirse al grupo que creen que puede ofrecerles la alegría, abundancia, poder y amor constantes y duraderos que buscan y quieren darle una oportunidad. Estoy totalmente de acuerdo con eso: da todo lo que tengas, todo el tiempo que puedas. Nada de lo que hagas puede estar “equivocado”, la puerta en la trasera de la sala siempre estará allí.

Pero al escribir este libro he pensado a menudo si no podría estar dirigiéndome casi exclusivamente a la “Generación del Boom”, los Baby Boomers (N. del T.: Generación de los nacidos entre 1946 y 1964, fuente Wikipedia), a los antiguos hippies que ahora tienen entre cincuenta y muchos y sesenta y muchos y que se han pasado el tiempo suficiente en la trasera del cine como para valorar sus limitaciones y no tener prácticamente nada que perder  si atraviesan la puerta. Ya veremos. 

(*)

 

* * *

 

Así que ahí queda eso. Eso es todo lo que puedo decir para ayudarte a tomar tu decisión.

La puerta está ahí, justo frente a ti, sin llave y lista para que pases por ella (de pasada, ¿te he dicho ya que cuando la atravieses se cerrará y se bloqueará tras de ti y que nunca podrás cambiar de opinión?)

Como dije al principio, es tu elección.

* * *

 

SUGERENCIA DE PELÍCULA: El show de Truman (The Truman Show), protagonizada por  Jim Carrey (1998)

 

 

NOTAS

 

1.  Enciclopedia New World – Metamorfosis – Vuelta a la lectura

2.  Wikipedia – Pupa – Vuelta a la lectura

3.  Wikipedia – Noche oscura del alma – Vuelta a la lectura

4.  Jed McKenna. Trilogía de la Iluminación – Vuelta a la lectura

5.  Wikipedia – Pupa – Vuelta a la lectura

6.  Jed McKenna. Id. – Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE:

DENTRO DE LA CRISÁLIDA

 

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Nada hay en la oruga que te diga que se convertirá en mariposa.

                                              ~ R. Buckminster Fuller

 

 

 

PRÓLOGO A LA SEGUNDA PARTE

¡Bienvenido a tu crisálida!

El ruido que acabas de oír era el de la puerta cerrándose y bloqueándose tras de ti, así que no perdamos el tiempo…

(Por cierto, lo que sucede a menudo al principio de entrar en tu crisálida es que recibes un regalo del “Universo”, una pequeña “recompensa” por haber dado tu primer paso hacia la auto realización. Eso será diferente para cada uno, de modo que querrás estar abierto y alerta como un centinela. Es bueno expresar alguna gratitud, a nadie en particular si así lo deseas, cuando llegue el regalo.)

 

* * *

 

Antes de empezar hay que hacer una distinción importante entre un “sistema de creencias” y un “modelo”.

Un modelo se define como “una descripción esquemática de un sistema, teoría o fenómeno que es la causa de sus propiedades conocidas o deducidas, y que puede utilizarse para un estudio posterior de sus características.” 1, y también como “una descripción sistemática de un objeto o fenómeno que comparte características importantes con ese objeto o fenómeno. Los modelos científicos pueden ser materiales, visuales, matemáticos o computacionales y se usan a menudo en la elaboración de teorías científicas.” 2

Hay una definición más sencilla en Answers.com que dice que “un modelo científico es una representación de un objeto o sistema. Un ejemplo de modelo científico sería el diagrama de una célula, o un mapa… ¡incluso la maqueta de un cohete!” 3

En otras palabras, un modelo toma la evidencia que ya tenemos (en nuestro caso los resultados de los experimentos científicos en física cuántica e investigación cerebral) y desarrolla una teo-ría o representación de cómo puede aplicarse esa evidencia si se lleva al nivel siguiente. 

Un modelo se construye para que sea examinado y puesto a prueba, para ver cómo de bien funciona.

Por otra parte, un “sistema de creencias” se forma a menudo en contradicción con las evidencias de las que se dispone y no puede soportar comprobaciones ni desafíos. De hecho, un sistema de creencias intenta evitar que se le examine o se le ponga a prueba cueste lo que cueste. 

En el resto de este libro se hablará de modelos, no de sistemas de creencias. Estos modelos han sido examinados y se ve que funcionan.

No se te va a pedir que creas nada. En lugar de eso, se te invita a que compruebes estos modelos por ti mismo y se te anima a ello.

Todo lo que puedo decir como tu explorador es que los modelos que presentaré han funcionado para mí y me han traído donde estoy  hoy, aquí, mirando en pie al Océano Pacífico, un lugar verdaderamente asombroso en el que me encuentro feliz. 

 

NOTAS

 

1.  TheFreeDictionary.com – modelo – Vuelta a la lectura

2.  Science.YourDictionary.com – modelo científico – Vuelta a la lectura

3.  Answers.com – qué es un modelo científico – Vuelta a la lectura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 9

EL MODELO DE LA CONSCIENCIA

 

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Ramana Maharshi enseñaba que se puede conseguir el estado de mariposa simplemente así: «pregúntate a ti mismo una vez y otra “¿quién soy yo?”». 1

 

«La pregunta “¿quién soy yo?” acabará con todos los demás pensamientos y, como el palo que se usa para remover la hoguera ardiente, también la pregunta misma será destruida al final. Allí, entonces, surgirá la Autorrealización.» 2

 

Eso es mucho más fácil de decir que de hacer. Y, como cualquier otra enseñanza en la tra-sera del cine, si funcionase habría un montón de mariposas hoy poblando la Tierra.  

De manera que vas a tomar un camino un poco diferente, que funciona. Durante aproximadamente los próximos dos años en tu crisálida vas a enfocarte en responder la pregunta “¿quién no soy yo?”, junto a la pregunta “¿qué es verdad?”. Eso es lo que, como mínimo, ha funcionado para mí y para otros exploradores y nos ha llevado donde estamos hoy.

Esencialmente, antes de que puedas encontrar la verdadera respuesta a “¿quién soy yo?”, tienes que despojarte de todas las respuestas falsas que has ido recolectando durante toda tu vida,  especialmente aquellas que has recogido mientras pertenecías a varios grupos en la trasera del cine.

Recuerda que para que una oruga se transforme en mariposa, lo primero que debe darse cuenta es de que ya no es una oruga.

 

«Durante el estado de pupa se forman las estructuras adultas del insecto, mientras que las estructuras de la larva se deshacen.» 3

 

Vamos entonces a echar una mirada más profunda a algunas de las creencias comúnmente mantenidas en el asunto de “¿quién soy yo”?, y si son ciertas o no. Una de las más comunes, que se ha hecho muy popular entre los grupos New Age, es: “tú creas tu propia realidad”.

     Pero, ¿es eso cierto?

Primeramente, puesto que la New Age parece que no llegó a averiguar nunca que la “realidad” es verdaderamente una imagen holográfica y no es “real” en absoluto, la frase no es cierta ya de entrada, pero eso es sólo un error menor. Me ofrezco voluntario a enmendar ligeramente ese eslogan para que se ajuste a las leyes de la física cuántica y que diga: “tú creas tu propio universo holográfico”, y así podremos enfocarnos en los asuntos importantes.

“Tú creas tu propio universo holográfico.”

¿Es eso cierto?

Si es así, entonces ¿quién es exactamente el “tú” que crea tu propio universo holográfico?

Vamos a averiguarlo retomando nuestro estudio de la física cuántica desde donde lo dejamos en la última parte. Dijimos:  

«Lo que siempre hemos creído que era nuestra vida, nuestra realidad, no es real (según la física cuántica), sino realmente una película holográfica en 3D en la que estamos inmersos, y cuyas frecuencias de onda se han descargado desde El Campo a nuestro cerebro, donde se traducen en partículas que se sitúan en el tiempo y el espacio y se proyectan “ahí fuera” para que las percibamos mediante nuestros sentidos.»

…y la pregunta que hacíamos es: “¿quién o qué crea las películas holográficas que experimento como mi realidad?”

Recordarás que un holograma es un proceso en dos etapas, y que en la segunda etapa el rayo de referencia era dirigido a la placa (o película) holográfica que contenía el objeto de cara a hacer que el objeto emergiera a la “realidad”.

 

 

 

 

De lo que no hemos hablado todavía es de que una sola pieza de película holográfica es capaz de almacenar muchísimos objetos, de hecho la holografía puede reemplazar pronto otras técnicas basadas en láser por la capacidad que tiene de contener tanta información. (“La ventaja de este tipo de almacenamiento de datos es que es el volumen del medio de grabación lo que se utiliza, en lugar de sólo su superficie.”) 4

Cuál o cuáles objetos sean los que emergen cuando diriges un rayo de referencia a la película dependerá del ángulo de ese rayo. Dicho con otras palabras, tú puedes elegir qué imágenes holográficas crear, usando ángulos diferentes para que el rayo de referencia seleccione exactamente los que quieres de entre los patrones de onda almacenados en la película holográfica.

Ahora vamos a aplicar eso a nuestro universo holográfico…

 

Alguna clase de rayo de referencia (no sabemos qué aún) es dirigido al Campo, que es como una pieza gigante de película holográfica que ya contiene todas las frecuencias de onda necesarias para un número infinito de hologramas, y allá que emerge la “realidad.”

 

                                    Rayo de referencia                                    “Realidad”

                                                                         “El Campo”

 

 

Ahora podemos hacer nuestra pregunta más específicamente. ¿Quién o qué es el rayo de referencia que escoge ciertas frecuencias de onda del Campo para crear nuestra realidad holográfica?

La mejor respuesta que hasta ahora haya dado nadie es la consciencia. La Consciencia es lo que escoge las frecuencias de onda precisas en El Campo y las descarga en el cerebro humano, que las convierte en partículas de espacio/tiempo y hace surgir nuestra “realidad.”

 

 

                                               Consciencia                                       “Realidad”

                                                                              El Campo

           

Por supuesto que este proceso no es bidimensional, ni lineal como se refleja en la imagen.

Una descripción más realista estaría formada por círculos concéntricos tridimensionales (esferas), con la “realidad” en el centro, El Campo a su alrededor, y la consciencia rodeando el Campo.

 

 

 

 

 

Podrías verlo como una manzana, cuyo corazón es la “realidad”, El Campo es la carne que te comes, y la consciencia es la piel. Sin embargo, estamos estancados en las imágenes bidimensionales ahora mismo, al menos hasta que podamos hacer este libro holográficamente.

 

* * *

 

La consciencia es lo que escoge las frecuencias de onda determinadas en El Campo y las descarga en el cerebro humano, el cual las convierte entonces en partículas de espacio/tiempo y hace surgir nuestra “realidad.”

Aquí es donde los físicos cuánticos se dividen en dos grupos principales. Los de un grupo (los científicos “puros”) no pueden aceptar esta propuesta, aunque es la más lógica y sencilla y por lo tanto satisface la Cuchilla de Ockham y el principio de parsimonia. Eso ocurre porque la consciencia no puede ser medida o tratada en la forma científica habitual. La consciencia no se presta bien a las ecuaciones matemáticas o a la investigación estadística.

Pero hay un número significativo de científicos cuánticos que comprenden que la consciencia no es sólo la mejor respuesta, sino también aquella con la pueden trabajar mejor. Uno de ellos es el doctor Amit Goswami, a mi parecer uno de los mayores pensadores de nuestro tiempo. El doctor Goswami es Catedrático Emérito en Física Teórica de la Universidad de Oregón, Investigador Principal Residente en el Instituto de Ciencias Noéticas, y autor de ocho libros sobre Física Cuántica, incluyendo El Universo autoconsciente y Ciencia y Espiritualidad: una integración cuántica. El doctor Goswami dice:

 

«La Física Cuántica nos permite ver directamente que sólo podemos darle un sentido al mundo si lo basamos en la consciencia. El mundo está hecho de consciencia, el mundo es consciencia… La Física Cuántica lo pone tan claro como la luz del día… La Consciencia debe estar implicada… así que, por primera vez, la ciencia se encuentra con el “libre albedrío”.  La consciencia es libre porque no existe descripción matemática del objeto en nuestra ciencia; sólo los objetos pueden ser descritos matemáticamente, y sólo hasta el punto de que son posibilidades. La cuestión sigue siendo primordial: ¿quién es el que ‘escoge’? Y entonces vemos que… vemos que existe la libertad de elección, y que desde esa libertad de elección proviene nuestra experiencia real.» 5

El doctor Jeffrey Satinover, Profesor de la Universidad de Yale, lo piensa así:

«Si propones que hay un mundo intangible que efectúa el mundo tangible de nuestra experiencia, y si dices entonces que “esto es lo que dice la mecánica cuántica” (concedemos que esto es una manera imparcial de intentar poner en cualquier idioma algo que es dificilísimo de captar), ello nos lleva entonces, de forma bastante natural, a la conclusión de que la mecánica cuántica dice que hay un mundo espiritual que toma esta elección, que hay otro mundo, que es intangible y que efectúa el mundo físico y lo influye. Sin embargo, esta intangibilidad es el fundamento de la realidad física. Podrá ser intangible, pero es (bueno, no podemos decir realmente qué es y por qué está ahí) pero de hecho es la característica más fundamental de la materia.» 6

Fred Alan Wolf, físico teórico, lo dice de esta manera:

«La Física Cuántica dice que la consciencia interpreta un papel en el Universo. Dice que hay un subterráneo secreto que parece que efectúa la realidad en la que vivimos, y que esta realidad en la que vivimos no es en absoluto lo que parece ser.» 7

Y el doctor Andrew Newberg, director del Centro de Espiritualidad y Neurociencias de la Universidad de Pennsylvania, pregunta:

«Si vivimos o no simplemente en un gran “Holodeck” es una cuestión para la que no tenemos necesariamente una buena respuesta… Es concebible que todo esto sea en realidad una gran ilusión, solamente… Entonces, ¿cuál es la relación entre consciencia y realidad material?, ¿puede derivarse el mundo material realmente de una realidad de la consciencia?, ¿puede la consciencia misma ser lo fundamental del universo, por así decirlo, en lugar de la “fría y oscura materia”, u otros aspectos de la materia que los físicos han buscado?... Quizá eso tenga algo más  que ver con la consciencia. En ese aspecto, entonces, podemos pensar realmente que el universo es más un estado de consciencia… mucho más eso que la realidad material que contemplamos normalmente.» 8

 

Así pues, cierta cantidad de científicos cuánticos altamente respetados y considerados han llegado a la conclusión de que es la consciencia lo que escoge las frecuencias de onda exactas de El Campo, aquellas que quiere usar para crear nuestras experiencias holográficas.

Sin embargo, como ocurre con El Campo, nadie puede probar que la consciencia exista. Pero, también como con El Campo, cuando suponemos que “la consciencia debe estar involucrada”, como dice el doctor Goswami, entonces podemos construir un modelo con éxito de cómo funciona nuestro mundo y usar ese modelo para aplicaciones muy prácticas y competentes en el día a día.   

De manera que la declaración “tú creas tu propio universo holográfico” no es cierta, ya que el “tú” que tú crees que eres, el que está en el lado “realidad” de El Campo, no crea esa realidad. Estaría más cerca de la verdad decir: “tu consciencia crea tu propio universo holográfico”

Pero, ¿qué es exactamente la consciencia?

Si quieres echarte unas buenas risas, pulsa aquí para ver un vídeo corto de ¡¿Qué coj…!? - En la madriguera del conejo, donde algunas de las personas más brillantes en el campo de la física cuántica intentan dar una respuesta.

Bien, cuando hayas terminado de reírte, agradece por favor la honradez y humildad con las que estas grandes mentes forcejean con la pregunta, porque no es nada fácil definir la consciencia.

El diccionario Merriam-Webster define consciencia como “la cualidad o el estado de ser consciente, especialmente de algo dentro de uno mismo.” 9

En la Filosofía: “en su nivel más básico, puede decirse que la consciencia es el proceso de un pensador que enfoca su pensamiento en algún aspecto de la existencia.” 10

“En los seres humanos, la consciencia se comprende que incluye el ‘meta conocimiento’, o consciencia de que uno es consciente.” 11

En muchas enseñanzas espirituales, consciencia es sinónimo del alma humana o espíritu, la parte inmortal del ser humano; y “la alta consciencia, también llamada super consciencia (Yoga); consciencia objetiva (Gurdjieff); consciencia búdica (Teosofía); consciencia de Dios (Sufismo e Hinduismo); consciencia de Cristo (Pensamiento Nuevo); y consciencia cósmica. Son expresiones utilizadas para significar la consciencia de un ser humano que ha alcanzado un nivel más alto en el desarrollo evolutivo.” 12

Pero, «podríamos vernos forzados a admitir que la consciencia, como los conceptos infinito y onda/partícula en mecánica cuántica, es una propiedad que no puede ser intuida directamente. La consciencia -como la gravedad, la masa y la carga- puede ser una de esas propiedades irreducibles del universo para las que no es posible una explicación más a fondo.» 13

Si visitas Answers.com y Wikipedia.com y buscas consciencia, encontrarás ensayos y ensayos (docenas de ellos) de respetados investigadores que intentan explicar qué es la consciencia, todos bajo aspectos ligeramente diferentes de la palabra. 

Para mí, la última de las citas es quizá la más significativa y la que más merece repetirse:

«La consciencia -como la gravedad, la masa y la carga- puede ser una de esas propiedades irreducibles del universo para las que no es posible una explicación más a fondo.”

Creo que está claro entonces que nadie sabe exactamente qué es la consciencia, o cómo definirla apropiadamente. La verdad es que no lo sabremos nunca, sólo sabemos que tiene que existir. De hecho, nosotros somos incapaces de saberlo y siempre seremos incapaces de saberlo, simplemente porque, respecto de la consciencia, estamos al otro lado de El Campo y nuestros  cerebros (al menos según Pribram) han sido creados como receptores y traductores holográficos, y en el otro lado de El Campo no tenemos ni la capacidad ni la habilidad de acceder o procesar información alguna.

Lo que sí sabemos es que la consciencia no es el cuerpo, ni el cerebro, ni el intelecto, ni la mente, ni otra cosa alguna en el universo holográfico. No es una cosa, es la creadora de todas las cosas.

¿Acaso estoy diciendo que nosotros (el “yo” que escribe este libro y el “tú” que lo lee) no tenemos consciencia? No, lo que digo es que la palabra consciencia se ha destinado a significar muchísimas cosa en nuestro universo holográfico, y que entonces es muy confuso usarla para describir lo que existe en el otro lado de El Campo.

Sí, nosotros -“tú” y “yo”- tenemos una clase de consciencia, que es la auto consciencia. Somos conscientes de “nosotros mismos”, y somos conscientes de ser conscientes. Como dice el diccionario: “la cualidad o estado de ser consciente, sobre todo de algo dentro de uno mismo”.

Eso está bien, pero esa no es la consciencia de la que hablamos, la que escoge las frecuencias de onda en El Campo.

Dijo René Descartes que: “pienso, luego existo”. Descartes vivía dentro del cine, como todo el mundo, y, como he dicho antes, en la física cuántica encontramos que lo opuesto a lo que siempre hemos creído es lo que realmente está más cerca de la verdad: Existo, luego pienso.”

La consciencia de la que hablamos ahora es el “Yo soy”. Tú, y yo, y nuestra auto consciencia, somos el “Yo pienso”.

 

* * *

 

He dudado hacer esto mucho tiempo, probablemente como reacción a los dos diccionarios completos de palabras y significados nuevos que L. Ron Hubbard creó para la Cienciología. Ni siquiera me gusta leer poesía, me gusta leer un lenguaje llano que tenga palabras y significados claros y muy aceptados.

Pero por causa de toda esta confusión sobre la palabra consciencia, y ya que este concepto es de comprensión tan esencial en tu camino a convertirte en mariposa, siento la necesidad de salir con una etiqueta nueva para describir apropiadamente la consciencia en el otro lado de El Campo (esa “propiedad irreducible del universo”) y diferenciarla de nosotros, que estamos en este lado de El Campo.

Ya muy al principio decidí  no utilizar términos como “yo superior”, “poder superior”, “consciencia superior” o “yo ampliado” puesto que también han sido demasiado utilizados e incomprendidos. Francamente, todos ellos llevan al Humano-Adulto en la dirección exactamente opuesta a la que debe ir si quiere convertirse en mariposa. Enseguida veremos por qué. 

Del mismo modo, no quise utilizar “alma”, o “espíritu”, o nada que tuviese connotación religiosa alguna. Esto no va de teología, ni de maestros ascendidos, ni de niveles superiores de espiritualidad.

Al final me decidí por el término “Yo Infinito”, que si bien es cierto que supone algunas conjeturas, se revela muy útil para nuestros propósitos al final.

Las conjeturas son que cualquier clase de consciencia que exista al otro lado de El Campo, tiene cualidades y atributos infinitos, tales como:

 

~ alegría infinita

~ abundancia infinita

~ sabiduría infinita   

~ poder infinito  

~ amor infinito sin condiciones

~ y un deseo infinito de jugar y expresarse a sí misma creativamente. 14

 

Esto puede resultar que es la “Verdad”, o no. Quizá lo sabremos cuando muramos, quizá no. Pero por ahora esto es lo más cerca de la verdad que podemos estar y, como ocurre con el concepto de El Campo, proporciona un modelo muy factible para continuar nuestra transformación en mariposa.

También cumple el objetivo de hacer una distinción clara entre el Yo Infinito a un lado de El Campo, y “tú” y “yo”, que caminamos por ahí en cuerpos holográficos sobre una Tierra holográfica, en el otro.  Por lo tanto, el Yo infinito no es el “yo” que escribe estas palabras, ni tampoco es el “tú” que las lee (en el próximo capítulo le daré un nombre diferente a esos “yo” y “tú”).

Quiero recalcar que cuando digo “Yo Infinito” hablo de una conciencia sola e individual y no de una consciencia en general (como se usa la palabra algunas veces), o de una “consciencia colectiva”, o “consciencia cósmica”, o “Dios”. Cada uno de nosotros tiene un Yo Infinito (dentro de la sala de cine quizá quien más se ha acercado a este concepto, me parece a mí, ha sido Jane Roberts en sus novelas La trilogía de Oversoul (superalma) Siete 15 , basadas en “material de Seth”.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así pues, de ahora en adelante me referiré al Yo Infinito como el que escoge las frecuencias de onda precisas en el Campo y las descarga en un cerebro humano, que a su vez las convierte en partículas de espacio/tiempo y hace surgir nuestra “realidad”.

 

                  Yo Infinito            El “Campo”            “Realidad”

 

 

Antes de proseguir, quiero ser muy claro sobre ese Yo Infinito, porque no quiero confusión alguna con otros conceptos que puedas haber desarrollado en la sala de cine.

El Yo Infinito no es tu “yo superior”, ni tu “yo expandido”. Hay dos cosas erróneas en el término “yo superior”: una es la palabra “superior” y la otra es la palabra “yo”.  

Primeramente, “superior” no es relevante aquí. Es una palabra para expresar un juicio, una comparación, y pronto veremos que el juicio es el pegamento que mantiene unidas las ilusiones en la sala de cine. La palabra “yo” implica que lo que pensamos como nuestro “yo” tiene una versión superior.  Pero lo que creemos nuestro “yo” no es cierto, no es cierto para nada. De hecho, a lo que vamos con todo esto es al “no-yo”, así que lo último que queremos pensar en términos del Yo Infinito es que sea alguna clase de versión expandida de nosotros mismos, no lo es.

Tampoco es el Yo Infinito ninguna versión “avanzada”, o “espiritualizada”, o “ascendida”, o “purificada”, o “mejor” de tí mismo. Como tampoco es ninguna versión “iluminada”, o “evolucionada”, o “avatar”, o “sagrada” de ti. No es algo que llegarás a ser si creces. Tú nunca te “convertirás” en tu Yo Infinito, hagas lo que hagas, o cómo de “bueno” seas, o cuánto medites, o comas sólo comida ecológica, o reces, o lleves a cabo ciertas ceremonias o liturgias.   

No es “Dios”, ni “Todo lo que Es”, ni Alá, ni Jehová, ni Yaveh, ni tampoco “El Origen”.

Tampoco es tu superconsciencia, consciencia objetiva, consciencia Búdica, consciencia de Dios, consciencia de Cristo, consciencia universal o consciencia cósmica. Todo eso son versiones de la verdad en la sala de cine y, por lo tanto, sesgadas. Es la consciencia, sí, tu consciencia, pero no la consciencia que experimentas como ser humano, que es la autocosnciencia.

Aunque estás en comunicación constante con tu Yo Infinito (tanto si te das cuenta como si no), tú y él existís en dos mundos enteramente distintos, en lados diferentes de El Campo. La mejor analogía que puedo pensar es en la de un astronauta en la Luna, que te representa a ti, y el Control de la Misión en Houston, que representa a tu Yo Infinito, con todo ese espacio (El Campo) entre los dos. Me gusta esta analogía porque, para empezar, no sólo tu Yo Infinito te ha mandado a la Luna, sino que es tu mejor amigo y compañero en esta aventura. 

Pero entonces, ¿qué es el Yo Infinito?, me preguntas. Buena pregunta.  

No lo sé. Por la experiencia de examinar y poner a prueba el modelo, sé que mi Yo Infinito existe, que me creó a mí y que tu Yo Infinito te creó a ti. Puedo decirte lo que no es, pero no puedo decirte aún lo que es. Como he dicho, no creo que sea posible que nadie te diga lo que es en realidad mientras estemos en este lado de El Campo. Lo único que puedo decir tras todas mis relaciones y contactos con mi propio Yo Infinito, es que es algo que estaría orgulloso de presentar a mis padres.

 

* * *

 

En resumen, he aquí el “Modelo de la Consciencia”:

Tu Yo Infinito elige una experiencia para ti en forma de frecuencias de onda de entre un número infinito de posibilidades en El Campo y las descarga en tu cerebro. Tu cerebro recibe esas frecuencias de onda, las traduce en la “realidad” física, y las envía “ahí fuera” para que las perciban tus sentidos. Tú le concedes poder al universo holográfico que percibes para hacerlo “real”, lo mismo que a las personas, lugares y cosas que ves.

Pero esto indica que no hay nada que tú puedas ver, oír, saborear, sentir, oler o experimentar en cualquier forma, que tu Yo Infinito no haya escogido para que tú lo experimentes y que después haya enviado para que tu cerebro lo procese como “realidad”. Cada momento de cada experiencia que ahora tienes (o que hayas tenido, o que tendrás jamás) ha sido cuidadosamente elegido y creado para ti por tu Yo Infinito, exactamente de la manera que es y en la forma exacta que tu Yo Infinito quiere que sea, hasta el más mínimo detalle. Recuerda:

 

¡NO EXISTE UN “AHÍ FUERA” AHÍ FUERA!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS

 

1.  Blog de Robert Adams sobre Sri Ramana Maharshi – Vuelta a la lectura

2.  T.M.P. Mahadevan, en la Introducción de – ¿Quién soy yo?: las enseñanzas de Bhagavan Sri Ramana Maharshi Vuelta a la lectura

3.  Wikipedia – Pupa – Vuelta a la lectura

4.  Wikipedia – Holografía – Vuelta a la lectura

5.  Amit Goswami. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

6.  Fred Alan Wolf. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

7.  Andrew Newberg ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

8.  Jeffrey Satinover. ¿¡Qué coj…!? – En la madriguera del conejo – Vuelta a la lectura

9.  Diccionario Merriam-Webster – consciencia – Vuelta a la lectura

10.  Wisegeek.com – consciencia – Vuelta a la lectura

11.  Answers.com – consciencia – Vuelta a la lectura

12.  Answers.com –consciencia superior – Vuelta a la lectura

13.  V.S. Ramachandran, con Colin Blakemore, Answers.com – consciencia – Vuelta a la lectura

14.  Adaptado de varios escritos y seminarios de Robert Scheinfeld – Vuelta a la lectura

15.  Jane Roberts. La trilogía Oversoul Seven  – Vuelta a la lectura